Abro este blog con la intención de mantener un ameno diálogo con todo aquel que se acerque a él. Creo que lo más bonito de las relaciones humanas es esa comunicación que consiste en un intercambio de emociones, conocimientos, ideas….Esa comunicación que enriquece el espíritu.

"La relevancia de la comunicación humana, pues del contacto verbal surge un intercambio que aminora el dolor, palía la soledad y estimula el contento de vivir” Carmen Martí Gaite

viernes, 11 de octubre de 2013

de senectute


“Ya sé que no es triste el otoño,
Sino nosotros los que somos tristes”
(Aurora Saura.
 “Las Horas”)

   No sé por qué y sí sé por qué, llevo cierto tiempo reflexionando sobre este tema.
    Hace unos días me iba a reunir con un grupo de amigas de la Facultad y se me ocurrió buscar fotografías de entonces. ¡Qué cambio! Luego tuve otra ocurrencia: preparar un detalle como recuerdo de este reencuentro y les hice unos marcapáginas con fotografías de antaño y unos versos alusivos a nuestra situación actual. Así fue como encontré estos versos de Gil de Biedma con que he pensado iniciar e ilustrar estas reflexiones.
Envejecer tiene su gracia
Es igual que de joven
Aprender a bailar, plegarse a un ritmo
Más insistente que nuestra inexperiencia.
Y procura también cierto instintivo
Placer curioso,
Una segunda naturaleza.
                              (J. Gil de Biedma)

   Es cierto que envejecer tiene su gracia, como casi todo lo que hacemos o nos sucede en la vida, si sabemos vérsela. Porque como dice José Martí: “Cuando no se ha cuidado del corazón y la mente en los años jóvenes, bien se puede temer que la vejez sea desolada y triste… Hay que prepararse, hay que ir sintiendo la vida en cada momento tal y como se refleja en nuestro más profundo interior, sin engaños ni adornos que estorban. Hay que ver el hecho de ir haciéndonos mayores, sin prejuicios, sin esa idea preconcebida de seres que han perdido la jovialidad y el poder de encantamiento, que parecen no esperar ya nada que no sea dejarse simplemente morir…,. hay que ver el momento de la senectud como algo natural e ineludible, evitando en lo posible la soledad, la apatía y la tristeza; permaneciendo siempre curiosos al acontecer, evitando caer en esa mala idea de que todos los días son iguales, que ya nada merece la pena,….”.
      “Hay que prepararse” dice el autor. Es cierto. Y ¿cómo? Por ejemplo creándose aficiones, nuevas ilusiones. Es muy frecuente el hecho de personas que al jubilarse ya se sienten viejas y no saben qué hacer con su vida. Si nos gusta la lectura, viajar, la jardinería, la fotografía, hacer labores manuales,  todo eso llenará nuestras vidas. Hay muchas cosas que mientras somos jóvenes y estamos trabajando, y criando no podemos hacer, no nos da tiempo. Esas cosas se van guardando para cuando llegue el momento.

   Es cierto que tal vez nos quedemos bastante solos, pero nunca se debe abandonar la relación con la familia .aunque sea más esporádica y, como es natural distinta. Y no hay que olvidar la llegada de los nietos. Ellos, muchas veces, nos rejuvenecen. Y, sobre todo, no hay que aislarse. Es también el momento de recuperar amistades o de hacer otras nuevas.
  
   Está claro que cada cual ve la vejez según le va y según su carácter o según   lo que le tocó vivir. Uno de los mejores textos de nuestra literatura de todos los tiempos versa sobre la vejez y todos sus males. Hablo del parlamento de Celestina en el acto cuarto de la obra que lleva su nombre:

    CELESTINA.- “A la mi fe, la vejez no es sino mesón de enfermedades, posada de pensamientos, amiga de rencillas, congoja continua, llaga incurable, mancilla de lo pasado, pena de lo presente, cuidado triste de lo porvenir, vecina de la muerte, choza sin rama que se llueve por cada parte, cayado de mimbre que con poca carga se doblega.”
   Sorprendida Melibea le pregunta por qué habla tan mal de una época a la que todos quieren llegar. A lo que contesta Celestina con otro extenso repertorio de los males que acarrea la vejez:
   CELESTINA.- Desean harto mal para sí, desean harto trabajo. Desean llegar allá porque llegando viven, y el vivir es dulce, y viviendo envejecen. … Todo por vivir, porque, como dicen, "viva la gallina con su pepita". Pero ¿quién te podría contar, señora, sus daños, sus inconvenientes, sus fatigas, sus cuidados, sus enfermedades, su frío, su calor, su descontentamiento, su rencilla, su pesadumbre; aquel arrugar de cara, aquel mudar de cabellos su primera y fresca color, aquel poco oír, aquel debilitado ver, puestos los ojos a la sombra, aquel hundimiento de boca, aquel caer de dientes, aquel carecer de fuerza, aquel flaco andar, aquel espacioso comer?
   ¿Hay quién dé más? Verdaderamente no se deja la vieja Celestina nada en el tintero. Pero reflexionemos. Por un lado, hay que tener en cuenta la época y las circunstancias sociales y personales de Celestina que no le daban otra opción que pensar así. Y lo que es peor, aún hoy hay personas que solo ven esa parte negativa de la vejez. Porque es verdad lo que dice Celestina pero hoy tenemos todos los medios a nuestro alcance para casi al cien por cien llevar la vejez no solo con dignidad sino con felicidad y alegría.
   Si lo pensamos bien la vejez, como los otoños, no es triste, los tristes somos nosotros que no sabemos verle la gracia.

Otoño en Soria


   Es cierto que la vejez tiene sus inconvenientes pero también su contrapartida. He dicho antes, nos quedamos solos. No hay por qué ver en ello una tragedia .Precisamente cuando se va entrando en años se soporta peor el ruido, la vida desordenada, y todas esas cosas de las que se disfruta cuando los hijos son adolescentes y jóvenes que viven en casa y ya quieren vivir a su aire. Cuando se independizan nos ahorramos ese estar despiertos hasta la madrugada, oído avizor, esperando el sonido de sus pasos en el vestíbulo del edificio o el de la llave entrando en la cerradura. Por mucho cuidado que lleven, lo oiremos y a partir de ese momento ya podremos dormir. Se han ido y ya no sonará la música, o el ruido, a cualquier hora del día o la noche; no habrá varios turnos de comida. Estamos solos, sí pero tranquilos y libres. ¿El síndrome del nido vacío? Tal vez, pero hay cosas que lo compensan.
   Por otro lado, la gente empieza a tratarnos con más dulzura, tienen más atenciones con nosotros. Nos ceden el asiento en el metro, nos ayudan a bajar del tren o a subir una escalera, nos aconsejan abrigarnos para que no cojamos un resfriado…Es cierto que, a veces, sobre todo al principio, estos detalles nos fastidian un poco porque hemos salido de casa sin conciencia de la edad que tenemos y porque aún nos sentimos capaces de hacer todo eso solos. Pero luego, para nuestros adentros, nos sonreímos. Y eso es lo que debemos hacer ante estas personas que nos quieren ayudar, sonreírles y ser par ellos unos viejecitos encantadores ¡Cuenta nos trae!
   En lo que a las mujeres se refiere, he leído recientemente un libro en que se recogen refranes de todo el orbe relativos a nosotras, en los que salimos muy mal paradas, todos son absolutamente misóginos, salvo aquellos que hacen referencia a la categoría de abuelas. Ahí todo son elogios. Por ejemplo “Dios no puede estar en todas partes, por ello creó a las abuelas”, “Vida placentera la quien deja que le cuide su abuela, “Quien no sabe de abuela no sabe de bueno”. Aunque en contra, algunos hacen notar que somos demasiado condescendientes con los nietos.
   Esta es, pues, otra de las ventajas de la vejez: los nietos “No hay nada más dulce que un nieto” reza un proverbio  alemán

    Y ¿Cuándo llega la vejez? ¡Ah! No tiene fecha, no avisa. Hay, incluso, quien es viejo toda su vida. En este sentido argumenta Cicerón: “Arguyen que la vejez se desliza furtivamente antes de lo que habían pensado…. ¿Quién les obliga a hacer una falsa suposición? ¿Es que acaso la edad senil sucede a la adolescencia más rápida y subrepticiamente que ésta a la niñez? Además ¿acaso les parecería menos enojosa la vejez si llegarán a cumplir ochocientos años en lugar de ochenta?; porque la vida pasada, aunque haya sido larga, no puede, una vez transcurrida, endulzar con ningún consuelo una ancianidad insensata.…Y así, si admiráis mi prudencia – que ojala fuera digna de la opinión que tenéis de mí y del sobrenombre que se me ha otorgado -, sabed que mi SABIDURÍA consiste en seguir fielmente los preceptos de la naturaleza, NUESTRA GUÍA inmejorable y en obedecerla como si fuera un dios; porque no juzgo verosímil que, habiendo ordenando a la perfección lo restantes períodos de la vida, haya descuidado, a la manera de mal poeta, el último acto de ella, sino que a pesar de todo fue absolutamente necesario que la vida humana tuviera un término … hecho que el sabio debe aceptar de buen grado; pues resistirse a las leyes naturales ¿qué otra cosa es, sino intentar, a la manera de los gigantes, combatir con los dioses?
   No vamos a negarle la razón a Cicerón, pero podemos ponerle una fecha aproximada. Por ejemplo para las mujeres la menopausia. Es clásico y tradicional que las mujeres se obsesionen con este suceso o proceso. Las hay, quizá hoy no tanto, que se consideran acabadas como mujeres; se deprimen, se hunden. Craso error. Pues si ese hecho es el final de algo, lo es de una tiranía, a la que nuestro cuerpo nos tenía sometidas.
   Otro momento, este es válido para hombres y mujeres, es la jubilación. Es casi imposible no pensar: ya no sirvo o no les sirvo, precisamente ahora que tengo más conocimientos y experiencia, precisamente ahora, me largan. Verdaderamente las jubilaciones deberían producirse de una manera progresiva; ir reduciendo los horarios, hacer a la persona mayor responsable de ciertas osas y no de otras. Pero no. Te lanzan a la calle de la noche a la mañana y si te gustaba tu trabajo tienes que hacer un gran esfuerzo para adaptarte a la nueva situación. No porque ella sea mala, sino por terriblemente nueva.
  
   Y hablando de experiencia conviene recurrir también al sabio refranero:
”El diablo sabe más por viejo que por diablo...”

         “En casa de viejo: no faltará un buen consejo.”


      En este mismo orden de cosas cabe recordar unas palabras del escritor japonés  Haruki Murakami  “A quienes tienen la suerte de librarse de morir jóvenes, se les privilegia con el preciado derecho de ir envejeciendo. Les aguarda el honor de su progresiva decadencia física. Hay que aceptar este hecho y acostumbrarse a él.”
   Por eso, siempre que sea posible debería mantenerse durante algún tiempo el contacto con la profesión. Yo tuve la suerte de contar con dos compañeras y amigas que solicitaron mi colaboración en actividades que estaban llevando a cabo y eso me tuvo ocupada los dos o tres primeros años de la jubilación, de forma que no perdí, de repente, el contacto con la que había sido, al menos en  un cincuenta por ciento, mi vida durante muchos años.
   No hay propiamente edad de la vejez; se es viejo cuando se comienza a actuar como viejo.
(Georges Clemenceau)


   Nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos.

(Georg Christoph Lichtenberg)

   Y la vejez, no solo no tiene fecha fija de llegada, sino que la vamos viendo llegar, la intuimos. Lo dice de una manera muy hermosa Aurora Saura en un bello poema de su libro “Las Horas”, escrito cuando aún era bastante joven. Recojo solo algunos versos:
“Ella que, seguramente, aún era joven
Recordó la vejez y su llegada.
Tuvo miedo de la debilidad,
Del abandono; miedo al sueño penosos,
A todas las futuras dependencias,
A la pérdida del cuerpo
Que ahora conocía y era suyo…..”
…………………………………
 “Se sonríe pensando que la que tendrá arrugas,
Y detendrá su paso, y hablará con voz tenue
Seguirá siendo ella;
Piensa, mientras sonríe,
Que aquella que descansa
No será sino ella,
Por fin reconciliada con el tiempo”
(De “Recuerdo del futuro”)
   
   La intuimos en esa primera cana que hemos descubierto, o esa arruguita, o la caída de los párpados. La intuimos en esa imagen que alguna mañana nos da el espejo− ¡Maldito espejo! −,  cuando nos muestra un rostro que empieza a recordarnos el de nuestra madre.
             
    “La vejez comienza cuando el recuerdo es más fuerte que la esperanza.”
(Proverbio Hindú)
  
   El recuerdo, o los recuerdos, son el alimento básico de la vejez. De ese recordar, de ese mirar atrás nos habla Jorge Guillén en un bellísimo y sentido soneto que empieza:
“Miro hacia atrás, hacia los años, lejos,
 Y se me ahonda tanta perspectiva….”
   Ahí está el tesoro de nuestra vejez, en esa larga, extensa perspectiva. Esa vida pasada que encierra nuestra infancia, la relación con los hermanos, los días de escuela, las navidades, los veranos con los abuelos, el instituto; la Facultad con los profesores, los compañeros, las anécdotas , los temidos exámenes; el primer trabajo, el amor. Formar nuestra propia familia con la llegada sucesiva de los hijos y todo lo que ello acarrea: noches en vela cuando niños por mil motivos y más noches en vela por otros cuando llega la adolescencia y la juventud. Los viajes con el coche repleto de niños recorriendo los campings de España. El trabajo. Y tantas cosas más para   al final quedarnos solos.



Soledad

   Todo ese bagaje, ahora constituye el alimento de nuestros últimos años y días. Esos recuerdos ahora llenan muchas horas de conversación con la pareja y con los hijos. También de las reuniones con amigas de aquella época. Y, algo muy importante, nos sirven para hablar con los nietos; contarles batallitas. A ellos les gusta conocer el mundo de sus abuelos, cómo vivían, cómo iban a la escuela, cómo escuchaban música. Por cierto, les cuesta aceptar que no tuviéramos un ¿ ipod ?. También les gusta que estemos actualizados. A mi nieto le encantó saber que su abuela tiene un blog, que no solo hace un arroz con huesecitos delicioso y unos jerséis muy bonitos.
   
   Este ayer, estos recuerdos, constituyen el gran tesoro de los ancianos; lo que nada ni nadie les puede quitar…o casi. También nutren algunas de las obras de grandes novelistas. Estoy pensando en Ana Mª Matute, Saramago, Manuel Rivas, Paul Auster

   Se me dirá que todo esto es muy bonito pero que del dicho al hecho hay un trecho. En efecto. A la hora de la verdad es casi inevitable no caer en algún momento durante unos minutos, días o meses en ese negro pensamiento de sentirnos “presentes sucesiones de difunto”.
   Sí, es fácil caer en la nostalgia, en el pesimismo, la tristeza,….pero, por nuestro bien, debemos estar prestos a salir del pozo. Es cierto que a veces el futuro se adelgaza delicadamente ante nuestros ojos y se hace cada vez más difícil, más frágil, más escaso. Pero ya lo dijo la vieja Celestina” viva la gallina con su pepita
Hay que vivir mientras todo nos llame, mientras los dolores nos vuelvan sombríos
“Mientras estas mañanas nacen nuevas.
Que nadie, en el futuro, diga de ti
Que algo−humano o no−
Te ha sido ajeno.”

   ¡Vive! O sea aférrate al hoy, ahíncate en tu presente y vive estas horas aunque, como dice, también Aurora:
Tú también, como yo,
Las detendrías.


¿Es triste el otoño?



   BIBLIOGRAFÍA
   Aurora Saura: LAS HORAS y  DE QUÉ ÁRBOL. (De “Para una reconstrucción en el futuro”)

   F. Quevedo: POESÍA COMPLETA
  J. Guillén: DEL TRANSCURSO-QUE VAN A DAR A LA MAR.
  F. De Rojas: LA CELESTINA  (Es fácil observar que el texto está modernizado )
  Haruki Murakami “DE QUE HABLO CUANDO HABLO DE CORRER”  
  Cicerón: DE SENECTUTE
  J. Gil de Biedma:
 “No te cases con una mujer de pies grandes”
 Varias páginas sobre el tema y el refranero en Internet.

   A la espera de vuestros juiciosos comentarios. ¡Hasta la próxima entrada!

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sábado, 5 de octubre de 2013

Tilde la tontita

   Y llegó el día en que Tilde debía exponer en clase sus funciones, es decir, para qué sirve.
   Estaba un poquito nerviosa porque tenía que hablar en clase delante de la profesora, Doña Ortografía, y de todas sus compañeras que, además ella sabía, eran unas guasonas y no la dejarían hablar sin interrumpir con algo gracioso.
   No sé si sabéis que le llamaban “Tilde la tontita”.
   Había pasado la tarde anterior preparando lo que iba a decir, eso sí, con ayuda de su mamá y otros parientes como  Punto y coma, Punto, Dos puntos.
Decidieron que debía empezar, como hacía a veces la profesora, con un ejemplo.
Entraron a clase y empezó la algarabía:
− ¿Has preparado tu discursito?
− ¿Te sabes la lección?
La profesora tuvo que poner orden y le dio permiso para empezar a exponer su clase.
−Empezaremos, dijo, con un ejemplo. Y escribió en la pizarra: Juan tenía una tenia



    Decís que no sirvo para nada. En esta frase la palabra que lleva tilde es un verbo, y la que no la lleva es un gusano que se mete, a veces,  en la tripa de la gente  y fastidia mucho porque se come lo que ellos se comen y no los deja engordar. También le llaman solitaria
− ¿Es verdad, seño? − preguntó una vocal.
− Efectivamente, es cierto. Ya veis qué útil es escribir en su sitio la tilde.
   Como veis eso de que no sirvo más que para enredar no es cierto. Cuando se habla, se pronuncian una vocales con más fuerza que otras; a esa fuerza se le llama acento. Pero cuando se escribe, como no se oye hay que señalar esa fuerza.
  −Qué tontería, si ya se sabe como suena. Yo digo mamá y sé que se dice así con fuerza en la última A.
 −Claro, pero si ves escrita la palabra escorpión y no la habías oído nunca ¿sabrás cómo pronunciarla?
  − ¡Ah, claro! Entonces ¿Hay que poner tilde en todas las palabras?
  − No. Para eso hay unas reglas que debemos aprender. Es un poquito lioso pero con el tiempo se hace fácil.
−Ahora tú- dijo la profesora- deberías pedirles que pongan ejemplos para ver si se han enterado. ¿No crees?
Entonces Tilde, muy puesta en su papel dijo:
− A ver ¿quién sale a la pizarra y pone un ejemplo?
Se atrevió E. Se levantó de su pupitre, fue a la pizarra y escribió al mismo tiempo que decía: creo que no es igual decir
Te quiero, que, quiero
− ¡Muy bien!
− Ahora yo, dijo Ele. Y escribió
Él tiene el libro
− ¿Valen también palabras o han de ser frases?
− Valen palabras que lleven tilde.
Eso las animó más y empezaron a decir casi al unísono mientras Tilde, que seguía haciendo de profe, las iba escribiendo en la pizarra hasta que se llenó.

      Cántaro, camión, océano, mamá, árbol,
      Escuálido, durmió, burlón, pájaro

− ¿Qué es escuálido, tía?
− ¿Qué es eso de tía? −  Exclamó la profesora
− No, si lo he dicho porque lleva tilde.
− ¡Ya, ya! Escuálido es muy delgado, flacucho, así como estaba     Rocinante el caballo de D. Quijote. Y ahora os voy a poner yo un ejemplo un poquito más difícil.
No es lo mismo decir que alguien

        Se lamenta por la pérdida de la amada
        que decir que
        Se lamenta por la perdida de la amada.

   La primera frase significa que la amada se ha perdido, o se ha muerto,
− O se ha largado− dijo una consonante.
− ¡Eso!
− ¿Y la segunda?
− Pues que la amada  es una mala persona
− Vamos, que no es de fiar.
    − Veo− dijo la profesora− que sabéis más de la vida que de ortografía.
−Bueno, creo que por hoy ya está bien. Tilde lo ha hecho muy bien y tiene una buena nota. Los demás también tenéis un positivo porque habéis participado muy bien. Pero aún os queda mucho por aprender.
   Más adelante aprenderéis las llamadas reglas de acentuación que como ha dicho Tilde, son un poquito liosas. Pero no os asustéis porque con clases como la de hoy será fácil.
¡Hasta el próximo día, chicas y chicos!
− ¡Adiós, seño!



       Y colorín rojo y azul, este  cuento se acabó.
Espero que este también os guste. ¡Hasta pronto!


lunes, 30 de septiembre de 2013

Lo que mueve el mundo



     Novela de Kirmen Uribe. 
   Dividida en tres partes como El Quijote, La Divina Comedia, o una obra dramática con su planteamiento, nudo y desenlace. Tres partes de extensión distinta y número de capítulos variable también en extensión y en número. Cada capítulo, sin título, está, a su vez, dividido u organizado en una serie de secuencias señaladas por espacios en blanco.

     La primera parte funciona a modo de introducción de personajes, situaciones y lugares. Algo así como el planteamiento de una obra dramática.

     La segunda es la más extensa; Empieza con el casamiento de Robert, el héroe, y acaba con su muerte.

     La tercera muy breve, solo tres capítulos. Acaba hablando el autor de sí mismo. Nació su hija, perdió a un amigo  que precisamente le había dicho: "tienes que contar la historia de un héroe". Para mí no existen los héroes, contestó,…Los héroes me dan miedo….te hablo de la gente corriente, continuó su amigo, los héroes están ahí mismo, antes y ahora, aquí y en el ancho mundo; pequeños héroes que se dedican a ayudar a la gente…
   La última frase del capítulo y el libro es:"Ea, aquí tienes la historia de un héroe, mi amigo del alma."

   El relato no sigue rigurosamente la línea del tiempo; hay anticipaciones, vueltas al presente y retrocesos a través de los recuerdos de las personas que van relatando la historia. Por ejemplo, al principio se habla de los niños de la guerra, se interrumpe su relato para hablar de Robert y Herman y luego volver a la niña Karmentxu y a Robert. O cuando el protagonista va camino del campo de concentración, se interrumpe el relato para hablar de cómo eran esos lugares y hacer un poco de historia.

   Constantemente se van intercalando los tiempos, la historia de los personajes, los acontecimientos. Es un constante ir y venir de unos a otros. A veces hay algún tipo de hilo conector entre una secuencia y otra o entre los capítulos. Por ejemplo cuando los tres amigos, Robert, Herman y Robert Brise hablan de Beethoven y en la secuencia siguiente se intercala una página del diario de Vic fechado el  16 de marzo de 1945., años después del momento en que se mantiene esa conversación, que precisamente habla del compositor.
   No será esta la única digresión que encontremos en la novela. Se intercalan varias páginas de dicho diario, poemas, textos de obras escritas por alguno de los personajes, reflexiones, frases textuales…..

   Así pues, oiremos varias voces a lo largo del relato pues el autor, a veces, cede la palabra a algún personaje o reproduce lo dicho por ellos de forma que muchas veces a lo largo de la lectura podemos dudar acerca de la voz del narrador. Sigue aquí Uribe, en cierto modo, la misma técnica de Bilbao-New York- Bilbao: un diario, cartas, recuerdos….

   La obra se inicia hablando de los niños de la guerra, aquellos niños que fueron sacados de España al principio de la guerra civil para librarlos de ella. Concretamente se trata del grupo que salió del País Vasco, de Bilbao. Da la impresión de que la niña Karmentxu  Cundín Gil va a ser la protagonista, pero pronto comprendemos que es solo el pretexto para introducir al héroe de la historia y para hacer algo de crítica histórica.
   Esta niña es recogida en Gante por Robert  Mussche. Se ha valido el autor de ella para presentarnos a su héroe. Después iremos teniendo alguna noticia de la niña que en realidad convive más con los padres, el padre sobre todo, de Robert que con él. Él se ocupará de manera más o menos constante de un grupo de estos niños dándoles alguna clase, llevándolos a visitas culturales etc. pero no pasa de ahí. Eso sí, la presencia de la niña le sirve al autor para darnos uno de los primeros detalles sobre la personalidad de Robert: "El sueño de Robert era andar libre por el mundo….le tenía incluso miedo a ser padre…..En cualquier caso la pequeña Karmentxu….disipó todos sus temores…y le ayudó a crecer como persona".

   A Robert lo vamos conociendo a través de tres vías o tres voces: la del narrador que actúa en esos casos  como omnisciente, la de su hija Carmen que le ofrece su biblioteca y le cuenta lo que recuerda; y la de Herman, su mejor amigo. Al final, incluso el hijo de Herman aportará algún detalle sobre la personalidad de Robert.
   El narrador nos cuenta como un accidente de su padre le cambia la vida y acaba con sus sueños: "He sabido lo de tu padre……la cuestión es que alguien tendrá que llevar a vuestra casa el pan de cada día…….El director del Banco Nacional de Bélgica ha solicitado jóvenes capaces y diligentes. Tú serías muy apropiado para ese trabajo…"  "Cuando salió del despacho, Robert lloró de rabia…". También reproduce una conversación con su amigo Herman que remite al título de la novela:"¿Qué es lo que mueve el mundo?...Según Nietzsche el poder; para Marx, la economía; según Freud es el amor…" Herman está de acuerdo con Nietzsche y Robert cree que es el amor."¡Lo que nos hace vivir es el amor!"
   Se sabe que ha participado en la guerra de España pero no está clara esta participación. En mayo de 1938 Robert viaja a Cataluña, a Granollers. El 31, le sorprende un bombardeo en plena calle; tuvo algún tipo de relación con Ernest Hemingway y André Malraux. Escribió un artículo sobre García Lorca. Tuvo noticia de la historia del euskera, de cómo aquella pequeña lengua había sobrevivido durante miles de años.
   En un momento dado se deteriora su amistad con Herman a causa de una novela Aurora en que Herman dice cosas que aluden directamente a Robert y lo dejan en bastante mal lugar. Hasta tal punto es así que Robert no le comunicará su boda pero el amigo al enterarse escribe una carta de arrepentimiento y todo vuelve a su cauce.
    Demasiado, pues una vez más, Herman influirá en la vida de Robert. Cuando éste ya ha encontrado el equilibrio, es feliz en su matrimonio y tiene una hija, le propone unirse a los grupos de resistencia contra Alemania, Robert no sabe negarse lo que le  lleva  a la clandestinidad y finalmente a la muerte.
   Todo lo ocurrido en esta última etapa de la vida del héroe lo cuenta el autor pero tras ir recibiendo información de Carmen, la hija de Robert.
   Herman es el contrapunto de Robert:" Herman aprecia  la firmeza de carácter de Robert…. Herman es más caótico….creía que Robert y él eran complementarios……"
   Herman piensa: "Yo, como mucho, soy Verlaine. Robert es Rimbaud. Tiene una increíble facilidad para captar las cosas esenciales de la vida".
   En la amistad entre Herman y Robert, sobre todo por parte del primero, hay algo equívoco: "A Herman  le gusta el olor de Robert. No es aún el de un hombre adulto, es más suave. Con el dedo corazón le acaricia los hombros….estrecha contra sí el pecho de Robert…..se acelera el latido de su corazón….…A los diecisiete años su amor  de verdad, el más íntimo es para Robert…" "Las tardes de otoño paseaban cogidos de la mano por la  orilla del río Lys, por los canales de Gante…"


Canal en gante en 2004

   Por otro lado se puede observar que aun apreciando la firmeza de carácter de Robert pretende, siempre, dominarlo. Cuando se entera de que se está enamorando de la amiga inglesa le dice que ni lo piense pues es suya; cuando tiene una novia los acompaña a todas partes y, tal vez, contribuye con sus comentarios a la ruptura; cuando lo sabe feliz casado y padre lo envía a la clandestinidad y a la muerte. Robert "nunca supo decirle no incluso cuando había logrado el equilibrio y la felicidad…." comentará  Evert Thiery, el hijo de Herman.
   En algún momento, pensando en Robert, Herman reflexiona: "¿Cuántas oportunidades nos da la vida en lo que se refiere a los amigos? ¿Cuántos de ellos sentimos que son de verdad?....Puede que solo uno"
   Pero en las novelas de Herman el deseo es un tema recurrente. Y en la vida, el mismo de siempre se presenta en casa de la viuda,  Vic, de manera inesperada. Se nos dice que siente deseos de abrazar a la mujer de su perdido amigo. Ella le recrimina el que todos desaparecieran cuando pudo necesitarlos.
   Después de este encuentro, escribe unas palabras de desahogo dirigidas a Robert donde vuelve a elogiar su forma de ser y todo lo que siempre le gustó de él.

   Termina el que es el último capítulo y la segunda parte con unas palabras de un poema chino:"Si dos personas se quieren mucho, si han estado muy unidas y una de las dos muere, la que muere en realidad es aquella que sigue andando."
   Con esta idea puede enlazar la reflexión que sobre el héroe hace Evert: "Robert fue un héroe según todos los indicios…….Pero ser un héroe  tiene también su cara oculta, su reverso….el reverso de ser un héroe es precisamente ese, todo el sufrimiento que deja tras de sí".
   En la tercera y última parte quedan aclarados algunos puntos de la obra, como quien es el narrador y el origen, la razón de ser, de esta novela.


  Kirmen Uribe nació en Ondarroa (Vizcaya), en 1970. Licenciado en Filología vasca y con estudios de posgrado sobre Literatura Comparada.
Cuenta con algunos premios y colabora en varios medios de comunicación.
   Otras obras: BILBAO- NEW YORK-BILBAO y el libro de poemas BITARTEAN HELDU ESKUTIK ( Mientras tanto dame la mano).

viernes, 20 de septiembre de 2013

Quijotes en el aula I


..."Tiene que gustarte lo que haces y saber que en esta profesión no te puedes dejar el trabajo en la oficina”
He recuperado un texto, o parte de él, que escribí hace algún tiempo y que versa sobre un tema que, aun hoy fuera ya del aula, me sigue interesando.
−Cómo me gusta encontrar alguien que piense como yo; que sea igual de iluso y soñador, que crea en el ser humano, en la juventud, etc.
−Y ¿dónde está ese mirlo blanco? ¿Es real o imaginario?
− Es Antonio Marfil, director del Instituto Portada Alta de Málaga, al que entrevistan en el suplemento especial principio de curso de EL PAÍS. (Domingo 14 de septiembre de 2008).     
   Este señor tiene la idea de que los alumnos no son unos monstruos sino unas criaturas a las que hay que comprender y ayudar. Ha conseguido formar un grupo de profesores con los que va trabajando de manera algo distinta a la tradicional. Consigue que se unan al grupo, sobre todo los profesores nuevos que llegan al Centro.

Una de las novedades es que informan a los padres no sólo de los actos negativos de sus hijos sino también de los buenos. Dice:" Hemos aprendido que no sólo hay que informar cuando hay problemas" .A este respecto recuerdo haber oído quejas de profesores porque el padre de algún buen alumno se pasaba con frecuencia por el Centro a hablar de su hijo. Si su hijo no tiene problemas, decían,  ¿a qué viene,a que le deleitemos los oídos? Pues sí. Tiene derecho a saber y comprobar que su hijo va bien y que se le tiene en cuenta, que los profesores lo conocen y valoran.
Muchas veces no nos damos cuenta del daño que podemos hacer a un alumno con algún comentario peyorativo, incluso antes de conocerlo bien, Recuerdo que tuve un alumno, no muy bueno, algo desganado pero no era de los que más  incordiaban, era educado (al menos en mi clase); terminó el bachiller elemental y se marchó del Instituto. Unos años después apareció un hermano suyo. Lo reconocimos por el apellido, también lo recordaba algo físicamente. La reacción de la mayoría de los profesores fue preguntarle si no sería tan trasto como su hermano, que a ver si procuraba ser mejor que su hermano y otras observaciones por el estilo. La pobre criatura, llegó a su casa triste y asustado, contó todo eso así como que la única que no le había dicho nada en contra de su hermano, que solo le había preguntado cómo se encontraba y   qué hacía, había sido yo. La respuesta de la madre fue acudir a mi casa a darme las gracias.

Y es que tanto alumnos como padres necesitan saber que nos preocupamos por ellos, que los tenemos en cuenta. En su libro El Elemento comenta Ken Robinson  comenta que los alumnos pueden mejorar si notan que alguien les hace caso, intenta comprenderlos etc. En este sentido también tengo ejemplos de mis muchos años de enseñante. Era frecuente, a principios de curso que nos pasáramos información sobre los alumnos que nos habían tocado en suerte. Recuerdo un caso concreto. Al ver mis compañeras de Departamento el nombre de determinado alumno en mi lista de clase me avisaron. Menudo te ha tocado. Es un caradura, insolente, insoportable…. Nadie puede imaginar lo encantador que resultó ser aquel chico; jamás se me enfrentó, me trataba con cariño, y fue de los que mejor llevaban mi asignatura. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que no lo marginé, no lo califiqué de antemano. Es uno de los alumnos que recuerdo con más cariño.
Infinitos ejemplos como este podría agregar. 
     
Y más adelante agrega algo que muchos profesores no le perdonarán:" Nuestro problema no es de medios, sino de motivación." Y esto otro" El problema es que, además, hay que tener voluntad. Los profesores tienen que hacer un esfuerzo para que su discurso conecte con cada uno de los niños....Eso requiere un esfuerzo grande por nuestra parte. No todo es cuestión de recursos."...."Tiene que gustarte lo que haces y saber que en esta profesión no te puedes dejar el trabajo en la oficina"  
¡Cuántos problemas me ha acarreado a mí pensar así. Porque, además, al ser mujer, esposa, madre y ama de casa, por un lado yo quería llevarlo todo bien y por otro se me "pedía" que no me trajera el trabajo a casa, que al llegar aquí desconectara. Es verdad que en ésta como en todas las profesiones cuando un grupo se reúne a tomar un café, comer, etc., no se sabe salir del tema del trabajo, pero no es menos verdad que la mayoría de las veces en eso queda todo. Sobre todo en quejarse de lo malos que son los alumnos, pero espíritu de auténtico cambio de actitud....ahí, poca cosa. Con honrosas excepciones, como es natural.
Y continúa:"ser maestro es ayudar a la construcción de una persona, y eso no se hace de ocho a una. Eres docente las 24 horas del día todo el año. ...¿Es el sueldo suficiente? ...Hay mucha gente que trabaja más y gana menos" ¡Bueno!, aquí sí que veo a más de uno con ganas de tirársele a la yugular, como me sucedió a mí un día, reunida con las amigas, que ante las quejas furibundas sobre de los alumnos, quise romper una lanza a favor de los buenos y normales (la mayoría por otro lado) y se me ocurrió empezar mi alegato así: Sí, pero los angelicos…No pude seguir, por poco me devoran. − ¿Los angelicos? Fierras es lo que son, salvajes, mal educados…..

"La gente se socializa en el juego" dice a propósito de la integración lingüística de los alumnos extranjeros. No cree oportuno separarlos del resto para que aprendan el idioma. Tampoco a mí me ha gustado nunca esa manía de los últimos años de hacer grupitos atendiendo a criterios como capacidades, nivel dentro de un mismo curso etc.

Le gusta la idea de permanecer muchos años en un mismo Centro porque "lo que yo quiero es contribuir a hacer buena gente" "El mundo lo soluciona el día a día de la gente. Me gustaría pensar que he ayudado a construir gente que sea buena en el sentido machadiano. Que la gente venga tres años después y te cuente, y te salude por la calle...."
 Parece que me hayan hecho a mí la entrevista. Qué cantidad de coincidencias. ¡Cuántas veces he vuelto a casa feliz porque me he encontrado un antiguo alumno o alumna que me ha llamado porque yo no me había dado cuenta, o me ha parado. Nunca se limitan al saludo. Se paran, me abrazan y besan, me cuentan su vida. Unas veces son los que eran buenos; otras, los más trastos de la clase. Y no olvidemos mi relación con algunas alumnas con las que estoy en continua  relación, nos llamamos, nos mensajeamos con el correo, comemos juntas, me piden opinión sobre libros, o me hacen consultas lingüísticas  O la otra con la que suelo hablar en fechas señaladas y que me comunica todas las incidencias de su vida (casi podría hacer una novelita con ellas) Ahora ha ganado una oposiciones para TVE y está feliz y nos comunicamos también por correo electrónico. Otras de las que, aunque sea una vez al año, tengo una carta. Eso para un profesor es importantísimo. No hace falta haber pasado por ser la mejor profesora del Centro, es más bonito esto.
¡Ah! También  defiende los grupos heterogéneos. Claro. Tiene más razón que un santo. Yo siempre que salía el tema de hacer un grupo de elegidos me oponía rotundamente. Pero había bastante gente a favor.
Me sentí feliz con el descubrimiento de este texto al  ver que no estoy sola, que no soy tan utópica ni soñadora; ni la loca e la autopista, ni D. Quijote con faldas. Que ¡puede ser!, como, más o menos, diría Segismundo. Y no me he podido resistir a transmitirlo, aunque siento que ya no sirve para nada lo que yo piense.
También en lo que a la didáctica se refiere habría que hacer muchas innovaciones de las que hablaré otro día. Aunque no sé si con la nueva “reforma”…. otra vez nos quiere llevar a lo memorístico y otros sistemas de antaño, podrá hacerse algo. No obstante, mientras haya algún profesor con ilusión, con una visión de la enseñanza como la de Antonio Marfil, habrá esperanzas.
Podría acabar con esta otra frase, aplicable también a los padres: “La educación es el desarrollo en el hombre de toda la perfección de que su naturaleza es capaz. 
(Kant)
Como siempre,espero algún enriquecedor comentario.



jueves, 11 de julio de 2013

La juguetona U

    Estaban un día todas las vocales jugando en la plaza que había delante de sus casas. Jugaban al corro mientras cantaban aquello de “el patio de mi casa es particular, cuando llueve se moja como los demás”. De pronto U que era muy juguetona empezó a decir “¡uuuuuuuuuu!
Todas gritaron: ¡Qué miedo!
 A, que siempre llevaba la voz cantante, dijo: ¡Llueve! ¡Nube! ¡Truena! Mirad, en todas las palabras que dan miedo o que hablan de algo fastidioso está la señorita U.
 U, que puesta a defender su derechos era de lo más decidida dijo: _ pues tú también sirves para asustar: fan-tas-ma ,¿Ves?
  Eso,  eso, dijo E muy divertida. Fantasma también asusta y lleva tres veces a doña presumida.
  La pequeña I, siempre dispuesta a la risa, dijo: yo sé una palabra que lleva 4 veces a U ¡cucudrulu! Ji,ji,ji.
  Y yo otra que la lleva 6 ¡utru cucudrulu! Todas las vocales rieron a carcajadas.


   Y tururú, dijo O que hasta el momento había permanecido un poco apartada jugando con su aro de cristal y mil colores.
 _ Tú ¿por qué te metes? Calladita estabas más mona.
 _ Ya me he cansado de estar callada porque soy la más importante de todas.
 _ ¡Ah, sí? ¿Cómo es eso?_ Preguntó A, que como ya sabemos  creía ser ella la más importante.
  _Pues mira, porque
soy la redondez del mundo
Sin mí no puede haber sol,
 Papás y mamás, sí,
Pero hijos y abuelos, no.”
 ¡Toma! ¿Tienes tú algo mejor?
 _Pues sí:
Estoy en el aire y no me caigo.
Estoy en el mar y no me mojo.
  Y estoy en papás y mamás que pueden existir sin ti pero no sin mí. ¿Qué dices ahora?
_ ¡Bah! Eres una presuntuosa.

  Ji,ji, volvió a reír i. Os estáis peleando y habéis tenido que reuniros todas, menos yo para decir presuntuosa. Ya no peleéis más. Acordaos que el otro  día dijo la profesora que hemos de ser buenas amigas porque hemos de trabajar juntas, en equipo, y que todas somos necesarias.
_ Habló quiquiriquí. Hay que hacerle caso.
Pero i no se enfadó porque ella siempre reía y era feliz.
  En ese momento acertó a pasar por allí G con su guitarra y dijo: ¿Qué pasa, tías?
_ ¡Ala, si te oye la seño!
_ ¿Qué pasa? Estamos en la calle, no en la clase. Pero, bueno, ¿me vais a decir por qué discutís?
_ Estas que se están metiendo con migo porque dicen que todas mis palabras dan miedo.
_ No las creas; si a veces ni suenas, eres muda como H. Fíjate: guitarra. ¿Has sonado?
 Las niñas-vocales se retorcían de risa: Ja, ja, ja; jeeee, je; jiiiiiiiii; jo,jo.
 U se puso un poco mosca pero acabó por reírse también un poquito y dijo: vale, pero con ayuda de la diéresis sí sueno. Escucha  cigüeña ¿Qué?
 Mientras, G se marchaba tocando la guitarra, y en esto era un genio,  cantando “Cucú, cucú, cantaba la rana; cucú, cucú debajo del agua………
   La paz volvió y el problema se resolvió, como siempre, gracias a la voz de las mamás que decidieron que era hora de volver a casa, para la merienda y hacer los deberes.

        Y así, este cuento también ha terminado.
Espero que lo paséis muy bien con este otro cuentecillo. Feliz verano y hasta pronto.