Abro este blog con la intención de mantener un ameno diálogo con todo aquel que se acerque a él. Creo que lo más bonito de las relaciones humanas es esa comunicación que consiste en un intercambio de emociones, conocimientos, ideas….Esa comunicación que enriquece el espíritu.

"La relevancia de la comunicación humana, pues del contacto verbal surge un intercambio que aminora el dolor, palía la soledad y estimula el contento de vivir” Carmen Martí Gaite

domingo, 3 de noviembre de 2013

Quijotes en el aula II.


 ¿Encontraron su Elemento?

   La lectura de  EL ELEMENTO de Sir Ken Robinson me ha conducido a  retrotraerme  a mis años de profesora. He constatado, en primer lugar, que encontré mi Elemento, o parte de él, sin saberlo. Y digo esto porque llegué a esta profesión por razones casi ajenas a mi voluntad. Primero, porque era prácticamente la única profesión que se conocía en mi entorno familiar; segundo, tal vez, por la admiración que sentía hacia algunos de mis profesores que me llevó a querer ser como ellos; tercero, porque habiendo estudiado Filología Románica, no había otra salida.
   El caso es que fui amando esta profesión cada vez más conforme la iba viviendo. Quizá porque se parecía bastante a mi sueño de sueños con que la compartí.
Es cierto que, si bien hice bastantes cosas mal, no es menos cierto que acerté en otras muchas y que contribuí a que muchos de mis alumnos encontraran su Elemento o lo más parecido a él. 

   Señala Ken Robinson que uno de los problemas con que nos encontramos en la vida es la educación, la enseñanza. Dice, por ejemplo, que los sistemas fijan límites estrictos sobre cómo han de ensañar los profesores y cómo tienen que aprender los alumnos. Y ¡Qué razón tiene! Pero también es cierto que cuando los profesores queremos, cuando amamos nuestra profesión y tenemos ansias de hacer algo distinto, de ser creativos en nuestras clases, siempre podemos encontrar un resquicio por donde colarnos y ser nosotros mismos.

   Si Ken Robinson recoge muchas historias y anécdotas, yo tengo también suficientes para escribir un libro, pero no lo haré, solo contaré algunas.
   Hubo unos años en que coincidimos en el Departamento de Lengua y Literatura un grupo de personas con ganas de cambios, con nuevas ideas sobre la manera de impartir nuestra materia. Fuimos, creo, algo así como lo que Ken Robinson llama la tribu.  Y para nuestros alumnos fuimos mentores; aunque, en cierto modo, todo profesor lo es, unas veces más y otras menos o durante más o menos tiempo.
   Así, nos inventamos, partiendo de la idea de una de las compañeras, la posibilidad de editar unos libros escritos por nuestros alumnos. Pensar y hacer, fue todo uno. Les planteamos la idea a los alumnos a los que, como es natural, les encantó. Nos pusimos en contacto con el Departamento de Plástica, pues todo libro requiere ilustraciones que también serían obra de los alumnos. Por último conseguimos el beneplácito de la Dirección y algunas ayudas económicas y ¡manos a la obra!
   La actividad consistía en proponer textos a los alumnos que les sirvieran de punto de partida para los suyos. Así, harían poemas, narraciones, entrevistas a autores o personajes literarios, ilustraciones y cómics partiendo de esos textos, etc... Contaban con absoluta libertad para elegir el género de su aportación, el tema, etc. Todos éramos felices: profesores y alumnos.
El resultado fue magnífico: en cursos sucesivos fueron apareciendo CUENTOS CON MORALEJA, IMAGINAR CON CERVANTES, SE ALZA EL TELÓN DE LA MANO DE LA MANO DE GARCÍA LORCA Y TROTANDO CON LA CELESTINA.

   Ni que decir tiene que esto suponía  trabajo y horas  extra para las profesoras implicadas en el proyecto, pero lo vivimos entusiasmadas, no nos importó. Al contrario.
   Me gustaría poder presentar alguno de los textos e imágenes de aquellos libros pero no me es posible entrar en contacto  con sus autores para solicitar su permiso, razón por la cual, sintiéndolo mucho, pues valdría la pena que se divulgaran , me abstengo de hacerlo. No obstante reseñaré algunos títulos o temas de los que se trataron.

Cuentos con moraleja. Diseño de portada de Mayte Caro

 Por ejemplo en “Cuentos con moraleja”  (curso 96-97)se trabajó siguiendo la técnica de D. Juan Manuel: un cuento y al final una moraleja en forma de pareado (más o  menos).
    Así,el primer texto que aparece es Una extraña pareja y acaba con la siguiente moraleja:           
Por miedo de las críticas no dejéis de hacer
Lo que más conveniente pareciere ser.

El relato Algo fácil de hacer acaba con:

Si algo que te conviene puedes hacer
No hagas con dilaciones que se pueda perder.
   
   Puede observarse fácilmente la influencia de los cuentos de D. Juan Manuel, hasta el punto de que los jóvenes escritores han usado palabras próximas al autor.
No todos los cuentos siguen este esquema. A veces acaban con una frase inspirada en un refrán:" La avaricia rompe el saco" es el final de La rosa y la margarita.
   En otras ocasiones no hay moraleja, ni pareado. Se acaba y punto.
Este libro llevaba una breve introducción a cargo de la directora del Centro.


Diseño de portada de Mayte Caro

   En el segundo libro (curso 1997-98) “Imaginar con Cervantes” (con introducción de la directora y prólogo de Carmen Núñez) como se deduce del título los alumnos trabajaron partiendo de textos e imágenes cervantinos.
   Así el libro consta de cuatro núcleos o apartados: Cartas a Cervantes, Creaciones sobre refranes y sentencias de El Quijote, Galería de personajes cervantinos y Textos periodísticos.
  Abre, pues, el libro una serie de  supuestas cartas. La primera, de Cide Hamete Benengeli, fechada en Rabat el seis de octubre de de 1.605, al Sr. Cervantes. Otra fechada en La Mancha el 26 de diciembre de 1615 y firmada por D. Alonso Quijano. Así continúa con cartas escritas por los personajes cervantinos y dirigidas al autor de sus vidas.
   Después, ya son los alumnos y alumnas los que se dirigen al autor leído y  admirado. Son cartas de una ingenuidad y un encanto excepcionales.
¡Curioso! La última de las cartas es un romance. ¡Genial! ¿No es cierto?
   El segundo núcleo narrativo creaciones sobre refranes y sentencias de El Quijote . Se trata de textos en prosa, en verso y en forma de cómic.
   Por ejemplo de la sentencia:
Quien bien tiene y mal escoge,
De lo que venga que no se enoje.
Surgirá el relato El gran robo que se cierra con la misma como moraleja.
    "Cada uno es hijo de sus obras" dio lugar a un cómic.
El tercer núcleo está, a su vez dividido en dos apartados: I. De la imagen al texto y II. Del texto a la imagen.
   Consistió la primera parte en entregar a los alumnos unas imágenes cervantinas sobre las que ellos escribirían lo que dichas imágenes les sugirieran, aunque no tuvieran nada que ver con Cervantes. Para la segunda parte se entregaba a los alumnos textos cervantinos: Autorretrato de Cervantes, descripción de Galatea, de Maritornes, de rocinante etc. y los alumnos creaban la imagen. Sería justo, hasta cierto punto, reflejar el nombre de los creadores pero son muchos y una selección, sería injusta.
   Por último, cierra el libro una selección de textos periodísticos realizados por los alumnos de Procesos de Comunicación Social (otro día hablaré de estos grupos): noticias y entrevista a Cervantes, D. Quijote y Sancho.

   El éxito de estos dos libros y la satisfacción que produjo en profesoras y alumnado fue tal que decidimos continuar con la experiencia. Ni que decir tiene que esto se ofrecía a todos los alumnos, básicamente de tercero y cuarto de ESO, pero la participación era voluntaria. Se trataba de despertar en ellos el deseo de hacer algo nuevo, de contagiarles nuestro afán de renovación y darles la oportunidad de desarrollar aptitudes o facetas de su personalidad que tal vez no conocían ni sospechaban poseer.

   Así las cosas al curso siguiente surgió la cuarta publicación: "Se abre el telón de la mano de Lorca".

Diseño de portada de Mayte Caro

     Nos atrevemos ahora con el teatro y ¡ nada menos que con García Lorca!.
Se organiza el libro en dos partes divididas, a su vez, en otras menores.
    PRIMERA: LA INSPIRACIÓN DE LORCA: I. Del relato al texto teatral y II. De la prensa al texto teatral. No creo necesario explicar en qué consistió el trabajo. Solo cabe decir que nos sorprendió grata y muy positivamente.
   SEGUNDA PARTE: LORCA COMO INSPIRACIÓN. I. Acotación escénica. DE LA IMAGEN AL TEXTO. Entregada la imagen de una escena, tomada de los dibujos lorquianos, los alumnos escribirían el correspondiente texto de acotación. Al igual que en los libros anteriores toca ahora ir del texto a la imagen, es decir dada una acotación, imaginar y dibujar la escenografía correspondiente.
   Otro apartado consistió en convertir poemas de Lorca en pequeñas piezas teatrales. Y, por último inventar posibles finales para La viudita, drama modernista inédito e inacabado de García Lorca.
   El prólogo, en esta ocasión estuvo a cargo de Mª Ángeles Martínez Romero.
  
   Puede haber quien piense, de hecho hay quien lo hace, que de los alumnos de ESO no se puede sacar nada, que no serían capaces de hacer nada original, luminoso, creativo. Pues quien piense así puede intentar llegar a alguno de estos libros (En la Biblioteca regional están todos) y comprobará que no es cierto. Solo hay que darles la oportunidad, animarlos, ir por delante con ilusión y gusto por nuestro trabajo.

  Animadas,una vez más, con estos resultados decidimos irnos de correrías con Celestina y nos embarcamos en una nueva aventura literaria con nuestros pupilos. Que ¿con quién nos atrevimos esta vez? ¡Nada menos que con LA CELESTINA.  Nace TROTANDO CON LA CELESTINA. Con prólogo de Ana Mª Vélez Soldevila.

Diseño de portada de Carmen Núñez

   La consecución de este último libro se completó con un viaje a Toledo y La Puebla de Montalbán, siguiendo los posibles pasos de Celestina y sus secuaces o/y de su autor. He de hacer constar que yo era partidaria de ir a Salamanca pues creo que el ambiente de la obra se aproxima más dicha ciudad, pero variadas circunstancias aconsejaron Toledo. Todos disfrutamos infinito en este viaje que estuvo lleno de actividades culturales: visita a la Catedral, a la obra de El Greco, a la ciudad y al La Puebla donde tuvimos un recibimiento interesante, con la participación de nuestros alumnos, ya que allí se habían realizado algunos actos en torno a esta obra.
   Volvamos al libro. Como en los anteriores hemos ido del texto a la imagen y viceversa, y hemos jugado con la interpretación de los textos por parte de los alumnos y con su imaginación.
   Está estructurado en cuatro partes.
   PRIMERA PARTE. Iniciamos la andadura. Recreaciones sobre el argumento.
Presentado el argumento , realizar creaciones de texto o imagen. Así surgieron unas Memorias de Calisto, La Celestina del siglo XXI, y cómics: Un libro para siempre, etc.  La parte gráfica es digna de ver ¡cómo siento no poder presentarla! Es de una ingenuidad y una belleza sorprendentes.
   SEGUNDA PARTE. A rienda suelta. Recreaciones sobre autos. El mismo procedimiento anterior pero ahora sobre resúmenes o fragmentos de Autos de la obra.
   TERCERA PARTE. Un alto en el camino. I Leer entre líneas. Acotaciones dramáticas. Dado un texto de la obra el alumno crea una acotación dramática.
   RETRATAR. Del texto a la imagen. Ilustraciones de La Celestina
                     .De la imagen al texto. Retratos literarios. Las imágenes no fueron de la Celestina, sino variadas; se trataba de que se realizaran retratos al modo de los que habían leído en diferentes textos literarios. No puedo sustraerme a hacer especial mención de un texto  que partía de la famosa imagen del vuelo de falda de  Marilyn realizado por un alumno de 4º. Terminaba así: “A su muerte los diamantes se quedarían sin su mejor amiga, los caballeros (los Kennedy) sin su rubia preferida y las noches de Beverly Hills no volverían a oler a Chanel nº 5. La tentación, ahora sí, vive arriba".
 (¡Gracias, Dani, por habernos dejado este recuerdo tuyo!)
   Hay en este libro más novedades. Había en aquellos cursos que participaban alumnos de otros países lo que dio lugar a que aparezcan textos en su idiomas originales: rumano, árabe, ruso,
   CUARTA PARTE. Queridos personajes. Cartas a los personajes y al autor.

   Y aquí termina nuestra andadura por los senderos de la creación. No por falta de gana e ilusión sino porque empezaron los traslados, las jubilaciones y el grupo, la tribu, se rompió. Se rompió para estos menesteres, pero sigue unido en la amistad.
   Hay quien siguió haciendo algo casi en solitario o quien en otro Centro consiguió formar otro equipo, pero eso ya no forma parte de esta experiencia.

   He hablado siempre de las profesoras porque habitualmente nuestro Departamento era exclusivamente femenino, pero es cierto que alguno de estos cursos, tuvimos un compañero.

    Creo que este Departamento de Lengua y Literatura, durante varios años, constituyó lo que Ken Robinson llama La Tribu. Coincidimos un grupo de personas, casualmente todas mujeres, que pensábamos de manera parecida, que amábamos nuestra profesión y la materia que nos había tocado o habíamos elegido impartir.
   En realidad, en honor a ellas y a su amistad me he decidió a escribir esta entrada, a pesar de que posiblemente no la leerá ninguna.
   

domingo, 20 de octubre de 2013

LA GORRITA AZUL


“En la puerta había una gorra negra” Era el símbolo que buscaban: una sombrerería donde vendieran, además, gorros y gorritos. La abuela le había regalado a la niña unas trencitas rubias que simulaban ser las de Pipi Calzas Largas y se las pensaban coser a una gorrita para que pudiera llevarlas. Iban los cuatro que formaban por entonces la familia: papá, mamá, la niña de casi cuatro años y el peque que apenas tenía dos añitos.
Todo resultó muy fácil. La niña vio una gorrita azul eléctrico monísima, se la probó y se gustó. Los padres la pagaron y salieron a la calle, ella con su gorrita puesta aún sin las trenzas.


De pronto vieron la carita del niño. Miraba a su hermana como los niños  miran el caramelo en manos de otro niño. No obstante no decía nada. Demasiado prudente para su edad. Por suerte los padres se dieron cuenta a tiempo. La madre dijo: hemos cometido un grave error. El niño quiere también una gorrita.
Lo cogió de la mano y volvió sobre sus pasos. Entraron en la tienda. Pidió “algo para este hombrecito” y el vendedor le sacó una gorrita con visera tipo hockey azul marino. Cuando el niño se vio en el espejo sus ojos se iluminaron, su cara de felicidad era un poema. Un poema a la alegría, a la vida, a la inocencia infantil. Se miraba y se gustaba; ya era como su hermana. Él también tenía una gorrita.



Y colorín colorado ,espero que os haya gustado. Hasta pronto.

viernes, 11 de octubre de 2013

de senectute


“Ya sé que no es triste el otoño,
Sino nosotros los que somos tristes”
(Aurora Saura.
 “Las Horas”)

   No sé por qué y sí sé por qué, llevo cierto tiempo reflexionando sobre este tema.
    Hace unos días me iba a reunir con un grupo de amigas de la Facultad y se me ocurrió buscar fotografías de entonces. ¡Qué cambio! Luego tuve otra ocurrencia: preparar un detalle como recuerdo de este reencuentro y les hice unos marcapáginas con fotografías de antaño y unos versos alusivos a nuestra situación actual. Así fue como encontré estos versos de Gil de Biedma con que he pensado iniciar e ilustrar estas reflexiones.
Envejecer tiene su gracia
Es igual que de joven
Aprender a bailar, plegarse a un ritmo
Más insistente que nuestra inexperiencia.
Y procura también cierto instintivo
Placer curioso,
Una segunda naturaleza.
                              (J. Gil de Biedma)

   Es cierto que envejecer tiene su gracia, como casi todo lo que hacemos o nos sucede en la vida, si sabemos vérsela. Porque como dice José Martí: “Cuando no se ha cuidado del corazón y la mente en los años jóvenes, bien se puede temer que la vejez sea desolada y triste… Hay que prepararse, hay que ir sintiendo la vida en cada momento tal y como se refleja en nuestro más profundo interior, sin engaños ni adornos que estorban. Hay que ver el hecho de ir haciéndonos mayores, sin prejuicios, sin esa idea preconcebida de seres que han perdido la jovialidad y el poder de encantamiento, que parecen no esperar ya nada que no sea dejarse simplemente morir…,. hay que ver el momento de la senectud como algo natural e ineludible, evitando en lo posible la soledad, la apatía y la tristeza; permaneciendo siempre curiosos al acontecer, evitando caer en esa mala idea de que todos los días son iguales, que ya nada merece la pena,….”.
      “Hay que prepararse” dice el autor. Es cierto. Y ¿cómo? Por ejemplo creándose aficiones, nuevas ilusiones. Es muy frecuente el hecho de personas que al jubilarse ya se sienten viejas y no saben qué hacer con su vida. Si nos gusta la lectura, viajar, la jardinería, la fotografía, hacer labores manuales,  todo eso llenará nuestras vidas. Hay muchas cosas que mientras somos jóvenes y estamos trabajando, y criando no podemos hacer, no nos da tiempo. Esas cosas se van guardando para cuando llegue el momento.

   Es cierto que tal vez nos quedemos bastante solos, pero nunca se debe abandonar la relación con la familia .aunque sea más esporádica y, como es natural distinta. Y no hay que olvidar la llegada de los nietos. Ellos, muchas veces, nos rejuvenecen. Y, sobre todo, no hay que aislarse. Es también el momento de recuperar amistades o de hacer otras nuevas.
  
   Está claro que cada cual ve la vejez según le va y según su carácter o según   lo que le tocó vivir. Uno de los mejores textos de nuestra literatura de todos los tiempos versa sobre la vejez y todos sus males. Hablo del parlamento de Celestina en el acto cuarto de la obra que lleva su nombre:

    CELESTINA.- “A la mi fe, la vejez no es sino mesón de enfermedades, posada de pensamientos, amiga de rencillas, congoja continua, llaga incurable, mancilla de lo pasado, pena de lo presente, cuidado triste de lo porvenir, vecina de la muerte, choza sin rama que se llueve por cada parte, cayado de mimbre que con poca carga se doblega.”
   Sorprendida Melibea le pregunta por qué habla tan mal de una época a la que todos quieren llegar. A lo que contesta Celestina con otro extenso repertorio de los males que acarrea la vejez:
   CELESTINA.- Desean harto mal para sí, desean harto trabajo. Desean llegar allá porque llegando viven, y el vivir es dulce, y viviendo envejecen. … Todo por vivir, porque, como dicen, "viva la gallina con su pepita". Pero ¿quién te podría contar, señora, sus daños, sus inconvenientes, sus fatigas, sus cuidados, sus enfermedades, su frío, su calor, su descontentamiento, su rencilla, su pesadumbre; aquel arrugar de cara, aquel mudar de cabellos su primera y fresca color, aquel poco oír, aquel debilitado ver, puestos los ojos a la sombra, aquel hundimiento de boca, aquel caer de dientes, aquel carecer de fuerza, aquel flaco andar, aquel espacioso comer?
   ¿Hay quién dé más? Verdaderamente no se deja la vieja Celestina nada en el tintero. Pero reflexionemos. Por un lado, hay que tener en cuenta la época y las circunstancias sociales y personales de Celestina que no le daban otra opción que pensar así. Y lo que es peor, aún hoy hay personas que solo ven esa parte negativa de la vejez. Porque es verdad lo que dice Celestina pero hoy tenemos todos los medios a nuestro alcance para casi al cien por cien llevar la vejez no solo con dignidad sino con felicidad y alegría.
   Si lo pensamos bien la vejez, como los otoños, no es triste, los tristes somos nosotros que no sabemos verle la gracia.

Otoño en Soria


   Es cierto que la vejez tiene sus inconvenientes pero también su contrapartida. He dicho antes, nos quedamos solos. No hay por qué ver en ello una tragedia .Precisamente cuando se va entrando en años se soporta peor el ruido, la vida desordenada, y todas esas cosas de las que se disfruta cuando los hijos son adolescentes y jóvenes que viven en casa y ya quieren vivir a su aire. Cuando se independizan nos ahorramos ese estar despiertos hasta la madrugada, oído avizor, esperando el sonido de sus pasos en el vestíbulo del edificio o el de la llave entrando en la cerradura. Por mucho cuidado que lleven, lo oiremos y a partir de ese momento ya podremos dormir. Se han ido y ya no sonará la música, o el ruido, a cualquier hora del día o la noche; no habrá varios turnos de comida. Estamos solos, sí pero tranquilos y libres. ¿El síndrome del nido vacío? Tal vez, pero hay cosas que lo compensan.
   Por otro lado, la gente empieza a tratarnos con más dulzura, tienen más atenciones con nosotros. Nos ceden el asiento en el metro, nos ayudan a bajar del tren o a subir una escalera, nos aconsejan abrigarnos para que no cojamos un resfriado…Es cierto que, a veces, sobre todo al principio, estos detalles nos fastidian un poco porque hemos salido de casa sin conciencia de la edad que tenemos y porque aún nos sentimos capaces de hacer todo eso solos. Pero luego, para nuestros adentros, nos sonreímos. Y eso es lo que debemos hacer ante estas personas que nos quieren ayudar, sonreírles y ser par ellos unos viejecitos encantadores ¡Cuenta nos trae!
   En lo que a las mujeres se refiere, he leído recientemente un libro en que se recogen refranes de todo el orbe relativos a nosotras, en los que salimos muy mal paradas, todos son absolutamente misóginos, salvo aquellos que hacen referencia a la categoría de abuelas. Ahí todo son elogios. Por ejemplo “Dios no puede estar en todas partes, por ello creó a las abuelas”, “Vida placentera la quien deja que le cuide su abuela, “Quien no sabe de abuela no sabe de bueno”. Aunque en contra, algunos hacen notar que somos demasiado condescendientes con los nietos.
   Esta es, pues, otra de las ventajas de la vejez: los nietos “No hay nada más dulce que un nieto” reza un proverbio  alemán

    Y ¿Cuándo llega la vejez? ¡Ah! No tiene fecha, no avisa. Hay, incluso, quien es viejo toda su vida. En este sentido argumenta Cicerón: “Arguyen que la vejez se desliza furtivamente antes de lo que habían pensado…. ¿Quién les obliga a hacer una falsa suposición? ¿Es que acaso la edad senil sucede a la adolescencia más rápida y subrepticiamente que ésta a la niñez? Además ¿acaso les parecería menos enojosa la vejez si llegarán a cumplir ochocientos años en lugar de ochenta?; porque la vida pasada, aunque haya sido larga, no puede, una vez transcurrida, endulzar con ningún consuelo una ancianidad insensata.…Y así, si admiráis mi prudencia – que ojala fuera digna de la opinión que tenéis de mí y del sobrenombre que se me ha otorgado -, sabed que mi SABIDURÍA consiste en seguir fielmente los preceptos de la naturaleza, NUESTRA GUÍA inmejorable y en obedecerla como si fuera un dios; porque no juzgo verosímil que, habiendo ordenando a la perfección lo restantes períodos de la vida, haya descuidado, a la manera de mal poeta, el último acto de ella, sino que a pesar de todo fue absolutamente necesario que la vida humana tuviera un término … hecho que el sabio debe aceptar de buen grado; pues resistirse a las leyes naturales ¿qué otra cosa es, sino intentar, a la manera de los gigantes, combatir con los dioses?
   No vamos a negarle la razón a Cicerón, pero podemos ponerle una fecha aproximada. Por ejemplo para las mujeres la menopausia. Es clásico y tradicional que las mujeres se obsesionen con este suceso o proceso. Las hay, quizá hoy no tanto, que se consideran acabadas como mujeres; se deprimen, se hunden. Craso error. Pues si ese hecho es el final de algo, lo es de una tiranía, a la que nuestro cuerpo nos tenía sometidas.
   Otro momento, este es válido para hombres y mujeres, es la jubilación. Es casi imposible no pensar: ya no sirvo o no les sirvo, precisamente ahora que tengo más conocimientos y experiencia, precisamente ahora, me largan. Verdaderamente las jubilaciones deberían producirse de una manera progresiva; ir reduciendo los horarios, hacer a la persona mayor responsable de ciertas osas y no de otras. Pero no. Te lanzan a la calle de la noche a la mañana y si te gustaba tu trabajo tienes que hacer un gran esfuerzo para adaptarte a la nueva situación. No porque ella sea mala, sino por terriblemente nueva.
  
   Y hablando de experiencia conviene recurrir también al sabio refranero:
”El diablo sabe más por viejo que por diablo...”

         “En casa de viejo: no faltará un buen consejo.”


      En este mismo orden de cosas cabe recordar unas palabras del escritor japonés  Haruki Murakami  “A quienes tienen la suerte de librarse de morir jóvenes, se les privilegia con el preciado derecho de ir envejeciendo. Les aguarda el honor de su progresiva decadencia física. Hay que aceptar este hecho y acostumbrarse a él.”
   Por eso, siempre que sea posible debería mantenerse durante algún tiempo el contacto con la profesión. Yo tuve la suerte de contar con dos compañeras y amigas que solicitaron mi colaboración en actividades que estaban llevando a cabo y eso me tuvo ocupada los dos o tres primeros años de la jubilación, de forma que no perdí, de repente, el contacto con la que había sido, al menos en  un cincuenta por ciento, mi vida durante muchos años.
   No hay propiamente edad de la vejez; se es viejo cuando se comienza a actuar como viejo.
(Georges Clemenceau)


   Nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos.

(Georg Christoph Lichtenberg)

   Y la vejez, no solo no tiene fecha fija de llegada, sino que la vamos viendo llegar, la intuimos. Lo dice de una manera muy hermosa Aurora Saura en un bello poema de su libro “Las Horas”, escrito cuando aún era bastante joven. Recojo solo algunos versos:
“Ella que, seguramente, aún era joven
Recordó la vejez y su llegada.
Tuvo miedo de la debilidad,
Del abandono; miedo al sueño penosos,
A todas las futuras dependencias,
A la pérdida del cuerpo
Que ahora conocía y era suyo…..”
…………………………………
 “Se sonríe pensando que la que tendrá arrugas,
Y detendrá su paso, y hablará con voz tenue
Seguirá siendo ella;
Piensa, mientras sonríe,
Que aquella que descansa
No será sino ella,
Por fin reconciliada con el tiempo”
(De “Recuerdo del futuro”)
   
   La intuimos en esa primera cana que hemos descubierto, o esa arruguita, o la caída de los párpados. La intuimos en esa imagen que alguna mañana nos da el espejo− ¡Maldito espejo! −,  cuando nos muestra un rostro que empieza a recordarnos el de nuestra madre.
             
    “La vejez comienza cuando el recuerdo es más fuerte que la esperanza.”
(Proverbio Hindú)
  
   El recuerdo, o los recuerdos, son el alimento básico de la vejez. De ese recordar, de ese mirar atrás nos habla Jorge Guillén en un bellísimo y sentido soneto que empieza:
“Miro hacia atrás, hacia los años, lejos,
 Y se me ahonda tanta perspectiva….”
   Ahí está el tesoro de nuestra vejez, en esa larga, extensa perspectiva. Esa vida pasada que encierra nuestra infancia, la relación con los hermanos, los días de escuela, las navidades, los veranos con los abuelos, el instituto; la Facultad con los profesores, los compañeros, las anécdotas , los temidos exámenes; el primer trabajo, el amor. Formar nuestra propia familia con la llegada sucesiva de los hijos y todo lo que ello acarrea: noches en vela cuando niños por mil motivos y más noches en vela por otros cuando llega la adolescencia y la juventud. Los viajes con el coche repleto de niños recorriendo los campings de España. El trabajo. Y tantas cosas más para   al final quedarnos solos.



Soledad

   Todo ese bagaje, ahora constituye el alimento de nuestros últimos años y días. Esos recuerdos ahora llenan muchas horas de conversación con la pareja y con los hijos. También de las reuniones con amigas de aquella época. Y, algo muy importante, nos sirven para hablar con los nietos; contarles batallitas. A ellos les gusta conocer el mundo de sus abuelos, cómo vivían, cómo iban a la escuela, cómo escuchaban música. Por cierto, les cuesta aceptar que no tuviéramos un ¿ ipod ?. También les gusta que estemos actualizados. A mi nieto le encantó saber que su abuela tiene un blog, que no solo hace un arroz con huesecitos delicioso y unos jerséis muy bonitos.
   
   Este ayer, estos recuerdos, constituyen el gran tesoro de los ancianos; lo que nada ni nadie les puede quitar…o casi. También nutren algunas de las obras de grandes novelistas. Estoy pensando en Ana Mª Matute, Saramago, Manuel Rivas, Paul Auster

   Se me dirá que todo esto es muy bonito pero que del dicho al hecho hay un trecho. En efecto. A la hora de la verdad es casi inevitable no caer en algún momento durante unos minutos, días o meses en ese negro pensamiento de sentirnos “presentes sucesiones de difunto”.
   Sí, es fácil caer en la nostalgia, en el pesimismo, la tristeza,….pero, por nuestro bien, debemos estar prestos a salir del pozo. Es cierto que a veces el futuro se adelgaza delicadamente ante nuestros ojos y se hace cada vez más difícil, más frágil, más escaso. Pero ya lo dijo la vieja Celestina” viva la gallina con su pepita
Hay que vivir mientras todo nos llame, mientras los dolores nos vuelvan sombríos
“Mientras estas mañanas nacen nuevas.
Que nadie, en el futuro, diga de ti
Que algo−humano o no−
Te ha sido ajeno.”

   ¡Vive! O sea aférrate al hoy, ahíncate en tu presente y vive estas horas aunque, como dice, también Aurora:
Tú también, como yo,
Las detendrías.


¿Es triste el otoño?



   BIBLIOGRAFÍA
   Aurora Saura: LAS HORAS y  DE QUÉ ÁRBOL. (De “Para una reconstrucción en el futuro”)

   F. Quevedo: POESÍA COMPLETA
  J. Guillén: DEL TRANSCURSO-QUE VAN A DAR A LA MAR.
  F. De Rojas: LA CELESTINA  (Es fácil observar que el texto está modernizado )
  Haruki Murakami “DE QUE HABLO CUANDO HABLO DE CORRER”  
  Cicerón: DE SENECTUTE
  J. Gil de Biedma:
 “No te cases con una mujer de pies grandes”
 Varias páginas sobre el tema y el refranero en Internet.

   A la espera de vuestros juiciosos comentarios. ¡Hasta la próxima entrada!

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