Abro este blog con la intención de mantener un ameno diálogo con todo aquel que se acerque a él. Creo que lo más bonito de las relaciones humanas es esa comunicación que consiste en un intercambio de emociones, conocimientos, ideas….Esa comunicación que enriquece el espíritu.

"La relevancia de la comunicación humana, pues del contacto verbal surge un intercambio que aminora el dolor, palía la soledad y estimula el contento de vivir” Carmen Martí Gaite

martes, 31 de marzo de 2020

SIDI de Pérez-Reverte



 
  Leer a Pérez-Reverte es para mí siempre un placer. Por el estilo (descripciones, creación de personajes…) por el uso del idioma…
  SIDI por varias razones me ha despertado el deseo de escribir, podría decirse, un artículo comentando los detalles que más me han llamado la atención.
  Consta la obra de cuatro partes divididas en capítulos: LA CABALGADA. LA CIUDAD.LA BATALLA.LA ESPADA
  En términos generales cabría señalar que en el fondo del relato están, no solo el Cantar de Mio Cid sino también, aunque muy de pasada, Las mocedades del Cid, de Guillén de Castro. En el capítulo V hay un recuerdo de la Jimena que nos presenta el dramaturgo. O su carácter y sus reacciones de hombre joven y guerrero, algo agresivo. Así como, recuerdos de su juventud, cuando servía a Sancho.
  La leyenda del Cid de Zorrilla como el propio autor hace notar, y supongo que también una amplia información histórica como es normal en Pérez-Reverte.
  Incluso hay algún momento en que no he podido evitar el recuerdo de la serie de dibujos animados “Rui. El pequeño Cid”. Antes de entrar en combate, Rodrigo le pide a Minaya que si le sucede algo se haga cargo de entregar una carta a su esposa y de dirigir a sus hombres. Este le viene a decir que no le deje tanta responsabilidad y le recuerda: “como cuando éramos críos y me azotaban por tus fantasías e insolencia”. Esta sugerencia puede ser, y si duda es, muy personal.
  La inspiración en el Cantar es clara. No obstante, difiere en bastantes aspectos.
  Así: No aparece la entrañable despedida del Cid y su familia. Tal vez el momento más humano del héroe en el Cantar, aunque con ciertas reminiscencias clásicas, no sé si casuales, como la despedida de Héctor y Andrómaca en la Ilíada.
  El episodio de la niña de Burgos en el Cantar es más extenso y goza de considerable importancia, sin embargo, en la novela queda reducido a un recuerdo que comenta Rodrigo con Minaya.
  También el asunto de las arcas llenas de arena con que engañarán a los judíos Raquel y Vidas se convierte en la novela en recuerdo, una analepsis, con el añadido de que no deben abrirse pues contienen objetos sagrados del gusto y devoción de Doña Jimena que no deben tocar manos profanas.
  En SIDI se producen dos encuentros con el conde de Barcelona mientras en el Cantar es solo uno que coincide con el segundo de la novela, con la victoria del Cid, la consecución de Colada, “ganno a Colada que mas vale de mill marcos de plata. “No obstante en la novela la espada ganada es la Tizona: Berenguer Remón: “es la Tizona. Perteneció a un rey moro y después a mi familia, ella te rebanará el cuello cuando estés vencido y prisionero…”
  Así mismo coincide la huelga de hambre del conde. Precisamente con este episodio se cierra la novela. ¿Está en la mente del autor una segunda parte con la conquista de Valencia a la que se alude?  En una entrevista en la cadena SER, creo recordar, ha dicho que no tiene esa intención. A él solo le interesaba esta parte de la vida del Cid, algo así como la forja de un héroe.
  Centrémonos ya en este Cid que nos regala Pérez-Reverte. Su Cid, como ha dicho el autor. Conocedor del que a todos nos dieron casi como real e histórico él ha querido crear el Cid que le habría gustado encontrar.
 En realidad, todas las versiones que conocemos sobre este personaje son el Cid de sus autores. El del Catar es o fue el de Per Abad, ese héroe que necesitaba Castilla y que después se fue convirtiendo en el que necesitaba España. El que encontramos en el romancero es el Cid de los romanceadores, los que inventaban o reinventaban lo que oían y lo iban embelleciendo e idealizando. Y así todas las demás versiones. El de Guillen de Castro, el de Corneille, el de Zorrilla, o el de Antonio Gala en “Anillos para una dama “que también desmitifica no solo la figura del héroe, si no la de Jimena.
  Sufre con las bajas que le produce un combate:” Pensó Ruy Díaz en su hermana, esperando en Vivar al hijo que no regresaría. Miró hacia la matanza que había dejado atrás y se dijo que tras aquella jornada muchas madres, esposas e hijos iban a aguardar en vano”
  Es capaz de escuchar: “Ruy Díaz los dejaba hablar, estudiándolos cual solía. Aprendiendo de todos…”
 Tiene algo de lo que hoy tanto se habla: carisma. Sus hombres lo respetan, incluso lo quieren.” Bajo los protectores nasales docenas de ojos lo miraban con respeto”
 Incluso sus enemigos cuando lo odian, es llevados más por una envidia y admiración que no quieren reconocer.
  Si ha de servir a algún señor, lo hace con dignidad y fidelidad. La única condición que pone al rey de Zaragoza es no luchar contra su señor natural, el rey Alfonso.
  Si es humillado y ofendido es capaz de reaccionar con nobleza y tragarse su orgullo. Ahora bien ¡ya le llegará su momento! Es lo que le ocurre en sus encuentros con el conde de Barcelona. “El humilde infanzón burgalés (el Cid) no olvidaba quién era él y quién era el otro”. “Eres un mesnadero a sueldo. Peleas por dinero. -peleo por mi pan y el de mi gente”.
  Es tal su carácter que sus palabras convencen, animan…Y como en el Cantar hablará siempre:” bien e tan mesurado”. Con una mirada es capaz de dominar un conato de revuelta o hacer callar al más fiero de sus hombres. “Ruy Díaz miró en torno, demorándose unos instantes para crear expectación”. “Los miró con frialdad Ruy Díaz…” “Tras cambiar una mirada con su segundo…”
 También, a veces, se declara poco docto:” No soy muy de lecturas, señor”, dirá al rey Mutamán de Zaragoza.  “Tosco y valiente como buen cristiano” lo califica Raxida la hermana del rey.
 Mutamán, directamente hablando con Rodrigo lo integra en un grupo muy especial de hombres:” …hay hombres cuya lealtad hacia ellos mismos, a lo que son o creen ser, los hace peligrosos…A esos resulta imposible dominarles el corazón…”  “con esa barba, tostado por el sol. Orgulloso y de espada fácil. Podrías ser uno de los nuestros. -O vos, mi señor uno de los míos”
  No solo el héroe, todos los personajes aparecen descritos con precisión y esmero, aunque se trate únicamente de un detalle insignificante. Como curiosidad nos percatamos de la importancia que da el autor a los ojos, a las miradas, a los gestos. Veamos algunos ejemplos.
Diego Ordóñez “cráneo calvo, barba espesa y crespa, nervudo, peligroso…”   “una bestia de guerra” (es muy bruto pero buen guerrero. Contestatario, pero Sidi lo sabe hacer callar y obedecer, lo sabe llevar).” En su barba espesa se abrió la brecha de una sonrisa feroz.
 La niña de Covarrubias recordada: Era trigueña, con ojos claros y el pelo recogido bajo una cofia…su voz era frágil como el cristal. Le recordaba a sus hijas (otra vez la nota de humanidad del héroe).
Raxida hermana de Mutamán es calificada como “espléndida “por el Cid ante una inoportuna pregunta del rey. Más adelante, ahora el narrador, aunque tal vez introduciéndose en la mente de Rodrigo:” sus labios bien dibujados, gruesos, sensuales…” Los ojos se definen como esmeraldas en varias ocasiones.
Galín Barbués…” mozo tranquilo, ágil, callado y valiente, con mirada de gavilán…”
Yénego Téllez…” era delgado, melancólico, de ojos tranquilos”
El judío de Zaragoza. “Eran sus ojos oscuros, melancólicos e inteligentes… Los ojos de Arib ben Ishaq eran astutos…
Del rais Yaqub conocemos:” los ojos grises y duros brillaban de orgullo.”
Mundir, rey de Lérida, es descrito comparándolo con su hermano Mutamán. “Tenía los mismos ojos oscuros e idéntico destello blanco en el rostro atezado cuando hablaba…pero el mentón era más débil.”
De Berenguer Remont “se veían sus ojos azules y el bigote y la barba rubios…”
A veces la descripción se centra en un conjunto: “Rostros morenos, barbas, turbantes, ojos oscuros y coléricos…”
  Junto a este curioso detalle de la importancia de los ojos en la presentación de los personajes, no debemos dejar de observar el valor que a lo largo de toda la novela se da a los gestos, las palabras, los diálogos.
Recojo algunos momentos que me han parecido de interés.
“…el rostro impasible de Ruy Díaz…” Claro indicio de su carácter, su contención cuando no quiere preocupar a sus hombres o a Minaya, siempre atento al menor gesto de rodrigo: “Entornaba Minaya los párpados interesado…”,
  Otras veces el Cid reflexiona sobre la oportunidad de lanzar un ataque, o bien observa el terreno con atención: “Ruy ´Díaz movió la cabeza, dubitativo” mientras “Minaya miraba de soslayo a Ruy Díaz”.
  A veces, cuando el héroe observa a su gente preocupada o muy pendiente de él, distiende el momento con una sonrisa: “Se echó a reír el jefe de la hueste”. Cabe observar que “Las sonrisas de Ruy Díaz son siempre significativas.” Ha encontrado la solución a un problema, ha captado la idea del contrario, o comprende la preocupación de su segundo al que intenta sosegar.
  Son en extremo significativos los gestos en las conversaciones y entrevistas con los personajes a los que se ve forzado a enfrentarse de un modo u otro. Así en los encuentros con Mutamán los gestos darán la pista de por dónde van las intenciones o reflexiones incluso decisiones de uno u otro.: “Ruy Díaz lo miró inexpresivo...” Intentando que el otro no capte sus pensamientos
“Lo miró el otro enarcando las cejas…” señal de que está empezando a admirar a ese hombre tan especial que tiene delante.
“Bebieron a sorbos, mirándose” Ambos personajes se respetan, pero desconfían, de momento, se observan.
“Sus ojos oscuros relucían de convicción. Y de inteligencia…” otra vez el valor de una mirada.
  Centrémonos ahora en el espléndido uso del idioma.
Ya el inicio de la novela impresiona por lo poético en contraste con el ambiente que rodea al héroe: “Desde lo alto de la loma…” 
  Espléndido también el inicio del segundo capítulo” Salieron al rayar el alba, siluetas fantasmales de hombres y monturas en la primera claridad gris…” Escenas que podríamos calificar de planos cinematográficos. Y es que Pérez-Reverte tiene presente el cine con frecuencia. Lo he podido observar en casi todas sus novelas, pero no es este lugar para desarrollar el tema. No obstante, no quiero dejar de resaltar dos aspectos. Por un lado, en la entrevista ya citada ,cuenta que precisamente  el Western ,o sea las películas  del Oeste, sobre todo las que se centran en la vida de frontera(citó  títulos que no recuerdo) fue lo que despertó en él la idea de este “su Cid” .A este respecto hay en la novela una frase : “La frontera es así…También las cabalgadas cristianas hacen lo mismo en tierras de ellos…Dios hace tajo parejo” que habla de esa idea de vida de frontera que recoge en la obra. Casualmente en los días de lectura de esta obra vi un de esas películas “Hostiles” en que se dice algo parecido acerca de la lucha entre indios y americanos en la frontera. 
  También llama la atención el comienzo del capítulo VI que por momentos hasta se hace poético. “Parecían dirigirse hacia la luna, pues esta se alzaba rozando todavía el horizonte…Su claridad difusa recortaba en penumbra árboles y rocas, alargando las sombras de hombres y caballos…” ¿No nos recuerda alguna de aquellas escenas nocturnas de ciertas acotaciones de LUCES DE BOHEMIA de las que decíamos eran más aptas para el cine que para el teatro, o escenarios fantasmales del romanticismo?
  ¿Y esta otra? “…Al sur de Barbastro ...con las cumbres de la sierra divisándose brumosas, azuladas y grises en la distancia”. ¿No parece un cuadro?
  Volvemos a encontrar esta técnica descriptiva en el capítulo V de la tercera parte: “la luz del amanecer, entre gris y amarilla, e aclarándose tras   las colinas lejanas hasta que el primer rayo de sol incidió horizontalmente en el rostro de Ruy Díaz…”
  Ahora será el atardecer: “El horizonte ya no existía a levante…Por el lado de Poniente quedaba una estrecha franja mortecina, comprimida entre tierra y cielo, que viraba despacio del ámbar al azul oscuro…”, “La última franja de claridad se había extinguido en el horizonte y la bóveda celeste parecía acribillada de minúsculos alfilerazos de plata…”
  Estos juegos de luz y sombra, aplicados también a los hombres, se repiten en bastantes ocasiones:” Danzaban en los rostros barbudos y serios contrastes de luz y sombra…” “El sol casi cenital cortaba una sombra dura en su rostro…”,
  Pero no olvidemos que esta, como otras técnicas de escritura que hoy calificamos de cinematográficas, existieron antes en la literatura. Hoy, en este sentido, literatura y cine se retroalimentan. Creo que se puede decir así. Si lo pensamos bien veremos ya en el comienzo del Cantar de Mío cid una auténtica escena cinematográfica. En su adaptación el cineasta solo tendría que sustituir palabras por imágenes. Por otro lado, recordemos a este respecto como Gimferrer designa la novela decimonónica como la madre del lenguaje cinematográfico narrativo.
  Tampoco es ajeno al estilo de Pérez-Reverte el realismo con que se describen los combates. Escenas durísimas, crueles incluso, desagradables, pero en las que no se puede dejar de admirar la precisión en los términos, en las metáforas, en las onomatopeyas. Es cierto que puede haberle sido útil su época de reportero de guerra. En su literatura las podemos rastrear desde Territorio comanche, pasando por la serie de Ala Triste, Cabo Trafalgar, El pintor de batallas, la trilogía de Falcó…
  He hablado de onomatopeyas. Recordemos algunas: “Clang, clang. Tunc, chas, tunc, chas. Ziaaang, Ziaaang. Tump. Clang”
  Muy similares a las que se pueden encontrar en Cabo Trafalgar: Pumba, pumba, pumba/ Bum, raaca. Bum, raaca/ toc, toc (un golpe en el hombro) / crac, crac, crac/ Raaaca, clac.  Tump, Tump. /chof, chof (no requiere explicación) Chas, chas (descuartizar a hachazos)
  También llaman la atención las metáforas de carácter coloquial o militar: “Buena vendimia, señor Ruy Díaz”, “Ruy Díaz…segaba a mansalva. Recolectaba a manos llenas”
Igual que en Cabo Trafalgar Metáforas coloquiales “nos van a escabechar”, “vamos a leerles la cartilla”, “este tiene to el boquerón vendío”, “Veo mucha cagada de rata en el arroz”.
  En relación con estas frases metafóricas de carácter coloquial podríamos hablar de como los personajes de diferente idioma intentan hablar el del contrario. Por ejemplo, Roy Díaz es capaz de decir, incluso comprender palabras árabes del mismo modo que los moros hacen uso si es necesario del castellano. También entiende al conde de Barcelona cuando lo insulta, aunque lo haga en catalán. “en voz baja, aunque bastante clara para que Ruy Díaz lo pudiera oír. Malcalçats. (malcalzados) esta fue la palabra que deslizó a su gente…”
  Algo parecido ocurre en Cabo Trafalgar, aunque allí la mezcla de andaluz y francés resulta casi grotesca,¿esperpéntica?.
  Otro rasgo del estilo del autor que no deberíamos pasar por alto en este breve estudio es la presencia del diálogo. Los diálogos son vivos, realistas, a veces breves, cortados y otras extensos. Cargados unas veces de tensión, otras de astucia e incluso de inteligencia y voluntad de entendimiento. Siempre o casi siempre acompañados de gestos muy significativos de los interlocutores.
  El rey de Zaragoza: “mírame cuando te hablo, cristiano”
 “El perfil del halcón moreno se quebró en una sonrisa blanca”
  Recordemos ahora la última conversación con el rey de Zaragoza
“Relucían rojizos los ojos del rey. Estaba sonriendo…”
_Me gustaría que empezaras a pensar en Valencia… ¿Te parece buena idea una campaña en primavera?
_Podría hacerse, mi señor…
  En la parte IV podemos disfrutar de una espléndida lucha dialéctica entre Rodrigo y el conde en que los gestos tiene tanto valor como las palabras.
“En sus ojos azules (del conde de Barcelona) se abría paso una honda soberbia”
“Ruy Díaz le dirigió una sonrisa benévola”
“Berenguer Remont emitió una risita malhumorada y sarcástica...”
“Sonrió Ruy Díaz con sencillez”
“Las pupilas (de Berenguer Remón) se habían dilatado de golpe y olía a agrio, a tierra y miedo…”
“_Suspirad tan solo, moved una ceja, parpadead y por el Dios que nos alumbra juro que os degüello.” Ahora Roy Díaz se sabe dueño de la situación “Y en sus ojos había suficiente noche para creerlo”
(Durante la comida para el acuerdo)  ..”Si una sonrisa  podía calificarse de negra, la de Berenguer Remón lo era. Negra y astuta…”
“Las pupilas contraídas por el odio en el centro de los iris azules…”
_Volveremos a vernos_ prometió
Le sostuvo la mirada Ruy Díaz…y sus ojos expresaban todo el desprecio y el rencor posibles en un ser humano…
_Soy Berenguer Remont…Estoy en la historia…pero tú acabarás pudriéndote al sol en cualquier combate…se borrará del mundo lo que eres y lo que fuiste…
Hizo el jefe de la hueste otro ademán afirmativo, pero estaba distraído. En ese momento pensaba en Jimena y en las niñas. Ojalá se encuentren bien las tres, se dijo.
_ ¿Oyes lo que te digo…? Dentro de unos años nadie recordará tu triste nombre
_Probablemente, señor _ dijo_ probablemente
Es magnífico este final del diálogo que cierra la novela.
FIN
PD. Mucho más se podría decir. Tengo una ilusión. Hacer algún día un estudio más completo de la obra de Pérez-Reverte. Creo que lo merece.

domingo, 15 de marzo de 2020

¡Quédate conmigo, Amanda!”


 
  Ha cumplido setenta años y ha decidido dejar los escenarios antes de que la eche el público algún día con una sonora pitada. Con ese fin ha hecho una gira dando conciertos en los mejores teatros del mundo. Hoy será el último.
  Mientras se prepara pasa revista a lo que ha sido su vida. Ya de pequeñita quería cantar y solo cantar. Tuvo grandes problemas para convencer a su familia. Quería cantar, pero a lo grande. Su sueño era ser una gran cantante de ópera. Esto supuso un problema añadido pues requería unos estudios que su familia no podía sufragar. Pero no estaba por abandonar su sueño. Luchó, trabajó para pagarse los estudios. Sin nadie que la avalara tuvo unos duros comienzos, pero nunca se vendió. Tras grandes esfuerzos llegó a lo que quería y se convirtió en una gran diva admirada, querida y buscada por todos los productores teatrales.
 Un día, un compañero, con quien había compartido escenario muchas veces, habían interpretado dúos magníficos, eran una pareja profesional que todos admiraban, la miró fijamente a los ojos y su mirada decía: ¡Quédate conmigo!
  Ella, sostuvo durante unos segundos aquella amante mirada, sonrió y apartó la suya dando así una respuesta negativa.
  Es un cielo, pensó, sería bonito, pero supondría muchas ataduras y eso era lo último que ella deseaba.
  La avisaron para salir a escena. A pesar de la experiencia estaba nerviosa, al fin y al cabo, era su último concierto. El recital fue todo un éxito. Cantó las Arias más hermosas de su repertorio. Cerró con el “va pensiero” de Nabuco, convertido en aria. Era su último grito de libertad.
 El público puesto en pie aplaudía sin descanso. Varios minutos de aplausos. Tuvo que salir a saludar varias veces. Una de ellas, sus ojos se cruzaron con los de un espectador de primera fila. Aquellos ojos, algo apagados por la edad le recordaron otros…y pudo leer en ellos: ¿Por qué no te quedaste conmigo?
FIN
2_12_2019
Nora Albátor.
¿Algún comentario?

sábado, 29 de febrero de 2020

Expiación. De Ian McEwan



 
   Compuesta en tres partes, narrada en tercera persona por un narrador omnisciente, la primera, y en primera persona la segunda y tercera, así como una cuarta a modo de epílogo.
  La primera parte se divide en capítulos. Se centra en la protagonista y la vida familiar.  Las otras constituyen cada una un todo compacto. La segunda abarca casi por completo la que podría considerarse huida del campo de batalla de Robbie y dos soldados más. La tercera la vida de Briony como enfermera. En el epílogo, Briony vuelve a ser protagonista y aclara algunos pormenores del total de la obra.
  Hay dos temas que se podrían considerar el núcleo o, tal vez la razón de la novela: la adolescencia y la literatura
  Entre las cuatro niñas hay ciertas concomitancias, a veces bastante consistentes.
  Adriana, de “Paraíso inhabitado” es una niña nacida en un momento en que ya no se la esperaba:” Nací cuando mis padres ya no se querían" con una hermana bastante mayor con la que difícilmente podrá relacionarse, no quiere compartir habitación con ella, y casi olvidada por todos los miembros de la familia menos del servicio. Esto la lleva a crearse su propio mundo de fantasía. Como cualquier niño, mucho más en sus circunstancias. “Si no tenía acceso a sus vidas, ellos no lo tendrían a la mía. Y la mía era infinitamente mejor". "Cosas como estas contribuían a aumentar día a día la distancia que me separaba del mundo de las personas mayores: Gigantes   lejanos, impredecibles y un poco ridículos"
  También Briony debió nacer en circunstancias parecidas. Tiene una hermana mayor (también un hermano) con la que tampoco se relaciona de una forma normal. Por ejemplo, leemos que” Es, al contrario que su hermana, muy ordenada; de hecho, la suya era la única habitación ordenada de la casa”. Igual que Adriana se siente algo marginada del mundo de los mayores a los que observa con curiosidad. Así mismo es soñadora.
Paloma, de “La elegancia del erizo”: “Tengo doce años, vivo en un piso de ricos, soy muy inteligente. Excepcionalmente inteligente, incluso. Como no me apetece mucho llamar la atención, y en una familia en la que la inteligencia se considera un valor supremo, a una niña superdotada no la dejarían nunca en paz en el colegio trato de hacer menos de lo que podría…"  Así se presenta esta nueva adolescente.
   El hecho de que se trate de una adolescente superdotada ayuda a comprender su actitud ante la vida y las personas que la rodean. Como ella misma ha dicho se esfuerza por parecer tonta, muy tonta. Lleva una vida bastante solitaria dentro de una familia con más pretensiones que cerebro. En esa soledad, harto frecuente entre los adolescentes, la niña observa y juzga a los adultos con una clarividencia extraordinaria, que nos pasma, a veces. Y todo lo va plasmando en su diario. Este placer por la escritura es uno de los rasgos que la asemeja a Briony.
  También tiene una hermana mayor de la que confiesa ser absolutamente distinta. Viven enfrentadas porque para su hermana la vida es una batalla en la que indefectiblemente hay que vencer, aniquilar, aplastar al contrario. No piensa nunca en los demás, anda haciendo ruidos, molestando, sintiéndose superior a todos, etc.  
  Esta adolescente superdotada nos introduce en la vida familiar y de pareja (a través de sus padres) con una tremenda lucidez. Claro es que habría que detenerse a pensar si un adolescente necesita ser superdotado para ver con claridad los errores que cometen los adultos, sus manías, su hipocresía…Esta niña nos demuestra que un adolescente es alguien que observa, piensa, tiene un mundo interior rico, que necesita ayuda y no desprecio Que está viviendo una etapa muy difícil, a la vez que bonita, de su vida. Se debate entre querer ser adulto y seguir siendo niño, porque aún necesita mimos, ayuda…
  A través de ella se nos muestra la necesidad que tiene el ser humano de buscar la belleza de la vida a través del arte y revela la soledad que puede abatir una vida, aunque esta se encuentre en la flor de la adolescencia. La inconformidad en el caso de Paloma, criatura a la que la necesidad de un afecto según la percepción de ella no se cubre, le hace sentir que esta vida no tiene sentido.
Coincidencias con Briony, como la siguiente: Paloma se enamora de la lengua y la gramática “…creo que la Gramática es una vía de acceso a la belleza. …cuando se estudia Gramática, se accede a otra dimensión de la belleza de la lengua. …Y eso es lo maravillosos, porque te dices: pero ¡qué bonita es por dentro!, ¡qué bien formada!, qué sólida, qué ingeniosa, qué rica, qué sutil..."
También Briony ama la lengua y sus cualidades, propiedades: “Se podía construir un mundo en cinco páginas”. Podía expresar el hecho de enamorarse con solo una palabra “mirada”. “Se podía hacer que una crisis en la vida de una heroína coincidiera con granizo, vendavales, y truenos…”
  Vamos, por último, a fijar la mirada en la otra adolescente, Antoinette de “El baile”. En este caso no hay una hermana mayor pero la acción se centra en la relación madre hija, que por determinadas circunstancias se asemeja a la que podría haber con una hermana mayor.
  Esta es algo mayor que nuestras otras niñas, catorce años.” —¡Te lo suplico, mamá, te lo suplico! Tengo catorce años, mamá, ya no soy una niña_ “Desea asistir al baile que proyecta su madre, pero no se le permitirá.
“Nadie la quería, ni una sola alma en el mundo.” Su madre no solo la ignora, en cierto modo la odia:” Siempre está en la luna, esta niña —comentó a media voz—. Un baile, ¿no te sientes orgullosa, acaso, al pensar que tus padres van a ofrecer un baile? No tienes mucho empuje, me temo, pobre hija mía” A veces está tan enfadada con ella que confiesa que la mataría. La incrimina constantemente: “Y tú, ¿qué estás escuchando? ¿Te interesa lo que dicen los mayores?”, Sí le interesaba y escuchaba, a veces escondida como hemos visto en las otras niñas, pero “A veces odiaba tanto a las personas mayores que querría matarlas, desfigurarlas, o bien gritar: «Sí, me molestas»
  Pero es descubrir el amor en los mayores lo que la llevará a la sublime decisión de hacer daño, de hacer fracasar el baile de su madre. Fue cundo vio a la nurse con el novio: «Ya suponía yo que tenía un enamorado. Sin duda ahora se están abrazando como hacen en los libros... ¿Él le dice "Te amo"? ¿Y ella? ¿Es... su amante?», pensó con vergüenza y repugnancia, mezcladas con una oscura ansiedad. Incluso cuando se besaron, adivinó más que vio…¿Y esos dos que seguían besándose? No habían separado los labios... La embargó una especie de vértigo, una necesidad salvaje de desafío y de hacer daño. Con los dientes apretados, agarró los sobres de las invitaciones que debía echar en un buzón de correos próximo, y los estrujó, los rompió y los lanzó todos juntos al Sena.” Por supuesto no llegaron a sus destinatarios y nadie acudió al baile.
  En este deseo de vengarse de lo mayores tras presenciar una escena que la fascinó consiste la mayor coincidencia con Briony, que tras ver unas escenas entre su hermana y Robbie, primero en el jardín y más tarde en la biblioteca, decide de forma casi inconsciente vengarse de ellos.
  La escena del jardín la ve a bastante distancia y la interpreta erróneamente, ayudada de su portentosa imaginación de escritora en ciernes. La de la biblioteca la presencia escondida y después de haber leído una nota que la dejó perpleja, asqueada y confusa. La segunda es de índole amorosa algo similar a la que presencia Antoinette.
  Su venganza llegará a extremo de mentir, incluso a la policía, acerca de una posible violación. Acusará sin miramientos a Robbie que acabará en la cárcel primero y en la guerra después. Destrozará así dos vidas la de él y la de Cecilia, su hermana.
     Sé que habrá quien opine que los adolescentes son unos locos, malvados, etc. Pensemos, en primer lugar, que estas niñas de las que acabamos de hablar, son meros entes de ficción, si bien su historia puede hacer reflexionar sobre el mundo de la adolescencia, edad tan hermosa como conflictiva. Según los especialistas: La empatía es necesaria en todas las facetas de la vida, especialmente de cara a la compresión de un adolescente. La capacidad para ponernos en lugar de otra persona y comprender sus sentimientos y procesos mentales es básica. Algo que a los mayores de las historias de que nos ocupamos les faltó, y también nos falta, tal vez en más de una ocasión, en la vida real. El pasado nos puede ayudar, pero si queremos entenderlos tenemos que ver la situación desde sus circunstancias actuales, no desde las nuestras pasadas.
Sigo recordando las teorías de los científicos que nos ayudarán a entender mejor a estos personajes. Un adolescente comienza a vivir una etapa de su vida en la que necesita una mayor independencia y autonomía. El hecho de cómo es visto por los demás o su encaje en su mundo social es de vital importancia para ellos. Hemos visto cómo se siente la protagonista del baile cando se le niega asistir a él. Briony se enfurece cuando nadie le ayuda ni entiende su obra dramática. Paloma, no lo hemos dicho, pero incluso se plantea el suicidio y también Antoinette.
Hemos visto cómo reaccionan todas ellas ante el ninguneo de los adultos. Ningunear o restar importancia a sus problemas es un error mayúsculo que un adulto no debe cometer; debe comprender que el problema que para él es una mota de polvo para los adolescentes puede ser una gran torre de piedra. Usar la empatía y reconocer su sufrimiento, su necesidad de independencia…si no queremos que se alejen de nosotros.
Hay en las obras que hemos repasado auténticas lecciones sobre la adolescencia. Se ve con claridad meridiana.

  Pasaré ahora al otro tema que, como he señalado, me interesa En este caso podríamos decir, más literario pues se trata de la afición, vocación literaria de Briony. A través de esta niña su autor trata de forma interesante temas relacionados con la literatura, los géneros literarios, el sentido de la escritura, el acto o hecho de escribir etc. O sea que hace metaliteratura. En algún momento volveremos a relacionarla con Paloma.
  Briony, a la edad de once años había escrito su primer relato; una tontería…que años más tarde “descubrió estaba desprovisto de ese conocimiento vital de las cosas del mundo que inspira respeto a un lector.”
 Al hablar el autor ( lo hace por boca de la niña haciendo uso del estilo indirecto libre) ahora de lo que va comprendiendo y aprendiendo esta aprendiz de escritora, da, en realidad, una clase de escritura.  Según el autor la niña aprendió que la imaginación es una fuente de secretos: “una vez empezada una historia no se la podía contar a nadie”. Es lo contrario de lo que piensa Carmen Martín Gaite que tiene constantemente la necesidad del interlocutor, de contar lo que imagina y piensa.
 Piensa Briony que fingir con palabras es algo inseguro, vulnerable, embarazoso. Hasta escribir los ella dijo y los entonces le daba escalofríos, y se sentía una tonta al simular que conocía las emociones de una criatura imaginaria. Al describir la debilidad de un personaje, piensa, era inevitable exponer la suya propia; “el lector no podía no conjeturar que estaba describiéndose a sí misma”. Nada más cierto. Parece inevitable que el lector piense indefectiblemente que tal personaje es el propio autor, que lo que cuenta es su vida, que está exponiendo sus vivencias incluso las más íntimas. No digamos si el lector se encuentra con una primera persona. Es verdad, hasta cierto punto lo que dice o piensa la niña. Algo del autor habrá siempre, pero será el punto de partida, esa realidad que su imaginación, incluso su ingenio si cuenta con él, irán modificando y convirtiendo en una historia distinta del punto de partida. Que su alma estará en un personaje o repartido entre varios, que ese que todos piensan que es él sea precisamente su contrapunto o sea lo que le habría gustado ser y no fue jamás y un largo etcétera.
  A Briony, escribir relatos no solo entrañaba secreto, sino que también le brindaba todos los placeres de miniaturizar. “Se podía construir un mundo en cinco páginas” …” Podía expresar el hecho de enamorarse con solo una palabra “mirada”. “Se podía hacer que una crisis en la vida de una heroína coincidiera con granizo, vendavales, y truenos…” Hoy, con la aparición del microrrelato se puede construir un mundo en una página y con menos de doscientas palabras. Y cuántas veces hemos encontrado esa relación del estado del cielo con el de ánimo del personaje.
  Ante el fracaso de la representación que había proyectado, empieza a   plantearse si habrá hecho bien al escribir una obra de teatro:” las letras del título, la portada ilustrada, las páginas encuadernadas: en esta sola palabra residía la atracción en la forma limpia, limitada y controlable que había dejado atrás cuando decidió escribir una obra de teatro. Un relato era simple y directo, no permitía que nada se interpusiese entre ella y el lector; no había intermediarios……En un relato solo había que desear, bastaba con escribirlo y tenías el mundo…” “un relato era una forma de telepatía. Mediante el proceso de trazar símbolos de tinta en una página, enviaba ideas y sentimientos desde su mente a la del lector. Era un proceso mágico, tan ordinario que nadie se detenía a pensarlo…” “Veías la palabra castillo y allí estaba, a lo lejos, con bosques…”  Una bonita e interesante comparación de géneros con unas notas más sobre la narrativa.
  Ya hemos dicho que desde su ventana contempla una escena entre su hermana y Robbie que interpreta, con su mente de niña que por primera vez ve algo entre adultos que no conoce, erróneamente. A partir de ahí, inventa una historia que no tiene nada que ver con lo que está ocurriendo. Convertirá a su hermana y a Robbie en auténticos entes de ficción, tendrán sus nombres y apariencia, pero, en realidad no son ellos, no hacen lo que Briony cree ver. Le pareció tener acceso a la conducta adulta, pero lo juzgó erróneamente...Presintió que podría empezar a escribir una escena como la que había visto…Podría escribir la historia tres veces desde tres puntos de vista. Incluiría un observador oculto. “solo en un relato se podía penetrar en esas mentes distintas y mostrar que valían lo mismo. Era la única enseñanza que debía haber en una historia. Estamos ahora ante el recurso del perspectivismo, que tanto juego ha dado en la literatura de casi todos los tiempos.
  Para Briony todo se vuelve escritura, creación, literatura. Por ejemplo, en un momento en que está muy enfadad ha empezado a golpear ortigas, pero su mente va por otros derroteros. Convierte el acto en un relato casi metafórico. “Una alta ortiga de primorosa apariencia, con la testa tímidamente agachada y las hojas medianas extendidas hacia fuera, como manos que protestan inocencia: esta planta era Lola…” todas las ortigas apaleadas eran Lola. “Después la escritura de una obra de teatro se transformó en una ortiga… o varias y había que acabar con ellas. El teatro en el jardín de las artes era una mala hierba y debía morir. Ahora que ya no era dramaturga la emprendió con la infancia, pues ya no necesitaba la suya. Siguió cortando hierbas metafóricamente y así acabó con todas las etapas de su infancia. Mientras realizaba estos trabajos compuso una crónica de prensa en la que se presentaba a sí misma como cortadora de ortigas, en los juegos olímpicos de Berlín donde ganaría el oro. La imaginada crónica no carecía de detalles importantes para su triunfo.
  Horas después, en su cuarto, siente que la necesidad de escribir era más fuerte que cualquier barrunto que tuviera de lo que fuese a escribir. Lo que quiere Briony es perderse en el desarrollo de una idea irresistible. Reflexiona y explica las dudas y los problemas que surgen a la hora de   encontrar la frase exacta, el principio de la historia…
 Otro problema que se le plantea ahora a la futura escritora es acerca de lo que creía saber hacer. “Creía saber describir bastante bien las acciones, y poseía el tranquillo del diálogo. Podía hablar de los bosques en invierno, y del siniestro muro de un castillo. ¿Pero cómo hablar de sentimientos? … ¿cómo se describía la tristeza misma?, ¿cómo se pintaba de tal manera que se sintiese su cercanía enervante?”
  Puede ser este uno de los grandes problemas de cualquier escritor: penetrar en el alma ,en los sueños, los sentimientos, de sus personajes. Es lo que el autor nos transmite a través de su joven protagonista.
  A pesar de su ansia de escribir, ante los problemas reales que la rodean pensó que en ese momento escribir un relato era una empresa vana y banal. ¿Quiere decir con esto el autor que, dados los problemas que azotan el mundo, tal vez el arte o concretamente el de novelar no tiene sentido? Y ¿Por qué no habría de tenerlo? Me pregunto. El arte, la novela en este caso, no tiene por que estar al servicio de ideas, ideologías, acontecimientos…pero los puede transmitir al mundo futuro, los puede juzgar, etc. Eso sí, siempre haciendo ARTE, LITERATURA.
  Más adelante cuando desaparecen sus primos los traviesos gemelos y todos los de la casa andan en su busca, Briony piensa que pueden haberse ahogado,
y solo se le ocurre cómo describiría la escena de los niños flotando en el agua del estanque. Hace una descripción formidable…y concluye volviendo a su obsesión de escritora en ciernes: “¿No era escribir una especie de vuelo, una forma asequible de vuelo, de imaginación, de antojo? Continuando con sus reflexiones acerca del acto de escribir, se pregunta si tener la responsabilidad última de alguien era diametralmente opuesto al viaje agreste e interior de escribir. La inquietud protectora, comprometerse con una mente ajena después de haber penetrado en ella, asumir las riendas de un destino ajeno, difícilmente era libertad mental…Lo que tendría que hacer era descubrir las historias, no solo los temas, sino una manera de desarrollarlos.
  Qué bien nos transmite el autor las dificultades con que se encuentra el novelista hasta conseguir enhebrar y por fin concluir la historia.
  No podemos por menos que recordar al leer estas reflexiones cuantas veces, al leer una novela o cualquier relato, nos entusiasmamos más con la manera en que se está narrando la historia que con ella misma. No en vano la literatura es arte y la forma interesa tanto o más que el fondo. La forma como, tal vez, el color en un cuadro es lo fundamental para atraer e interesar al lector.
  Hemos de llegar a la tercera parte de la novela para volver a encontrarnos con la Briony que sueña con ser escritora, pero ahora ya adulta y enfermera voluntaria en un hospital en plena guerra. A pesar de ello la vemos inmersa en su sueño: tal vez pareciese, piensa, una enfermera en prácticas y se comportara y viviese como una de ellas, pero en realidad era una escritora importante encubierta. En aquellos momentos estaba distanciada de su familia, su hogar, sus amigos, por tanto, escribir era el hilo de la continuidad era lo que siempre había hecho…Pensaba, eso sí, en un relato largo…Ojalá lograra, piensa, reproducir la luz clara de una mañana de verano. Cree, y no sin razón, que la novela del futuro sería distinta de todo lo que se había escrito en el pasado. Había leído tres veces Las olas de Virginia Woolf…” No andaba muy desencaminada.
Sabemos que sigue enviando textos a una editorial pues leemos que tras tres meses no había recibido noticias de Horizon. Tampoco un segundo texto tuvo respuesta.
¿Qué encontramos aquí? Las dificultades del escritor novel para entrar en el mundo de la edición, imprescindible para llegar a los tan deseados lectores.
  En esta tercera parte Briony relata un encuentro con su hermana y Robbie, que gracias a una mentira de ella (Briony) ha ido a parar a prisión y más tarde a la guerra. Les habla de cómo piensa contar la verdad para restituir el buen nombre del joven y que ambos enamorados puedan ser por fin felices.
Pero acabaremos descubriendo que nos ha engañado. Sigue creando ficción. Leemos: Pensaba en Robbie. Si había combatido en Francia tal vez lo habrían hecho prisionero. O algo peor. ¿Cómo sobreviviría Cecilia a esta noticia? Comprendió que la guerra podría agravar su crimen. Pensó que la única solución sería que el pasado no hubiese sucedido. O sea, ese encuentro fue ficción. Y quedará más claro cuando en el epílogo en que lo hechos suceden años más tarde, en 1999, sabremos que su gran obra, no podrá publicarse mientras vivan todos los personajes, aunque aparezcan con nombres cambiados. En realidad, parte de lo que hemos leído ha sido la última versión que ha querido dar a su historia pues no cree que los lectores quieran imaginar a Robbie y Cecilia muertos sino enamorados camino de un final feliz.
Y concluirá Briony: “El problema a lo largo de estos cincuenta años ha sido el siguiente: ¿cómo puede una novelista alcanzar la expiación cuando, con su poder absoluto de decidir desenlaces, ella es también Dios?”
  No puede por menos que recordarnos esta idea el final de “Niebla” de Unamuno en que el protagonista Augusto Pérez se enfrenta al autor y “ _¿Qué opina usted de mi suicidio?_ Pues opino que como tú no existes más que en mi fantasía, y como no puedes ni debes hacer si no lo que a mí me dé la gana y como no me da la real gana de que te suicides, no te suicidarás” O sea que Unamuno como “creador” de unos personajes, eso sí entes de ficción como todos los personajes novelescos, de  una historia, se siente Dios.
¿No es cierto, pregunto, que esta novela es una gran lección del arte de crear, de escribir? Porque no solo es todas las lecciones que podríamos considerar teóricas que hemos leído a través de la protagonista, es que además el autor hace gala de un arte impresionante a la hora de las descripciones, del relato en general y de la creación de los personajes.
No es la primera vez que un autor incluye en su relato opiniones y reflexiones acerca del arte de crear. Lo hace Carmen martín Gaite, lo hace Pérez -Reverte...

  Además, son numerosos los escritores que de una u otra forma nos hablan de la dificultad que encierra la creación. Algo que hoy parece no tenerse en cuenta. Hay quien, creyéndose un genio, lanza al mundo o sea a la hoja de papel, al libro, lo primero que se le ocurre; hay quien piensa que, si sabes hablar, sabes escribir. Claro que también habría que planearse qué es saber hablar. Hoy, incluso proliferan las escuelas de escritura en las que se pretende enseñar a escribir, a veces bajo unos estrictos cánones, en lugar de invitar a leer buenos textos como aprendizaje. Es sorprendente la dura crítica que hacia estas escuelas se hace en la película “El autor”.
Mucho más se podría analizar en esta novela, pero, de momento, será suficiente.
 Espero haber cubierto las expectativas.

sábado, 15 de febrero de 2020

Diálogo entre dos musas: Beatriz y Laura. (Una curiosidad literaria)




 
_ ¡Querida Laura! Qué alegría encontrarte por estos lares.
_ ¿Qué diré yo, mi admirada Beatriz?
_Pues ahora que ambas, con inmortales pies, pisamos y medimos el cielo, aquí en la tercera rueda, busquemos algún llano o monte o ribera de río, o valle florido y con sombra y mano a mano hablemos de la historia de nuestras vidas...
_Más bien, tal como andan las cosas por estos lares, tendremos que buscar alguna biblioteca o rincón de algún estudioso.
_Tienes razón.
_Beatriz, me corroe una duda. ¿Tú crees que fuimos reales? Algunos historiadores sostienen que yo morí el año 1348, el de la “gran plaga” y que Petrarca conoció la noticia en Parma y luego lo que ya sabemos, eso de que me lloró y escribió un magnífico poemario en mi honor y por mi amor. Otros, en cambio dicen que fui una invención del poeta. Quizá una imagen ideal, simbólica, un recurso poético. Que tal vez el poeta se refería a laurus o sea laurel el árbol sagrado de Apolo, dios tanto del amor como de la poesía. Contra esta idea se rebelan historiadores que piensan que esto es un atentado contra la verdad histórica. Que existí, conocía al poeta y me llaman Laura de Noves. Yo no sé qué pensar.
_ ¡Ay, Laura! Otro tanto me ocurre a mí. Según una versión me llamé Beatriz Portinari, aunque mi verdadero nombre era Bice. Hija de un acaudalado señor, nací en 1266, me casé con un banquero y en 1290, muy joven aún, morí. Parece que incluso existe mi sepulcro en la Iglesia de Santa Margherita dei Cerchi. Que, como en tu caso, el poeta me lloró e inmortalizó en sus obras, en las que me da el nombre de Beatriz, que como sabes significa bienaventurada, beatificadora o dadora de bienaventuranza. Bueno, tiene su gracia.
  Pero también están los que dicen que soy un puro ente de ficción, una metáfora, un símbolo del amor sublime, incluso de la fe. ¡Chica, a los poetas no hay quien los entienda!
_Algo positivo hemos sacado. Nos convirtieron en símbolos de un amor puro, romántico, platónico, juvenil. Nos hicieron inmortales. Tal vez tú algo más divina y yo más humana, pero poetas, novelistas e incluso personas normales nos citan una y otra vez. Tú has pasado a la historia de la literatura italiana y universal como un mito imprescindible, como una musa irrenunciable.
_Pues, sí. Pero mira, ven, vamos a fisgonear lo que está leyendo esta estudiante en ese chisme que llaman ordenador: “Beatriz Portinari fue un amor imposible, el amor, de Dante. La inmortalizó en La Divina Comedia y en la Vita Nuova” … “Escribió esta obra, en verso y prosa, entre los años 1292 y 1293. Consta de una serie de visiones y alegorías en torno al amor y la experiencia poética” …” Bice Portinari, la Beatriz real, cuya figura culmina en la Beatrice del Paradiso, protagoniza, junto al propio poeta, la obra…”
_Curioso, en verdad. ¿Podemos seguir leyendo?
_Sí, rápido antes que acabe y nos deje a dos velas. Leamos: “En esta obra aborda el amor platónico e intenta demostrar que una persona, cuando se enamora puede experimentar una renovación vital…” “…la mujer es exaltada. El sentimiento amoroso lo describe de una forma intensa a la vez que sublime e idealista…” Y mira, dice un poco más adelante, que Dante descubre al mundo, a los lectores, una nueva forma de amar, sin egoísmo, idealizado, incluso sin esperanza. Y Beatriz sigue viviendo como musa.
_La verdad es que es muy bonito inspirar un amor así. Tanto que a la estudiante se le están escapando unas lágrimas, está emocionada. ¡Y quién no! Esto de pulular por donde una quiere y poder ver todo lo presente y pasado es muy divertido a la par que interesante. Hemos de acabar con tu historia y luego buscar la mía que también debe ser bonita.
_Sí. Hoy ya descansamos y mañana seguimos fisgoneando. No sé qué pensarían nuestros poetas si nos oyeran hablar así, tan a lo llano.
_Pues que hemos progresado adecuadamente. Ja. Ja
  Y siguen pululando por los espacios siderales viendo todo sin ser vistas. Hoy están en Italia, mañana en España o en cualquier otro lugar. Persiguen sobre todo a los estudiantes y hacedores de tesis doctorales que son los más interesantes pues investigan y a través de ellos se van enterando de cosas que no pudieron llegar a saber en vida.
_ ¡Ya tenemos otro estudioso de Dante! A ver qué descubrimos. Mira. Otra vez con la historia de que soy un personaje simbólico. Dice que Dante jamás indicó en sus escritos nada acerca de la identidad de Beatriz, que es solo y ante todo un personaje simbólico. Al hablar de cuando la, o me, vio por primera vez dice la dama a la que muchos llamaban Beatriz porque no sabían su nombre. Y tenemos en italiano lo que dice él mismo al principio de “La vita Nuova”: “la quale fu chiamata da molti Beatrice lí quali non sapevano che sì chiamare”. ¡Pues estamos listas!
_ ¡Mira, mira lo que dice aquí! Que fue Boccacio, quien en su “Trattatello in laude di Dante” identificó por primera vez a Beatriz con una mujer real. Incluso dice más adelante que tú al enterarte de lo que se decía por ahí, te enfadaste.
_ ¡Hombre te diré! Si soy real y una dama casada, algo así perjudicaría mi honor y de mi marido. Tiene gracia que el poeta sea discreto y luego venga la gente a enredar.
_Pero en “La Divina Comedia” está claro que tienes una función simbólica. Al final de “el purgatorio “está la famosa frase:” Io ritornai da la santissima onda   rifatto si` come piante novelle   rinnovellate di novella fronda, puro e disposto a salire alle stelle.  (Volví de aquellas sacrosantas ondas tan reanimado como las plantas nuevas, renovadas con nuevas hojas, purificado y dispuesto para subir a las estrellas), tan hermosa como repetida. Luego en “El cielo” conversáis largo y tendido. Tú apareces con un tono maternal y didáctico. Y al final otra hermosa frase:” Aquí faltó la fuerza a mi elevada fantasía, pero ya eran movidos mi deseo y mi voluntad, como rueda cuyas partes giran todas igualmente, por el Amor que mueve el Sol y las demás estrellas” (“L`Amor che mueve il sole e l`altre stelle”.)
_ Después de todo, real o no fue hermoso. Ahora toca indagar sobre ti.
_Sí. Estoy ansiosa por saber qué o quién fui.
_Ya vimos que también podrías ser un símbolo pero que hay quien lo niega y te da vida real. A ver qué más tenemos. Mira: Parece que te conoció un día de Viernes Santo, precisamente el seis de abril en una iglesia de Aviñón.
_ ¡Hombre! Eso del Viernes Santo no encaja mucho con un amor por una mujer que, además, está casada. En aquellos tiempos de nuestra hipotética juventud esos días eran considerados santos y de mucho respeto por todo lo divino. Poco propicios para encuentros amorosos y casi adúlteros ¿no crees?
_Tienes razón. Pero ahí sigue diciendo que si bien tu apellido de soltera, que dicen ahora, era Noves, estabas casada con un tal Hugo de Sade, un aristócrata.
_Espera, espera. Hay otro texto en la página que lee este estudiante que dice que el propio Petrarca habla de que nuestros encuentros fueron escasos y su amor no correspondido. ¡Normal! Digo yo. Si estaba casada no iba a andar tonteando con un señor casi desconocido, ni de ningún tipo. Pero qué chismosa es la gente. Ahora otro dice que mi marido y Petrarca eran ¿amigos? Que teníamos trato frecuente hasta que yo “puse freno” dice, a ese trato. También es normal que, si noté algo raro, intentara poner distancia.
_¿Sabes a dónde me lleva todo esto? A que es una pena que esos poetas, si es verdad que se inspiraron de alguna forma en nosotras, fueran discretos, prudentes, y a los llamados estudiosos les haya dado por buscar y descubrir lo que ellos dignamente callaron.
 _Creo que esa es una costumbre muy extendida. Bien, de algo nos ha servido nuestro encuentro. Ha estado bien esto de vernos y hablar de nuestras vidas. Debemos encontrarnos alguna otra vez. Arrivederci, Beatrice.
_Arrivederci, Laura.

Un saludo. hasta la próxima entrada.

viernes, 31 de enero de 2020

.Demasiado tarde




    Una mañana al salir a andar, después de muchos años e inesperadamente, lo ve frente a ella.
− ¡Hola, Paula! He podido observar que paseas mucho, sigues pareciendo una gacela.
-− ¡Una gacela!  ¿Qué pintas aquí? ¿Cómo has dado conmigo? No me gusta que me sigan.
-Perdona. Necesitaba hablar contigo. ¿Podríamos sentarnos y dialogar como dos adultos educados?
- ¡Ah! Ya eres adulto y educado. Bien, que no se diga que soy yo la grosera.
Se sentaron en la terraza de una cafetería.
 -− Mujer, no seas tan dura. Todos tenemos derecho a equivocarnos y a rectificar. Sé que fui un idiota, pero piensa que era muy joven y cuando me vi comprometido me asusté.
− Ya, y yo era la abuela de Caperucita ¿No?
− No, pero eras más madura, estabas segura de lo que querías, estabas dispuesta a afrontar tiempos difíciles y yo…
− Perdona, tú fuiste un cobarde, impresentable. Si te asustaste haber dado la cara, haber dicho lo que querías o necesitabas como hiciste cuando te interesó, o simple- mente decir la verdad y luego largarte. Pero desaparecer como el Guadiana ¡Venga, hombre!
− Sí, tienes razón, fui cobarde, impresentable, idiota, todo lo que quieras, pero reco- nozco que me equivoqué.
Se atrevió a insinuar que sería bonito olvidar lo desagradable y recuperar algo de lo que hubo, envejecer juntos
− ¿Envejecer juntos? Tú no razonas. Yo no te necesito ya. Quizá tú lo que quieres es alguien que te cuide, y compartir los gastos de casa y cuidadora el día de mañana. Pues no. No se te ocurra volver a decir algo parecido. Es más, no se te ocurra volver a aparecer en mi vida.
− Verdaderamente no te reconozco. No eres ni sombra. Pero ahora me doy cuenta de que fue un error. Tendría que haber formado una familia, llegar a la vejez en compañía de una amante esposa, hijos, nietos…
− Pues has llegado bastante tarde ¿no crees? Como has dicho, yo estaba dispuesta, sencillamente, a afrontar la vida. Y eso es lo que he hecho siempre. Tú me fallaste y reorganicé mi existencia.
−Necesito saber que me has perdonado, porque por tu forma de hablarme no lo tengo muy claro.
− Pues mira. Por un lado, no te perdono que me engañaras, te burlaras de mí, destrozaras mi vida, mis ilusiones, mis sueños de crear una familia. La ilusión de mi vida no era precisamente vivir sola. Pero, por otro, observando el mundo que me rodea, he llegado a la conclusión de que, si bien no te perdono, sí te sí te agradezco que desaparecieras de mi vida. Quizá no habrías colmado mis expectativas, quizá no me habrías hecho feliz, quizá habrías intentado anularme. En fin, que quizá fue mejor así. Y espero seguir como he vivido hasta ahora.
-Tú y yo podríamos pasear juntos bajo el cielo estrellado, como entonces, dijo mientras intentaba acariciarle una mano que ella retiró bruscamente.
−Como entonces, o sea, antes de que desaparecieras de mi vida sin dejar rastro, sin una explicación, sin siquiera un ¡por ahí te pudras! No. He aprendido a contemplar sola las estrellas y el reflejo de la luna llena en un majestuoso mar, desde mi ventana. He aprendido a entrar en casa y no encontrar a nadie con quien hablar, a quien preguntar cómo te ha ido el día, o sentarme a comer mirando al mar por la ventana de la cocina sin unos ojos frente a mí en el otro extremo de la mesa en los que mirarme. He aprendido a vivir sola y ya no te necesito para nada ni quiero volver a verte ni saber nada de ti. Ya es tarde. Me marcho. Y recuerda, no quiero verte nunca más. ¿Lo has entendido bien? ¡Nunca!
FIN
Nora Albátor

¿Os merece algún comentario? Gracias.