Abro este blog con la intención de mantener un ameno diálogo con todo aquel que se acerque a él. Creo que lo más bonito de las relaciones humanas es esa comunicación que consiste en un intercambio de emociones, conocimientos, ideas….Esa comunicación que enriquece el espíritu.

"La relevancia de la comunicación humana, pues del contacto verbal surge un intercambio que aminora el dolor, palía la soledad y estimula el contento de vivir” Carmen Martí Gaite

martes, 15 de febrero de 2022

  

  

Escribir es negocio de particular juicio

“…Escribir es negocio de particular juicio…”

(Fray Luis de León)

   Lo sé, mi admirado y querido maestro y amigo. Sepa vuestra reverencia, que es lo primero que pienso cada vez que me enfrento a la página en blanco, antes folio, ahora la pantalla del ordenador. Pero necesito escribir. Como lo hicieron y hacen y harán tantos otros.

  Es la razón por la cual me propongo reflexionar “por escrito” a cerca de algo que me preocupa cada vez que leo ya sea un poema, una novela, un artículo… ¡da igual!

  Mi pregunta es ¿Cómo se siente un escritor * cuando se instala frente a la página en blanco, ya sea un paquete de folios, una libreta o bloc o la pantalla del ordenador? Con estilográfica, bolígrafo o tecleando.

  He leído que algunos hacen esquemas, confeccionan fichas, toman notas en cuadernos que se multiplican, o pasan días, en aparente vagancia, negociando in mente hasta tener el todo que buscan y entonces ¡a escribir como posesos!

  Imagino que a veces la inspiración tarda en llegar. ¡Apagón creativo! El escritor esperando cuándo surgirá otra vez esa chispa bendita que no deja respirar, que incita a escribir y escribir. Que hace aparecer rostros, manos, labios, ojos, miradas, historias, frases. Quizá de forma un poco alocada, pero, que luego, paulatinamente van tomando forma, van reuniéndose debidamente y lo que fue un puro torbellino de ideas acaba siendo una historia que  atrapa, que no se  puede dejar, que crece y crece, cuando, tal vez, se había pensado que en unas pocas líneas se iba a despachar. Les toma cariño a esos personajes fruto de su fantasía, de sus recuerdos, de sus ilusiones o frustraciones y vive con ellos, llora con ellos, ama con ellos, sufre y /o goza con ellos: quién sabe si mata con ellos o incluso muere con ellos.

En “Los monederos falsos” André Gide, a través de Eduard confiesa su dificultad para inventar y su predisposición a fijarse más en lo que podría ser que en lo que ha sido. Eduard habla del trabajo del novelista, del proceso creador. Él lleva siempre un cuaderno en el que va anotando todo: “el cuaderno. Es el espejo que paseo conmigo. Nada de lo que me sucede cobra existencia hasta que lo veo reflejado en él “¿No evoca esto aquello de” la novela es un espejo a lo largo del camino”? Habla de encontrar más que buscar.

También de Galdós se cuenta que llevaba siempre una libreta o papel donde tomar notas de lo que atraía su atención en la calle…

Pérez-Reverte en “Hombres buenos” inicia los capítulos interrumpiendo la historia principal para explicar el proceso de la creación narrativa. Habla de cómo en sus novelas le gusta cuidar los escenarios porque facilitan el ambiente adecuado para los personajes y la trama. Es importante, por ejemplo, a la hora de establecer los diálogos que el día sea gris o luminoso, que se esté en espacios abiertos o cerrados…De paso va explicando los pasos que siguió para captar los espacios, las situaciones, la información que recabó.

  No puedo menos que recordar aquella rima de Bécquer que explica magníficamente este proceso

Sacudimiento extraño

Que agita las ideas, …

Murmullo que en el alma

Se eleva y va creciendo…

Ideas sin palabras,

Palabras sin sentido; …

Actividad nerviosa…

 ¿Podría ocurrir que lo que iba a ser un cuento, un relato quizá breve que arranca de una simple anécdota, acabe pasando de tema a historia secundaria de un relato extenso, que vaya creciendo hasta acabar en una vida que ocupa más 500 páginas? Que ¿le tenga absorbida la vida y la mente durante meses incluso años a su autor?

  Carmen Martín Gaite, comenta” Tal vez cuando escribimos no somos conscientes de todo lo que estamos volcando en el famoso folio en blanco. Es como lo que decía aquel gran escritor de las cerezas. Empiezas a escribir y sigues, sigues, hasta agotar las ideas, los recuerdos, lo vivido, lo soñado…Una cosa trae otra y así casi hasta el infinito.

  He leído que de algunos escritores podría decirse que solo escribieron una novela porque, una tras otra, repiten el mismo tema o siempre giran en torno a él. ¿será posible? Tal vez sea el caso de las “Sagas”. Por ejemplo “Forsyte Saga” constituida por tres novelas: "El mono blanco" (1921),” La cuchara de plata" ( 1926) y "El canto del cisne" (1928). O no siempre.

 Otra duda. ¿Tienen los escritores problemas a la hora de encontrar el vocablo adecuado, la frase, el adjetivo? Y otra vez Bécquer

“Yo sé un himno gigante y extraño…

Yo quisiera escribirlo, del hombre

Domando el rebelde, mezquino idioma,

Con palabras que fuesen a un tiempo

Suspiros y risas, colores y notas….

  Deseo de domar el idioma, tan hermoso y difícil. Pero ¿cómo extraer esa belleza que encierra? Imagino a cualquier escritor soñando como Bécquer con que sus palabras sean: suspiros, risas, colores, notas; incluso olores, sonidos, miradas, sentimientos… (miedo, arrojo, amor, tristeza…)

  Precisamente Pérez-Reverte inicia su novela “Hombres buenos”, confesando que es muy difícil expresar por escrito lo que se quiere contar, lo que se ha ideado, imaginado, visto. Piensa que lo importante es que el lector vea lo que el autor ve o imagina. El autor debe convertirse en los ojos del lector.

Gide en “Los monederos falsos”: para ser un buen novelista hay que saber escuchar

Carmen Martí Gaite da importancia a la memoria, a la capacidad para  evocar el pasado propio. Considera que, a la hora de construir, de idear personajes e historias, se debe combinar lo observado con lo vivido. Hay que reducirlo todo a un núcleo fundamental: la relación de la persona con los demás. Y, sobre todo, conseguir que en este punto confluyan la autora, el narrador, los personajes y el lector.

Conviene aprovechar todo lo que hay en el cuarto de atrás, escondido, latente.

  Lo imaginado dice, y en este sentido recuerdo lo leído en “Expiación” donde la protagonista que sueña con ser escritora aprendió que la imaginación es una fuente de secretos; que una vez empezada una historia no se la podía contar a nadie. No todos los escritores parece que piensan así. Por ejemplo, Carmen Martín Gaite siempre ha confesado tener la necesidad del interlocutor, de contar lo que imagina y piensa. Y algo parecido dice García Montero en “Las palabras rotas” que escribir es cuidar las palabras pensando en el otro, o sea en el lector; o preparar una habitación pensando en ese otro que la ocupará.

Está claro que cada escritor, como cada ser humano, es un mudo.

  Siguiendo con la construcción del relato, también en “Expiación” se aportan ideas importantes como que es posible construir un mundo en cinco páginas; o expresar el hecho de enamorarse con solo una palabra “mirada”. (¡qué importancia tienen las miradas en “Sidi” de Pérez-Reverte!) Se puede hacer que una crisis en la vida de una heroína coincida con una granizada, un vendaval, una tormenta… Hoy, con la aparición del microrrelato puede ser fácil.

 La naturaleza, a veces, puede jugar un papel simbólico en este sentido como  las nubes en “Nubosidad variable”

   Otra idea que me inquieta. ¿De dónde surgen los personajes? ¿Cómo consigue el escritor, no solo adentrase en sus sentimientos sino también la imagen necesaria, exacta para describirlos?

  Con frecuencia el carácter y el aspecto físico de los personajes parecen coincidir. No es que los bondadosos sean hermosos y los malvados feos, necesariamente; pero tal vez sí hay que buscarles unas facciones determinadas, una mirada, incluso una voz. ¿Surge con facilidad o es una ardua tarea? ¿Primero les ve el alma y luego les busca la apariencia física?

 No sé por qué razón me inclino por esto último. Quiero pensar que el escritor ha imaginado un personaje con un carácter, y a partir de ahí intenta, necesita darle una realidad física, una imagen. Es decir, completar al personaje. Lo imagino observando en su entorno entre personas que ve en la calle, actores, personajes televisivos etc. hasta encontrar los ojos, las manos, la sonrisa, la mirada, la estatura que necesita.  Quizá muchos personajes tienen un clon real.

Recuerdo haber leído que muchos de los personajes de Galdós recuerdan a alguien real. Por ejemplo, el ciego de “Misericordia” existía. Y en cuanto a la relación aspecto físico y carácter se dice que ese lobulillo que Benigna, la protagonista de Misericordia, tiene en la frente pude recordar la espina con que las estampitas religiosas representa a Sana Rita, por aquello de su bondad, algo que también concuerda con el nombre.

 En otro Pérez, en este caso Reverte, en “La piel del tambor” había un personaje que parecía calcado de Mario Conde y otro que se peinaba igual que Anasagasti.

 André Gide” en “Los monederos falsos! a través de Eduard, el protagonista novelista, dice en lo que a la creación de los personajes se refiere que cuando un novelista los describe con demasiada meticulosidad está trabando la imaginación del lector al que habría que dejar que se los figure como quiera. Es en la imaginación del lector donde debe conseguirse la precisión, solo a través de dos o tres rasgos colocados donde convenga. Podríamos agregar, colocados con maestría. Esa es precisamente la magia de la literatura, del texto escrito, sobre la imagen, cine y televisión, que nos permite también a nosotros crear.

 Vuelve Eduard a los personajes de los que dice que él nunca los buscó, que le salieron al encuentro y que una vez que están ahí el novelista se debe a ellos. Este detalle me llama poderosamente la atención.

También Almudena Grandes, cuenta que la protagonista de “Inés y la alegría” la encontró a ella.

Tal vez a Galdós también lo encontraban y quién sabe a cuántos más.

 Por su parte Carmen Martín Gaite en algún momento se lamenta de que en una novela hay muchos personajes, y hay que armonizar la versión de cada uno con la de los demás.

  En “Expiación” Briony, creía saber describir bastante bien las acciones, poseer el tranquillo del diálogo y poder hablar de los bosques en invierno, y del siniestro muro de un castillo. Pero se plantea cómo hablar de sentimientos …, cómo describir la tristeza misma, cómo pintar el alma de tal manera que se sienta su cercanía enervante.

  Puede ser este uno de los grandes problemas de cualquier escritor: penetrar en el alma, en los sueños, los sentimientos, de sus personajes.

  Y en cuanto a los nombres, incluso los apellidos ¿Cómo llegan o se buscan? Porque a veces los nombres de algunos personajes parecen simbólicos o al menos motivados. Ocurre con frecuencia en Galdós.

A veces son, casi una parodia del personaje. Por ejemplo, que una prostituta se llame Purita, un seminarista Cojoncio Alba; Max Estrella; que al protagonista de El Lazarillo todos le llamen Lázaro por ser criado de un ciego, o Bernarda (con fuerza de oso). Angustias, Magdalena, Martirio, Amelia (sin miel) o Adela (nobleza) y un larguísimo etcétera.

  Quizá una consecuencia del mundo de los personajes es la facilidad con que el lector va a intuir, sospechar, que hay mucho del autor en ellos. Por ejemplo, la niña-escritora de Expiación se platea que, al describir la debilidad de un personaje, es inevitable exponer la suya propia; que el lector casi no podrá evitar conjeturar que estaba describiéndose a sí misma. Nada más cierto. Parece inevitable que el lector piense indefectiblemente que tal personaje es el propio autor, que lo que cuenta es su vida, que está exponiendo sus vivencias incluso las más íntimas, incluso, aunque no use la primera persona. O sea que está haciendo estriptis literario. Parece, pero no es, al menos siempre, cierto.

  Otro tema interesante o digno de tratar es la dificultad que supone la creación del diálogo. Es a través de los diálogos como con frecuencia conocemos definitivamente a los personajes, su alma, su carácter…Pueden constituir la red que va uniendo los momentos y las historias.

 Recordemos como Galdós reconocía haber tomado cariño a este nuevo tipo de novela que introduce en su estructura el diálogo. Quizá fue el afán de realismo y objetividad lo que llevó a D. Benito al empleo del diálogo como total estructura novelesca.

  Pensemos en la importancia del diálogo en la novela de Carme Martín Gaite (    enlazar tiempos,  ir enganchando recuerdos unos en otros le gusta hacerlo no mediante la escueta narración sino a través del diálogo) y en las de Pérez-Reverte, por ejemplo. Y sin olvidar El Quijote.

  Además, el diálogo confiere dinamismo, agilidad, al relato. No en exceso, no se trata de un diálogo teatral sino ese en que los personajes se descubren, en que, a veces cuentan parte de su vida, en que confiesan sus sentimientos: amor, miedo, tristeza, aficiones…O unos hablan de otros dándolos a conocer.

En efecto debe entrañar una gran dificultad, por ejemplo, escribir un diálogo amoroso, o una terrible discusión.

  Nos queda, desentrañar la tarea última del escritor tras haber convertido en relato, novela, cuento, poema…todo lo que bullía en su mente.

   Pérez Reverte en “Hombres buenos”, tras habernos dado una auténtica lección teórico-`práctica de cómo se debe enfocar la redacción de una novela. habla, del trabajo posterior a la documentación y escritura, más o menos espontánea, el de escribir definitivamente la historia. Leerla y releerla, corregir y volver a corregir, hasta estar convencido de que eso es lo que quería hacer y que está bien hecho.

Esa es la cuestión. Releer, corregir. Dice García Montero en “Un velero Bergantín” que hay que releer, incluso en voz alta hasta estar convencidos de suena bien, que se entiende, que gusta…

  El pintor Gordillo dice que un cuadro terminado que te guste es un amor que acaba de nacer. Algo así será para el escritor que acaba una novela, un cuento, un poema…

Es además la confesión de grandes escritores, quizá más frecuente entre los poetas.

  Que muchos escritores lo han hecho se puede comprobar cuando vemos que hay tachones en los manuscritos, que existen dos versiones de un mismo verso, etc. Por ejemplo en el soneto XXIII de Garcilaso la versión más frecuente es “Con clara luz la tempestad serena” pero se ha encontrado también “enciende el corazón y lo refrena “ (en biblioteca virtual cervantes)

 No solo en la literatura. Este repasar, corregir y volver a corregir también se da en la pintura. Es, tal vez, la razón por la que, al estudiar un lienzo, al ir a restaurarlo…aparezcan los palimpsestos.

  En una entrevista el pintor Gordillo confiesa que retoca hasta la saciedad cada cuadro, y llega un momento en que le dice “o te acabo o me acabas”.  

¿Es frecuente hoy, en la era de las prisas y la velocidad, en que hay escritores noveles que escriben una novela en un mes y que dejan para el editor la corrección?

 Y como colofón. ¿Qué es escribir para un escritor?: una especie de vuelo, una forma asequible de vuelo, de imaginación, de antojo.

Para Carmen martí Gaite:" No hay mejor tabla de salvación que la pluma…” Y

 algo así como que a veces se escribe porque no se tiene con quien hablar. No es necesario tomar al pie de la letra ese no tener con quien hablar. Lo que ocurre, a veces, es que no tenemos con quien intercambiar ideas…ilusiones, etc.

Y como parece que dijo Espronceda “escribo en mi loco desvarío/ sin ton ni son, y para gusto mío”

He oído decir: escribo para que me quieran mis amigos (más o menos)

  Quizá como final cabría recordar lo importante que la forma es en una obra literaria. en Estatuas con palomas Luis Goytisolo expone haber descubierto que la piedra de toque de la escritura residía, no en lo que se contaba -la intriga, la anécdota, el argumento-, por muy correctamente que estuviera escrito, sino en la forma en que lo contaba.

*Escribo escritor y lector en sentido genérico y no voy a utilizar la fórmula moderna de escritor/a; lector/a.

También he de hacer constar que cuando hablo de escritor me refiero a la persona que tiene escribir como profesión, o que aun compartiendo esta con otra, escribe con la intención de publicar, vender.

Pd. En otro momento hablaremos de la relación autor-lector-

martes, 1 de febrero de 2022

 

   Unidos por el mar

¡Cuántas noches para olvidar los tiempos de soledad! Noches contemplando el atardecer sobre el mar, testigo de su amor. Con las manos entrelazadas. Acariciándose con la mirada Mirándose a los ojos, esos ojos también presentes en el mar. De ese azul indescriptible que se produce cuando en el horizonte mar y cielo se confunden en una tarde plácida y límpida, los de él. El hombre, amado y soñado desde siempre que ha llegado a llenar el atardecer de su vida. De un verde entreverado de reflejos dorados como cuando al amanecer el sol se refleja en la mansa superficie marina, los de ella. La mujer que él siempre amó y que reencontrarla ha supuesto un amanecer en su vida.

Y el mar, sin saberlo, los unió.

sábado, 15 de enero de 2022

  

Frederi Mistral

  Repaso ahora otra de mis lecturas veraniegas. ¡Otra agradable y gran sorpresa! Algo que me demuestra que he leído menos de lo que debería y me habría gustado. En esta ocasión se trata del Premio Nobel 1904, Frederi Mistral. Son tres de sus obras las que se incluyen en el volumen que leo de los Premios: MIREIO, NERTO, CALENDAU.

  Homero de la Provenza, le llamó Lamartine. Una frase que llegó a convertirse en un tópico con el que se nombraba al escritor. Un Homero que no era ciego precisamente lo que le llevó a “empaparse” de la vida, costumbres, paisajes, ambientes… de esa Provenza a la que amaba y admiraba. Esa Provenza que ha recogido algo del alma de cuantos pueblos la visitaron u ocuparon: Grecia, Fenicia, Cartago y Roma. Ha “vivido” ese pueblo amado y que le amó. A este respecto cantó Rubén Darío:

Provenza canta himnos para su rey de cantos

            Para su hijo inmortal

Y dice odas pindáricas, o dice salmos santos,

Griega y pontifical…

  Nació en Millane, pueblecito en el que vivió casi toda su vida. Todo lo de esa tierra, hasta el último rincón de su paisaje, de su cielo y, por supuesto, sus mujeres es lo más hermoso del mundo para Frederi. Y, tal vez lo más importante a ciertos efectos: su lengua la más cálida, emotiva e intensamente poética.

  En Aviñón donde hace sus estudios de bachiller y Derecho, se emociona ante lo nuevo, tan diferente de la naturaleza a la que está acostumbrado; le impresionan los monumentos, puentes y palacios de la ciudad papal.

  En aquellos años empieza a escribir versos en provenzal, esa lengua que es la suya, que es considerada innoble, bajo patois de campesinos. Pero él ya ha decidido cuidarla, reformarla, pulirla, hasta hacerla recobrar en lo posible el brillo antiguo, que vuelva a ser el hermoso material que trabajaron con primor y amor los viejos poetas occitánicos. ¿No nos suena bastante ese problema de las lenguas “no oficiales”?

  Sueña Mistral con una fusión espiritual de todos los pueblos latinos, algo así como una federación poética cuya hegemonía debería ostentar Provenza. Intenta anexionar Cataluña a ese “Imperio del sol” como lo llama.

  Centrémonos ya en su obra. A los 21 años escribe Mirèio, la primera obra que, aunque someramente, comentaremos.

  Inspirada, según declara el poeta en sus memorias, en la contemplación de  unas escenas campestres, agrícolas,  que le impresionan. Se siente sobrecogido por el cielo, el campo, los seres humanos que andan trabajando la tierra.  Todo lo irá modificando, idealizando bajo su mirada de poeta. De entre las figuras humanas va a destacar una humilde doncella, Mirèio, criatura delicada, grácil, efímera, que él desea llevar  a ocupar un lugar junto a Eloísa, Tisbe, Beatriz o Laura.

  La historia, distribuida en doce cantos y escrita en la llamada estrofa mistraliana, cuenta los amores de dos jóvenes de diferente clase social. Tema típico y recurrente en la historia de la literatura, pero tratado de forma tan exquisita y magistral que subyuga.

  Puede recordar temáticamente Romo y Julieta, Los amantes de Teruel, incluso La Celestina. Por ejemplo, al principio del canto noveno el llanto de los padres de Mirèio recuerda algo al final de La Celestina:” ... ¡Oh desdichada, ¡oh mal aconsejada! ¡Terrible y pesada juventud! Nuestra hermosa Mirèio, ¡oh desatino!, ¡oh llantos!” …

  También en bastantes aspectos a las novelas pastoriles que no en vano viven entre Virgilio y Mistral.

  Fácilmente encontraremos reminiscencias clásicas desde Homero a Virgilio o Dante.

  Vayamos por partes. Cabe destacar que el paisaje es bucólico. Este, supuestamente lo tomó Virgilio de la Arcadia de Teócrito- Este territorio acabó convirtiéndose en un paisaje literario de localización indeterminada. Tanto lo encontramos en la poesía renacentista de Garcilaso o Fray Luis, como en las novelas pastoriles de las que contamos con innumerables ejemplos.

  Mas la Arcadia de Teócrito estaba en su tierra siciliana; sin embargo, para Virgilio fue la Galia Cisalpina. Y para Mistral fue su Provenza amada. Un detalle curios de las reminiscencias virgilianas es la presencia del ruiseñor, ave muy presente en la naturaleza del poeta latino.

  Este paisaje estereotipado de ríos y arroyos de aguas frescas y cristalinas, de árboles frondosos que amena sombra  a unos personajes a los que casi nunca vemos trabajar. Lugar agradable, de reposo “locus amoenus” a fin de cuentas. El ganado casi como figura decorativa, como figuritas de un belén. Si exceptuamos que en Mirèio los personajes son mas reales, trabajan, hacen una vida normal de campesinos, el ambiente en que viven bien puede considerarse bucólico y descrito de manera magistra, poética, líricamente.

  A lo largo de la obra recorreremos todos los trabajos y costumbres del campo. Como en Las Geórgicas de Virgilio, la agricultura en general, los animales, ovejas, caballos. También las fiestas típicas, los bailes, los trajes…

Los personajes

Principales: Mirèio y Vicente (cestero). Los enamorados.

Secundarios  :   Maese Ramón y Juana María, padres de Mireio

Maese Ambrosio, padre de Vicente

Ourrias, (el boyero, que mantiene con Vicente una lucha que recordará a David y Goliat); Alari,(el pastor, que en algún momento puede recordar al Polifemo galanteando a Galatea);y Verán (guardador de caballos) pretendientes desdeñados a pesar de ricos y agradar al padre.

Taven, bruja, hechicera, curandera

Los duendes.

  Es curiosa la aparición de seres como una bruja y unos duendes, hadas…Podría ser la intervención en la vida de las gentes de esos seres relacionados con creencias,supersticiones etc ,de los pueblos primitivos.

  También llama la atención la mezcla de cristianismo y paganismo. Uno de los elementos que confieren cierta magia a este relato.

  Y, mientras los pastores de Virgilio no son criaturas rústicas e ignorantes, sino seres refinados, aquí se presentan más reales; algunos, como tres de los pretendientes de la joven, bastante brutos. Sin embargo, a Alari, pastor que la pretende hay un momento en la obra en que lo oímos decir, o pensar “¡ni en la llanura, ni en las alturas, ni en pintura ni en la realidad, he visto a ninguna que le llegue a la cintura…” y, a continuación, como aquellos caminantes de nuestras serranillas, le pide que lo oriente para cruzar el monte pues podría perderse.

  Ya dijimos que la idea del relato le vino de presenciar unas escenas reales que el poeta va a idealizar, modificar y convertir en literatura, en obra de arte.

  En cuanto a la huella de Homero él mismo, al principio de la obra, se declara humilde discípulo de gran Homero. También el principio “Canto a una muchacha…” me ha llevado “El dulce lamentar de dos pastores…he de cantar”.

  Para terminar, cabría recordar que Charles Gounod compuso una ópera Mireille con este tema en 1863.

  De esta obra dijo Lamartine: “Desde los homéridas del Archipiélago, no había surgido semejante chorro de poesía primitiva.”.

  Es el poema del campo

 CALENDAU le sigue en el tiempo. Vuelve al tema de los enamorados de nivel social diferente, lo que dificulta el amor. Calendau pobre pescador se enamora de la princesa de Baux. Aquí la figura femenina recuerda a las de la antigua poesía trovadoresca donde la mujer representa una belleza esquiva, distante. La dama es de origen cortesano, lo que convierte al enamorado en un vasallo que sufre por un amor por el que luchará, realizará proezas, pasará por numerosas pruebas.

   Al final vence, triunfa el valor de Calendau y el amor.

  En general, podría alegarse a favor del valor de la obra todo lo que se dijo de la anterior comentada. Aunque aquí la vida que se conoce es la del mar.

  Esta obra dividida en doce cantos sería el poema de la costa. Hay quien la ha considerado una metáfora de la historia de la Provenza.

  Se ha dicho que estas dos obras hacen de Mistral el épico más grande de su siglo.

  Quizá como Virgilio, a juzgar por el resultado, intentó crear un universo exclusivamente poético en donde lo más más importante fuera la consecución de la belleza formal

  Es casi inevitable, tras leer estas dos obras, recordar a nuestro a nuestro Pereda con sus dos novelas “Peñas arriba” Y “Sotileza” de la montaña y del mar respectivamente. No obstante, salvando este detalle y que el autor recoge, hasta cierto punto, el habla de sus personajes, aunque sin ánimo de elevarla de nivel como hizo Mistral, no hay otros parecidos.

 En 1884, publica NERTO, leyenda en verso en la que a la sencillez se une una gran habilidad poética.

Curiosidad.

·       Su apellido fue tomado por la escritora y Premio Nobel chilena Gabriela Mistral como seudónimo.

·       Actualmente, Frederic Mistral es también una escuela en Barcelona. Aquí también tiene una avenida dedicada, l’Avinguda de Mistral.

·       El asteroide (5033) Mistral es nombrado así en honor al Frédéric Mistral

sábado, 1 de enero de 2022

 

TERRIBLE DECISIÓN

La bala en la sien. El revólver en la diestra.  AMOR en el corazón. En el rictus, dolor.

(microrrelato recuperado del 12 de enero de 2011. Para un concurso, que evidentemente no ganó)

Aquí acaba otro año raro. Esperemos que el 22 nos traiga mejores días, alguna alegría y paz.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

  

  . Jacinto Benavente. La lectura veraniega de los Nobel

 Por variar voy a volver a las lecturas del verano

 No sé si habrá quien se desespere y caiga en el aburrimiento en los largos y cálidos veranos de esta tierra nuestra. Nada mejor para llenar esas horas libres que nos proporciona este periodo vacacional que la lectura. Llenar la maleta de libros. A fin de cuestas la ropa veraniega ocupa y pesa poco. Es más, hoy con los libros electrónicos ahorramos espacio y peso.

Yo, los últimos años, he dedicado los largos días de la canícula a leer o releer a los clásicos, incluidos los premios Nóbel.

Empecé, este último verano, por nuestro Nóbel D. Jacinto Benavente. Casi olvidado en los libros de texto que me tocó estudias allá por los años 55/65 del siglo pasado. Luego el trabajo, aunque relacionado con la Literatura no me permitió profundizar en el estudio de su obra ni de otros muchos grandes escritores.

El volumen de los Nóbel, que tocaba leer este verano, comprendía en primer lugar cuatro obras de D. Jacinto. “La malquerida”, “Los intereses creados”, “la losa de los sueños” y “la fuerza bruta”.

Casi me avergüenza confesar que he descubierto a estas alturas de mi vida, unas hermosas obras. Quizá mi justificación esté en el sistema educativo de la época en que me tocó estudiar y que desgraciadamente no ha cambiado mucho en la actualidad.

  Curiosamente de Benavente diría D. Ángel Valbuena que es un autor de tono medio que, no obstante, puede elevarse a un plano de dignidad y fuerza dramática, aunque, salvo en dos o tres casos notables, rehúye las estridencias de una verdadera tragedia.

  Empiezo por “La malquerida” (1913). En el prólogo del texto que manejo la define, según un comentarista de la época, como “drama de raza, drama pasional, intenso, casi tragedia griega, desarrollado en un pueblo de Castilla…” continúa señalando que hay en ella un soplo de Esquilo y Sófocles.

  Está claro que este soplo se refiere al aire de tragedia griega que se respira en la obra. Compuesta en tres actos, si bien cada uno se divide a su vez en varias escenas. El espacio es único. El tema nos lleva inevitablemente al mito de Fedra o la leyenda de Fedra e Hipólito. En este caso la acción está cambiada. Es el padrastro el que se enamora de la hijastra, mientras en la tragedia griega es Fedra, madrastra, quien se enamora de Hipólito, hijastro. También el desenlace difiere pues aquí el marido mata a la madre y se entrega. La hija resulta ser menos inocente de lo que parece era Hipólito. Está claro que el mito griego solo actúa como fuente de inspiración, algo frecuente entre los escritores y tal vez todos los artistas.

  Al darme cuenta de este detalle que no conocía o no recordaba, he querido comprobar que estoy en lo cierto y recurro al que fue mi profesor D. ángel Valbuena que en este sentido califica la obra como producción trágica, del retorcido tema del seudoincesto, con el trazado de la vida de pueblo, llena de odios y venganzas y un tipo maternal hondamente logrado. Esto nos lleva a una diferencia con la tragedia griega: la clase social de los personajes totalmente alejados de aquellos del original.

 Enlazamos aquí con la calificación bastante extendida de drama rural. Algo similar a lo que ocurrió con algunas obras de Lorca. Concretamente “La casa de Bernarda Alba” que también contiene numerosos elementos tomados de la tragedia griega.

Se me ocurre entrar en Internet y encuentro interpretaciones sorprendentes que prefiero no incluir pues requeriría un profundo análisis.

  En cuanto al valor ético o moral de la obra y/o sus personajes, algo en lo que entran algunos comentaristas, opino que cada lector sacará las conclusiones pertinentes.

  Algo que también llama la atención en la obra es el uso del lenguaje vulgar que ha adoptado el autor para sus personajes. Tal vez se haya excedido un tanto o no haya sabido reflejarlo a la perfección, pero podríamos decir que respetó la norma que Lope llamó decoro poético. Reflejar la clase social de los personajes a través de su forma de hablar que también hicieron Cervantes y Galdós, por citar ejemplos notables.

  En este sentido, señala Valbuena que Benavente se equivocó en el léxico al querer remedar el habla vulgar. Es posible. Leo en algún otro lugar, y esto me desconcierta un tanto, que el hecho de que todos los personajes piensen y hablen muy ramplonamente rebaja bastante la fuerza dramática. Insisto ¿Cómo deberían hablar? ¿Cómo números de la RAE? En otro lugar leo que en las conversaciones que mantienen los personajes utilizan un lenguaje coloquial, propio de la burguesía acomodada de la época. En principio mal redactado. ¿Lenguaje coloquial? ¿A estas alturas no distinguimos entre lenguaje coloquial y vulgar o infracoloquial? Y otra perla ¿Los personajes pertenecen a la burguesía acomodad de la época?

En fin, yo quería comprobar que no erraba en mis conclusiones y he descubierto que debo vivir en otro mundo, ser marcina, algo así.

Como mi intención no es hacer una tesis sobre Benavente sino trasladar mi humilde opinión sobre lo que he leído, continúo con algún detalle de

Los intereses creados. –

En el prólogo a la edición que manejo leo que esta obra como “la fuerza bruta” tiene como mundo de inspiración la época que el autor pasó en Rusia como empresario de circo. Ahí encontró la base realista para el argumento de ambas obras.

Tal vez habría que recordar la constatación de que a finales del siglo XVIII se hizo muy popular la Commedia dell ´arte en Rusia, sobre todo en Moscú y San Petersburgo. Y más aún, que a principios del siglo XX un grupo de dramaturgos, actores y pintores rusos resucitó muchos de los esquemas de la Commedia.

  Leer el listado de los personajes al principio de la obra me lleva inevitablemente a la Commedia dell´ arte: Polichinela, Arlequín, Colombina, Capitán, Pantalón, el doctor…

 Por primera providencia compruebo la identidad de los personajes. Efectivamente coinciden, Es más, algunos con nombre distinto también tienen su correspondiente en la comedia. Así: Silvia que tendría su equivalente en Rosaura y Leandro sería Lelio. Incluso la acción ocurre en Italia.

 Según Valbuena, la candorosa Silvia con su amor por Leandro purifica los interese materiales que inundan la obra.

 Precisamente según Valbuena estos personajes se han adaptado a las características del teatro clásico español. Así, Crispín derivaría del gracioso o del Clarín calderoniano. Precisamente considera la obra, ingeniosa comedia de fina gracia satírica y bellos efectos, como lo mejor de Benavente y destaca la precisa frase en los diálogos de los personajes.

 Por su parte Lázaro Carreter hace notar que el único personaje complejo y que merece un detallado estudio es Crispín.

 A propósito de este personaje llama la atención una frase que bien podría ser de rabiosa actualidad” Mejor que crear afectos es crear intereses 

También Dámaso Alonso prestó atención a esta obra y creyó haber encontrado otra innegable fuente de inspiración pues el parecido entre ambas tramas es más que evidente, “El caballero de Illescas” de Lope de Vega.

Es una delicia disfrutar de esta obra, aunque sea solo leída  

La losa de los sueños” bella y sugestiva comedia donde asoma agudamente el drama. (Valbuena)

 Si bien al principio no se hizo justicia con este autor, paulatinamente la crítica fue despertando a la llamada de sus diálogos agudos, rápidos, nerviosos, hasta darse cuenta de que con Benavente la técnica teatral ha cambiado absolutamente.

Fue Azorín el primero en elogiar su cultura, elegancia, el nivel de sus personajes…

Para Ayala es versatilidad y elegancia.

Juan Ramón Jiménez, al hablar de la generación del 98 le llamará: príncipe de este renacimiento.

En 1912 entra en la Real Academia y en 1922 recibe el Nobel de Literatura.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

 Nadie sabía la verdad

Contra todo pronóstico, aquella noche no lloró. 

Apenas se arrebujó entre sábanas y mantas, adoptó su acostumbrada postura fetal, y se abrazó a la almohada, se quedó profundamente dormida. Hacía años que no le ocurría esto y es que, a partir de esta noche, a pesar de la pena, sería libre. No dejaron, no obstante, de acosarla los recuerdos en forma de breves ráfagas de flas que aparecieron en sus sueños. A pesar de todo, no fueron pesadillas. Era como si conforme pasaban ante ella aquellas imágenes, se fuera liberando de su pasado. 

A la mañana siguiente se despertó descansada, con ganas de vivir. Tuvo que disimular. Todos alabaron su entereza. Solo ella sabía la verdad.

Nora Albátor

lunes, 15 de noviembre de 2021

 

   Viaje a Valencia y S. Sebastián. (del 25 del 3 al 6 del 4 de 2004)

  Yo no soy consciente, o no lo era, de que Constanza me hiciera partícipe de todas sus andanzas viajeras. Bien es cierto que somos íntimas, nos conocemos desde niñas, pero no lo es menos que hemos vivido largos periodos de cierto distanciamiento, por razones familiares, claro. Quiero pensar que esta era su manera de no perder el contacto conmigo. Pensaría “cuando pueda lo leerá”. Lo cierto es que cada vez que remuevo papeles o investigo en textos y archivos antiguos acabo dando con uno de sus relatos de viajes.

  Como siempre destacan sus notas de humor. Y es el caso que Constanza “no tiene mucho sentido del humor”.

  Este que he encontrado hoy comienza con unas breves notas de ese particular humor suyo. Además, cambia la técnica narrativa. Recurre a la narración en tercera persona. Lo traslado tal cual.

 

Veamos:

 “Pues, señor, este es el caso que Constanza Multiusos y su marido Formafísicaenvidiable emprendieron el enésimo viaje desde su jubilación. En este caso, destinos y motivos son familiares.

Empieza el viaje por Valencia donde vive uno de sus hijos para pasar unos días con él y su mujer. Aparte del deseo de disfrutar algo de su compañía, es el caso que la nuera (actriz ella) actúa el 25 por la noche y la quieren acompañar.

¡Ah! Pero sabido es que el hombre propone, (en este caso Constanza y su esposo) y Dios o el diablo o todos los dioses del Olimpo confabulados con las meigas y otros seres incordiantes, disponen.

 Sigamos el curso de los acontecimientos. A las 9´45, con rara puntualidad parte el TALGO. Constanza, según su costumbre cuando viaja en tren, lee: “Los monederos falsos”. Mas, cuál no sería su sorpresa cuando unos 30 minutos antes de llegar a Valencia empieza a encontrarse mal. Con los síntomas de sus dichosos vértigos y otras menudencias. ¡Dios Santo, en el tren! ¡Qué horror! ¡Noooo! Pues, sí. Ha de pedir a su marido que la acompañe al servicio.

Digno de ver. ¿Alguien se puede imaginar a dos personas metidas en el WC del tren? ¡Si penas cabe una! ¿Qué pensaría la gente cuando viera salir a los dos, casi viejos? Seguro que nada bueno. ¡Pues vaya con los viejos qué urgencias! Urgencias desde luego pero no es lo que parece a pesar de que salen abrazados y ella medio traspuesta. Constanza a pesar de encontrase muy mal no podía evitar reírse para sus adentros.

  No, lo que ocurre es que tiene un mareo del demonio. están a punto de bajar del tren y su hijo se va a asustar. Se toma un chiclida y a duras penas logra salir del tren por su pie agarrada a su marido y a la maleta hasta el hall de la estación donde espera el hijo. Pero las fuerzas se le acaban y no consigue seguir. Se sienta en un banco junto al centro de atención al viajero. Empiezan a acercarse personas que se interesan por su problema. Quieren llamar a un médico, al Samur y yo qué sé más. Y ella: no gracias, solo necesito llegar a un taxi y a casa y acostarme, durmiendo se me pasa…Y padre e hijo_ sí, esto le pasa a veces, no es nada; a ver si conseguimos llevarla al taxi.

_Eso no es problema, dicen los amables encargados de velar por el bienestar de los viajeros. Le sacamos una sillita de ruedas.

¡¡¡¡¡Abróchense los cinturones que despegamos!!!!! Constanza la dura, la enemiga de numeritos en público va a ser llevada en silla de ruedas a través del gran hall de la estación valenciana hasta un taxi ¡Qué horror! ¡No, sillita de ruedas no, antes la muerte!

  Pues sí. La sientan, ella mete la cabeza entre las manos, entre las piernas ¡Tierra, trágame!

  Su hijo que la conoce muy bien, a pesar de la preocupación no puede evitar reírse por y para dentro a mandíbula batiente. Seguro que traslada el episodio a una tira cómica. La cosa no es para menos.

¡Por fin en casa! Solo falta subir dos pisos a pie. ¡Aaaah, la cama! Durmió hasta las 9, eran las dos. Se levanta, toma un yogur con desgana, cosa rara, y se vuelve a dormir hasta otro día a las doce. Claro, no pudo ir al teatro. Tuvo que conformarse con ver a su nuera en un video.

  A partir de aquí todo puede considerarse bastante normal. Viernes, lluvia; todo el día, en casa. El sábado, bajo una suave llovizna salen a dar un paseo por un parque próximo muy bonito. Luego recogen a la niña, compran comida hecha y dulces para el postre. La tarde la pasa sola en casa pues la nuera ha de ir a ensayar y padre e hijo van a sacar los billetes para S. Sebastián. No hay hasta el martes lo que supone estar dos días más con estos. Ya se los sumarán a los otros.

  El domingo diluvia. ¡Caramba! piensa Constanza, cuando haga falta lluvia, que me avisen y me organizo un viaje. Pasan el día en casa los cuatro leyendo, viendo películas y charlando.

  El lunes, ya no llueve y Constanza vuelve a pisar la calle. Su nuera tiene una pequeña actuación. Su hijo se queda con ellos, van al centro, meriendan, pasean y a casa.

  Por fin el martes a las 10 am. salen para S. Sebastián vía Tarragona. En la última página de “Los monederos falsos”, Constanza va anotando las estaciones por las que pasan. La primera estación con parada es Sagunto. Recuerda Constanza cuando estuvieron con sus dos hijos mayores. La niña tenía dos años y subió hasta las ruinas de teatro romano andando y marcando el paso. ¡Para verla! El niño tenía 8, meses y se lo durmió en la silleta.

La siguiente estación es Castellón. También aquí estuvieron con los niños el mismo viaje de Sagunto. Fue una etapa, recuerda Constanza, en que no tenían pereza para pensar y salir al momento a cualquier parte.

  Pero de Castellón tiene otros recuerdos. Aquel verano, veinte días o un mes del Servicio Social (SS) al terminar segundo de Comunes. En el Colegio Menor Santa María de Lidón. ¡Qué curioso! Los recuerdos acuden como si hubiera sido ayer: las clases, la playa, las salidas a la ciudad, las excursiones, los fuegos de campamento, la vida, la convivencia con amigas de siempre y con otras nuevas que acabarían siendo amigas de esas que el tiempo se lleva. Y sobre todo, veinte días o un mes lejos de casa y libre, a pesar de todo.

  Aún acude oro recuerdo. Aquel año que volvían de un viaje por el Pirineo, con toda su tropa de familia numerosa y por azares de la vida se vieron obligados a dormir en el Mindoro, hotel de 4 estrellas que les costó más que todo el viaje.

  Ahora pasan por Oropesa del Mar. No es solo el lugar donde veraneó varios años el ínclito José María Aznar con su familia, en casa cedida por PORCELANOSA hasta que a la niña le saló un noviete que no se llamaba Agag y no interesaba. También este lugar va asociado al campamento y a los viajes familiares.

  Benicasim no le trae ningún recuerdo especial. Sí, Benicarló-Peñíscola. Ha estado varias veces. Es, piensa, uno de eso lugares que dejan huella. Sobre todo, recuerda un viaje en que pasaron por allí con todos sus hijos y La Princesita se llevó todos los recipientes del postre. Era la época en que coleccionaba de todo y estaba entusiasmada con las manualidades.

L´ Aldea-Amposta-Tortosa. También conocen Amposta de aquellos viajes familiares. La tiene recorrida, fotografiada y pasó por el puente. Precisamente por aquí cruzan ahora el Ebro, no a nado, pero casi, pues va tan lleno, tan caudalosos que si sigue lloviendo podría ser que el tren tuviera que quedarse en esta orilla, la derecha.

L´Hospitalet de L´Infant. La primera vez que oye este nombre.

Salou. Aquí durmieron en un camping.

Port Aventura. Esta debe ser solo para el parque temático.

Y ¡Tarragona! A la hora prevista.

Inciso:

¡A esta Constanza le pasan o pasaban unas cosas! Y no acabo de comprender por qué me enviaba todos los relatos de sus viajes. Es el caso que voy encontrando textos de hace muchos años, otros recientes, y ya de momentos más actuales, archivos. Es posible que yo no encontrara el tiempo para leerlos con detenimiento y los guardara porque ahora me aparecen por doquier. Además, me da la impresión de que hacía los relatos como ejercicios de estilo porque los hay en forma de monólogo, dialogados, y como este en tercera persona distanciante. He de investigar o preguntarle. 

Continúo trasladando texto original.

  Todo va bien. No se ha mareado y se come con apetito un bocadillo de jamón en el bar de la estación. Aquí hay que hacer trasbordo.

  En el andén, dando vueltas para estirar las piernas recuerda y comenta con su marido la primera vez que estuvieron en la ciudad. No consiguen ubicar el momento o el viaje ¿Fue en aquel por el Pirineo, o el de Andorra? Sí recuerda que tomaron un café en un bar cerca de la muralla. ¿Hacía esquina? Creo que sí, asegura al fin Constanza. Luego a visitar la muralla CICLÓPEA y romana. Vergüenza le daba, a sus largos 40 años reconocer que era lo que más ilusión le hacía de una visita a Tarragona. Eso de CICLOPEA, siempre le había despertado curiosidad. ¿Qué pensaría cuando aún niña leyó ese nombre por primera vez para que le impresionara tanto? Quizá se la imaginó construida por cíclopes incluso de los de un solo ojo. Algún día han de revisitar esta ciudad.

Llega el TALGO a su hora. Llovizna. Les ha tocado ir de espaldas y en asientos enfrentados, pero hay suerte y en el que va de cara viaja una señora sola y Constanza le pregunta si no le importa que ocupe el asiento de al lado. La señora es muy amable. No le importa. Acabarán de conversación. Es curioso la señora va haciendo punto, un jerseito para bebé. Debe ser niño porque es azul celeste. Se apea en Pamplona.

Cerca van dos monjas. Una hace casi todo el viaje hablando por el móvil y la otra, más mayor acaba enfurruñada, no se sabe por qué. Hablan de Murcia y parecen de un colegio.

  Reus: Otro recuerdo de los viajes con sus hijos. Aquí fue donde su marido preguntó una dirección al tonto (¡perdón!) del pueblo que se les pegó y casi lo tienen que adoptar. Esto de ir a preguntar a la persona menos adecuada se convirtió en una costumbre que a los niños divertía infinito.

Lleida-Pirineus. Desde el tren se ve la Seu Vella, una de las catedrales góticas más bonitas que recuerda.

Monzón-Río Cinca. Al fondo se ve un castillo. Otra vez llueve.

Zaragoza-Delicias. Son las 4´45. Recuerda la impresión que le causó la entrada a la ciudad. Cruzando el Ebro y con la Basílica del Pilar al fondo. Se promete volver, aunque ya no comprará cerámica como aquella vez que cargó, porque ya no le cabe en casa.

Tudela de Navarra. ¿Dónde Habrá otra Tudela? Habrá que comprobarlo. Pues parece que no.

Castejón de Ebro. No le dice nada. También debe haber otro en cualquier otro

 lugar. Sí. En Cuenca.

Mientras el tren avanza va leyendo con descansos entre un capítulo y otro “Los monederos falsos” de Gide, que empezó con vistas a este viaje. Está interesante. Es algo distinto a otras obras, aunque ya ha leído suficiente, sobre todo en los tres últimos años, como para que no le extrañe demasiado. Tiene algunos fallos la traducción tan directa y literal a veces, que da lugar a frases y / o estructuras incorrectas incluso en el significado.

Es interesante y trata temas universales y está bien escrito.

Tafalla. Desconocida. Todo verde. ¡Qué verde ¡

A lo largo del trayecto castillos e iglesias que invitan a volver con su coche como en otros tiempos y visitarlos. Torrecitas románicas a cada paso.

Ya se ve nieve en las cumbres. El paisaje del norte es una maravilla. ¿Por qué nos vamos por ahí, piensa, si aquí lo tenemos todo?

Alsasua. Ya hemos entrado en la ruta de siempre. Otra vez llueve.

Zumárraga. ¿Ya? ¿Qué ha pasado con Vitoria? Debe ser que al entrar por Pamplona se desemboca directamente en Alsasua. Mejor. No llevamos retraso. Mensaje de mi niña, ya impaciente.

¡Por fin! Señores viajeros próxima estación San Sebastián Donostia.

Al tiempo que bajan del tren ven a su hija con el peque en brazos. ¡Qué bonico está, es!

  De momento se queda un poquito parado, nervioso, Claro, no le ha dado tiempo a ver entrar el tren en la estación y vernos bajar por lo que el pobre debe estar hecho un lío.

Tras los abrazos y besos camino de Zumaia, la nueva residencia de los chicos. Su hija, feliz, les va contando: “ya veréis, os va a gustar mucho tanto la casa como el pueblo”.

Ya en el pueblo que, aunque de noche muestra su buena pinta.

La casa está en el casco antiguo y tiene una de esas fachadas decoradas con listones de madera en forma de aspa, el balcón de madera y la puerta de entrada al edificio de esas partidas tan típicas en los pueblos de montaña.

Por dentro también les gusta; buen tamaño, buena distribución y en manos de su hija quedará fenomenal.

El peque pregunta por las sorpresitas. Le dan la camiseta de Lanzarote que se pone y no se quiere quitar ni para dormir y un chaleco que se lleva abrazado a la cama.

 Al día siguiente el niño no va al cole y dan el primer paseo por el pueblo, por la orilla de la ría hasta el faro casi. Por la tarde otro por el monte para desembocar en un mirador sobre el mar. Es una delicia este pueblo: monte y mar; verde y azul. Las construcciones conservan en gran parte la estructura clásica tanto en edificios de pisos como en caseríos, chalés y palacetes. ¡Qué acierto y qué suerte han tenido! Madre e hija van tomando nota de las casas que les gustan por si les toca la primitiva.

El jueves llevan al peque al cole. No le han cambiado la matrícula y sigue en el de Lasarte. Lo dejan y van a Donosti a sacar los billetes de vuelta y un paseíto por la ciudad que para Constanza es casi imprescindible y recoger al peque.

                                            Bello panorama de Donosti

Todos los amigos de sus chicos los reciben alborozados pues madre e hijo llevan tiempo diciendo a todo el que quiera oír que van a ir los    abuelos.

El niño está encantador. El único problema es que se altera con el abuelo y no duerme bien la siesta y bueno, que solo quiere estar con él y la abuela empieza a estar celosa. Claro, a él lo ha visto menos y es la novedad.

El jueves por la tarde mientras la amatxo va a entrenar se quedan los abuelos y el nieto solos. Meriendan y luego van a su encuentro para ir a la piscina donde el abuelo lo graba en video y por la noche se ve la peli.

  El viernes por la mañana, paseo de los abuelos solos hasta el faro. Un paseo delicioso. Por la tarde hacia el Museo Zuloaga y otra playa. Constanza fotografía todo lo que ve más al nieto a cada momento con lo que se queda sin carrete para unas últimas fotos al atardecer del pueblo reflejado en la ría. Lo siente, pero habrá otra vez, otras muchas veces. Resulta que hay 8 o 10 rutas y solo han hecho tres.

                                                          Detalle de Zumaia

 El domingo, cumpleaños de su hija comen en casa con los otros abuelos. Le toca cocinar a Constanza, su yerno se queda con la receta, ha salido bien.

El lunes a Zarauz de compras, pero no da tiempo a un paseíto.

Por fin el martes toca volver a casa. Sentimientos encontrados. Por un lado, el cuerpo pide volver a casa, a la vida cotidiana; por otro, el alma quiere más nieto, más hija.

Los llevan a la estación. El peque se queda llorando desconsolado, el creía que se iban todos en el tren, como cuando iban de Lasarte a Donosti en el Topo.

Creo que habría que recordar que es el primer viaje que hacen después del 11M y se quiera o no da un poco de kakita ¡Qué demonios, miedo, para qué negarlo!

Pd.

Queda reseñar algo sobre el resto del viaje de Madrid a casa. Parece mentira, pero queda patente que el nivel económico y cultural no van paralelos. En un vagón de clase preferente todos hablan alto, usan el móvil, discuten, etc. Uno se entera, quiera o no de infinidad de vidas ajenas. Puede dar para escribir algo, pero es molesto, en la vida también hace falta a veces el silencio.

FIN del viaje. Hasta el próximo.