Abro este blog con la intención de mantener un ameno diálogo con todo aquel que se acerque a él. Creo que lo más bonito de las relaciones humanas es esa comunicación que consiste en un intercambio de emociones, conocimientos, ideas….Esa comunicación que enriquece el espíritu.

"La relevancia de la comunicación humana, pues del contacto verbal surge un intercambio que aminora el dolor, palía la soledad y estimula el contento de vivir” Carmen Martí Gaite

domingo, 14 de abril de 2019

La huella de la tragedia griega en La casa de Bernarda Alba de García Lora



 
   Un curso en que en COU o tal vez ya en segundo de bachiller o secundaria tuvimos que analizar “La casa de Bernarda Alba”, una de las cuestiones que nos dio como orientación el coordinador de Literatura fue la siguiente: Mujer y tragedia en “La casa de Bernarda Alba”  
¿Cómo enfocarlo? En ese sentido no orientó. Yo, no sé si acertadamente, pero basándome en todo lo que había estudiado sobre el autor, decidí enfocar el tema de la siguiente manera.
1º) Sabido es que Lorca definió esta obra como “drama” (drama rural) a diferencia de “Yerma” y “Bodas de sangre” a las que llamó tragedias.
2º) No obstante, si nos detenemos en ciertos detalles, veremos que hay en La Casa de Bernarda Alba tragedia en el sentido de fenómeno andaluz (no la Andalucía de toros, pandereta y gitanos) si no
         La Andalucía trágica: mujeres enlutadas
                                           Lutos eternos
                                           Lamentos
                                          Culto a la muerte
        A lo largo de la obra la presencia de la muerte es constante. Desde el acto 1º
“se oyen doblar las campanas”, pasando por la presencia constante del luto, el negro,  hasta el desenlace con la muerte de Adela. 
3º) Diría yo que en la obra se deja notar la huella o influencia de la tragedia griega. Se pueden señalar bastantes reminiscencias. En:
     a) La condición de la mujer :
           Vida reducida al hogar (interior de la casa)
           Débiles, llorosas, asustadizas (Magdalena,)
           Pero también rebeldes, queriendo compartir el mundo de los hombres, quebrantar las leyes, cambiar (Adela) (“que no te vea llorar”)
           Guardadoras de las tradiciones: Bernarda igual que Antígona
           Enfrentamiento entre lo femenino y lo masculino
           Potencialidad femenina para intervenir en el universo masculino. Bernarda, viuda, dirigirá su casa, a los jornaleros, tomará las riendas.
     b) Personajes con rasgos de personajes trágicos (pensamos en mujeres).
               Poncia, como la nodriza,  unas veces, o el corifeo otras cuenta lo que no ocurre en escena: linchamiento de la hija de la Librada, la muerte de Adela... Es criada y es consejera….
              Bernarda, como Antígona, es una celosa guardadora de las tradiciones
              Adela, como Fedra de Hipólito, enamorada de quien no debe, muere ahorcada como Yocasta. (Es la muerte más frecuente en la mujer de la tragedia griega) Como las mujeres de la tragedia griega elige la muerte como salida
     c) Acción.
              El duelo. Coro de mujeres que lloran como en el coro de “Los siete contra Tebas”
              La forma en que el autor lo presenta: acotación “Por el fondo…)
              El papel de la vista: lo que no se ve (la calle); lo que no se quiere ver; lo que se es y lo que se parece ser. Ver al ser amado.
              Las acciones violentas, como en la tragedia griega (Edipo) no ocurren en escena, no se ven: episodio de la hija de la Librada, muerte de Adela, disparo contra Pepe el Romano.
   d) La lengua. Ambigüedades, insinuaciones, premoniciones…y todo el final.

Agradecería alguna opinión.

martes, 2 de abril de 2019

La carta



      Apenas se despierta ve un mensaje en el móvil. Era de Alberto ¿Podrías abrir tu correo? Es muy importante.
A ver qué quiere

  Querida Beatriz, mi Beatrice: Empiezo por lo más importante para que no haya ambigüedades ni malentendidos. Te quiero. Te quiero con toda mi alma y si me aceptas, mi mayor deseo es pasar el resto de mis días junto a ti.
Has podido observar que desde nuestro feliz encuentro he estado escribiendo. Una especie de diario comentando todo lo que habíamos hablado y lo que aún me quedaba por contar, que cada día era menos.
A ti te han quedado algunas cositas guardadas. Sé, o creo saber, porqué lo has hecho y te comprendo, pero recuerda que prometiste ir contándomelas cuando fuera oportuno. Creo que ya lo es.
Antes de tener el alta médica no me atrevía a decirte estas cosas, aunque supongo que algo habrás intuido pues eres, como has demostrado en todo este tiempo, muy inteligente.
Te dije que venía a explicarte que te había buscado, pero no podía decir que volvía a buscarte y pedirte lo que entonces no pude. En aquel momento vine a ofrecerte una vida en Italia, tal vez con algunas estrecheces y ahora, no iba a ofrecértela junto a un enfermo. Hoy puedo ofrecerte una vida tranquila donde tú quieras, de la forma que tú quieras. Siento no poder darte ya esos hijos que habrías querido tener, pero te ofrezco mi hija que sueña con hacerte la abuela de los suyos.
Cuando leí tu nombre en aquel periódico de Burgos comprendí que no te había olvidado. Cuando te vi al llegar a tu casa supe que seguía enamorado. Durante estos meses me he ido enamorando cada día más.
Me enamoré de una Beatriz preciosa, tímida, inteligente y muy estudiosa. Me he reenamorado de una mujer espléndida, aún preciosa, y la mejor persona que se pueda imaginar. Eres bella por fuera y por dentro. Me muero por abrazarte, acariciarte, mimarte, si me lo permites.
  No sigo pues vas a pensar que soy un cursi y con razón. Espero con ansiedad ver tu carita cuando nos encontremos dentro de un rato tras haber leído mi carta.
Hasta enseguida. Te quiero.
 Eternamente tuyo, Alberto

domingo, 10 de marzo de 2019

Viaje a Tenerife



 
   ¡Otra vez haciendo las maletas! Esta vez a Tenerife. del 15 al 22 de noviembre de 2004.
Así empieza esta vez el cuento de mi amiga Constanza que se ha empeñado en que haga una especie de viajes virtuales a través de sus relatos.
  El avión sale de Alicante. Vamos en autobús hasta el aeropuerto. Esto de los aviones para mí ya es coser y cantar. Me muevo por los aeropuertos como Pedro por su calle. Pero no nos vayamos por las ramas. El vuelo bien. El aterrizaje perfecto. Llevamos un comandante con un apellido muy curiosos que no consigo recordar; parecido al Llaneras que nos llevó a Lanzarote, algo que recuerda al lejano Oeste algo así como Rodeo. Bueno, ¡qué más da!
  Vuelvo a lo importante. Llegamos al aeropuerto Reina Sofía (Tenerife Sur) y la primera impresión al iniciar el camino en autobús hacia el hotel es decepcionante. La guía que nos acompaña, que tal vez advierte esta sensación en todos los viajeros, se adelanta y nos advierte: No se asusten. Estamos en la zona más fea y seca de la isla, pero tengan paciencia porque ustedes van al norte y eso ya verán que es otra cosa.
  Tiene razón; hacia la mitad del camino se empieza a ver otro paisaje, más vegetación, otro color en la tierra, más vida. Por fin llegamos a nuestro destino en Puerto de la Cruz: Hotel Sol Puerto Playa.
  Debería empezar por aclarar algún detalle sobre la isla. Por ejemplo que El gentilicio de la isla  es "tinerfeño/a", aunque también de manera coloquial se utiliza la denominación chicharrero /a, aunque  este  ha quedado   para los habitantes de la capital, Santa Cruz. Este curiosos  gentilicio, "chicharrero", procede de un término despectivo empleado por los habitantes de La Laguna , en otros tiempos  capital de la isla, para los del entonces pobre y pequeño puerto de pescadores, razón por la cual  los  de Santa Cruz debían conformarse con comer chicharros, un pescado pequeño y barato de  baja calidad.
  Ahora ya, a lo nuestro. Nos instalamos y salimos a comer ya desfallecidos pues entre pitos y flautas eran casi las cuatro. Lo hicimos en uno de los numerosos restaurantes próximos al hotel en el Paseo marítimo. Estuvo bien. Debió ser el único día que comimos bien o, tal vez, estábamos tan desmayados que ni nos dimos cuenta de qué comíamos. En general es uno de los viajes en que peor hemos comido. El bufet libre del hotel dejaba bastante que desear: las comidas incluidas en las excursiones, cuando la llevaban incluida, ni te digo. Y si no, había que apañarse de mala manera. Una pena porque hay cosas exquisitas que probar.
   Tras descansar un poquito nos fuimos hacia el centro del pueblo para verlo un poco y localizar el Hotel Dania en el que al día siguiente tendríamos reunión para ver el asunto de las excursiones. No me entusiasmó lo que vimos. Localizado el Dania volvimos a nuestro hotel para cenar. Como siempre nos fuimos pronto a la cama a pesar de una hora menos en Canarias.
  Por primera providencia, antes de abandonar la habitación salgo  al balcón  y tengo a la derecha el Teide y a la izquierda la playa.

El Teide al fondo

  Empezamos por dar un paseo por la playa jardín a la espalda de nuestro hotel. ¡Esto ya es otra cosa! Como su nombre indica es playa, playa de arenas negras como todas en Canarias, con sus sombrillas y sus hamacas y la gente tomando el sol. Pero es un jardín con palmeras, cactus y mil especies más de plantas que salpican de verde y colores las negras arenas. Un jardín diseñado por César Manrique. ¡Cuánto le deben estas islas a este artista! Espero que sepan conservar esta maravillosa obra y con el tiempo no la abandonen o lo que sería peor la destruyan. 

Jardín de cactus 

   Nos vamos hacia el Dania. Ahora de día todo es más bonito. Llaman la atención las casas. Típicas casas canarias con sus balconadas y celosías de madera. Contratamos excursión para todos los días.
                
Balcones típicos

   Terminad la reunión nos vamos a Loro Parque, donde estaremos de 12 a 6 . Es una mezcla de zoológico y jardín botánico. ¿una gozada! La vegetación extraordinaria por la variedad, la distribución y lo bien cuidada. Otro tanto ocurre con los animales entre los que destaca el tigre albino y gran variedad de loros y papagayos.

Tigre albino





   Presenciamos los shows de los loros, los leones marinos y los delfines. 

  
  Disfrutamos como niños, pero como adultos y abuelos pensando en lo que habrían disfrutado allí nuestros nietos, sobre todo el niño que ya disfruta con lo que ve; la nieta habría ido todo el tiempo señalando con su dedito y diciendo ¡miáaa, miáaa! (mira, mira).
  Fue un día relajante y muy aprovechado. Volvimos al hotel paseando por la playa jardín para ver la puesta de sol pues yo no puedo dejar de fotografiar esas maravillas de la naturaleza.


  A todo esto, ya estamos en el tercer día. ¡Con qué rapidez pasan los días cuando viajamos! Ha tocado madrugar y naturaleza, sobre todo. A las siete y veinte, hora canaria, nos recoge el autobús para llevarnos al puerto, al sur, al puerto playa de Los Cristianos, donde embarcaremos rumbo a la Gomera. El viaje fue un desastre y gracias que el mar estaba tranquilo. No se podía ir a descubierto sino metidos en un gran salón cerrado, en el que fue imposible tomar asiento junto a los ventanales razón por la cual a pesar de mis precauciones me mareé un poco. Después peor, pues la carretera que nos llevaba al bosque de laurisilva, objeto del viaje, era ¡cómo no! endiabladamente mala, pésima. Aguanté el tipo gracias a las paradas en los miradores pues al darme el aire me mejoraba u poco. Por fin el paseo por el bosque me devolvió la vida. Nunca había visto nada igual; esa espesura y humedad, ese silencio le daban un toque tan romántico. Hice el paseo prácticamente sola, disfrutando de la naturaleza en estado puro. Difícil la fotografía por la escasez de luz.

Curioso grupo de setas 

   El viaje de regreso fue espeluznante.
  Luego visitamos la capital, San Sebastián de la Gomera. Una visita rápida que dio para poco. Y volvimos a Tenerife.
  ¡Otro día, qué ritmo! Es jueves 18 y no ha habido que madrugar tanto. Nos recogen a las 8´45. El objetivo hoy es visitar el valle de La Orotava pero nuestra primera visita es  para la bananera El Guanche. Allí nos regalan una flor de Sterlizia que duró hasta casa y varios días más, y un plátano.;

La flor
   Paseamos por el jardín botánico y hubo cata de licores. Esto de las catas alcohólicas de buena mañana ¡a las 9´30! es muy gracioso.
Camino de la Orotava paramos en el mirador de Humbolt desde el que se contempla todo el valle y las ciudades que lo forman, con el Teide al fondo. Debe su nombre al geógrafo y naturalista alemán Alexander Von Humboldt, considerado el «Padre de la Geografía Moderna Universal» quien, según cuenta la tradición, al contemplar el valle se arrodilló y alabó su paisaje y vegetación. 

Panorámica desde el Mirador Humboldt
   
   El Valle de la Orotava, conocido por los guanches como «Taoro», está situado al norte de la isla de Tenerife y se extiende desde la vertiente septentrional del Teide hasta el océano. Llegamos por fin a la muy ilustre y noble villa de la Orotava. Conserva hermosas casas de la época de los primeros conquistadores, 
 El casco histórico fue declarado Conjunto Histórico Artístico y Monumental en 1976
 Paseamos por sus calles escuchando explicaciones de la guía y disfrutando de la contemplación de sus casas típicas y edificios señoriales y religiosos. Vimos algunas casas por dentro con sus magníficos patios. 




   Visitamos en una de ellas un taller de artesanía de bordado canario. Compré algunos tapetitos porque me gusta el bordado y me recordó cuando yo lo hacía.  Dedicamos la tarde a recorrer la zona opuesta del puerto hasta los lagos Martínez, diseño también de cesar Manrique.
 Terminamos fotografiando la puesta de sol en Playa jardín.
 Por fin vamos a Santa cruz de Tenerife, la capital, a La laguna y Por la tarde a Pueblo Chico.
 Dos horas de viaje. Claro esto supone que hay que madrugar todos los días.  Llegamos a La Laguna. La ciudad fue declarada  Patrimonio de la Humanidad  por la Unesco  en 1999 por ser ejemplo único de ciudad colonial no amurallada.
 Visitamos iglesias, casas y patios del estilo que ya conocemos. Tiempo libre para pasear, tomar y destormar café, visitar el mercado de las flores. 

Mercado de las flores
   Seguimos a Santa Cruz. Aparcamos en el puerto y en la plaza, la Plaza de España. Tiempo libre e indicación de donde se puede comprar, pero no cosas típicas.
  ¡Qué manía esta de que hay que comprar! Una cosa es llevarte un recuerdo del viaje, pero ¿Ir a Santa Cruz de Tenerife a comprar vaqueros, bolsos, etc.? No lo entiendo. Y he visto esta fiebre compradora en casi todos los viajes.
 Nosotros, a lo nuestro, a la parte antigua, callejeando por calles y plazas buscando la fotografía o la toma que valga la pena y nos recuerde de la manera más precisa el viaje. Tanto al entrar como al salir de la ciudad vinos el Centro Internacional de Ferias y Congresos y el Auditoria, ambos de Calatrava.


Auditorio

  Después de comer en Los Candiles, a Pueblo Chico que es un parque en miniatura como el de Madurodam pero que reproduce las islas Canarias con sus edificios, sus rincones típicos, costumbres, etc. Son muy curiosas estas reproducciones en miniatura de las ciudades. 


   A las seis ya en el hotel. Da gusto hacer estos viajes tan relajados ,pero se quedan muchas cosas por ver.
  El sábado 20 fue el día más flojo. Empezamos por Icod Alto. Nos detenemos en el mirador del Lance. Recibe este nombre de Mencey Bentor, un rey guanche que prefirió lanzarse al vacío desde este lugar antes que ser capturado por las tropas castellanas que conquistaron la Isla. No podía faltar, una enorme escultura en bronce de dicho personaje. Las vistas son impresionantes.
 En Icod de los vinos, el bajo, paseamos por las calles, contemplamos la panorámica desde una plaza en alto y entramos a la casa donde está el drago milenario, símbolo de la isla. Hubo, ¿cómo no? cata de vinos.

El famoso drago
  Después de comer, a los gigantes, un acantilado impresionante. 
  Como final Garachico con el Galetón y las piscinas naturales. 


 Paseo por el pueblo y al hotel.
 Y llega el último día. Águilas-Teide, con Jorge como guía, tal vez el mejor de todo el viaje. Se le veía bien informado incluso en lo geológico.
Con todo nos sentimos un poco engañados porque esperábamos estar más tiempo en el Teide.
Águilas resultó ser un parque parecido a un zoo-jardín botánico, pero de aspecto más salvaje que Loro Parque, con un toque selvático, incluso tuvimos que cruzar un puente colgante que apunto estuvo de estropearme el día con su balanceo. Lo mejor, el espectáculo con las aves de cetrería.
 Ya por la tarde recorrimos el parque natural de Las Cañadas del Teide, con parada cerca del parador para hacer un recorrido a pie.
 El mayor y más antiguo de los cuatro Parques Nacionales de las Islas Canarias se encuentra en el centro de la isla de Tenerife. Las Cañadas del Teide, un imponente conjunto repleto de acantilados, riscos, chimeneas y cascadas de lava. El volcán no se encuentra totalmente dormido, a pesar de que su última erupción fue en 1798. 
 El 22 de enero de 1954 Las Cañadas del Teide fueron declaradas Parque Nacional.
 Podemos observar   formas volcánicas, con caprichosos contornos y estructuras, que nos hablan del mundo interior de los volcanes y la tierra. El roque Cinchado es uno de los más famosos y populares elementos del conjunto, claro ejemplo de los distintos efectos de la erosión; y otras formas en las que podemos ver lo que nuestra imaginación nos dicte.

Roque Cinchado

El dedo de Dios (según los bien pensados)

Lo que cada uno quiera ver

   Echeide o Echeyde es el nombre que daban los aborígenes  guanches
 al Teide
  Fue lo mejor del día y nos supo a poco. Debido a la edad media de los viajeros el guía desaconsejó la subida en teleférico.
 Iniciamos el regreso con parada en un mirador con cafetería y tienda y otra en la tarta una curiosa formación geológica


  Al día siguiente a eso de las doce, salida para el aeropuerto.
  Me impresionó ver Lanzarote desde el avión. La cruzamos de S. a   N. Es un espectáculo inolvidable. Es curioso que a veces las cosas más sencillas son las que más impacto nos producen, emocionalmente hablando; es lo que a mí me ocurrió con Lanzarote que es la isla que más me ha gustado, aunque, dicho sea en honor a la verdad, las Canarias me han sorprendido gratamente


Fin del viaje. Y como despedida otra maravillosa puesta de sol.
Siempre agradecida a vuestras visitas.

jueves, 28 de febrero de 2019

Ya voy, amor



    ¡El mar! ¡Quiero el mar! -Sí, sí, vamos - Como tantos otros días, la sienta frente al gran ventanal desde el que se disfruta una magnífica panorámica marina. La dulce caricia del sol la baña. Es una mañana clara, diáfana y en el horizonte se funden cielo y mar en un azul intenso, de una belleza indescriptible. Está abrazada al muñeco que siempre la acompaña el de los dulces ojos soñados del color de ese mar que ahora contempla. Con la otra mano estrecha contra su pecho una bella edición de las “Rimas” de Petrarca. Mira al horizonte, abraza un poco más sus dos tesoros, cierra los ojos y sonríe.
No es tan triste como parece. Y si el lector quiere puede imaginar detrás una hermosa historia de amor.









viernes, 15 de febrero de 2019

Cuentos de amigas



   Esta vez la curiosidad es algo literaria.
  Acabo de leer “Cuentos de amigas”. Una colección de cuentos edición y prólogo de Laura Freixas. Conozco otra colección de la misma autora “Madres e hijas “que me gustó, lo que me ha animado a leer esta de la que pienso hablar.
  En esta ocasión no voy a hablar de la calidad literaria, que la hay, pues todas las autoras de los cuentos son mujeres consagradas como escritoras de prestigio.
   En la colección de “Madres e hijas” se hablaba de unas relaciones poco usuales o al menos no dentro del tópico, pues en casi todos los relatos la madre era bastante atípica, egoísta, dominadora, absorbente, etc. Había algo de cierto, algo que dolía, pero, al menos para mí, era fácilmente aceptable o asumible.
  Aquí, sin embargo, no he encontrado nada que relacionar con el concepto que tengo de la amistad. Precisamente los días 22 y 27 de enero de 2013 publiqué sendos artículos sobre la amistad bajo el título “De amicitia” I y II. En el segundo es donde hablo sobre todo de la amistad entre mujeres.
  Recupero de allí este texto de la psicóloga Martha Patricia Moreno.
    “Cuando las mujeres se unen y se comprometen mutuamente a formar parte de un círculo de amigas, están creando un crisol de transformación para sí mismas y un vehículo que propicia el cambio colectivo”.
  No es esto lo que he encontrado en la mayoría de los cuentos de este libro. Aunque no sea necesario llegar al extremo que tal vez propicia el texto, aunque el grupo sea solo de dos o tres mujeres, amigas, tiene más que ver con lo que leo ahí que con el enfoque dado al tema en estos cuentos.
  El concepto de amiga me lleva a recordar aquellos versos de Garcilaso de la Vega sobre las ninfas del Tajo a las que veía” …labrando embebecidas/ o tejiendo las telas delicadas, agora unas con otras apartadas/contándoos los amores y las vidas/…”
  Es así como la tradición ha visto siempre a las mujeres. Reunidas en su mundo particular, ajeno en muchos aspectos al masculino. Ayudándose y apoyándose unas a otras en sus tareas, en sus alegrías y en sus penas, guiadas por la necesidad de hacerse fuertes frente al universo de los hombres.
Contándose los amores y las vidas, riendo y/o llorando juntas, transmitiéndose experiencias y conocimientos de todo tipo.
  Insisto, no es este el concepto de amistad que encontramos en estos cuentos.
  Hay, tal vez dos , que en cierto modo pueden responder a esa idea tradicional de la amistad ente mujeres. El de Martín Gaite “LA CHICA DE ABAJO” y el de Juana Salabert” AMIGAS DE VERANO.” que encierran una crítica social. Hablan de la amistad nacida entre dos niñas de diferente clase social que, con los años, al separarlas la vida y las familias se ha roto. En el de Martín Gaite la niña de abajo, o sea la de clase baja, la hija de la portera, lamentará el olvido por parte de la que tantos años fue su mejor amiga.
 En el otro es la amiga de clase superior la que, al enterarse de la muerte de su antigua amiga, también de clase inferior, con la que disfrutaba en los veranos, lamenta haberla olvidado.
  En el resto no hay amistad sino lesbianismo. Está bien que se trate este tema con naturalidad, como tantos otros que, por suerte han dejado de ser tabú, pero creo que a las cosas como a los sentimientos hay que llamarlos por su nombre y sobre todo no confundir.
  En HIJOS DE HOMERO, Bernardo Souvirón, en cierto modo nos descubre la aparición de la amistad entre mujeres. Lo hace al hablar del amor sáfico. Dice:” si una mujer deseaba amor, amor simplemente, no contaminado, puro, debía buscarlo fuera del matrimonio y, por tanto, lejos del hombre……Debía buscarlo en otra mujer…”. Pero ¡ojo ¡continúa” si hay una palabra ambigua que pueda llevarnos, sin parecerlo, a equívocos, esa es precisamente la palabra amor…”.
  Eso es, no confundamos el amor que es amistad, hablamos entre mujeres, puede ser entre hombres y, aunque hay quien no lo acepta, entre hombres y mujeres con el amor que encierra otros sentimientos.
  Es cierto que también la palabra amistad se ha visto contaminada por esta cierta ambigüedad que puede encerrar; hemos oído con cierta frecuencia, sobre todo en un pasado no muy lejano, de un señor que tenía una amiga cuando en realidad tenía una amante; igual se podía escuchar de una mujer que tenía un amigo.
  Entiendo como amistad entre mujeres, aparte la que yo experimento , lo que nos dice la psicóloga Martha Patricia :” El poder invisible de los círculos de amigas sobre las mujeres que los componen es extraordinario puesto que permite la autoestima, el éxito y el desarrollo del talento, que tiene que ver con el hecho de que nos hayan escuchado y valorado, amado por lo que somos, animado y apoyado para que llevemos a cabo aquello que nos creíamos incapaces de hacer, puesto que cuando existe un apoyo práctico, o psicológico que pueda provocar un cambio significativo, es mucho más probable que ese cambio suceda; el hecho de que otras mujeres crean en nosotras, o tengan el mismo punto de vista, o bien sean modelos de conducta, tiene una influencia invisible y poderosa. Nuestra red de amigas nos aporta la fuerza para resistir ante la colectividad, la fuerza para seguir adelante…”
  Creo que no hay equívocos en estas palabras, aunque podamos ver en ellas un exceso de idealismo.
  Reitero que no me molesta en absoluto el tema tratado en estos cuentos, que en general son buenos literariamente hablando. Solo, que me gusta que se llame a cada cosa por su nombre, para no confundir al lector, por ejemplo. Creo en la precisión, aunque temo no haberlo sido yo suficientemente en este mi texto.
 Sería interesante conocer la opinión de otras personas, pero está claro que en estos tiempos de prisas y falta de tiempo es soñar un imposible.



jueves, 31 de enero de 2019

Visita a Albarracín del 6 al 10 de junio de 2005




  Del 6 al 10 de junio de 2005 a mi buena amiga Constanza y su marido se les ocurrió hacer una excursión a Albarracín. Como era de esperar, apenas volvió me puso al corriente de sus andanzas.
  El día que te hartes de mis historias de viajes me lo comunicas y yo dejaré de darte la tabarra- me dijo esta vez antes de iniciar su relato-. Mientras tanto ¡allá voy de nuevo!
  Emprendimos el viaje el lunes día seis a las 7´30 de la mañana. Nos gusta madrugar. Una manía familiar. Nada más salir llamo a mi hermana para felicitarla en su cumpleaños. Nos gastamos la broma de felicitarnos a primera hora en esta fecha (nuestro cumpleaños) tan importante para la humanidad, aunque ella (la humanidad) no lo sabe.
  Hacia las 9´330 paramos en el área de servicio de La marina, más o menos a la altura de Benidorm, a tomar algo y estirar un poco las piernas
  A la altura de Puçol tomamos la A-23 dirección Teruel. Otra parada en área de servicio cerca de Segorbe para descansar y seguiremos a comer en Teruel. A partir de aquí, en Geldo, tomamos la N-234 que encontramos (algo que se va haciendo implícito a nuestros viajes) en obras porque como han descubierto o asumido que Teruel existe han decidido hacer la que será la Autopista Mudéjar. El tramo se hace interminable, el coche se calienta y nuestra llegada a Teruel se retrasa hasta la 1´30. Buscamos aparcamiento y tras deliberar decidimos visitar la ciudad antes de comer.
  Un poquito sobre la ciudad. Parece que etimológicamente el nombre Teruel viene de dos palabras hebreas, “Thor” y “bat”, o sea lugar del toro. Otros opinan que deriva del nombre que los fenicios dieron al río Turia o Turriar a causa de la abundancia de toros que encontraron en el lugar y de ahí también el nombre de la ciudad.
  Es considerada Teruel la capital del Amor debido a la leyenda de los famosos amantes Isabel de Segura y Diego Marcilla inmortalizados por Hartzembusch en su obra “Los amantes de Teruel”. También capital mundial de la arquitectura mudéjar, por lo que iremos viendo al recorrerla.
  Recorrimos el casco antiguo que nos pareció minúsculo pero muy bonito e interesante. Hay algunos de los monumentos que forman parte del Patrimonio de la Humanidad “Arquitectura mudéjar de Aragón”. Así, la Catedral 


Fachada de la Catedral

 De ella destaca en este arte la techumbre del cimborrio

Catedral. Cimborrio y torres


Torre de la Catedral

       También las torres de las iglesias de S. Pedro, S. Martín y S. Salvador.

Torre de S. Salvador

 Otro lugar que no se puede dejar de observar es la plaza y fuente del Torico. 

Plaza y fuente del torico

   Comemos cerca de la plaza y damos otro paseo por la zona. Hay una bonita fuente amenizada con música de Strauss. Recogido todo en nuestras respectivas cámaras.
También bonitas casas modernistas. 


  Seguimos camino de Albarracín hacia las 4´30. La carretera de pronto empieza a subir y serpentear ¡era de esperar! Llegamos hacia las 5´15 al Hotel Albarracín (***). Sito en la que fue Casa de la Brigadiera que encierra siglos de historia. El recepcionista nos cuenta que allí se han hospedado príncipes, infantas y muchos personajes importantes de cuya memoria hay fotografías por todas partes.
  Como solemos hacer, descansamos aproximadamente una hora y salimos para un primer contacto con el pueblo. Lo recorremos prácticamente entero, paseamos por la orilla del río y el Parque Municipal desde donde fotografío la espalda del hotel. 


Panorámica desde el parque

 Hago fotos y mi marido graba, graba y graba.
  En realidad, Albarracín merece más que un relato un amplio reportaje fotográfico. No hay rincón que no merezca ser inmortalizado.
  Encontramos y visitamos el Molino del gato, donde queríamos cenar, pero no se puede porque es solo bar de copas. ¡Qué cosas hay hasta en Albarracín! Al fin cenamos enfrente, en la orilla de la carretera en el Restaurante Olimpia, donde como se verá más adelante, acabamos haciendo amistad con el dueño.
  De nuevo en el hotel preparo lo del día siguiente y ¡a dormir! No sin antes hablar con mi hija pequeña.
  Marte 7 empezaremos la auténtica visita. Salimos a desayunar en la tasca típica El Rosos recomendación de mi pequeña por sus tostadas. Un desayuno estupendo, pero resulta que cierran del 8 al 10, o sea que mañana buscaremos el lugar recomendado por mi hijo.
   Nos vamos hacia la oficina de turismo que abre a las 10 para buscar información sobre la visita guiada. Mientras esperamos paseamos y hacemos más fotos, ahora la luz es distinta a la de la tarde y las cosas se ven de otra manera. También da en otra dirección por lo que permite fotografías y tomas distintas, sobre todo desde la balconada de la Plaza Mayor.


Plaza Mayor

  Tiene esta plaza una peculiaridad propia del pueblo: la irregularidad geométrica. Tiene forma de U y está rodeada por edificios de los que llaman la atención los balcones y fachadas. También, como es natural tiene su parte porticada. 


Típica balconada en la Plaza Mayor

 
Por fin abren la oficina y nos dan un mapa y la mínima información porque la pedimos, si no ni eso. Sí, un número de teléfono para la visita guiada que nos recomendó mi hijo. Llamo y quedamos a las 11´15 en la plaza para unirnos a un grupo que viene de Cuenca (tercera edad, claro). Mientras hacemos hora nos vamos a dar una vuelta y ¿qué crees que pasó? Sí. Efectivamente. aunque parezca imposible, nos perdimos. Nos perdimos uno del otro o lo que es igual se me perdió mi marido. En un lugar en que teóricamente y según todas las leyes de la lógica sería imposible pero que en nuestro caso …Como puedes imaginar hay dos versiones del hecho que naturalmente se vive y se ve desde perspectivas distintas. Estuvimos perdidos casi una hora; tanto es así que tuve que llamar a la guía, Cristina, y decirle que si cuando tuviera el grupo completo no habíamos aparecido se fuera, que ya haríamos por encontrarla. Tuvo la gentileza de indicarme donde iría primero para que la pudiera localizar pronto. A todo esto, cosa rara, mi marido tuvo la feliz idea de activar su móvil (si lo hubiera hecho antes otro gallo nos cantara) y localizarme. Total, que paree que no nos habíamos separado más de 5 metros, según él, y no nos habíamos visto. Quizá el problema es que a distancia ya no vemos muy bien. El caso es que yo echaba chispas. Me preguntaba por qué sigo viajando con él, que estoy harta de su camarita y de sus tomas y que la próxima película la va a ver su mamá. Estas y otras lindezas pensaba yo cuando, por fin, sonó el teléfono, razón por la cual mi voz al contestar tenía un tono y timbre que no daba lugar a dudas sobre mi estado de ánimo. Le transmití varias de las cosas que había estado pensando y otras que se colaron de rondón y tras discutir quién era el culpable nos fuimos a buscar a Cristina. La discusión volvería en la comida y por la tarde que al volver a la placita de marras se empeñó en hacer la reconstrucción de los hechos, según su perspectiva y sin querer dar crédito a mi relato. Al final naturalmente, cada cual se quedó con su verdad.
  Por fin nos unimos al grupo que estaba a punto de empezar la visita. Interesante. Tenía razón mi hijo porque va contando la historia de varias casas, el porqué de su color. Los edificios se presentan apiñados y monocromáticos, pues la gran mayoría están construidos con madera de la sierra de Albarracín y el característico yeso rojo de las montañas del Arrabal, que el Ayuntamiento proporciona cada vez que aprueba una licencia de obras. 


Se puede apreciar el color delas casas

  Pero hay una, la única en el pueblo que tiene un color diferente, es azul: la casa Azul de los Zuloaga. En torno a este detalle hay dos versiones. Una es una bonita leyenda, una historia de amor del siglo XVIII.  Se cuenta que uno de los jóvenes de la familia se enamoró de una bella andaluza, se casó y se la llevó a Albarracín. La pobre chica no conseguía acostumbrarse a su nueva tierra. Añoraba sus costumbres, la luz, su casa. El enamorado para compensarla le pintó la casa de azul que gustó a su enamorada.
  Para algunos la realidad es menos romántica. Fue la forma de esta familia de demostrar que su poder económico superaba a todos los demás. La teníamos casi junto al hotel.

La Casa Azul

 Nos hizo ver (yo ya lo había visto) el estilo de las balconadas de la Plaza mayor (castellanas), o esa ventana esquinada de línea renacentista que hay en la plaza y recuerda muchas vistas en Úbeda, Baeza y Trujillo. 
  Otra curiosidad de Albarracín sobre la que llamará nuestra atención, son los famosos llamadores. Estos llamadores tienen forma de lagarto o dragón y comenzó a utilizarlos en sus puertas el Obispo. El origen, parece ser, se encontraba en el imaginario de que cuando los lagartos aparecen en primavera y verano, son periodos de riqueza por la recogida de la cosecha. Cuando desaparecen debido a las temperaturas, la vida se hace más dura. Los más poderosos del lugar, imitando estos llamadores eclesiásticos, fueron incluyendo estos elementos, e incluso multiplicándolos. Eran un signo de relevancia social. A veces se pueden ver dos o más en una puerta.
  No obstante, hay que recordar que los hay de formas variadas. Pueden ser simples piezas alargadas, mazos, o argollas. Parece que cuando son redondas les llaman aldabas y cuando alargadas o de brazo, picaportes





También llaman la atención las rejas.


  Seguimos con la Catedral 





   De paso, llama la atención sobre detalles que si vas solo tal vez no aprecias, como la casa del abanico y los tejados superpuestos.
 Terminamos la visita solos con ella porque el grupo tenía hora de salida. Paseamos y charlamos.
  Dimos otra vueltecita para inmortalizar con nuestras cámaras algunos detalles y nos fuimos a comer. Lo hicimos en Café Bar CASINO donde llegamos a la conclusión por las características del local, grandes ventanales dando al río y al pueblo, que era el que nos había aconsejado mi hijo para desayunar. ¿Qué comimos? Truchas con jamón.
  Nos fuimos al hotel a descansar un rato. No hacía mucho calor, pero el pueblo se queda desierto y llevábamos casi 5 horas pateando
Después de la siesta, el “paseo fluvial del Guadalaviar”. Es el nombre que tiene aquí el Turia. Consiste en dar la vuelta al pueblo siguiendo el curso del río, por un caminito que empieza en el Parque Municipal prácticamente y acaba en el Portal del Agua. 


Portal del agua
  Se puede dejar antes y subir a la torre Blanca, pero nosotros seguimos hasta el Molino del Rey y luego por un camino más ancho ya al portal. En algunos tramos hay una pasarela de madera para poder completar el recorrido. Es muy agradable y tiene tramos muy bonitos con lirios de agua y otras flores, pero la hora no me permite hacer más que un par de fotos que además no salieron bien.
 Seguimos descubriendo nuevos detalles del pueblo y volvemos a disfrutar de los ya vistos como la panorámica desde la balconada de la Plaza mayor, las perspectivas de las calles partidas por la luz en dos zonas una iluminada y otra en sombra que re recuerda a Valle Inclán en las acotaciones de Luces de Bohemia; 

Panorámica desde la Plaza Mayor

Vista del castillo desde la Plaza Mayor

  Al atardecer, una cervecita (cervezón) en el Molino del gato y volvemos a cenar al Olimpia. Al salir hace un fresquito que invita a abrigarse. Desde el balcón de hotel volvemos a contemplar el pueblo iluminado. Mensaje a los dos hijos que conocen el pueblo y nos han orientado. ¡A dormir!
  El día siguiente, miércoles hemos decidido dedicarlo a las pinturas rupestres. Desayuno en el Casino y ¡en marcha! Mi marido creía que íbamos a ir en coche, pero mi hijo me había hablado de una ruta por el barranco, muy bonita, a pie, claro. Me llaman los dos en cuestión para contarme problemas que solo una mamá puede resolver, aunque sea a kilómetros de distancia. Mi marido propone desactivar el móvil Emprendemos el camino, como es natural equivocado. Vamos por la carretera y yo recuerdo que lo que me contó mi hijo no es eso. Lo llamo, me orienta y, por fin, estamos en la senda adecuada. El panorama es impresionante. 
 Al principio vamos muy solos, pero pronto nos alcanza un grupo de extranjeros con los que vamos coincidiendo casi todo el camino. Son mayores como nosotros o más y hacen el camino en forma de trotecillo y parada. Nosotros vamos más regulares con lo cual los adelantamos, nos adelantan, hola, hasta luego, son muy saludadores. Al fin los perdemos y el resto del día iremos solos.
  El camino tiene tramos con alguna dificultad, pero a nosotros aún no hay dificultad que nos detenga, aunque quizá deberíamos ir haciéndonos otros planteamientos. Por prudencia, solo.
 Llegamos al primer abrigo (es como se llama a las pequeñas cuevas que encierran pinturas)” La fuente del cabrerillo “que nos deja un poco fríos pues hace falta paciencia, imaginación y agudizar la vista para ver algo. Con un poco de suerte conseguimos distinguir el caballo.
 A partir de aquí el camino se va haciendo más difícil. Atravesamos una zona boscosa con sombra y desembocamos en un camino ancho, pero con una ligera pendiente y a pleno sol. A poco un indicador nos hace salirnos y llegar al segundo grupo de abrigos (2-3-4) en donde lo que mejor se ve es “Toricos del prado del Navazo”, incluso los puedo fotografiar. Volvemos al camino y por suerte hay un lugareño que nos orienta para seguir. Así llegamos a la zona de Centro de Información (cerrado), zona recreativa, todo ya junto a la carretera al otro lado de la que se encuentra el camping.
  Nos sentamos, comemos unas barritas energéticas y seguimos hacia otro grupo de abrigos (6-7-8-9-10-11) más el jardín botánico que se atraviesa para llegar a las últimas y el mirador que más bien parece un lanzador de parapente o de cualquiera que se detenga si hace algo de viento. Si no recuerdo mal aquí tampoco todas las figuras eran fácilmente localizables, a excepción de “el arquero”, que era lo que yo perseguía desde que emprendimos la excursión, pero es muy chiquitín. 



Esa figura diminuta que se ve en la parte superior es el famosos "arquero"
    Comemos y le pregunto a mi hijo, vía mensaje, si se vuelve por el mismo sitio. Me contesta muy apurado por si nos ha metido por un camino demasiado difícil y su mamá se tuerce un pie.  Cuando le digo donde estamos se pasma pues hemos llegado el doble de lejos que ellos. ¡No sabe con quién se la juega! Volvemos por el barranco, a toda mecha, cuesta abajo, pero esto para las piernas es casi peor. En dos horas nos plantamos en el hotel. Le pongo un mensaje” tranqui, ya en la cama”
  Beber mucho, mucho. Ducha, siesta. Me duelen las piernas horrores. En qué me veo de poder salir, pero apenas empiezo a andar se alivia el dolor. Han sido casi nueve horas andando. Damos un paseíto y cenamos donde siempre. Menos mal que nosotros “no nos casamos con nadie”, solo somos de ideas fijas y si un sitio nos gusta volvemos hasta hacer amistad como nos ha pasado con el dueño del Olimpia. Pero esta historia hay que contarla mañana.
  Nos vamos al hotel a ver el partido de la Selección. Yo más bien me lo duermo. Tanto es así que no recuerdo cómo quedó.
  El día siguiente, jueves 9 casi nos sobró. Tuvimos que inventarnos algo para cubrirlo. Desayunamos donde siempre, el Casino, y nos fuimos a Calomarde en busca de una cascada, cuya visita se aconsejaba en unos mapitas informativos en el pueblo.
  Por no variar nos pasamos la cascada que está antes de llegar al pueblo y a la salida había un indicador que decía” Cañón de los arcos”. Allí estaba parado preguntando un matrimonio que había cenado en la mesa contigua a la nuestra. Nos saludamos y emprendemos el camino juntos, pero no revueltos. Un canalito de agua a un lado y otro. Llama la atención una enorme roca que sugiere la cabeza de un camello, frente a la que un letrero dice “El Morricón” o algo así.

Aquí está

  Llegamos a un punto en que sentimos la sensación de haber sido timados. Volvemos y es entonces cuando se ven los arcos naturales en la roca. Al fin, ha valido la pena.


Los arcos

 
Habíamos pensado llegarnos al nacimiento del Tajo, pero los compañeros de paseo nos dicen que ellos han estado y solo se ve una escultura y un letrero que dice nacimiento del Tajo. Así las cosas, decidimos volver a Albarracín y ver la cascada. Ya en el coche le preguntamos a un hombre que dice ¿la cascada? A dos kilómetros, pero cuando hay agua. ¡Pues estamos bien!
¡Día lucido! A pesar de todo paramos. La cascada existe, es bonita, pero está bajo mínimos. Cascadilla en el más amplio sentido de la palabra. 

La cascadita

  Volvemos a casa haciendo una parada en un bonito paraje a la orilla del río en una alameda o chopera o lo que sea porque mi marido no acaba de aclararse.


   
A lo largo del camino muchas zonas parecidas a los ríos de piedra, pero no hay buen sitio para parar lo que siente dolorosamente el geólogo-cámara.
  Dejamos en el hotel lo que sobra y nos vamos a tomar una cerveza con boquerones en la tasca de la Plaza mayor y luego a comer a ¿lo adivinas?¡exacto, al Olimpia! El dueño nos recibe con palmas y olivos, nos cuenta su historia, la cocinera es su mujer-muy buena -le decimos; a los cafés invita la casa por la insistencia; me regala la cerámica del helado y otra a juego: total, dice, yo la pago y ustedes la pagan. Aún volvemos a cenar y entonces invita a la cerveza de mi marido. Si estamos un día más comemos gratis. Nos despedimos y quedamos amigos para siempre, la, la, la. Me ha recordado cuando en Cangas de Onís comíamos todos los días en El Abuelo. ¡Ay, la naturaleza humana! O la nuestra.
  Por fin el viernes 10 para casa. Salimos a las 8´30. Dejamos el equipaje en el coche y desayunamos en El Casino. Entre Teruel y Valencia ligera llovizna incluso lluvia un rato. Hacia las 10 la primera parada. No hay el atasco de la ida. Hacia la una, parada en La Marina para comer. A las 4´30 en casa. Tengo la impresión de que la vuelta ha sido más rápida, un poco al menos.
Espero tener una temporadita de descanso. Ya veremos.

 Un viaje para recordar ¿Verdad?