Abro este blog con la intención de mantener un ameno diálogo con todo aquel que se acerque a él. Creo que lo más bonito de las relaciones humanas es esa comunicación que consiste en un intercambio de emociones, conocimientos, ideas….Esa comunicación que enriquece el espíritu.

"La relevancia de la comunicación humana, pues del contacto verbal surge un intercambio que aminora el dolor, palía la soledad y estimula el contento de vivir” Carmen Martí Gaite
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jueves, 14 de marzo de 2024

 

 

 De mentiras y verdades

“Tenía que parar. Me lo estaba creyendo…” C.M.G)

 Los textos literarios, novelas por ejemplo, para la inmensa mayoría son fundamentalmente contenido, tema, mensaje, argumento.

 Sólo unos pocos, estudiosos, enamorados de la literatura se aceran a ella para analizar, estudiar y disfrutar de una creación artística.

 No obstante, no es nada desdeñable la aportación de la primera actitud señala.

 Así, por ejemplo, la frase de un personaje de Carmen Martín Gaite, invita a reflexiona sobre determinadas actitudes del ser humano.

Tal vez lo primero que puede venirnos a la memoria es alguna de las historias que los alumnos inventan para justificar la imposibilidad de hacer un examen. Profesora, anoche me atacó un dolor terrible de cabeza, me pasa a veces, y fui incapaz de estudiar…. O bien: Mire Don…ayer murió un familiar, mis padres se fueron al velatorio y me dejaron en casa a cargo de atender las llamadas telefónicas que no pararon nen toda la tarde. No me pude concentrar un momento en el examen… Es muy posible que el chaval, a fuerza de repetirse la historia acabara creyéndosela.

 Otro sería el caso, bastante frecuente, por cierto, de la persona que desea ser vista por los demás de una forma determinada; por ejemplo, como una persona encantadora, o brillante, o ingeniosa y no cesa de contar historias, anécdotas, actitudes personales que van creando en torno la imagen que busca. Posiblemente, a base de repetir la mentira acabará creyéndola y pensando que efectivamente es esa persona que ha inventado. Es muy probable que jamás se percate de lo que está haciendo y no piense lo que el personaje arriba citado.

 Hay quien piensa que recordar es mentir. Es posible pero muy relativo. Puede que al recordar no siempre podamos repetir con exactitud lo que ocurrió, mas si   contamos el recuerdo intentando repetirlo tal y como nos vino en un momento dado, acabemos creyendo que efectivamente fue así.

 Quizá un caso especial y digno de analizar sería el del actor que a base de transformarse día tras día y, a veces año tras año, en un mismo personaje podría perder la conciencia de quién es él en verdad. Suelen decir los actores que se esfuerzan en desligarse del personaje apenas acaba la función. Lógicamente, si no lo hicieran acabarían locos.

No deja de ser peligroso esto de mentir, enredarse en una cadena de mentiras que quién sabe cómo puede acabar. Entre otras cosas podría recordarse el dicho: la mentira tiene las patas muy cortas y que se coge a un mentiroso antes que a un cojo.

 En otro orden de cosas, podríamos aplicar este asunto de la mentira, al final creída, a los creadores de historias, al cuentista, novelistas …

 Creo haber leído en alguna parte que el novelista ha de creerse lo que escribe, a los personajes, etc. si quiere que el lector los crea también. Pero, cabría preguntarse hasta qué punto. ¿Es posible que el novelista, una vez creada la historia se sienta identificado, quizá paulatinamente, con algún o algunos de los personajes, que sienta que vive sus cuitas, esas que les está inventando y que llegado ese momento se vea obligado a escribir la palabra FIN? ¿Sería posible que acabara creyendo real la historia que inventó?

 Tal vez estas sean elucubraciones sin sentido provocadas por la lectura de una frase en una novela. Siempre nos quedaría concluir que “…nada es verdad ni mentira/todo es según el color del cristal con que se mira”.

miércoles, 15 de noviembre de 2023

 

 

Los niños y las guerras

Hace años, allá por 1999 escribí un texto a modo de Editorial para el periódico de mis alumnos que yo dirigía, y curiosamente lo he encontrado traspapelado entre mis cosas de antaño.

Me lo inspiró el problema de Los Balcanes. No sé si entiendo nada o casi nada de política y menos aún de guerras. No comprendo que se pretenda paliar una locura con otra, pero sobre todo me indigna el problema de los niños, siempre víctimas inocentes. Los locos de hoy dirían “daños colaterales”. Hoy, veinticuatro años después sigo sin entenderlo. ¿Qué estamos haciendo con ellos? Decía entonces y digo hoy. Son inocentes, pero además son los hombre y mujeres del futuro. ¿Cómo esperamos que sean mañana políticos, juristas etc. equilibrados y ecuánimes si los hemos formado en el horror, la violencia y la barbarie o se los está eliminando? ¿De qué escribirán si en su infancia “la edad dorada”, qué ironía, vivieron las mayores atrocidades imaginables?  Suponiendo que sobrevivan, pienso hoy que vemos como en la guerra Israel_ Gaza están muriendo cientos de ellos. No solo niños, jóvenes que están perdiendo cursos en la universidad por ir a luchar ¿por qué y por quién? Tal vez ni ellos lo saben a ciencia cierta. Es posible que pierdan algo más que el curso. También la vida, padres, algún hermano … ¿Y los de Ucrania, teniendo que abandonar casa y patria, incluso familia, o dando clase en subterráneos para librarlos de las bombas…? ¿Cómo reaccionarán los supervivientes que nos muestran todas las televisiones del mundo cuando, gracias a los equipos de psicólogos que “en teoría” · se les proporcionan hayan olvidado los sufrimientos que están viviendo, vuelvan a verse en las pantallas con motivo de las consabidas conmemoraciones de la atrocidad vivida? Sin duda se sentirán víctimas de los delirios de grandeza del mundo. No sólo de esos gobernantes que buscan el poder, que practican la limpieza étnica, que se amparan en el terrorismo o en el uso de un idioma…sino también de esos periodistas que los mostraron en magníficos reportajes, que en su día recibirán prestigiosos y quien sabe si crematísticos premios; y de aquel fotógrafo por haber realizado las mejores fotografías del siglo: niños mutilados, niños tristes, niños hambrientos de pan, de paz, de amor y hasta de madres.

Se me podrá discutir sin duda esta última parte. Yo admiro la labor de esos periodistas y fotógrafos que se juegan la vida por y para dar testimonio de las atrocidades que algunos practican; para que no se olviden y a ser posible no se repitan. A algunos los veo a diario en el telediario y, los conozco tantos años, que los siento como de mi familia y temo cada día que les ocurra algo. Insisto. Los admiro. El problema lo veo en los niños de todas las guerras de hoy y de siempre que son, serán, los hombres y mujeres de mañana. Y no sólo de las guerras con bombas: malos tratos, utilizados en pro de los adultos, trabajando a edades no apropiadas, violados, convertidos en guerreros…

¡Ojalá que al salir a la luz este texto hubieran acabado todas las guerras que hay en el mundo!

miércoles, 13 de septiembre de 2023

 

 

La Brecha

Si hoy aún se sigue insistiendo en crear una brecha entre las ciencias y las letras, antaño hubo otra discusión célebre: Armas o letras/la espada o la pluma. O sea que nos encontramos ante dos dicotomías históricas.

Cervantes, que como otros muchos de nuestros grandes hombres de letras, fue soldado, y sin duda sabía de qué hablaba pone en boca de D. Quijote el famoso “Discurso de las armas y las letras”. Argumenta nuestro célebre hidalgo: “Alcanzar alguno a ser eminente en letras le cuesta tiempo, vigilias, hambre, desnudez, váguidos de cabeza, indigestiones de estómago y otras cosas a estas adherentes, que en parte ya las tengo referidas; mas llegar uno por sus términos a ser buen soldado le cuesta todo lo que al estudiante, en tanto mayor grado, que no tiene comparación, porque a cada paso está a pique de perder la vida…” “precisamente es este constante enfrentarse con la muerte lo que le brinda mayor prestigio a quien sigue el camino de las armas”. (Don Quijote , capítulo XXXVIII, I parte),

Evidentemente como reza el dicho popular hay gustos para todo. Un importante intelectual español del siglo XX de cuyo nombre no quiero acordarme llegó a afirmar que “la milicia anula la vocación literaria en cuanto que las ordenanzas y la disciplina ahogan toda inspiración, sofocan todo alarde verbal y no permiten el vuelo libérrimo de la imaginación.”

¿Qué sabía de nuestra historia literaria? ¿Nunca se enteró de que muchos de nuestros mejores escritores fueron también soldados?: Jorge Manrique. Don Juan Manuel, El Marqués de Santillana ,Garcilaso de la Vega, Diego Hurtado de Mendoza, Alonso de Ercilla, Francisco de Aldana, Hernando de Acuña, Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Calderón de la barca…o José Hernández autor de “Martín Fierro”.

O sea que, bien mirado la vida militar no tiene por qué bloquear la vocación literaria, pues desde el rey Alfonso X el Sabio, las virtudes militares armonizan a la perfección con el espíritu humanista y la buena literatura.

 

Algo parecido ocurre con la otra dicotomía, tal vez más moderna, Ciencias y /o Letras.

De la misma forma que hay quienes, tal vez, no se imaginan a un poeta armado hasta los dientes, luchando a brazo partido, hay quienes opinan que las letras y las ´ciencias no encierran  el menor parecido, no pueden siquiera convivir. Se oye con frecuencia eso de “es que eres de letras…” lo que viene a significar no tienes ni idea de nada. También se puede oír que un científico no piensa, no ve el mundo de la misma manera que una persona de letras. Evidentemente habrá casos, pero relacionados con la persona no con la materia. ¿Un científico no puede valorar el arte? ¿No puede tener también la sensibilidad necesaria para crear un mundo fabuloso, una historia de amor, para gozar de un paisaje…?

  Por ejemplo, Lewis Carroll conocido por la mayorá de lectores como el autor de Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, era además matemático

 Otro que dejó la ciencia por la novela fue Arthur Conan Doyle cuando descubrió que las historias de Sherlock Holmes le proporcionaban más ganancias que la profesión de médico.

Se me dirá que los guio la ambición, pero si no hubieran sido mejores o tan buenos en una cosa como en otra, no habrían podido cambiar de tercio.

Y ¿Qué decir de Gerald Durrell?. Escritor y naturalista británico. Mucho se ha disfrutado con la interesante y amena lectura de “Mi familia y otros animales”

 Isaac Asimov, uno de los nombres más reconocibles de la ciencia ficción. Sus obras más conocidas. Fundación, Robots e Imperio galáctico,

No acabaríamos con los ejemplos.

En nuestro tiempo:

Eva García Sáenz de Urturi, reconocida novelista, autora entre otras de” la trilogía de la ciudad blanca” se licenció en Óptica y Optometría, carrera y trabajos que dejó cundo descubrió que podía vivir de la literatura y disfrutar con ello.

 Hay quien opina que para estudiar ciencias es indispensable gozar de una memoria prodigiosa pues hay que aprender, entre otras cosas, nombres poco frecuentes y que es indispensable recordar. Por ejemplo, nombres en latín o griego.

Claro, para estudiar idiomas, que es asunto de letras y los estudian los científicos porque los necesitan, no hace falta memoria. Para aprender las declinaciones y los verbos de latín y griego, no hace falta memoria, Pare estudiar fonética, fonología, métrica etc. no hace falta memoria. Y, paradójicamente hay quienes pretenden que los alumnos aprendan incluso su lengua a base de retahílas memorísticas, sin razonar, sin pensar.

  Evidentemente, también hay quien habla de métodos de estudio absolutamente diferentes. Pues reflexionemos. El estudio de la Lingüística     (ciencia que estudia el lenguaje. Esto implica estudiar sus orígenes, su evolución, sus fundamentos y su estructura con el objetivo de comprender las dinámicas propias de las lenguas vivas (contemporáneas) y las muertas (las antiguas de las que éstas provienen) ¿no se lleva a cabo con métodos científicos?   ¿Qué métodos se usan para estudiar fonética y fonología? Hasta lo hemos visto en el cine. Recordemos “may fer lady”.

Tal vez sería conveniente reflexionar acerca de la insensatez que suponen estas divisiones. Si bien lo miramos, la mayoría de los escritores, de todos los tiempos no solo se han iniciado en la escritura tras otras opciones, sino que en muchas ocasiones las han compaginado. ¿Por qué? Tal vez para poder alimentarse y vestir, mantener una familia…tal vez porque el ser humano no es tan restringido.

En otro orden de cosas habría que tener en cuenta que cuando hablamos de letras, y de escritores, quizá con demasiada frecuencia pensamos solo en creadores o sea literatos. De letras son también los historiadores, los filósofos,

Sin ir más lejos, los cronistas que acompañaban a los reyes de todos los tiempos, a los conquistadores y que redactaban todos los acontecimientos que iban sucediendo. Muchos de ellos también soldados.

Tampoco deberíamos olvidar a todos los escritores, novelistas sobre todo que empezaron su andadura en el periodismo y muchos que hoy lo compaginan con la creación.

  Entre los primeros no deberíamos olvidar a Ernest Hemingway (1899-1961) Se entregó al periodismo en cuerpo y alma, y nunca abandonó esa dualidad, y afirmaba que cuando el periodismo lo asfixiaba, su otra pasión hibernaba.

Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) conocido por “El principito” fue aviador y desde 1932, se consagró al periodismo y la escritura

 Darío Villanueva, señala cómo sería difícil comprender a Delibes sin atender a su extensa etapa como periodista.

En cuanto al periodismo en general opina que aporta de por sí, una curiosidad global, el pulso de la actualidad contemporánea que luego demanda una prosa expresiva y eficaz a la vez, modelo no desdeñable para la buena escritura literaria (y pone como ejemplo el caso de Gabriel García Márquez).

  Otros ejemplos: Carlos Fuentes, Elena Poniatowska, Edgar Allan Poe y William Faulkner Arturo Pérez-Reverte, en algún momento de sus vidas también ejercieron el periodismo.

Quizá paradójicamente, el oficio menos ejercido por futuros grandes escritores ha sido el de Profesores, incluidos los de lengua y literatura: Algunos de la generación del 27, Machado, Unamuno, Bernardo Atxaga, Luis García Montero, Fernando Aramburu que En 2009, abandonó la docencia para dedicarse exclusivamente a la creación literaria.

Hoy quizá se haya abierto otro tipo de brecha: lo masculino y lo femenino.

 No obstante, en algún momento, acaso se puede adivinar el final de esa brecha abierta entre la actividad literaria y el resto.

Tal vez un ejemplo destacable sea el de la escritora Siri Hustvedt Premio Princesa de Asturias de las Letras 2019. Sus palabras nos llevan a reflexionar “Se ha hablado mucho sobre la construcción de un hermoso gran puente a través del abismo. Por el momento, sólo tenemos una pasarela improvisada y tambaleante»

Ella misma es parte de ese puente. Es una entusiasmada y curiosa mezcla, poco frecuente, de narradora y ensayista, de científica y cuentista. Autora de un libro de poesía y siete novelas, sí, pero también de dos volúmenes de ensayos y un sinfín de conferencias, lecturas y otros trabajos de no ficción, una producción colosal en ambos mundos…

En su discurso de aceptación del premio dijo: “Ni la ciencia es elevada, intelectual y masculina, ni las artes y las humanidades son inferiores, emocionales y femeninas. Debemos aprender que la autoridad y la sabiduría vienen en muchos formatos, sexos, colores, formas y tamaños. Debemos aprender unos de otros y recapacitar…”

Hoy, entre nosotros se está extendiendo la novela ensay o el ensayo novela. Leemos un titular periodístico a propósito de dos de las últimas publicaciones “

El ensayo como novela (y viceversa). A continuación, leemos: Rosa Montero y Javier Cercas, cada uno en un género diferente y con su estilo personal, afrontan en sus libros más recientes la tarea de quitar el velo de la mentira con que se cubren las atrocidades más evidentes.

La obra de rosa Montero,” El peligro de estar cuerda” cuyo título quizá se preste a engaño, parece un ensayo psicológico, en que se insertan algunos momentos novelados. No siempre tiene el lector claro si lee ficción o realidad claramente científica. También, hasta cierto punto es un ensayo sobre la escritura, sobre el acto y la necesidad de escribir.

Sería este un asunto interminable e inabarcable. Además, carezco de los conocimientos e información necesarios para insistir y adentrarme en el tema como me gustaría. Por ende, mejor dejarlo aquí y que cada cual reflexiones, o investigue a su gusto.

En la inauguración de la feria del libro de Madrid, su directora dijo que se está intentando cerrar la brecha existente entre ciencias y letras.

miércoles, 14 de junio de 2023

 

 ¿Somos egocéntricos?

  La lectura de ciertas novelas actuales podría llevarnos a reflexionar acerca de la actitud del ser humano a lo largo de la Historia. No solo en lo que a la literatura y/o el arte en general se refiere, también en los comportamientos sociales.

  Hemos estudiado que nuestra Edad Media fue una época dominada por el teocentrismo. Dios como centro de todo. Este comportamiento se verá reflejado en el arte en general y por tanto también en la Literatura.

El medievalista francés Georges Duby, considera que la obra de arte medieval cumplía fundamentalmente tres cometidos, muy fáciles de reconocer

_Ser una ofrenda a Dios…

_Ser intermediaria entre el mundo sobrenatural y el humano…

_Ser una afirmación de poder: por un lado, del poder de Dios y de la iglesia(poder religioso

Con la Edad Moderna y el Renacimiento surge la idea antropocéntrica. El hombre es en realidad el centro de cuanto existe. Este nuevo concepto del mundo y la vida se verá reflejado en las artes y por consiguiente en la literatura. Ahora se busca gozar de la vida en todos sus aspectos. Gozar de la naturaleza, del amor, del arte…

No todos los historiadores y estudiosos están totalmente de acuerdo en cuanto a lo que estos cambios supusieron y en la forma en que se fueron produciendo, mas lo cierto es que algo de ello hubo.

Si bien este sentirse centro del universo ya no se perdió, hoy parece que hemos llegado en casi todos los aspectos de la vida a un egocentrismo que raya la egolatría. (Egocentrismo Valoración excesiva de la propia personalidad que lleva a una persona a creerse el centro de todas las preocupaciones y atenciones.). No obstante, cabría señalar que esta actitud la ha mantenido el hombre durante muchos siglos, llamárase como se llamara.

Lo podemos observar en las relaciones humanas en las REDES, en algunos presentadores de ciertos programas, en la actitud de algunos personajes y personajillos de los que pueblan los programas populares de ciertas cadenas de Televisión.

En el arte, cine, por ejemplo, y literatura se traduce en el autobiografismo. En esta, el uso de la primera persona, no como técnica narrativa, sino para contar, manifestar el yo. Algunos autores no crean un alter ego, se presentan tal cual, hablan, ya sea en novela, poesía o ensayo, de ellos, sus peripecias, sus premios, sus amores y desamores…Mantienen en lo que podría ser ficción los nombres de lugares, y personajes reales. La primera persona no es ya una técnica, es tan frecuente y a veces ambigua que el lector no consigue diferenciar ficción y realidad.

Incluso hay autores, novelistas, que reivindican el derecho a este sistema en honor a no sé qué verdad. Confiesan con orgullo ese autobiografismo. Incluso declaran hacerlo por el bien del posible lector al que podría ayudar su experiencia vital. Se le ha oído a laguna novelista en la reciente feria del libro de Madrid.

Esta actitud, lleva a otros a tener que explicar que, aunque la obra se presente en primera persona no son ellos el protagonista o tal o cual personaje, pues, dicho sea de paso, muchos lectores siempre piensan que autor y protagonista coinciden. Esta costumbre está llevando a confusionismo entre los lectores no duchos en la lectura de la obra literaria. Máxime cuando hoy habría que añadir otro factor: la prisa, la rapidez con que se hace todo, incluso leer.

Bien es cierto que el arte encierra buena dosis de egocentrismo, pensemos, por ejemplo, en la poesía lírica. Los relatos y novelas se nutren tanto de lo que rodea al narrador como de sus vivencias personales, pero, como han apuntado algunos escritores, la literatura, la novela debe crear mundos nuevos, debe modificar la realidad, recrearla. Así para Saer: narrar no consiste en copiar lo real sino en inventarlo: Escribir es sondear, y reunir briznas o astillas de experiencias y de memoria para armar una imagen

García Montero, por su parte, insiste en que lo Importante es reconocer la diferencia entre el yo biográfico y el personaje literario. No se trata de hipocresía sino de ficción.

 En fin, en realidad, algo egocéntricos somos todos, y casi diría que es necesario, pero todo dentro de un orden

lunes, 1 de mayo de 2023

 

 

NECESIDAD DE DIÁLOGO

1. Diálogo platónico y método socrático 

  La forma y el registro que Platón escogió para abordar toda clase de temas (Amor, Justicia, Arte…), emulan conversaciones entre personalidades, pero tal vez lo importante es precisamente esta forma, el diálogo. Así recrea la técnica de la mayéutica aprendida de Sócrates. Consiste esta en plantear un asunto para que el estudiante lo refute o defienda aportando argumentos, la verdad, que va surgiendo dentro de él.

  Es curioso que, según parece es lo que se pretende con la última reforma de la enseñanza. El problema está en cómo plantearlo. Y, desgraciadamente no presenta muy buenos augurios.

  Según parece se criticó a Platón esta técnica por considerar que el diálogo entorpece el contacto directo e inmediato con la comunicación filosófica.  No se tiene en cuenta que el diálogo es la forma adecuada de la democracia. Hoy, no se trata ya de la Filosofía sino de la enseñanza en general, incluso de las relaciones humanas.

 Según Platón el encuentro con el pensamiento tenía que darse allí donde el pensamiento se “encontraba”: en la absoluta publicidad de un pensamiento compartido. Tendrían que pasar siglos para que el pensamiento se hiciese subjetividad, monólogo; para que se sintiese a la naturaleza distante y al individuo ajeno; para que el hombre huyese del mundo porque, tal vez, el mundo que buscaba ya no estaba ahí. ¿Habremos llegado hoy a esa situación? En esa soledad es donde parece que Platón había descubierto la verdadera esencia de la tragedia. Precisamente, cuando el héroe trágico alcanza su momento supremo, en el que la tragedia se levanta y lo muestra en la plenitud de su ser, entonces se transparenta también la clave de lo trágico: la soledad.

2.Necesitamos dialogar

  Hemos leído que el diálogo es la forma adecuada de la democracia. Y no podemos evitar una reflexión sobre nuestro entorno, nuestra vida actual. Parece ser que vivimos en una democracia, pero ¿Dónde está el diálogo? Los políticos, prácticamente todos, no dialogan, no se escuchan, no reflexionan antes de contestar. Se insultan, se critican, llegan casi a mentir para conseguir el favor de los ciudadanos que los hemos de votar.

  Los países, se enzarzan en guerras civiles, en guerras entre ellos, unos invaden a otros, son incapaces de resolver los asuntos de cualquier nivel a través del diálogo, del entendimiento.

  Vayamos a los ciudadanos, a los humanos hombres y mujeres, jóvenes y menos jóvenes. ¿Existe un verdadero diálogo entre nosotros? Vivimos la época del egocentrismo, casi egolatría y aunque no lo parezca de la soledad. Cada individuo se cree poseedor de la verdad absoluta, y la expone sin el menor rubor ni decoro.        

  El dialogo no existe. Las conversaciones consisten en hablar todos al mismo tiempo, no se escucha para responder, sino que se está al acecho para intervenir con la idea personal venga o no a cuento. Si alguien toma la palabra puede no dejarla salvo que lo hagan callar. Todos sabemos lo que le ha pasado al otro mejor que él mismo, lo que ha hecho o piensa hacer, lo que va a decir…Cada cual desea e intenta imponer su criterio. A veces todo queda en una sucesión de monólogos o en uno solo, único.

  ¿A qué lleva y puede llevar esta actitud? A la soledad, a la tragedia, como hemos leído más arriba. Si observamos el mundo que nos rodea, nos percataremos de que estamos muy solos. Necesitamos hablar, pero no sabemos dialogar.

 3 El diálogo en la enseñanza.

  Tradicionalmente el método didáctico más extendido, o cabría decir el único, ha sido y, me temo que aún en algunos casos sigue siendo, el de la exposición por parte del profesor y la repetición, a ser posible literal, del alumno al ser preguntado ya sea de forma oral o por escrito. Recuerdo cuando, siempre que me era posible y tal vez sin acordarme de Sócrates, planteaba a mis alumnos cuestiones para que opinaran y justificaran sus respuestas. Al principio les parecía extraño, tendían a defender una verdad única, la suya, tal vez aprendida en libro de texto. Pero cuando comprobaban que varios podían tener razón sin necesidad de coincidir en el diagnóstico se entusiasmaban y hacían girar los temas, las respuestas, razonando y justificando a partir de la lectura detallada, profunda del texto analizado. Este método es muy positivo para el estudio de la obra literaria, aunque, me temo que no muy utilizado. Yo, en cierto modo, o casi en su totalidad lo aprendí de un extraordinario profesor.

Se oye hoy, que la última reforma de la enseñanza, tiende a que el alumno aprenda a razonar, investigar, buscar por sí mismo la verdad. No obstante, si va a dialogar con el ordenador, si su contrincante va a ser una máquina, si le va a preguntar a Google para que le resuelva las dudas, poco habremos avanzado.

El diálogo profesor alumno es necesario, así como entre los alumnos. No digo que haya que renunciar a Internet, o despreciarlo (ni a la memoria). No. Bien utilizado es, puede ser, muy útil, pero no veo o me parece ver que vayan las cosas por buen camino.

 4. El diálogo en la literatura.

La Literatura, la cenicienta de la enseñanza, la denostada, marginada y poco apreciada, incluso hoy repudiada por algunos de los que deberían ser sus defensores, promotores, engalanadores, enriquecedores…

Pues bien. La literatura desde la noche de los tiempos, desde sus primeras manifestaciones, nos ha enseñado el valor del diálogo. Y no es necesario recurrir a lo más fácil, el teatro. ¿Qué hace el teatro si no remedar la vida cotidiana, las relaciones humanas? Sí, ya, existe el mimo. Es una forma excepcional de la que ahora no procede hablar.

Si nos acercamos la CANTAR DE MIO CID leeremos:

_¡Ay, doña Jimena, la mi mujer tan cumplida, Como a la mi alma, yo tanto os quería! Ya lo veis que a partir nos hemos en vida;

_Ay, mi señor, barba tan cumplida, aquí estamos ante vos yo y vuestras hijas, (muy niñas son y de pocos días), con estas mis damas de quien soy yo servida.

Leamos ahora el romance de “La jura de Santa Gadea” en donde también hallaremos el diálogo.

Son dos ejemplos muy significativos de como unos textos básicamente narrativos necesitan y recurren al diálogo que confiere realismo, vida, dinamismo al relato.

 Los ejemplos serían innumerables, pasando por el Quijote y todas las grandes obras y escritores de hoy. Pérez-Revere, Martín Gaite, Muñoz Molina y un interminable etcétera.

 No deberíamos olvidar como Galdós, se enamora del diálogo y lo introduce, incluye en sus novelas. Es un hecho constatado que, si una novela carece de diálogo, domina en ella la narración puede resultar agotadora su lectura.

Además, a través del diálogo se conoce mejor a los personajes. Son muchos los novelistas que nos transmiten casi todos los detalles de sus personajes a través del diálogo. Los oímos discutir, exponer sus ideas, sus sentimientos…Nos transmite su psicología…

 Después de todo ¿Qué es la literatura si no un intento de dialogo del autor con

el lector? ¿Tal vez se escribe, a veces al menos, porque no se encuentra un congénere con quien dialogar? Y, claro, el ser humano necesita comunicarse y la mejor manera es el diálogo.

Viene a ser lo que Carmen Martín Gaite llamó la búsqueda del interlocutor.

FIN

viernes, 31 de marzo de 2023

 

La mirada en la literatura

  Son los ojos lo primero que me atrae de las personas. Mas, tal vez sea la mirada lo que me interesa, incluso me puede llegar a fascinar.

  Tanto es así que esta inclinación, casi obsesión me ha llevado a indagar sobre el valor y/o el poder de la mirada en la literatura. Insisto. No hablo de los ojos. Hablo de la mirada.

  Hay miradas inteligentes, tiernas, acariciadoras, envolventes, dulces, tristes, alegres…; también las hay, pícaras, bobaliconas, lascivas, burlonas y casi insultantes, y tal vez también asesinas.

 Prefiero no explayarme en mis opiniones personales sobre el tema y centrarme en la importancia que muchos escritores de todos los tiempos, han dado a la mirada.

 Empiezo por la Edad Media. Cuando iniciamos, casi, la lectura del Cantar de Mio Cid, encontramos el verso “De los sos ojos tan fuertemientre llorando,” Lo importante de la escena es, creo yo, la mirada triste, angustiada, desolada del hombre que mira (aunque el texto dice vio) todo lo que ha de dejar atrás, su casa con todos sus enseres y sus recuerdos. Esa casa donde ha vivido con su familia que tampoco está ya en ella. Es algo similar a las miradas que vemos hoy casi cada día en los Informativos sobre la guerra de Ucrania, o el terremoto de Turquía o cualquier desastre ya sea natural o de origen humano.

  Otro ejemplo ahora de otra índole, podemos encontrar en El Libro de Buen Amor. Doña Endrina dirá, D. Melón: “Con saetas de amor fiere quando los sus ojos alça.” .no sabemos de qué color son los ojos de la dama, si no que con su mirada hiere de amor.

 Una mirada que también encontraremos siglos después en Garcilaso

_vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena; (soneto)

 Una mirad que lo dice todo de la persona que mira, de la mujer amada. Esa mirada que a pesar de su honestidad refleja amor, tal vez pasión y que, precisamente por ese contrasentido en la forma de mirar ejerce una acción especial en el hombre que la contempla.

También cuando en la Égloga I el pastor Salicio dice

Tus claros ojos ¿a quién los volviste?

Aunque informa sobre el color de los ojos, lo importante es la mirada, a quién mira. Porque debe ser a quien ha decidido entregar su amor.

Saltando épocas y autores llegamos a Góngora donde podremos encontrar algún otro ejemplo del valor de la mirada en la poesía. En el soneto que empieza “mientras por competir con tu cabello…” leemos:

“mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano
”

Evidentemente estamos ante la mirada. Igual que en los versos de “El Polifemo” donde

“Llegó Acis; y de ambas luces bellas

Dulce Occidente viendo al sueño blando,

Su boca dio, y sus ojos cuanto pudo,

Al sonoro cristal, al cristal mudo”.

Acis contempla embelesado el cuerpo de Galatea dormida (cristal mudo)

  ¿Qué decir del madrigal de Gutiérrez de Cetina que voy a reproducir completo, en donde la mirada es lo esencial?

Ojos claros, serenos, 

si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos

 

  Y llegamos a Bécquer el poeta romántico por excelencia, el sublime poeta del amor y de la poesía. Encontraremos en sus rimas múltiples ejemplos del valor y la fuerza emotiva de la mirada. Recojo algunos:

“hoy la he visto…; la he visto y me ha mirado “

o

“el alma que hablar puede con los ojos
también puede besar con la mirada.

Qué belleza, qué emotividad. ¿Y aquel otro?: “Por una mirada, un mundo”; 

  Mas no solo en la lírica encontraremos ejemplos de este tipo. Me he detenido en un caso de la novela realista “Pepita Jiménez”. Luis de Vargas, el seminarista que protagoniza junto a Pepita la novela dirá en algunas ocasiones:

“la suave y pura luz de sus miradas “

“se me antojó que Pepita me miraba compasiva”

“los ojos de Pepita, verdes como los de Circe, tienen un mirar tranquilo y honestísimo.”

“Cuando fija en alguien la vista, es tan clara, franca y pura la dulce luz de su mirada”

   No siempre las miradas, como hemos visto en los versos del Cantar, hablan de amor. También en la novela del siglo XX y actual podemos rastrear ejemplos muy significativos.

En SIDI de Pérez-Reverte: Miró hacia la matanza que había dejado atrás y se dijo que tras aquella jornada muchas madres, esposas e hijos iban a aguardar en vano”

.” Bajo los protectores nasales docenas de ojos lo miraban con respeto”

“con mirada de gavilán…”

“Lo miró el otro enarcando las cejas…”

Más ejemplos. En "Nubosidad variable…”  de Carmen Martín Gaite:

” Estábamos tumbadas en el campo mirando las nubes”

…"mirando las nubes amoratadas que se ensombrecían sobre el mar “  

Son infinitos los ejemplos del valor de, la mirada que podríamos encontrar en los textos literarios. Miradas que, como en la vida, dicen a veces mucho más que las palabras.