Abro este blog con la intención de mantener un ameno diálogo con todo aquel que se acerque a él. Creo que lo más bonito de las relaciones humanas es esa comunicación que consiste en un intercambio de emociones, conocimientos, ideas….Esa comunicación que enriquece el espíritu.

"La relevancia de la comunicación humana, pues del contacto verbal surge un intercambio que aminora el dolor, palía la soledad y estimula el contento de vivir” Carmen Martí Gaite

jueves, 1 de febrero de 2018

-. Cuentos de Navidad. De Pardo Bazán



     

INTRODUCCIÓN
Emilia Pardo Bazán 1851-1921
“Cuentos de Navidad” caso típico en que el título engaña. Es un conjunto de cuatro cuentos que relatan sucesos acaecidos durante una Nochebuena pero que se alejan de la temática habitual de la fecha. O no tanto.
Aunque se fueron publicando por entregas, entre noviembre de 1891 y febrero de 1892,  constituyen temáticamente un corpus unitario, Es más, podría decirse que cada uno por separado no responde exactamente a la idea de cuento pues el relato solo se cierra al final del cuarto.
“El infierno” el 30-XI de 1891. “El Purgatorio” el 31 – XII de 1981. “El Limbo” 1892. “El Cielo “el 8 del II de 1892
 
¿No nos va a recordar en algo Cuento de Navidad (A Christmas Carol) de Charles Dickens? ¿Pudo Doña Emilia conocerlo? ¿Por qué no? En todo caso las coincidencias pueden ser más producto de las tendencias de época que de influencias personales.
         Por ejemplo, en el de Dickens, la acción ocurre durante la Nochebuena (duración, una noche) y es un relato único,completo. Un hombre, Ebenezer Scrooge recibe, durante la Nochebuena, la visita de unos espíritus o fantasmas; el fantasma Marley, el Fantasma de las Navidades pasadas, el Fantasma ce las Navidades Presentes y el Fantasma de las Navidades Futuras.
Cada uno de los fantasmas lo lleva a visitar hogares donde viven personas que a pesar de su pobreza son felices y humanitarias (todo lo contrario, a él). Tras la última visita el avaro despierta y decide cambiar.
     A pesar de que en el cuento que nos ocupa solo aparece un espíritu o fantasma, ese paseo, en el de Dickens, por diferentes tiempos y ambientes para que contemple donde están el bien y/o el mal no deja de encerrar cierta semejanza.
   Podría verse incluso una cierta relación estructural. En el cuento de Dickens hay cinco partes. Una primera. Breve, a modo de introducción (en el de Pardo Bazán sería el inicio del cuento del infierno); la visita de Marley que viene a ser como el encuentro con el poeta. A continuación, los tres fantasmas que coincidirían con las visitas a los lugares de ultratumba y, por último, el despertar. Incluso en el hecho de que el protagonista haya soñado.

   Veamos ahora las reminiscencias de la Divina Comedia.
 Mas antes de adentrarnos en esa deuda podemos recordar la que Dante podría tener respecto a Homero. Recordemos que en el Canto o rapsodia XI de la Odisea, Odiseo (Ulises) visita la morada de Hades (mundo de ultratumba o infierno) para consultar la manera de volver a su hogar. Allí encontrará una serie de personajes desde su madre a Aquileo (Aquiles) con los que dialoga. Este episodio lo relata el mismo Odiseo tras regresar de dicho mundo con lo que se convierte, posiblemente, en el primer hombre que ha podido volver de los infiernos y contar lo que ha visto. ¿No es esta una deuda?
  Pero volvamos al asunto que nos ocupa. Elige, Doña Emilia, como Dante la narración en primera persona, el personaje narrador. Aunque aquí, la protagonista es una mujer. No se encuentra en una selva, (“Nel mezzo del cammin di nostra vita   mi ritrovai per una selva oscura…”)  pero sí en una noche oscura y fría y visitará unos parajes extraños y misteriosos. Pero si aquí vamos a vivir la historia en una Nochebuena, la de la Divina Comedia sucede en la Pascua de Resurrección y durante varios días.
  Igual que Dante se hace acompañar por un poeta que no podrá entrar en el cielo por ser pagano (Virgilio); aquí el poeta, un fantasma que aborda a la protagonista.  por ser suicida. La figura fantasmal es un hombre. El poeta, como Virgilio en la obra de Dante aparece tan silencioso que parecía mudo.  “Yo conozco a este hombre…le conocí en otro tiempo, cuando era niña… Un año después el poeta se pegó un tiro…”. Ahora se confirma que la protagonista es mujer (cuando era niña, hace 20 años) y el fantasma se presentafui uno de los poetas menores del Parnaso romántico”. (No he conseguido localizarlo)
    El fantasma le pide que lo siga y tras introducirse por un pasadizo, van bajando cuestas, rampas y escalones. Todo va recordando la Divina Comedia y además se cita a Virgilio. El silencio del poeta, el paraje por donde transitan, el cansancio y el miedo que invaden a la protagonista. La insistencia de su acompañante en que debe seguir por su propio bien. Le adelanta que le mostrará todo el infierno, pero sobre todo le va a hacer ver (aquí se separa de la Divina Comedia) cómo en el Infierno también puede haber cierta piedad, la que se produce en la Nochebuena.
  Vuelve la reminiscencia dantesca pues “cruzamos la puerta sombría con su lema en color oscuro”. Alusión a la extensa inscripción que hay en la puerta del infierno en la obra de Dante” Por mí se va a la ciudad del llanto; por mí se va al eterno dolor; por mí se va hacia la raza condenada; la justicia animó a mi sublime arquitecto; me hizo la divina potestad, la suprema sabiduría y el primer amor. Antes que yo no hubo nada creado, a excepción de lo eterno, y yo duro eternamente. ¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza! “
  A pesar de que pasa revista a determinados pecadores y sus castigos, observa que el Infierno está en silencio. Solo en un rincón alguien gime. No tiene derecho a gozar del privilegio de la Nochebuena porque él cometió su crimen justo en esta noche. El final del Infierno con escenas cruentas y terribles recuerda una vez más a la obra original.
  Agobiada por este ambiente la protagonista le pide a su acompañante que la saque de allí y él accede adelantándole que la va a llevar a ver la nochebuena en el Purgatorio. “Mi Guía y yo entramos en aquel camino oculto, para volver al mundo luminoso; y sin concedernos el menor descanso, subimos, él delante y yo detrás, hasta que pude ver por una abertura redonda las bellezas que contiene el Cielo, y por allí salimos para volver a ver las estrellas. (E quindi uscimmo a riveder le stelle(Dante)

  Aquí se inicia el segundo relato de Doña Emilia NOCHE BUENA EN EL PURGATORIO. Desde el principio recuerda absolutamente a la obra de Dante. Primero domina la descripción del lugar por donde transitan que, como veremos en su momento, incluso estilísticamente se asemeja a la Divina Comedia. Allí los visitantes conversarán con los condenados, aunque en este caso los sufrimientos no son como los del infierno, ni eternos como aquellos. Entre los purgantes vamos a encontrar a Margarita la protagonista del Fausto de Goethe que le relata su triste historia.
 En el curso de esta conversación ocurrirá el milagro de la Nochebuena, al igual que en el infierno. Aquí se manifiesta a través del cambio de la naturaleza. Un árbol que florece y todo el ambiente tomando un aspecto casi primaveral. Todas las almas se alegran y el poeta guía, que no podrá salir del infierno, exclama la frasee con la que se cierra el relato “¡Felices los que esperan! ·  
“Volví de aquellas sacrosantas ondas tan reanimado …, purificado y dispuesto para subir a              las estrellas. (puro e disposto a salire alle stelle “(-Dante)
  Pasarán nuestros excursionistas ahora al Limbo, dando así comienzo el tercero de los relatos que componen este “corpus dantesco”: NOCHEBUENA EN EL LIMBO
  Dedica Dante a este espacio o estado de las almas solo el Canto IV del Infierno, en el primer círculo. Aquí situó una inmensa multitud de hombres, mujeres y niños.
Pero sobre todo llama la atención que habitan el limbo hombres célebre que fueron buenas personas, pero por haber vivido antes de la venida al mundo del Redentor ni estaban bautizados ni pudieron alabarlo debidamente. No tienen pues culpa, como no sea el heredado pecado original. Entre ellos se encuentra el propio Virgilio. Su pena consiste en vivir con el deseo sin esperanza. Allí están Homero, Horacio, Ovidio y Lucano. Incluso encontraremos personajes no históricos como Héctor y Andrómaca, filósofos, etc.
No debemos pasar por alto una observación que hace Virgilio a Dante y que recupera Doña Emilia: Cristo descendió al limbo y rescató a Adán y Abel, a Noé, Moisés y Abraham; David, Israel con su padre y sus hijos y a Raquel.
Por el contrario, nuestra protagonista entra en el limbo por una puerta blanca, símbolo sin duda de la pureza que allí debería habitar. Lo describe como una soñolienta mansión. Le dice al guía que no necesitará que la acompañe a un lugar donde no habrá más que chiquillería. El cristianismo, ya en esos años, ha insistido en la idea de que en el limbo están los niños que mueren sin bautizar. Piensa nuestra escritora en una especie de guardería infantil. Aquí precisamente hace mención a ese hecho que acabamos de leer del rescate de determinadas almas. Lo dice de forma un tanto castiza: “las almas de los Santos Padres las sacó Cristo cuando descendió después de su muerte; todas salieron de reata, cogidas a un cabo de la cuerda con que los sayones habían amarrado al Dios-Hombre” Parece que esta especie de amnistía no le convence a Doña Emilia.
   Pero encuentra a personajes curiosos. El primero un “rapaz “con “ojos fascinadores de aguilucho”. Antes de seguir leyendo ya hemos adivinado que se trata de Napoleón. Ahora lo describe y acaba reconociendo que está ante la primera infancia del “capitán del siglo” confiesa que no pensaba hallar en el limbo a semejante personaje. Nosotros tampoco según el concepto que tenemos de dicho lugar. La conversación que tiene con el niño es aterradora. Nos da la impresión de que Napoleón ya antes de nacer tenía ideas no solo imperialistas, sino destructoras, sanguinarias. Claro, puede ser la visión que la autora tiene del personaje. ¿Se inspira en la Leyenda Negra sobre él? Igual que Dante hunde en el infierno todos los personajes que no le agradaban. (No he podido evitar que me viniera a la memoria la visión de Napoleón que, años más tarde, dará Pérez-Reverte en LA SOMBRA DEL ÁGUILA en que le llama “enano, petit caporal y petit cabrón”)
No obstante, también hallará una inmensa chiquillería. Ante esta turba de criaturas la visitante siente ternura. Los describe y relata como daba gana de ir cogiendo uno a uno y besándolos. Es la parte más entrañable de todo el conjunto. Toda la visita seguirá de la mano de Napoleoncillo. Se acerca el momento cumbre como en los otros relatos. Pero curiosamente aquí lo que aparece es un crucificado y los niños se asustan. Ante esa realidad la mujer le dice al niño que no llore que esa cruda realidad es la vida y que salir del limbo es ir al martirio. Y el crío, el rapaz, exclama “¡Pues yo querría vivir!”
Nuevamente tendríamos que hacer un breve inciso para señalar una coincidencia, tal vez casual, no ya con la Divina Comedia, sino con la Odisea. En la rapsodia XI hemos dicho que Odiseo encuentra entre otros a Aquiles. En su conversación con este, intentando reconfortarlo por su condición de muerto le dice:” …. Ahora estando aquí imperas poderosamente sobre los difuntos. Por lo cual, oh Aquileo, no has de entristecerte porque estés muerto.” A lo que Aquileo responde: “No intentes consolarme de la muerte…preferiría ser labrador ...a reinar sobre todos los muertos”

  Por fin llegamos al cielo NOCHEBUENA EN EL CIELO.
  Es aquí donde doña Emilia se aleja un tanto de la Divina Comedia. El cielo de Dante tiene un carácter más culto, es más erudito.
  Continúa, eso sí, con un lenguaje tan poético como el del florentino, pero la temática difiere algo y, sobre todo se acerca más a la época en que supone que la protagonista está recorriendo los mundos de ultratumba.
  La mujer, a partir del limbo ya no es acompañada por el fantasma del poeta suicida. Va sola y reconoce que no sabe cómo ha llegado a este nuevo espacio. Lo describe con bellísimas comparaciones y metáforas. Pero, de la alegría de verse en tan maravilloso lugar pasa a sentir desilusión: “azul encima, azul debajo, azul alrededor, azul por todas partes…; no solo era raro sino monótono y sin pizca de chiste” Parece reflejarse aquí una idea que no responde a las enseñanzas del Catecismo, pero, quizá muy de acuerdo con la personalidad de nuestra autora. El cielo parece ser un poco aburrido. Pero mientras anda con estos poco respetuosos pensamientos aparece ante ella un hombre que le recuerda a Cervantes (no habría estado mal que lo colocara en el cielo) y resulta ser Torcuato Tasso, llamado en su tiempo el Cisne de Mantua, autor de LA JERUSALÉN LIBERADA que se dirige a ella en “melodioso italiano del Seicento”.
  El nuevo y no suicida y triste poeta adivina sus pensamientos y se dispone, dado que esta noche le está permitido, a explicarle ciertos pormenores del lugar donde se encuentra, así como algunas verdades, algo diferentes de lo que siempre nos han enseñado. Mantiene un diálogo, como en la Divina comedia Dante y Beatriz, y al final de las explicaciones el poeta la invita a relacionar sus ideas con la música, pero ella le pide que mejor recurra a las letras que a las notas. Tasso entonces le dice que si entra en el cielo gozará de la presencia y la charla de todos los grandes artistas que en el mundo han sido.
  Cuando van a dar las doce, puesto que no puede faltar tampoco aquí la Nochebuena, la lleva a contemplar el nacimiento de Cristo, pero de una forma un tanto distinta a como a ella y a todos los cristianos lo han contado. Llegado a este punto la peregrina cree ver todo inundado de una luz extraordinaria y el poeta le dice que no hay tal luz, que es su imaginación. “Aquí faltó la fuerza a mi elevada fantasía, pero ya eran movidos mi deseo y mi voluntad, como rueda cuyas partes giran todas igualmente, por el Amor que mueve el Sol y las demás estrellas. (l’amor che move il sole e l'altre stelle.) “(Final en La Divina Comedia.)
Quizá falta ese cierre de cada parte con la hermosa palabra “estrella “(stelle)

  Y se vuelve a la realidad. La autora nos da un final que, en mi opinión, no merecía esta obra, aunque breve de cierta grandeza. No es lo negativo el hecho de que todo haya sido un sueño, sino la manera de exponerlo.” ¿Necesita el lector que escriba el clásico desperté? En mi opinión, esta frase es precisamente lo que no habría necesitado el lector. Una escritora de su talla debería haber resuelto el final de otra forma.
   Hemos analizado el contenido de los cuentos, poniéndolos en relación con otros textos con los que guarda, a veces, bastante semejanza. Esta forma de tratar el tema nos ha dado una visión de las ideas de la autora que desde el punto de vista del cristianismo difieren algo de Dante. No podemos olvidar que el autor florentino escribe y piensa con una mentalidad aún muy próxima al medievo y Doña Emilia en una época en que ya el espíritu cristiano ha recibido las influencias de la filosofía y el racionalismo del XVIII, así como el positivismo y materialismo del XIX. Unamos a ello las ideas románticas y tenemos este resultado.
  Parece que coincidiendo con la muerte de su padre en 1890 su obra evolucionó hacia un mayor simbolismo y espiritualidad, algo que se observa sobre todo en los cuentos y relatos (más de 500) entre los que se cuentan estos que comentamos.
   Como casi siempre ocurre, al leer un texto nos dejamos impresionar sobre todo por el o los contenidos. Pero al lector avezado en las lides de la lectura y comentario de textos no le pasarán inadvertidos otros aspectos, no menos interesantes.
  La descripción del ambiente en que se encuentra nuestra protagonista es magnífica. Detallada, como no podía ser menos en una escritora que pertenece al movimiento realista. No falta ni la alusión a la comida. Es curioso que cite la sopa de almendra que no es plato típico gallego sino de ambas Castillas. La compota puede hacerse con diferentes frutas, no especifica, pero en todo caso pertenece a la época, se suele cocinar con frutas de otoño (hoy vale cualquier época) y quizá es universal.
  Este principio encaja perfectamente con el final. La mujer acurrucada en su mesa camilla o echada en el sofá envuelta en una manta acabó por quedarse dormida mientras decidía si salir o no. Y en ese duerme-vela tuvo este sueño, casi pesadilla. Algo muy típico de este dormirse a horas fuera de lugar.
  Se cierra el párrafo con una frase en la que destaca el uso de sustantivos yuxtapuestos ordenados en sentido ascendente que estilísticamente nos remiten, con todas las salvedades convenientes, al final del soneto de Góngora “Mientras por competir con tu cabello”
  Siguiendo con los rasgos realistas no podemos obviar la semejanza de “la ciudad episcopal dormía “con “la heroica ciudad dormía la siesta” con que se inicia LA REGENTA.
  En general, el estilo en lo que a la narración se refiere, con las descripciones de ambientes y lugares responde al realismo.
  No obstante, algo hay en estos cuentos que nos retrotraen a un romanticismo que, si bien ha sido superado, nuestra autora debió conocer bien y tal vez en su juventud algo le debió impresionar. Lo vamos a intuir en la situación temporal de los cuentos: Nochebuena, misa del gallo y el ambiente fantasmagórico que nos recordará. aunque levemente, la leyenda de Bécquer “Maese Pedro el organista”
 Aún nos remitirá en algunos momentos a EL ESTUDIANTE DE SALAMACA de Espronceda.
Cando leemos el segundo párrafo de EL INFIERNO “Bañada por la misteriosa claridad de la luna…Extensas zonas de sombra y sábanas de infinita blancura argentada alternaban en las desiertas calles...” con otras palabras como “solitarias…, fantásticamente viejas…, adustos…, cerrados caserones…, medrosos sombríos soportales…” encontramos además de una bellísima y poética descripción de ambiente nocturno una clara reminiscencia de aquellos versos con que casi se inicia el poema de Espronceda
“Era la hora en que acaso
Temerosas voces suenan
Informes, en que se escuchan
Tácitas pisadas huecas´
Y pavorosos fantasmas
Entre las densas tinieblas...
………………………..
El cielo estaba sombrío,
No vislumbraba una estrella,
Silbaba lúgubre el viento...                                                                                                           Seguimos leyendo y “El bulto embozado que a través de aquellos túneles de piedra se desliza a paso de fantasma…  Siento que la sangre se congela en mis venas…el bulto saliendo de las tinieblas…se dirige hacia mí “
Y en EL ESTUDIANTE
          “El vago fantasma que acaso aparece
Y acaso se acerca con rápido pie…”
Continuemos: “¡Yo conozco a este hombre…es decir yo le conocí en otro tiempo”
En Espronceda:
          “Empero un momento creyó que veía
Un rostro que vagos recuerdos quizá…”
Así como en el cuento de Doña Emilia, el fantasma, en principio no habla (hemos visto que al igual que Vigilo en la Divina Comedia), en la obra de Espronceda, Elvira de quien es el fantasma, tampoco habla, pero invita al estudiante a seguirla.
  Aún nos queda un breve recuerdo de la obra romántica. El lugar. En EL INFIERNO leemos que la protagonista, siguiendo a su fantasma se dirige a la Catedral y está en la zona llamada Quintana de Muertos.
  Estamos pues, ya lo habíamos intuido, en Santiago de Compostela. Junto a la Catedral se encuentran las zonas llamadas la Quintana de los vivos y de los muertos.  Están separadas por unas escaleras. Ambas Quintanas están en uno de los laterales de la Catedral, precisamente en el que se encuentra la Puerta Santa. La parte que está a un nivel más bajo fue, en su momento, un cementerio de la ciudad, originado a finales del siglo XI, de ahí el nombre “Quintana de Muertos”. Estas escaleras simbolizan el tránsito, la bajada de la vida a la muerte. ¿No nos trae el recuerdo deUna calle estrecha y alta, / la calle del Ataúd…”?
   Pasemos a otro aspecto. Está claro y es natural, el idioma, el lenguaje está al servicio del contenido y su manifestación artística o estética. Abundan las descripciones detalladas y muy expresivas, razón por la cual la adjetivación es abundante. También, a veces, usa de un lenguaje metafórico y en bastantes ocasiones de clara influencia dantesca.
  Por un lado, volvemos a la influencia dantesca apreciable en frases, incluso en párrafos. Por ejemplo: Parecíame que se extendiese sobre nosotros una nube lúcida, densa, sólida y bruñida, como un diamante herido por los rayos del Sol. (Divina Comedia) “…me sentí envuelta en una ola azul, sutil, delicadísima, que compararía a la turquesa disuelta, si hubiera visto, alguna vez y en alguna parte la disolución de una piedra preciosa.” (Cuento de EL CIELO)Un suave color de zafiro oriental, contenido en el sereno aspecto del aire puro hasta el primer cielo, reapareció delicioso a mi vista en cuanto salí de la atmósfera muerta, que me había contristado los ojos y el corazón” (Canto I Purgatorio)
  En cuanto a la aportación más personal cabe destacar la adjetivación. El Infierno se abre con la descripción de un ambiente acogedor. Los adjetivos Frío siberiano; cerrada habitación; tibia faldamenta; notas, trémulas de regocijó, del Hosanna,
 sirven para oponer el ambiente cálido en donde se encuentra la protagonista al fío exterior con el que se encontrará si sale; por otro lado ¿cómo privarse de la música que regocija el espíritu?
 De ese ambiente hogareño y cálido pasamos a la calle, en plena noche, una noche de invierno que contrasta rotundamente con la habitación que acaba de dejar. Aquí los adjetivos pasan a ser misteriosa claridad de la luna que proyecta zonas de blancura argentada; las calles son desiertas, solitarias, viejas; los caserones adustos y los soportales sombríos.
¡Qué poco ha necesitado la autora para ir situándonos, adentrándonos en la magnífica aventura que va a vivir su protagonista, y el lector con ella!
 Seguirá la autora, valiéndose del lenguaje, llevándonos de la mano a donde quiera: asombro, miedo, repugnancia, compasión…
  No será solo la adjetivación, todo el léxico estará al servicio de sus intenciones. Así con expresiones como bulto embozado, fantasma y la sangre se congela en mis venas consigue que algo similar le empiece a ocurrir al lector que paulatinamente irá sintiendo más agudizada la necesidad de leer hasta ver en qué acaba esto.
Continúa con frases que nos van llevando tanto a la nocturnidad romántica como al miedo olas de luz lunar y su faz de cera.  Esta forma de presentar la iluminación tan especial que aporta la luna (más arriba hemos visto otro ejemplo) nos va a recordar una acotación de LUCES DE BOHEMIA.
  Iniciamos con la protagonista el descenso al infierno siguiendo a un fatídico guía, primero por cuestas, rampas, escalones escabrosos y pendientes que se irán convirtiendo en despeñaderos pedregosos, tajos inmensos, gigantescos pedruscos, hasta llegar a una playa árida en un mar aceitoso con olas de un gris de plomo. ¿Se puede ser más expresivo? Creo que no.
Como no querría resultar prolija señalaré como sigue en esta línea al describir a las almas de los pecadores del infierno y el purgatorio, aunque  como se ha dicho ya con una clara reminiscencia dantesca.
También será digno de señalar la función de los colores. Hemos visto olas de gris de plomo opuestas a resplandores rojizos. Como estamos en una noche que podríamos calificar de mágica, veremos como una luz roja se va convirtiendo en blanco fulgor sideral.
  Conforme nos acercamos al purgatorio colores y luz van cambiando. Así el cielo se viste de un dulce color de zafiro oriental, el oleaje ahora es fosforescente
Si en el infierno domina el color rojo, en el purgatorio el color es el verde representado por abundante vegetación
  Al limbo se entra por una puerta blanca y la autora lo califica de soñolienta mansión. Aunque aparece el rojo en los sueños de guerrero de Napoleón. El léxico pasa a ser afectivo, pues la protagonista está en ese mundo donde se supone que solo hay niños, algunos apenas recién nacidos. Términos como rapaz, rorro coloradillo; diminutivos: cabecitas, bracitos, Napoleoncillo. Todo lo envuelve un tono afectivo. Incluso en un momento la visitante dice que le daba gana de abrazar a aquellos pequeños.
Y llegamos, por fin, al cielo. El léxico se torna alegre, poético e, incluso coloquial. Dominan la luz: empíreo radiante, hilo de luz, estrella; el color azul, turquesa, azul encima, azul debajo, azul alrededor, azul por todas partes, tonos cerúleos; música: violines, violas, arpas; alegría: alegría y exaltación de todo mi ser, me puse alegre como unas pascuas, gozo, júbilo…y para terminar luz y más luz que la llevará a volver a la realidad.

  Creo que como muestra es suficiente. Los lectores pueden encontrar bastante más, dependiendo de sus características personales. Y si agregan algún comentario será bien recibido

domingo, 14 de enero de 2018

Las memorias de Jannú



   
Ahora que vivo tranquila y relajada en esta especie de residencia canina para ancianitos he decidido contar mi vida o lo que de ella recuerde.
  Durante varios años, viví en casa de unos locos humanos. Lo de locos lo digo cariñosamente, al menos creo que no es nada malo porque cuando yo hacía carreritas decían riéndose ¡está loca!
  A los pocos días de nacer mi futuro era muy incierto, o más bien con cierta posibilidad de un final rápido y trágico. He oído contar que a mis hermanos los habían colocado o vendido o algo así y que no sabían qué hacer conmigo por lo que podría haber terminado en la acequia. No sé lo que es eso, pero debe ser malo porque todos ponen cara de pena cuando lo cuentan y luego dicen: ¡no sabes lo que te has encontrado, Jannú!
  ¡A propósito! Jannú es mi nombre. Parece que los humanos le tienen que poner un nombre a todo y yo, apenas llegué aquí, recibí el mío. Me gusta, suena bien
Parece ser que mi niña de ojos azules que todos dicen que es mi ama o mi mamá .Con esto de las mamás tengo un pequeño lío porque creo que mi mamá de verdad era como yo pero grande y no sé dónde está ni quién me la quitó; el caso es que dicen que esta es mi mamá, pero otras veces quieren que mi mamá sea la mamá de la casa; en fin da igual ;el caso es que mi niña de ojos azules me llevó a su casa.
  La llegada fue algo conflictiva. Me querían, pero no me querían. Mi niña decía que ella me cuidaría, pero me depositó en la casa y desaparecía horas y horas. Yo aprendí pronto a reconocerla incluso antes de que llegara a la puerta, no en vano soy perra y de buena raza.
  El caso es que entonces me quedaba en casa con otro personaje que se llama hermano y tenía barba. Ahora sé que se llama así, pero yo entonces solo sabía que tenía en la cabeza mucho pelo casi tanto como yo. Los primeros días me quería, pero luego empezó a rechazarme. Yo creía que era porque hacía mis necesidades (ellos les llaman cacotas y pipí y a veces cosas más feas cuando están enfadados) pero más tarde supe que el problema era…a ver cómo se dice… ¡eso! Económico. Parece ser que, para salvarme de la acequia, vacunarme y no sé cuántas cosas más, mi niña lo había expoliado (esta palabreja la aprendí tiempo después de estos hechos; la madre le decía a mi niña que la estaba expoliando y algo me dice que hay una relación de circunstancias. He de hacer notar que esta familia utilizaba unas palabras bastante raras, creo que se llaman cultas. ¿Se me habrá pegado algo a mí?) al parecer con la buenísima intención de des expoliarlo (¿se dirá así?) cuando le fuera posible. Es decir que le había pedido un préstamo al hermano y como yo ocasionaba más gastos de los previstos, pues no le llegaba para devolvérselo y él estaba enfadado y no quería saber nada de nosotras. ¡Menos mal que al final el padre se hizo cargo de mi manutención si no mi sino …
  A todo esto, yo solo conocía a estos dos miembros de la familia (ahora sé que éramos una familia) pero, oía hablar con frecuencia de los papás. En el ambiente se notaba una cierta tensión, un temor.
  Una mañana, estaba yo tan feliz en el dormitorio (le llaman el agujero) del hermano cuando se abrió la puerta de la calle, justo frente a mis ojos y vi, no sin cierto temor otros dos individuos de la misma raza que mi niña y el hermano. ¡Los padres! Oí y pensé
  La mamá me miro muy seria y dijo ¿Qué es esto? Lo de esto no me gustó nada, parecía una palabra fea, pero menos me gustó el tono y lo que vino después. Es Jannú, dijo mi niña con su más dulce voz y con una tierna mirada. Y la madre - ¡pero es un bicho enorme! (yo solo tenía un mes y me sentía diminuta a su lado. No comprendí nada. Con el tiempo llegué a comprenderla) y peludo (también su hijo lo es y le dio un beso y no puso cara de asco); además se hará enorme. 
¡Enorme, enorme, enorme! Oía yo que me iba percatando de que eso era un problema. El padre ni me miró.
 Pero mamá, decía mi niña, si es muy dulce, si es un bebé y no tiene mamá ¿no te da pena? Mira que ojitos. Yo la miré con ternura. La verdad es que a pesar de su enfado inspiraba confianza y, sobre todo, si mi niña le hablaba así…Sí, si es muy bonica, pero se va a hacer enorme (¡qué manía!) y tú sabes que los perros no son santo de mi devoción (no tengo muy claro lo que eso significa porque la mamá lo dice también sobre personas; por ejemplo, sobre una tal Isabel Tocino. Por cierto, qué apellido tan sabroso); que necesitan que se les dé órdenes y yo eso no sé hacerlo. lo que ella no sabía es que yo me había grabado en esta cabeza de futuro bicho enorme su DEBILIDAD. Pero como le tomé cariño nunca abusé y la obedecía cuando intentaba darme alguna orden ¡no cuesta tanto hacerla feliz! Pensaba yo.
  El gran problema era lo que ellos llamaban las cacotas y el pis. Yo no sabía dónde debía hacer esas cosas. No soy como los gatos que parece que nacen sabiendo donde se hace. La única vez que vi a mamá histérica fue con eso: ¡mierda, mierda, mierda! Gritaba con rabia mientras escurría la fregona. Yo me asusté mucho, pero observé que mi niña y el hermano la miraban con asombro, pero sin decir nada. Ya había observado yo que lo hacían siempre que se enfadaba “ya se le pasará” parece que pensaban; y se le pasaba. Luego le daban un besito y aquí no ha pasado nada. Yo también habría querido hacer las paces así con ella, pero a mis besos les llamaba lametones y decía ¡qué asco!, a mí no me lamas. Yo te quiero, pero sin lametones. Todos podían darle lametones menos yo; ¡Qué injusticia!
  Lo más duro fue conquistar al padre. Me ignoraba o fingía ignorarme. Me llamaba el perro, el Jannú. Y la mamá, - es perra cariño, es niña; - bueno qué más da; - se puede enfadar, hombre.
  Por fin un día, nunca lo olvidaré, mi niña se fue a pasar el día a la montaña. Siempre me llevaba con ella: Jannú, coge tus cosas que nos vamos; y nos íbamos y corría por el monte y lo pasaba de …miedo. Lo malo es que al regreso se empeñaba en bañarme. Pues aquel día, no sé por qué me dejó. Oí al papá que decía-- ¿No se ha llevado al perro? -No podía. Y no es perro, es perra. -Pues no voy a tener más remedio que sacarlo - sacarla - eso, sacarla; este bicho no puede estar las 24 horas del día encerrado, encerrada, ha de hacer ejercicio; además si no sale ¿cómo va a aprender a hacer sus cosas en la calle? -Pues tú verás. Yo desde luego no la saco, bastante tengo ya con ir todo el día con la fregona en ristre que parezco la loca del mocho.
  Papá se acercó y me rascó la cabeza. Sentí una emoción tan fuerte que me hice pipí. Esta vez me perdonaron, hasta se rieron. Debieron comprender mi situación; debía de ser eso que mamá llama situaciones extremas. En fin, que papá me puso la correíta y me llevó a la calle mientras mamá…
  A partir de entonces papá y yo vivimos un auténtico idilio (eso dice mamá con cara de guasa). Me compraba galletitas, me traía juguetes, todo para educarme, decía.Ya veremos quién educa a quién, pensaba yo.
  A todo esto, y volviendo a los primeros tiempos con mi familia, me fui enterando de que aún faltaba alguien; todo el mundo hablaba de que en cualquier momento llegaría la princesa. - ¡Ya veremos cómo reacciona cuando vea a Jannú!- Y reaccionó. Un día sonó el timbre, mamá abrió la puerta y allí estaba la princesa. Rubia como mi niña y con unos ojos también azules preciosos, cargada con un mochilón enorme (en esta casa todo podría ser enorme y es que como ellos son tan pequeños…), se abrazó a mamá, dijo que estaba cansadísima y de pronto - ¡Aaaah! ¿Qué es esto? -Es Jannú- dijo mamá- ¿un perro? -Una perra, una cachorrilla (eso me gustó. El diminutivo hacía pensar que ya me iba aceptando)- ¡¿cachorrilla?! Es decir, que va a crecer- Sí, bastante; es hija de pastor alemán y perro lobo-Entonces ¡se hará enorme. ¡Qué horror!
  ¡Ya estamos! Otra. Qué manía con la enormidad; tampoco es para tanto. Pero sí era para tanto. Lo comprendí conforme iba creciendo. Para esta familia todo resultaría siempre enorme.
-Y ¿dónde duerme, ¿dónde hace…? A mi habitación no habrá entrado- no hija, no. No ha entrado en tu habitación. -Sólo faltaba que quisiera jugar con mis peluches- (¿qué serán peluches? pensé) -  No temas, hija todo está bajo control. Por ahora solo se ha encariñado con Tilín; lo ha dejado tuerto (¡ah, ya, peluches son animales de mentira, no se mueven, no juegan)
Tilín era, un leoncito de peluche con el que quise jugar y a primeras de cambio me quedé con un ojo en las fauces; bueno, en aquel entonces llamar fauces a mi boca era un poco exagerado, pero parece que me da cierto prestigio
  -Pero, mamá, ¿cómo habéis consentido esto? Esta niña hace con vosotros lo que quiere. ¿Has pensado en el salón? No entrará, no se sentará en el sofá; podría dejar pelos, pulgas, parásitos, microbios… - ¡Hija! No exageres. No entra en el salón. (Esta niña ¿por quién me ha tomado, por un almacén de inmundicias? Tendría que ver los lavados que me dan y las medicinas, y los polvitos y mil asquerosos potingues y hasta un collar antiparásitos ¡menudo suplicio!)-Y ¿has pensado en la estantería de las colecciones? De un coletazo se lo carga todo (ahora resulta que también mi cola molesta) ¿Y tu colección de gatos? (¿Gatos?, ¿qué dice, ¿dónde están?, ¿cómo no los he visto, ni olido? ¿mí instinto perruno, hoy diría canino, no me ha avisado? Se me erizó la cola, esa cola que ya era culpable de todo lo que pudiera pasar. Y ha dicho gatos, ga-tos; es decir no uno, varios, incluso muchos ¡qué horror! ¿qué horror? ¡atiza! Yo también digo la palabrita de marras, mira por donde también me va a servir a mí. Hay que investigar, Sin duda los gatos están en el salón y por eso no quieren que entre. Pero no, si el otro día entré, antes de que vinieran los papás; por cierto, rompí un chisme con la cola, pero lo pegaron y nadie se ha dado cuenta. Allí no había gatos. Investigaré.)
  Por cierto, me ha comentado una coleguilla que la princesa ahora tiene muchos perros en su casa y que los adora. Podría rescatarme.
  La mamá calmó a su hija: - anda ve, deja el equipaje y te vienes a la cocina y me cuentas cosas que mira la hora que es y aún no he hecho la comida. -Si, pero no voy a comer. Me voy a echar un rato que vengo hecha una mierda, el viaje es un c… (Esto no lo repito porque me parece que no debo. A la mamá no le gustaba)-hija, tú siempre con ese léxico tan exquisito- ¿Qué quieres? Yo hablo así- Ya, ya.

Yo soy Jannú

Con el tiempo se iban calmando los ánimos y mi presencia empezó a parecer algo normal; Este es el lado bueno. Pero por otro lado yo pasaba mucho tiempo sola, completamente sola.
  A las 6’50 de la madrugada sonaba el despertador, la mamá le dedicaba una serie de improperios. Aún no entiendo por qué si lo había educado para que sonara, se enfadaba tanto cuando la obedecía. El caso es que se levanta y sin mirarme sale por el pasillo oteando y husmeando. Lo hace mejor que yo. Claro, no es chata y si la nariz no le sirviera para algo se habría lucido su mamá. Si todo va bien, me saluda; si no, se dispara el dispositivo de….
Cuarto de baño, cocina, desayuno, dormitorio, baño. Empieza a despertar gente; ahí ya puedo yo entrar en acción. Saludo a papá. dice mamá que la imagen es patética o grotesca, según le coge. Despertamos a mi niña y me aparta para besarla antes de que yo le haya dado mi lametón de saludo; avisa a la princesa; y …
- ¡mamá, oye que….
-Nena no puedo. No me entretengáis que ya no puedo pararme. Recordad que hoy llego tarde, la comida está lista. O que hoy no vengo. entonces papá
_pero.
-No te preocupes que a las dos treinta tendrás el plato delante. O bien, hoy vengo pronto, tengo la comida a medio hacer. .................
Su voz se pierde por el pasillo. ¡Plas! puerta cerrada
  Ahora empiezan a salir los demás de sus agujeros. Carreras, golpes en la puerta del baño
-Pero tú ¿Qué te has creído? No te puedes encerrar a estas horas.
Papá acaba de afeitarse y ¡Vamos, Jannú! Yo lo espero ya junto a la puerta con la correa en la boca. Un breve paseo, una carrerita, para que haga mis cosas y ¡a casa ¡
  A partir de ahí, sola toda la mañana. Duermo, pienso y reflexiono sobre lo que voy viviendo porque de todo esto podré sacar partido. Y, sobre todo iré conociendo a los humanos. Claro que no sé si serán todos igual, ¡A estos, como dice la mamá y no sé por qué, hay que darles de comer aparte!
Y, sobre todo pienso ¿Qué me deparará el destino?
  Al cabo de algunos años y por diversas razones, he acabado en este lugar donde me dan de comer, me lavan y me dedico a recordar aquellos años con mi familia humana
FIN

domingo, 31 de diciembre de 2017

EL REGRESO DE JULIETA ALWAYS.



       Haciendo limpieza de biblioteca encontré un libro que no recordaba tener ni haber leído y, como mi curiosidad no tiene límites, acometí su lectura.
  Novela de Ana M.ª Navales, finalista del Premio Ciudad de Barbastro 1979.
  Es una novela curiosa. La protagonista es una pintora que existió y firmaba sus cuadros como Always, pero de cuya vida no queda apenas nada. Una borrosa fotografía y algún recorte de periódico de una exposición de su obra que se va a hacer porque alguien la ha descubierto.  La autora crea una narradora a quien  la noticia de prensa  llama la atención y decide escribir, más bien inventar su vida o la que cree debió ser su vida.
  La novela está escrita casi en su totalidad en segunda persona, algo poco frecuente. Butor decía que el motivo por el cual el narrador se dirige a un representante del lector, una segunda persona, es porque así puede decirnos lo que sabe de sí mismo. Pero aquí la segunda persona es la protagonista, estaríamos pues más cerca del género epistolar.
  La narradora desde el primer momento se dirige a Julieta a la que comunica que acaba de terminar su historia. Y le explica que al saber tan poco de ella la ha inventado.
  Toma, en cierto modo, como punto de partida la visita que un periodista hace a Julieta en la residencia de ancianos, (hacia el final dice manicomio) en que se encuentra recluida.
  A partir de ahí la narradora va mezclando esa narración en segunda persona, con la típica de la tercera, a veces con el monólogo interior e, incluso, con algún diálogo.
    Me pregunto si sería aplicable a esta novela lo que alguien dijo sobre Proust que trastorna los planos como Picasso pero que el lector no tiene por qué perderse. Efectivamente no nos perdemos a pesar de las continuas analepsis. También podríamos hablar de prolepsis en tanto en cuanto la narración a veces circula por un tiempo posterior al que cabría esperar. Se mezclan los tiempos constantemente.
A veces, incluso alguna breve digresión autorial.
  Circulan por la obra numerosos personajes: amantes, familiares más o menos próximos, amigos, de cuyas vidas se cuenta algún suceso. Pero curiosamente tenemos la impresión de que Julieta siempre está sola, muy sola. Hay momentos en que su única compañía son gatos y ratones.
  El tiempo histórico se mueve en torno a la guerra civil española y la segunda guerra mundial.
  El espacio se reparte entre España, concretamente Cataluña, y Francia
  En cuanto al lenguaje, uso del idioma, estilo, llama la atención el uso de galicismos, en modo alguno improcedente.
  También recurre con harta frecuencia, de forma metafórica y alusiva a frases hechas, títulos de obras literarias o películas etc. “Está anclado su buque fantasma”, “más de una Tristana hay”, “las cinco de la tarde la hora en que la muerte tiene sonido de clarines en España” Me llamó la atención la metáfora “bóveda de crucería de tus pensamientos”
  Como conclusión diría que, pese a no ser una gran novela es una más que aceptable novela. La he leído con gusto.

Con o sin comentarios, deseo a quien nos visite estos días un feliz y próspero 2018

viernes, 15 de diciembre de 2017

CABALGATA DE REYES SIN REYES Relato de Navidad.



   Érase que se era y va de cuento. 
  Hace muchos años había un país multicolor, como el de la abeja Maya, grande y hermoso, plurilingüe, donde nadie era igual a otro, pero todos eran iguales y donde los niños eran especialmente felices la noche de Reyes. Antes de irse a dormir dejaban una ventana, balcón o puerta de patio, un poquito abierta para que los Reyes Magos, o alguno de sus pajes, pudiera entrar en casa y dejar los paquetes con los regalos que previamente ellos habían pedido en sus inocentes y larguísimas cartas.
   Junto a la ventana había que dejar los zapatos; eso sí, muy limpios. Algunos, quizá, estarían un poco viejos, pero eso a los Reyes no les importaba, sobre todo porque con un poco de suerte traerían unos nuevos. También había que dejar un vaso con agua, alguna golosina, incluso alguna copita de licor, que normalmente no tocaban porque si tuvieran que ir bebiendo licor en todas las casas, se pondrían piripis y los niños los descubrirían a otro día durmiendo la mona en algún jardín.
  Una vez todo preparado, los niños debían acostarse muy temprano. Al día siguiente madrugarían mucho más y con más alegría que para ir al colegio. Algunos aseguraban haber oído el ruido que había hecho el Rey o el paje que había llegado hasta su ventana o balcón por alta que estuviese.
   Con el tiempo, los mayores pensaron que sería bonito crear una fiesta, un desfile o cabalgata (así le llamaron) en la que simular que los Reyes y su séquito entraban en los pueblos y hablaban con los niños. Según los lugares y los medios con que contaban sus habitantes, llegaban en camello, a caballo, en burros, en motos o bicicleta, en avión o barco. Cualquier vehículo siempre que fuera bien enjaezado y adornado con fantasía para crear esa magia que la ilusión de los niños necesitaba y convertía en realidad ¡Qué felices eran los niños con aquella fiesta!
   Se preparaban unas carrozas donde empezaron a participar personajes de los cuentos infantiles y de los dibujos animados. Todo era belleza y fantasía y hecho todo pensando en los niños, solo y exclusivamente en ellos.
  Pueblos había en que los pajes, armados de escaleras muy largas o extensibles, se encaramaban a los balcones para entregar los juguetes en mano a los niños, mientras otros lo hacían entre los que esperaban a pie de calle.
  Había un bonito lugar del Norte del país en que los reyes llegaban al puerto entrando por la ría en un barco que parecía una fantasía de Disney; un barco de vela, todo iluminado de manera que en la oscuridad de la noche solo se veía la luminosa silueta de la nave. Una llegad que emocionaba a niños y a mayores. Esto a pesar de que el 24 de diciembre se había adelantado el Olentzero, su particular Papá Noel 

¿No es mágico?
   Esto era así en todo el país, en las grandes ciudades, en los pequeños pueblos y en cualquier rincón habitado donde hubiera niños, con las variantes que suponían las características de cada uno y las ideas renovadas para el tema de la cabalgata: cuentos infantiles, el mundo de los colores, los libros….
  Pero llegó un momento en que, en una gran y hermosa ciudad, - a un grupo de personas se le ocurrió que había que cambiarlo todo. En ese TODO incluyeron la cabalgata de Reyes. La convirtieron en una especie de desfile carnavalesco, en una payasada en el peor sentido de esta palabra, en algo que no gustó ni a niños ni a padres que vieron frustrada la ilusión de sus hijos, que ¡pobrecitos! bostezaban, se dormían o lloraban. Para llorar era aquello.  Incluso se suprimieron los villancicos que, a fin de cuentas, son parte del folklor de cada país.  ¿Alguien había pensado en los niños? ¡NO!
  Solo pensaron en su ansia de cambiar todo aun a riesgo de cargarse una tradición tan arraigada en el país, una tradición que había tenido origen religioso, pero de ello ya no se acordaba casi nadie. Era LA FIESTA DE LOS NIÑOS Y eso tenía que haber sido sagrado para cualquier persona con un mínimo de sensibilidad.
Entre los mayores hubo opiniones de todos los gustos. La mayoría de los padres pensaban que las tradiciones son de todos, por tanto no hay por que eliminarlas. A quien no le gusten que las ignore, pero cambiar por cambiar, no, y menos jugar con la ilusión de los niños.
Otros pensaban que ya va siendo hora de cambiar muchas cosas y que los niños se acostumbrarán. Algunos, más jóvenes que no tenían tan lejos su infancia y ya la habían olvidado pensaban que había que renovarlo todo y que la cabalgata había sido un acierto.
Así fue como, al menos ese año, acabaron con una bonita tradición.  Solo cabía esperar que no cundiera el ejemplo y la cabalgata de reyes desapareciera para siempre.
¡Esperemos que no ,queridos niños ¡
                                                                                           FIN 
Feliz Navidad a todos los que la amen y felices vacaciones a todos los demás. Después de todo lo importante es ser felices.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Salvados por la campana

       
     Vas en un tren. ¿Un TALGO?  Sabes que es TALGO porque lo sabes no porque lo parezca puesto que cuanto te rodea es oscuridad y noche. Todo en torno es oscuro, casi negro. Parece que el viaje se está desarrollando durante la noche o que esta se ha anticipado a la llegada al destino.
  Curiosamente deberías apearte en ¿¡Calasparra.!? El tren se detiene.  No se ve letrero alguno que anuncie la estación ni nadie avisa de nada. Preguntas y no hay una respuesta lógica.
  Ya es noche cerrada. Piensas que no llegas a tiempo de ver a nadie (no queda claro con quien tenías que verte). Habrá que buscar dónde dormir. La estación ¿estará en el mismo pueblo o se necesitará transporte? ¿Habrá algún taxi?A todo esto, el tren se detiene otra vez y un interventor (debía serlo) se asoma por las ventanillas:” bajo la responsabilidad de todos (¿quién es todos? ¿Nadie se responsabiliza de las posibles consecuencias de no se sabe qué?) vamos a afrontar el tramo peligroso”. Desde tu ventanilla ves que el tren ha de subir una empinadisima pendiente con curvas. Precipicio a la derecha y al fondo una cima altísima toda blanca. Supera la ascensión.  Todos felices. 
  Ahora el tren circula ¡por el agua! La orilla del ¿mar, un lago?  Prácticamente por dentro y tan despacio que un señor mayor se baja y se detiene de espaldas al tren adoptando esa postura normal en  los hombres cuando van a realizar al aire libre una necesidad fisiológica. Se oye el pitido del tren. En ese momento sientes frío y saltas de la cama. Aquí vendría bien aquello de “¡Salvados por la campana”!  
FIN


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Otras lecturas de verano

Tras mis viajes preveraniegos, ya en casa, seguí leyendo y me enfrasqué con una novela que llevaba años en mi biblioteca y aún no le había llegado el turno:” El amante de Lady Chatterley” de David Herbert LAWRENCE.
  Temática:
a)    Los cambios que se producen en hombres y mujeres, en su forma de pensar, en torno a la primera guerra mundial y algo después, tal vez como consecuencia directa de ella
b) La vida política, social y económica de aquellos años en Inglaterra con el dominio de la nobleza engreída y una absoluta desigualdad social. Alusiones constantes a cambios, ruptura, rebelión de los obreros…
c)     Algún guiño a la diferencia entre ingleses y escoceses.
d)    Las relaciones hombre-mujer. Por un lado, los cambios que llegan procedentes del continente (¿París?); por otro las ideas tradicionales e inmovilistas de los ingleses. Al ser el autor un hombre no extraña que la figura femenina responda al estereotipo que suelen crear ellos. Mujer indecisa, casquivana, sin lugar importante en el mundo y al servicio del hombre. El autor crea esa mujer que el hombre, por un lado, desprecia, pero por otro necesita pues quiere que sea en cada momento lo que y como él precisa. Prepotencia del hombre en lo viril, más bien del macho.
   Salvando todas las distancias no he podido sustraerme al recuerdo de aquel poema de Sor Juana Inés de la Cruz “Hombres necios…” que en un momento dado dice “Queredlas cual las hacéis/ o hacedlas cual las buscáis.” Es interesante leer el poema completo.

e) Tres personaje destacan: el señor Chatterley (sir Clifford), Connie su esposa y Mellors el guardabosque y futuro amante. Casi al final aparece la señora Bolton que jugará un papel hasta cierto punto importante.
   En cuanto al estilo cabría destacar las descripciones de ambientes, a veces excesivamente poéticas que chocan con el resto del relato. Aunque quizá la        intención sea crear un contrapunto de belleza natural frente a ese mundo casi de inmundicia en que se mueven los personajes.
   Los personajes se describen someramente y los vamos conociendo a través de los diálogos, incluso algún monólogo. Es decir que el personaje, como en la vida, se va creando progresivamente a través de sus acciones.
 La narración algo lenta pues en realidad no pasa casi nada. Constantemente el relato se ve interrumpido por largas disquisiciones de todo tipo o por las descripciones del paisaje.
  En cuanto a las relaciones sexuales se describen de forma excesivamente explícita.
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    Y como “no solo de pan vive el hombre” no solo vamos a disfrutar con la literatura de ficción. He aprovechado el verano para dar un repaso a “Dialectología española” de Zamora Vicente. Me apetecía mucho recordar lo que un día estudié sobre el tema. A pesar de que hay que reconocer que ya se debe haber quedado bastante antiguo (la edición es de 1960) todo o casi lo que en ella se dice, he disfrutado pues es un tema muy interesante. No descarto buscar alguna edición moderna sobre el tema.
   Es evidente que conocer la dialectología de nuestro país nos ayuda a conocer mejor la lengua, las lenguas deberíamos decir, y a comprender muchos fenómenos que, a simple vista, pueden parecer inexplicables.

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   Otra novela leída este verano ha sido (sigo retomando libros atrasados) TIEMPOS DIFÍCILES de Charles Dickens.
   Charles John Huffam Dickens  nació en PortsmouthInglaterra7 de febrero de 1812-Gads Hill Place,  murió el  9 de junio de 1870). Considerado tanto  uno de los más destacados novelistas ingleses , como uno de los más conocidos de la literatura universal, y el más sobresaliente de la llamada era victoriana.
  Se presenta la novela en la forma tradicional dividida en capítulos, numerados en romanos y con su correspondiente título. Cada uno de los títulos, como cabe esperar, alude a la situación que va a dominar la narración en esos momentos o al personaje en que se va a centrar.
   Podríamos decir que el tema central es el ser humano y sus debilidades. Es decir, toda esa serie de acciones, pensamientos, conductas, palabras… que lo convierten en un ser de cuya inteligencia se puede dudar. Todo con una intención muy clara de crítica social.   Es esta la única novela en la que el autor trata de la clase obrera en la que a los obreros se les llama «Manos» Es decir no se les considera ni siquiera personas.
  No olvidemos que Dickens fue un maestro precisamente en esta práctica de una aguda crítica social. Esta tendencia le viene, justo de la vida que le tocó vivir. Una infancia y juventud de estrecheces y miseria. Cabría recoger aquí una frase de su novela David Copperfield, considerada como la más autobiográfica: «Yo no recibía ningún consejo, ningún apoyo, ningún estímulo, ningún consuelo, ninguna asistencia de ningún tipo, de nadie que me pudiera recordar. ¡Cuánto deseaba ir al cielo!». Tuvo que trabajar y resolverse la vida desde los doce años y conoció todos los ámbitos y sectores de la vida londinense.
   Tampoco debemos perder de vista las dosis de humor e ironía que impregnan muchos momentos de la obra.
   Empecemos por destacar la fijación que tienen los dos personajes clave del relato con la utilidad, frente a las emociones y/o los sentimientos. Para ellos todo se centra en lo que ambos llaman las realidades. El hombre solo necesita realidades y de estas pretenden llenar los cerebros de hijos y alumnos a los que, como cabe esperar, convierten en unos desgraciados.
     Llama poderosamente la atención que estas ideas aún están vigentes en algunos ámbitos, en algunas familias y en algunos sistemas educativos.
   En este mundo de realidades se mueven los dos protagonistas: Tomás Grandgrind, un hombre de realidades, de hechos y de números; y su amigo del alma el señor Bounderby, hombre rico: banquero comerciante, fabricante…pero sobre todo (según él mismo pregona) hecho a sí mismo, saliendo de la nada, sin ayuda más que de sus realidades, y un gran vocinglero.
   En torno a ellos una serie de personajes, en cierto modo, sus víctimas. O sea, víctimas de sus teorías. Son estos, los hijos de Grandgrind, sobre todo Luisa y Tom “el mequetrefe”; la señora Sparsit, una dama venida a menos que vive en condición de ama de llaves, o algo así del señor Bounderby. Pero sobre todo los obreros entre los que hay que destacar a Esteban y Raquel.
  No podemos olvidar a la madre de Bounderby a la que él arrinconó para que no hiciera sombra a su lustre y de la que siempre ha renegado y hablado mal.
   Como contrapunto aparece el mundo del circo al que pertenece Cecilia que, en cierto modo, será la salvación de los hijos de Grandgrind. El circo simboliza la ilusión, la alegría de vivir, aunque sea con poco, el gusto por hacer felices a los demás.
   Hay otro personaje curioso del que se sirve Dickens para parodiar y criticar a esa clase medio alta, engreída, vaga, sin ilusiones ni más pretensiones que vivir del cuento. Es un personaje, descrito con ironía, que siempre se mueve con languidez como si eso fuera indicio de su buena clase. Se podría incluir entre sus destacadas sátiras sobre el esnobismo de la aristocracia británica.
  Es mucho lo que se podría decir de esta novela. No sabemos si el traductor ha mejorado o respetado el estilo de Dickens, el caso es que es interesante y atractivo. No podemos, no deberíamos leer esta novela sin prestar gran atención a los retratos. Son espléndidos. Detallados, metafóricos, esperpénticos a veces, magníficos, a fin de cuentas. Se ha dicho que esta forma de concebir tan plenamente a sus personajes se debe a su relación con los ilustradores a los que proporcionaba un bosquejo del trabajo que esperaba ellos para asegurarse de que personajes y ambientes resultarían tal y como él los había imaginado.
   A través de ellos, como en toda la novela, demuestra un extraordinario dominio de la lengua (del idioma).

Debe también prestarse atención a las construcciones sintácticas a base de series binarias, ternarias y más. Es la forma de resaltar la idea que quiere dejar clara, con la que quiere impresionar al lector.

martes, 31 de octubre de 2017

Un invidente con mucha vista


   Al subir al autobús se instaló en un asiento de ventanilla. Sacó el libro que había estado leyendo en la estación mientras, bajo el sonido de la lluvia, esperaba la hora de partir. Qué bien, pensó, el autobús va casi vacío lo que supone que podré ir sola en estos asientos y leer, o dormitar que vengo agotada. ¡Mi gozo en un pozo! ¿Qué hace éste?
_¡Hola!, no te importará si me siento aquí; es que no me gusta viajar aislado, prefiero poder hablar. Si no te importa, claro.
_ No. ¿Por qué habría de importarme? (¿Pues eso, por qué habría de importarme llevar una compañía que no esperaba ni deseaba, y hablar cuando lo que quiero es leer y dormir? Además, o mucho me equivoco o aquí huele a cabrales y no comprado en Asturias)
 _No, como te he visto estudiando en la estación quizás no quieres que te molesten (¿pues, hijo, si tan claro se ve, por qué me incordias?)
 _ No es nada importante, sólo repasaba unos apuntes.
 _ ¿Es que aún estudias? ¿Vas a la Universidad?
_ Fui a la Universidad, estudié y sigo estudiando. Ahora vengo de hacer un curso.
-Ya. Me ha extrañado porque creo que eres un poco mayor que yo. ¿Cuántos años tienes? _ (Qué pelma) ¿Y tú? _ ¿Cuántos me echas? _ veintitantos_ Veintidós. Tú debes tener unos treinta. _ ¡Qué más quisiera yo! _ ¿Cuarenta? _ Casi cincuenta.
 _ Pues yo ni estudio ni trabajo.
_ Mira qué bien. ¿Qué haces, entonces? ¿Vives de tus papás? _ - ¿De mis papás? Ja.  Si quieres te cuento.
 _ Cuenta (total me lo va a contar)
 _ Mis padres tienen orden de alejamiento de mí. Por esto. Y le enseña unas cicatrices que pueden ser de cualquier cosa. Me maltrataban
_ ¡No es posible!
_ ¿No me crees, ¿verdad?
_ Sí, hombre, pero me parece algo tan raro, casi imposible; no concibo que unos padres maltraten a un hijo, pero si tú lo dices será. Y ¿dónde vives?
_ En albergues, en la calle, en el tren. Tengo una paga de 130 euros al mes por invalidez, pero con eso ¿crees que puedo pagarme una pensión y comer?
 _ Hombre, pues no sé. Supongo que organizándote…
- (Esta tía no se entera) Estoy a la espera de que se resuelva un informe que me conceda que me acojan en la ONCE. Pero tarda mucho y además a ellos no les interesa la gente como yo.
 _Pero la ONCE ¿no es de los ciegos?
 _ Claro, no te has dado cuenta de que apenas veo. ¿No ves mis ojos?
_ Ah, es verdad, pero no se te nota mucho. Y ¿Por qué llevas ese trasiego de vida?
_ Porque en los albergues sólo puedo parar un número de noches y tengo que ir de uno a otro. Cuando se me acaba el tiempo en uno aprovecho la noche para viajar y así duermo en el tren. Por ejemplo, esta noche he de tomar el tren que va San Sebastián.
_ Pero ese dinero que gastas en viajes podrías usarlo para pagarte una habitación y estar fijo en un sitio
._ (Nada que no se entera, mucho rollito y seguirme la corriente pero no entra en lo que busco)¿Y comer? Mira ahora llevo en la mochila latas de casi todo porque me han dado. Pero si no, entro a un bar y le digo al camarero :esto hay; y algo me da. Los policías a veces también me pagan el billete. A ver si está ahora en la estación una poli que siempre me da algo.
_ (Uy, este tío busca algo).
_Una vez me fui hasta Madrid acompañando a una chica que no se aclaraba en las estaciones y me pidió que le ayudara. Yo le pedí comida y cincuenta euros por el servicio y como me los dio, la acompañé.
_ ¿Le pediste cincuenta euros por acompañarla? Me parece demasiado. (LO que decía, busca algo. Por lo menos me pide dinero antes de que acabe el viaje). Bueno y lo de la vista ¿es de nacimiento?
_ Sí. Cuando yo nací mi madre tuvo una subida de azúcar y se quedó casi ciega. Yo tuve parálisis cerebral, me recuperé, pero casi sin vista. Mi abuelo también murió medio ciego, pero porque le explotó algo después de la guerra, no sé. Vaya, parece que sigue lloviendo. ¿Queda muy lejos la estación del tren de la de autobuses? Porque me voy a empapar. ¿Tú no me podrías acompañar con el paraguas?
_ (Esperemos que la cosa quede aquí, qué cara) Pues tengo mucha prisa, me están esperando. Podría acompañarte un trozo si es que llueve mucho, pero parece que va aflojando.  
-Claro. Pero no está lejos, ¿verdad? Porque si pierdo el tren esta noche me toca dormir en la calle.
_ No hombre, no lo vas a perder, es muy temprano. Bueno, estamos llegando. A ver si tienes suerte y se te resuelve pronto lo de la ONC
-Sí, sería estupendo, aunque me pusieran en una esquina a vender números:
_ ¡Hombre, no es tan malo, algo tendrás que hacer! (Yo salgo por pies. Me ha dado el viaje. Y estoy a punto de vomitar. Menos mal que dice que se ducha en los albergues, que la higiene es fundamental. Qué será cuando lleve dos días sin albergue). -Bueno, Rubén, me has dicho que te llamas así ¿no? Que tengas suerte. Yo, como ya no llueve, me voy volando que tengo muchísima prisa.

 (Un día de 2010. Corregido ahora)
Querría hacer una observación a cerca de los relatos. No pretendo ,ni lo estoy haciendo, contar mi vida. No se trata de un diario. Son relatos inspirados en situaciones presenciadas, en cosas oídas; a veces, ¿por qué no ?En mis experiencias personales . Pero en ningún caso se me debe ver  ni  como protagonista ni personaje del relato. Intento imitar la técnica de los autores de los que tanto aprendí,aunque no a escribir bien ¿qué le vamo a hacer? y creo lo que en literatura se llama el "yo poético". Es decir un personaje más o menos ajeno al autor ,aunque el relato esté escrito en primera persona. Lo que cuento en este relato lo presencié pero ,como es natural, he agregado lo que la imaginación me ha dictado,por ejemplo lo que piensa la protagonista.
Gracias por leerme y perdón por esta aclaración..

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