Abro este blog con la intención de mantener un ameno diálogo con todo aquel que se acerque a él. Creo que lo más bonito de las relaciones humanas es esa comunicación que consiste en un intercambio de emociones, conocimientos, ideas….Esa comunicación que enriquece el espíritu.

"La relevancia de la comunicación humana, pues del contacto verbal surge un intercambio que aminora el dolor, palía la soledad y estimula el contento de vivir” Carmen Martí Gaite

jueves, 1 de junio de 2023

  ARIA

Apenas si frisaba Aria la edad de nuestro Hidalgo y ya estaba cansada de vagar. Con tres carreras, dos doctorados, y haber recorrido los cinco continentes impartiendo clases, conferencias, cursos, decidió que había llegado el momento del reposo.

Se instaló en la casa romana, esa masía en ruinas que su tío convirtió en una magnífica y actualizada domus romana en el interior, mientras el exterior siempre fue una típica masía catalana.

Sus tíos Miguel Ángel y Guiomar, como tenían decidido, ya jubilados se habían retirado a la vida apacible que el lugar ofrecía. Aria decidió acompañarlos en sus últimos años y disfrutar de una calma que le pedían cuerpo y espíritu.

Allí vivirá muchos años, escribiendo, pintando y recordando su vida. Una vida en apariencia sencilla y normal pero llena de situaciones dramáticas a veces, felices otras. Siempre mujer solitaria dedicada al estudio, recordará ya en su provecta edad, tras la muerte de sus tíos, el consejo de Guiomar de no permanecer sin pareja, sin alguien que la acompañara en el final del trayecto.

Tal vez ya es demasiado tarde, pensó. 


lunes, 15 de mayo de 2023

 

   “Pasaje a Tahití “de Eva García Sáenz de Urturi

  Es la novena de la autora. Me gustan su estilo y su mundo literario. No obstante, no es esta la mejor de las nueve, en mi opinión.

  Encierra como las restantes, emoción, intriga, información sobre costumbres, y psicología, a veces compleja de sus personajes. Algunos se debaten entre posturas, sentimientos encontrados, deben elegir o se decantan normalmente por una u otra situación. Hay dos misterios que se descubren en las últimas páginas, aunque uno se vislumbra desde el principio.

  Encontramos viajes, costumbres, incluso la aparición de personajes reales, como Gauguin

  Como casi siempre, parte de un clan familiar que o bien ocupa toda la historia o se convierte en el hilo conductor de ella. Parece que el tema de la familia con sus complejidades le fascina. Amores, celos, incomprensión, fidelidades o traiciones

 Crea unos personajes con unos rasgos psicológicos muy definidos lo que da lugar a los conflictos tanto familiares como personales. Aquí nos introduce en el mundo empresarial enfrentado a la vida sosegada, podríamos decir a un locus amoenus de nuestra era.

 Los personajes, reflejan las dos caras del ser humano: ambición frente a felicidad natural; sensatez frente a imprudencia; interés frente a amor;

En el misterio que envuelve la historia no podían faltar las pesquisas policiales con los posibles culpables…Es el toque de novela policiaca que aparece casi siempre en esta autora, más o menos definido.

 No falta el amor que, como en todas sus novelas de una u otra forma vence indecibles dificultades.

 He observado que, como en otras novelas juega con el número tres. Una trilogía en el caso de “La ciudad blanca”, personajes agrupados de tres en tres casi siempre. (Ya lo comenté en otro momento). En este caso hay tres países básicamente (espacios, lugares.): España, Francia y Tahití en la Polinesia francesa. Una familia con tres hijos, de los que una, tras la muerte del resto de la familia, pasará a ser protagonista de la novela. Otra en la que van, por un lado, los padres y un hijo, y por otro los otros tres hijos.

Dos hombres y una mujer. Dos hermanos enamorados de o interesados en la misma mujer. Estos dos hermanos podrían recordar, en cierto mod, a los mellizos Ortiz de Zárate de la trilogía, a los dos hermanos longevos Iago y Nagorno , por ejemplo.

Un joven formando familia de tres con unos tahitianos.

Y para finalizar otro trío que no conviene descubrir.

Podrían señalarse más coincidencias en este sentido.

La historia la van contando alternativamente cada uno de los personajes principales: Laia, Bastian y Denis. Tenemos, hasta cierto punto tres puntos de vista de los hechos, aunque acaben coincidiendo. ¿Perspectivismo?

Esta estructura, he comprobado que se repite bastante en la novela actual.

Se cierra con epílogo escrito por un hijo de Denis.

Se lee con gusto y curiosidad





lunes, 1 de mayo de 2023

 

 

NECESIDAD DE DIÁLOGO

1. Diálogo platónico y método socrático 

  La forma y el registro que Platón escogió para abordar toda clase de temas (Amor, Justicia, Arte…), emulan conversaciones entre personalidades, pero tal vez lo importante es precisamente esta forma, el diálogo. Así recrea la técnica de la mayéutica aprendida de Sócrates. Consiste esta en plantear un asunto para que el estudiante lo refute o defienda aportando argumentos, la verdad, que va surgiendo dentro de él.

  Es curioso que, según parece es lo que se pretende con la última reforma de la enseñanza. El problema está en cómo plantearlo. Y, desgraciadamente no presenta muy buenos augurios.

  Según parece se criticó a Platón esta técnica por considerar que el diálogo entorpece el contacto directo e inmediato con la comunicación filosófica.  No se tiene en cuenta que el diálogo es la forma adecuada de la democracia. Hoy, no se trata ya de la Filosofía sino de la enseñanza en general, incluso de las relaciones humanas.

 Según Platón el encuentro con el pensamiento tenía que darse allí donde el pensamiento se “encontraba”: en la absoluta publicidad de un pensamiento compartido. Tendrían que pasar siglos para que el pensamiento se hiciese subjetividad, monólogo; para que se sintiese a la naturaleza distante y al individuo ajeno; para que el hombre huyese del mundo porque, tal vez, el mundo que buscaba ya no estaba ahí. ¿Habremos llegado hoy a esa situación? En esa soledad es donde parece que Platón había descubierto la verdadera esencia de la tragedia. Precisamente, cuando el héroe trágico alcanza su momento supremo, en el que la tragedia se levanta y lo muestra en la plenitud de su ser, entonces se transparenta también la clave de lo trágico: la soledad.

2.Necesitamos dialogar

  Hemos leído que el diálogo es la forma adecuada de la democracia. Y no podemos evitar una reflexión sobre nuestro entorno, nuestra vida actual. Parece ser que vivimos en una democracia, pero ¿Dónde está el diálogo? Los políticos, prácticamente todos, no dialogan, no se escuchan, no reflexionan antes de contestar. Se insultan, se critican, llegan casi a mentir para conseguir el favor de los ciudadanos que los hemos de votar.

  Los países, se enzarzan en guerras civiles, en guerras entre ellos, unos invaden a otros, son incapaces de resolver los asuntos de cualquier nivel a través del diálogo, del entendimiento.

  Vayamos a los ciudadanos, a los humanos hombres y mujeres, jóvenes y menos jóvenes. ¿Existe un verdadero diálogo entre nosotros? Vivimos la época del egocentrismo, casi egolatría y aunque no lo parezca de la soledad. Cada individuo se cree poseedor de la verdad absoluta, y la expone sin el menor rubor ni decoro.        

  El dialogo no existe. Las conversaciones consisten en hablar todos al mismo tiempo, no se escucha para responder, sino que se está al acecho para intervenir con la idea personal venga o no a cuento. Si alguien toma la palabra puede no dejarla salvo que lo hagan callar. Todos sabemos lo que le ha pasado al otro mejor que él mismo, lo que ha hecho o piensa hacer, lo que va a decir…Cada cual desea e intenta imponer su criterio. A veces todo queda en una sucesión de monólogos o en uno solo, único.

  ¿A qué lleva y puede llevar esta actitud? A la soledad, a la tragedia, como hemos leído más arriba. Si observamos el mundo que nos rodea, nos percataremos de que estamos muy solos. Necesitamos hablar, pero no sabemos dialogar.

 3 El diálogo en la enseñanza.

  Tradicionalmente el método didáctico más extendido, o cabría decir el único, ha sido y, me temo que aún en algunos casos sigue siendo, el de la exposición por parte del profesor y la repetición, a ser posible literal, del alumno al ser preguntado ya sea de forma oral o por escrito. Recuerdo cuando, siempre que me era posible y tal vez sin acordarme de Sócrates, planteaba a mis alumnos cuestiones para que opinaran y justificaran sus respuestas. Al principio les parecía extraño, tendían a defender una verdad única, la suya, tal vez aprendida en libro de texto. Pero cuando comprobaban que varios podían tener razón sin necesidad de coincidir en el diagnóstico se entusiasmaban y hacían girar los temas, las respuestas, razonando y justificando a partir de la lectura detallada, profunda del texto analizado. Este método es muy positivo para el estudio de la obra literaria, aunque, me temo que no muy utilizado. Yo, en cierto modo, o casi en su totalidad lo aprendí de un extraordinario profesor.

Se oye hoy, que la última reforma de la enseñanza, tiende a que el alumno aprenda a razonar, investigar, buscar por sí mismo la verdad. No obstante, si va a dialogar con el ordenador, si su contrincante va a ser una máquina, si le va a preguntar a Google para que le resuelva las dudas, poco habremos avanzado.

El diálogo profesor alumno es necesario, así como entre los alumnos. No digo que haya que renunciar a Internet, o despreciarlo (ni a la memoria). No. Bien utilizado es, puede ser, muy útil, pero no veo o me parece ver que vayan las cosas por buen camino.

 4. El diálogo en la literatura.

La Literatura, la cenicienta de la enseñanza, la denostada, marginada y poco apreciada, incluso hoy repudiada por algunos de los que deberían ser sus defensores, promotores, engalanadores, enriquecedores…

Pues bien. La literatura desde la noche de los tiempos, desde sus primeras manifestaciones, nos ha enseñado el valor del diálogo. Y no es necesario recurrir a lo más fácil, el teatro. ¿Qué hace el teatro si no remedar la vida cotidiana, las relaciones humanas? Sí, ya, existe el mimo. Es una forma excepcional de la que ahora no procede hablar.

Si nos acercamos la CANTAR DE MIO CID leeremos:

_¡Ay, doña Jimena, la mi mujer tan cumplida, Como a la mi alma, yo tanto os quería! Ya lo veis que a partir nos hemos en vida;

_Ay, mi señor, barba tan cumplida, aquí estamos ante vos yo y vuestras hijas, (muy niñas son y de pocos días), con estas mis damas de quien soy yo servida.

Leamos ahora el romance de “La jura de Santa Gadea” en donde también hallaremos el diálogo.

Son dos ejemplos muy significativos de como unos textos básicamente narrativos necesitan y recurren al diálogo que confiere realismo, vida, dinamismo al relato.

 Los ejemplos serían innumerables, pasando por el Quijote y todas las grandes obras y escritores de hoy. Pérez-Revere, Martín Gaite, Muñoz Molina y un interminable etcétera.

 No deberíamos olvidar como Galdós, se enamora del diálogo y lo introduce, incluye en sus novelas. Es un hecho constatado que, si una novela carece de diálogo, domina en ella la narración puede resultar agotadora su lectura.

Además, a través del diálogo se conoce mejor a los personajes. Son muchos los novelistas que nos transmiten casi todos los detalles de sus personajes a través del diálogo. Los oímos discutir, exponer sus ideas, sus sentimientos…Nos transmite su psicología…

 Después de todo ¿Qué es la literatura si no un intento de dialogo del autor con

el lector? ¿Tal vez se escribe, a veces al menos, porque no se encuentra un congénere con quien dialogar? Y, claro, el ser humano necesita comunicarse y la mejor manera es el diálogo.

Viene a ser lo que Carmen Martín Gaite llamó la búsqueda del interlocutor.

FIN

sábado, 15 de abril de 2023

 

      

Amaia, el eslabón familiar

   A Arturo, que no se ha separado de su mujer ni un instante durante el parto, le cuesta dominar la emoción cuando ponen en sus manos a su hija. Se la acerca a Sofía que sonríe feliz.  Disfrutan de unos minutos de intimidad en tanto esperan que traigan a la niña para su primera toma. Amaia ha decidido no morir de hambre. Se aferra al pecho de su madre como si llevara una vida ensayando. Pronto se duerme. Como advierte Arturo de que los hermanos y abuelos están a punto de llegar la dejan otro ratito con mamá.

De pronto se abre la puerta y aparecen como un ciclón sus cuatro hermanos. Qué de besos a su madre y a su hermanita. Les dan las gracias a sus padres por el regalo que acaban de hacerles. La miran y le hablan. A los pequeños les asombra que sea tan pequeñita y preguntan si la podrán coger. Claro que podrán, pero ahora han de llevarla al nido para que duerma. La niña, con unos preciosos ojos abiertos como si no llevara apenas dos horas en el mundo, parece mirar a sus hermanos. Incluso emite algún sonido que ellos interpretan como que les ha hablado. Por fin, la enfermera se la lleva.

 También a los abuelos los embarga la emoción. Se marchan con los niños a los que cuesta convencer.  Unas horas después, aparecerán los otros abuelos, esos que, sin serlo realmente, como tales se sienten. Arturo los acompaña al nido para mostrarles a la niña.

Tanto unos como otros comentan que esta niña viene a ser el eslabón que unirá definitivamente a la familia.

Apenas pasadas veinticuatro horas del parto, la doctora da el alta a Sofía. Llegan a casa donde espera al resto de la familia

Incluso Josefina y Queru, que ese día han querido coincidir, han hecho la comida y tienen preparado un regalito para la pequeña Amaia.

No obstante, lo primero que ve Sofía al entrar en casa es, sobre la mesa del salón, una docena de rosas rojas.

viernes, 31 de marzo de 2023

 

La mirada en la literatura

  Son los ojos lo primero que me atrae de las personas. Mas, tal vez sea la mirada lo que me interesa, incluso me puede llegar a fascinar.

  Tanto es así que esta inclinación, casi obsesión me ha llevado a indagar sobre el valor y/o el poder de la mirada en la literatura. Insisto. No hablo de los ojos. Hablo de la mirada.

  Hay miradas inteligentes, tiernas, acariciadoras, envolventes, dulces, tristes, alegres…; también las hay, pícaras, bobaliconas, lascivas, burlonas y casi insultantes, y tal vez también asesinas.

 Prefiero no explayarme en mis opiniones personales sobre el tema y centrarme en la importancia que muchos escritores de todos los tiempos, han dado a la mirada.

 Empiezo por la Edad Media. Cuando iniciamos, casi, la lectura del Cantar de Mio Cid, encontramos el verso “De los sos ojos tan fuertemientre llorando,” Lo importante de la escena es, creo yo, la mirada triste, angustiada, desolada del hombre que mira (aunque el texto dice vio) todo lo que ha de dejar atrás, su casa con todos sus enseres y sus recuerdos. Esa casa donde ha vivido con su familia que tampoco está ya en ella. Es algo similar a las miradas que vemos hoy casi cada día en los Informativos sobre la guerra de Ucrania, o el terremoto de Turquía o cualquier desastre ya sea natural o de origen humano.

  Otro ejemplo ahora de otra índole, podemos encontrar en El Libro de Buen Amor. Doña Endrina dirá, D. Melón: “Con saetas de amor fiere quando los sus ojos alça.” .no sabemos de qué color son los ojos de la dama, si no que con su mirada hiere de amor.

 Una mirada que también encontraremos siglos después en Garcilaso

_vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena; (soneto)

 Una mirad que lo dice todo de la persona que mira, de la mujer amada. Esa mirada que a pesar de su honestidad refleja amor, tal vez pasión y que, precisamente por ese contrasentido en la forma de mirar ejerce una acción especial en el hombre que la contempla.

También cuando en la Égloga I el pastor Salicio dice

Tus claros ojos ¿a quién los volviste?

Aunque informa sobre el color de los ojos, lo importante es la mirada, a quién mira. Porque debe ser a quien ha decidido entregar su amor.

Saltando épocas y autores llegamos a Góngora donde podremos encontrar algún otro ejemplo del valor de la mirada en la poesía. En el soneto que empieza “mientras por competir con tu cabello…” leemos:

“mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano
”

Evidentemente estamos ante la mirada. Igual que en los versos de “El Polifemo” donde

“Llegó Acis; y de ambas luces bellas

Dulce Occidente viendo al sueño blando,

Su boca dio, y sus ojos cuanto pudo,

Al sonoro cristal, al cristal mudo”.

Acis contempla embelesado el cuerpo de Galatea dormida (cristal mudo)

  ¿Qué decir del madrigal de Gutiérrez de Cetina que voy a reproducir completo, en donde la mirada es lo esencial?

Ojos claros, serenos, 

si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos

 

  Y llegamos a Bécquer el poeta romántico por excelencia, el sublime poeta del amor y de la poesía. Encontraremos en sus rimas múltiples ejemplos del valor y la fuerza emotiva de la mirada. Recojo algunos:

“hoy la he visto…; la he visto y me ha mirado “

o

“el alma que hablar puede con los ojos
también puede besar con la mirada.

Qué belleza, qué emotividad. ¿Y aquel otro?: “Por una mirada, un mundo”; 

  Mas no solo en la lírica encontraremos ejemplos de este tipo. Me he detenido en un caso de la novela realista “Pepita Jiménez”. Luis de Vargas, el seminarista que protagoniza junto a Pepita la novela dirá en algunas ocasiones:

“la suave y pura luz de sus miradas “

“se me antojó que Pepita me miraba compasiva”

“los ojos de Pepita, verdes como los de Circe, tienen un mirar tranquilo y honestísimo.”

“Cuando fija en alguien la vista, es tan clara, franca y pura la dulce luz de su mirada”

   No siempre las miradas, como hemos visto en los versos del Cantar, hablan de amor. También en la novela del siglo XX y actual podemos rastrear ejemplos muy significativos.

En SIDI de Pérez-Reverte: Miró hacia la matanza que había dejado atrás y se dijo que tras aquella jornada muchas madres, esposas e hijos iban a aguardar en vano”

.” Bajo los protectores nasales docenas de ojos lo miraban con respeto”

“con mirada de gavilán…”

“Lo miró el otro enarcando las cejas…”

Más ejemplos. En "Nubosidad variable…”  de Carmen Martín Gaite:

” Estábamos tumbadas en el campo mirando las nubes”

…"mirando las nubes amoratadas que se ensombrecían sobre el mar “  

Son infinitos los ejemplos del valor de, la mirada que podríamos encontrar en los textos literarios. Miradas que, como en la vida, dicen a veces mucho más que las palabras.

miércoles, 15 de marzo de 2023

   

Esculturas urbanas

 De algunos años a esta parte, las ciudades se han poblado de esculturas, algunas de gran belleza y simbolismo.

OVIEDO. Es una de esas en las que a cada paso se encuentra el visitante con algún personaje curioso que le invita a detenerse, casi a dialogar.

La primera, tal vez con quien desearía el viajero compartir impresiones es ¡cómo no! Ana Ozores, la Regenta. Protagonista de la novela de Clarín que tantos buenos ratos nos ha deparado. Ahí está, plantada frente a la Catedral, compitiendo con su torre, casi desafiante en su elegancia y belleza.



  Seguimos caminando y van apareciendo diversas versiones de la maternidad. Son esculturas de una ternura conmovedora. Algo que no acabo de entender, habrá que investigar, es por qué a las mujeres, en este caso madres, las representan desnudas.







También encontraremos oficios, trabajos, reproducidos con extraordinario realismo; tal vez incluso, con amor.

                                                             daguerrotipo 

                                                                    vendedoras.

  No podía faltar la imagen del viajero con su equipaje, no sabemos si a la espera de una diligencia, un taxi, la hora del tren o pensando en la búsqueda de un hotel o posada. La indumentaria y la impedimenta que lo acompañan nos ayudarán a decidir



Otros personajes, reclaman nuestra atención. Son mujeres.


                                                                  La espera


                                                        Esperanza caminando

   He dejado para el final uno de los personajes más simpáticos que nos ha acompañado muchas veces, en esos momentos de relax necesitado de un toque de ternura, humor, gracia, inteligencia e ingenuidad. La encantadora Mafalda nos espera e invita a sentarnos junto a ella  en el hermoso y también literario campo de S. Francisco.


                                                                                                        

                                                                                                          FIN

Hasta pronto.


martes, 28 de febrero de 2023

 

  

El sueño frustrado de mamá.

  No es Francesca, y no encontrarán las hijas cartas de algún amante furtivo, mas sus recuerdos guardan mucha información sobre una madre a la que no supieron conocer.

  Hace ya diez días de la muerte de Eloísa cuando las dos hermanas deciden volver a la casa materna. Hay que vaciar la casa, pero antes revisar todo lo que ha dejado su madre. Quizá les hará ilusión conservar algún objeto como recuerdo, repartirse los libros, y ¿qué hacer con lo que parece ser recuerdos o cosas a las que su madre guardara un especial cariño?

  Inconscientemente, quizá, deciden empezar por lo mas superficial, lo que aflora: libros, música, vajilla y cristalería, etc... Si coinciden en el gusto por algo, lo sortean. No van a discutir. Solo desean guardar algún recuerdo de su querida, y añorada ya, madre. A veces, les sorprende el título de alguna novela; no imaginaban a su madre aficionada a lo policiaco. ¿Y la música? Encuentran una variedad asombrosa Desde Beethoven o Rimski-Kórsakov a Falla o Albéniz; de Mocedades a Paloma San Basilio pasando por canciones francesas e italianas de su época o Nana Mouskouri. Tanto ópera como zarzuela. Ahora recuerdan haberla oído en un tiempo canturrear o tararear alguna de estas piezas; o llegar a casa y, si estaba sola, encontrar que tenía en su minicadena alguna de estas músicas y canciones. ¿Por qué nunca le preguntaron por esos gustos?

  Toca ahora el escrutinio de armarios y cajones. Ahí van a dar con la gran sorpresa. Por primera providencia, un diario. ¿Mamá llevaba un diario? ¿Desde cuándo? ¿Deben leerlo? ¿Qué hacemos? La mayor de las hermanas decide que si quieren saber cómo fue o quién era, en realidad su madre, deben leerlo.

     Hay días en que apenas escribió unas líneas, solo dar noticia de la jornada. Pero van a encontrar otros en que su madre se lamenta de que la están olvidando, ya no la necesitan y por tanto, no recurren a ella. Otros en que reconoce que tal vez es verdad que se está haciendo mayor y no cubre las expectativas, ya no la ven capaz de otra cosa que cocinar cuando se van a reunir y ahora ya cuidar de los nietos. Otro día la queja es profunda. No le gusta la visión que dan a sus nietos de ella. La han convertido en una especie de abuela cebolleta que cocina y hace calceta. Les hace gracia la frase, pero también les duele haber dado lugar a que su madre se sintiera tan sola y marginada. No se daban cuenta, no pensaban en ella. En otro momento se lamenta de que ya se lo discuten todo, como si se inventara lo que dice, como si solo dijera tonterías, majaderías; y no. ella aún no desbarra. Así irán enterándose incluso de asuntos más personales e íntimos  de su madre. ¿No fue tan feliz como parecía? Descubren algunos detalles bastante dolorosos. Las hermanas acaban llorando y cerrando el diario. Se lo turnarán para releerlo detenidamente. Se lo deben a su madre, piensan.

  Encontrarán cartas de amigas o las que ella les escribía en forma de borrador que conservaba. Les habla de su boda, del nacimiento de sus hijas y la felicidad que para ella supone cada nuevo nacimiento…

  Hay tarjetas postales de amigas desde algún lugar al que han viajado. Verdaderamente esta mujer, piensan, no vivió lo que había soñado, salvo en alguna breve ocasión.

  Llegan, al fin, en el fondo de un cajón, a una caja. Al abrirla encuentran una nota con la letra de su madre en mayúsculas que reza MI SUÑO. Sorprendidas descubren que es un traje de fiesta negro, con escote palabra de honor. Lo acompañan un collar de perlas majórica, una carterita de raso del mismo color y un chal plateado. O sea, que su madre había soñado en algún momento de su vida con ir a una fiesta, ataviada de esa manera. Pero, ¿por qué no fue? Más aún ¿por qué lo compró y guardó? Habrán de volver al diario y descubrir que fue un sueño acariciado desde su juventud, y llegado un momento, tanto le ilusionaba la idea, que lo compró y lo guardó por si en algún momento… Tal vez estoy un poco loca…Pero ese momento, está claro, jamás existió.

 ¿Se lo pondría alguna vez a solas para verse y hacerse a la idea de que estaba en esa fiesta a la que jamás pudo ir? La imaginan con el traje, guapa sin duda, delante del espejo y, tal vez, con los ojos arrasaos en lágrimas. Difícil saberlo ya.

Nunca se perdonarán no haber sido capaces de conocer realmente a su madre. Pensaron que con quererla era suficiente, pero ¿Qué es, en realidad querer a alguien?