Abro este blog con la intención de mantener un ameno diálogo con todo aquel que se acerque a él. Creo que lo más bonito de las relaciones humanas es esa comunicación que consiste en un intercambio de emociones, conocimientos, ideas….Esa comunicación que enriquece el espíritu.

"La relevancia de la comunicación humana, pues del contacto verbal surge un intercambio que aminora el dolor, palía la soledad y estimula el contento de vivir” Carmen Martí Gaite

martes, 17 de enero de 2017

PARA LISTO, YO (el pecado de la soberbia)

 En casi todas las listas de pecados, la soberbia (del latín superbia) es considerado el original y más serio de los pecados capitales. Se suele definir como un deseo de ser más importante o atractivo que los demás. Ser el más listo. Al que nadie se la pega.
      Desde su nacimiento en una sencilla familia cristiana,
  había sido  educado en la humildad.
-Sé humilde- le decía su madre- no eres mejor que los demás
-No peques de soberbia como hizo Luzbel- le decía el cura en la catequesis
-No seas orgulloso pues nadie te respetará- repetía una y otra vez el padre.
-No seas vanidoso que te perderás como el cuervo de la fábula repetía la abuela
   Fue creciendo y empezaron los estudios.
   El profesor de literatura: Dante coloca en la primera terraza del purgatorio a los soberbios.
   El Arcipreste de Hita censura el pecado de la soberbia en su fábula del “caballo y el asno”
   El profesor de griego empezaba su clase con la frase del Eclesiastés: “MATAIOTES MATAIOTETON KAI PANTA MATAIOTES” escrita con mayúsculas en el encerado.
    Con estas enseñanzas el pobrete cada día era más apocado. No quería pecar de soberbio pero empezó a pecar de pacato.
   Así sus buenos amigos le decían constantemente
-    -Tienes que creer un poco más en ti mismo.
-No debes asustarte tanto ante el profesor, no es el coco,
-No les des a todos la razón, creen que eres tonto
   El tiempo pasaba y tras mucho sufrir consiguió  acabar la carrera. Ahora tenía dos problemas añadidos. El más importante, quizá, las chicas.
-No eres peor que los otros-le decía su mejor amigo
-Hazte de valer
-Pero  es que me educaron en la modestia y la humildad. Me lo grabaron a cincel
-Ya lo veo. Eso está bien pero hasta las  virtudes hay que saberlas administrar. Como lo harías con tu sueldo para llegar a fin de mes. Decídete.  Demuestra a todos  que eres inteligente, gracioso. Si eres fantástico ¿por qué andas siempre como asustado ante todos? Eres mejor que muchos
   Por fin llegó el momento de las oposiciones y otra vez el mismo problema. Siendo, como era inteligentísimo tuvo grandes problemas para aprobar.
   Un día su mejor amigo, harto de darle consejos sin conseguir borrar aquella “buena educación” le soltó
-Di alguna vez ¡¿quién como yo?! ¡Coooño!
   Y él intentó empezar a ponerlo en práctica, con poco éxito de momento, pero progresando adecuadamente. Hasta aquel día.
   Había quedado con los amigos para toma unas cañas. Llegó al lugar de la cita y empezó a dar vueltas en busca de un aparcamiento. Por fin, ya cansado, vio un hueco pero ¡mal asunto! junto a la acera una señal de tráfico indicaba Prohibido aparcar. Precisamente en ese momento decidió poner en práctica lo de ¿quién como yo?: Pues aparco aquí porque quiero. ¡A mí me vas a decir tú dónde tengo que aparcar! Y aparcó, cerró el coche. se ,fue a tomar las cervezas. Cuando volvió a recogerlo, el vehículo había desparecido. ¡Oh consternacione! Se lo había llevado la grúa.
Investiga dónde está, llega como Dios te da a entender, demuestra que eres el dueño, paga una multa y te lo puedes llevar.
¡Para una vez que pecó de soberbio…!

 (Julio 2016)

domingo, 1 de enero de 2017

“Un velero bergantín”. Defensa de la Literatura


Autor Luis García Montero
 Una obrita digna de ser leída por profesores de Literatura, pero, tal vez más por lectores sin formación literaria y sobre todo futuros escritores.

  Para ser sincera he de decir que el primer capítulo me decepcionó algo, dado que el título era muy sugerente. Pero pronto hallé lo que buscaba y esperaba encontrar.
   He dicho que me decepcionó porque, al principio, el autor solo se centra en el tema de la CANCIÓN DEL PIRATA, concretamente en la canción o sea la estrofa que canta a la libertad, incluso con una ,aunque velada y sutil, alusión política. Me extrañó que todo un poeta, además de profesor de Literatura, centrara la atención solo en el contenido, en el significado, de un poema como este. Un poema que dejando a un lado lo que dice, que evidentemente nos atrae y emociona, es mucho más que eso. Un poema con un ritmo poético y una musicalidad extraordinarios. Versos que es imposible leer sin seguir el balanceo de las olas del mar o de una cuna que se mece para dormir a un niño. O versos como “yo me río…” iniciado con un monosílabo que rítmicamente lleva un poderoso acento que le proporciona una fuerza semántica extraordinaria. Porque un poema, si nos emociona, no es solo por lo que dice sino por cómo lo dice
  Un poema así, pensaba yo, no puede servir solo para sentir la libertad. Pero casi al final del capítulo abre la puerta a ideas muy interesantes cuando dice que “la lectura nos enseña a ponernos en el lugar del otro, pero no deja al otro sin lugar” Bonito ¿verdad?.

“El otro” un tema que va a ser, a partir de aquí, el centro del libro.
Así veremos como el poeta, o el escritor en general, al escribir se pone en lugar del otro, del posible lector; de la misma manera que se va poniendo en lugar del personaje que va creando, porque es la única manera de crearlo. Por tanto, nos va a hablar también  del” yo poético” algo poco conocido. Por regla general cuando se lee poesía se piensa que se está leyendo la autobiografía poética del autor y no es así exactamente. El poeta crea un personaje que es, en realidad, quien habla, siente, vive en el poema.
 Mientras que el lector, al leer, también se pone en lugar, no solo del autor, sino de los personajes; se identifica con ambos, vive con ellos, llora y ríe, ama y odia. Siempre poniéndose en lugar del “otro”.
  Leer, pero leer sin prisa y leer a los clásicos. Cabe aquí recordar que hay que saber leer. Como decía el Arcipreste de Hita, el libro es como un instrumento musical que según se toca así suena. Eso ocurre con el libro, con los libros. No cabe leer, por ejemplo ,La Celestina viendo en ella solo la trágica historia de dos amantes sino también el aviso que se da a los jóvenes de que el amor mal entendido, mal practicado puede ocasionar grandes males. Es decir que se puede además extraer una enseñanza, aviso ético, o moral como sería en la época incluso hoy  para muchos.
   Al hablar de las prisas con que todo se hace hoy, incide en un tema muy interesante y de rabiosa actualidad. Aconseja a quien piense escribir que lea, que no desprecie a los clásicos pues de ese pasado tendremos que hacer el futuro. Escribir pero habiendo leído mucho. antes; y releyendo lo escrito pues no es cierto que en la improvisación esté la verdad .Y mucho menos, diría yo, la belleza de un texto literario. Me viene a la memoria otro clásico, Fray Luis que decía que “escribir es negocio de particular juicio…”
  También tendrían que recordar a los jóvenes y noveles escritores que todos los grandes de la historia de la literatura leyeron a sus antepasados. Recordemos como en Garcilaso está Petrarca mientras en Góngora está Garcilaso; o en Neruda están Fray Luis y Quevedo (por lo menos); y en Pérez –Reverte está Galdós y así un largo etcétera.
  Se lamenta de que esta dinámica de las prisas nos ha llevado a pensar que lo que vale es hablar sin haber pensado lo que se va a decir; incluso, que ser libre significa hablar mucho sin tener opiniones propias. Esta idea me ha hecho reflexionar acerca de tantas veces como  oímos hablar, como si lo hicieran ex cátedra, a personas que únicamente están repitiendo lo que han oído en los Medios o han visto en Internet. Sobre todo lo de Internet ya clama al cielo pues se piensa que lo que aparezca en una página web es artículo de fe.
  Todo esto de la prisa es algo que tengo comprobado y me ha llevado a sentirme identificada con el autor.
  Habla también de la función del profesor de literatura, o el profesor en general. Es muy curioso lo que dice acerca  de que cuando el profesor cierra la puerta de su aula, todo lo que ocurra dentro es su responsabilidad pues lo que hace es abrir una puerta a otro mundo, a ese mundo que debe mostrar a los alumnos. A este respecto habría mucho que decir. Lleva a reflexionar por largo y tendido a quien ha tenido el oficio de profesora de literatura durante más de treinta años. Y aún hoy se siente así.
  He dicho oficio y no profesión porque de oficio habla también el autor, al referirse a que hace falta una especialización para realizar un oficio. Y se refiere incluso, al oficio de poeta, de escritor. Un oficio, deducimos de sus palabras no requiere únicamente estar especializado sino también trabajo, muchas horas de trabajo.
  Esto me ha llevado a llevar a cabo ciertas consideraciones  sobre varios temas. Uno surgió con la última reforma de la educación. Ese volver a los años sesenta y setenta del siglo pasado cuando un profesor, si  era de letras ya  podía dar clase de Historia, Filosofía …cualquier materia de este ámbito o similar. ¡Qué disparate! Y eso yo lo he vivido. ¿Para qué, entonces, me pregunto, hacer una especialidad? ¿Puede ese profesor impartir con el mismo entusiasmo todas esas materias que estudió pero que no domina? ¿Cómo podrá transmitir a sus alumnos con claridad ideas y conceptos que él no tiene claros? Aun siendo especialista, recoge también este detalle el autor. Un profesor aprende dando clase; porque (y volvemos al “otro”) ha de ponerse en lugar del alumno para encontrar el modo en que este lo entendería. Qué razón tiene. Cuántos recuerdos y cuántas anécdotas, me ha sugerido esta parte del libro. Una frase que no me resigno a no recoger “Entre el alumno y el profesor se da un viaje continuo de ida y vuelta muy parecido al que se  provoca entre autor y lector”
  Otro problema, este a nivel general, se plantea en los trabajos de cualquier tipo. Hoy muchas personas se ven obligadas a realizar el trabajo que salga aunque no sea su especialidad. Difícilmente lo hará igual que un especialista. Esto, dice el autor es trabajo pero no oficio.
  Y, lo más curioso , y que todos los escritores noveles deberían leer, ser poeta, ser escritor es también un oficio. Requiere conocimientos que se habrán adquirido leyendo a los clásicos, desde los griegos al siglo XX. También dedicándole muchas horas, escribir, corregir, releer, volver a corregir…Algo que desgraciadamente hoy no se hace. Se piensa que ser un genio es echar al mundo lo primero que a uno se le ocurra. He recordado, a este propósito, como la mayoría de los grandes y buenos escritores de todos los tiempos hablan de trabajo, de luchar con las palabras para encontrar la más adecuada, más expresiva, la que mejor suene. También he recordado haber leído una obra sobre Miguel Ángel en la que en dos ocasiones al gran escultor y pintor le llaman genio y él responde que de genio nada, que en esa obra hay mucho trabajo.
  Completa el autor su  obra recurriendo al ejemplo y somero análisis de varios poetas, García Lorca, Brines, Cernuda, Gil de Biedma, para seguir insistiendo en los temas de los que hemos hablado.
  La conclusión es que la literatura es importante y necesaria porque, además de ser arte, ayuda a vivir otras vidas, a reflexionar sobre temas varios y a disfrutar.
  Defiende, como es lógico, mantener las Humanidades pues” la democracia necesita de las Humanidades.”
   La propuesta, pues, de esta obra, de acuerdo  con Darío Villanueva, es  que tenemos la obligación de defender la idea de que la literatura constituye un elemento imprescindible para la formación de los ciudadanos en múltiples aspectos.

Una obra muy interesante que vale la pena leer con detenimiento.                                                                                                                                                                                                   Como siempre,quedo a la espera de algún inteligente comentario.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

martes, 20 de diciembre de 2016

La misteriosa desaparición de las tortitas

:    (Cuento de Navidad )

   Este año no me van a sobrar golosinas navideñas. Pensó la abuela mientras se hacía una detallada lista de todo lo que debía comprar. Variedad pero cantidades razonables que luego me quedo yo, como el chinico de San Antón, comiendo dulces hasta el día de los enamorados y mi cintura…
  Hacer esta lista le recordó tiempos pasados, muy lejanos ¡Qué tiempos!
  Llegaron los días navideños. Empezaron a acudir los hijos y nietos. La casa se llenó y a ella, que tan bien se había organizado, no le salían del todo las cuentas (sobre todo las del tiempo). Apenas llegaban ya querían ir dando cuenta de los dulces y ella: ¡tranquilos, que aún no es Navidad! Hay que empezar el día de Noche Buena.
  Cuando el día 23 decidió ir preparando las bandejas con los dulces para cada día, observó sorprendida que en la bandeja de las tortitas de recado que tenía ya preparada faltaba una. ¿Cómo podía ser si la tenía algo escondida porque no debía salir hasta el desayuno del día de Navidad?.
   Como es natural preguntó a mayores y pequeños. Todos dieron la negativa por respuesta. Resignada, repuso la tortita volatilizada y volvió a colocar la bandeja, esta vez, un poquito más escondida
. No sé de qué me sirve ser tan organizada, pensó, si ahora se evaporan las cosas.
   Durante la comida todos reían hablando del episodio y la nieta más pequeña, de solo cinco años pero más lista que “los ratones coloraos” dijo: ¡Abuelita, a ver si te la has comido tú por la noche!  ¡Sí. Claro! -dijo la abuela -me levanto mientras todos dormís y me como las tortitas. ¿¡No te fastidia?!Todos rieron la ocurrencia.
  Cuando a otro día se encaramó al armario para preparar las nuevas bandejas con vistas al postre de la comida ¡¿Qué es esto?! ¡Falta otra tortita! ¡Haced el favor de tener seriedad! Quien haya sido que lo diga. No me importa pero no me liéis. Son para vosotros, pero en su momento ¡Caramba!
De nuevo negativa general Volvió a recomponer la bandeja.
  Aquella noche, cuando reinaba el silencio en la casa, una de las nietas creyó oír un ruidito. Mamá, hay alguien en la cocina. ¿Qué dices? No hay luz. Ven, vamos. Se asomaron con sigilo y ¡Oh sorpresa! La abuela, completamente dormida, utilizando como asiento la escalerilla de mano, devoraba con patente fruición  una tortita. Con mucho cuidado para no despertarla, no se debe despertar a los sonámbulos, la llevaron a la cama y repusieron la tortita para que no siguiera preocupándose por el asunto.
   A la mañana siguiente, la hija pequeña, que había sido testigo de la dulce noche de su madre, dijo con el fin de disimular y acabar con aquella pesadilla: mamá, esta mañana nos desayunamos las tortitas que quedan. -¿No faltan más?-. No. Están todas. Pero antes de que vuelva el devorador de tortitas nos las comemos.
   Como es natural, todos supieron lo que había ocurrido (menos la autora del robo) y rieron con ganas. La abuela  era tan golosa que hasta dormida golosineaba.
   Así es como se descubrió el misterio de las tortitas desaparecidas. Y de esta manera tuvieron una anécdota de aquella Navidad.
(Enero – diciembre de 2016) 
¿Comentarios?

martes, 6 de diciembre de 2016

EL CUMPLEAÑOS SECRETO



   Novela de Kate Morton
    A través de un narrador omnisciente que cede la palabra constantemente a los personajes, nos va sumergiendo la autora en un mundo pleno de misterios, medias verdades, sueños casi imposibles, recuerdos…. Una auténtica maraña de emociones y sentimientos.
   Se nos presenta la novela divida en cuatro partes (Laurel, Dorothy, Vivien, Dorothy), en cada una de las cuales, iremos conociendo detalladamente  personajes y / o acontecimientos. Es esta una fórmula muy utilizada últimamente por los escritores.
    Si, por un lado, al tiempo que desgaja la historia nos va aclarando infinidad de datos de los personajes, por otro, crea una cierta confusión dado que, casi siempre, se nos dan visiones diferentes de los acontecimientos vividos por esos personajes. Se trata, en cierto modo, de una forma de perspectivismo o focalización de los hechos.
   Cada una de las partes lleva título que puede ser el nombre de un personaje: Laurel, Dolly o Dorothy, Vivien. O fechas.

   Entre los personajes destacan tres mujeres:

   Laurel, la primogénita de una familia numerosa formada por otras tres hermanas y un chico, el menor. Como ocurre en todas las familias, cada hermana toma un muy distinto  derrotero.; el chico será un científico ocupado en sus cosas y, como ya es tópico y típico, muy despistado, pero cuando se le necesita acude.
   Dorothy, llamada familiarmente Dolly. La madre abnegada, cariñosa y soñadora, de esa familia numerosa Su vida conocida, así como la parte que sus hijos no conocían ocupa prácticamente la novela. La podemos seguir desde su infancia hasta que muere.
   Vivien otra mujer valiente, enigmática, activa y buena.

   Laurel, de la mano del narrador omnisciente, (o a la inversa) es la que va descubriendo al lector los entresijos de la familia. Toda su vida, desde una tarde de su adolescencia, vive obsesionada con un suceso que presenció en el que está involucrada su madre. Cuando la madre está próxima a morir descubre algo que la llevará a investigar en su vida y la  del resto de los personajes que se relacionaron con ella, como Vivien y Jenkins su marido; y Jimmy, amor de juventud de Dolly.

   En el inicio de las pesquisas de Laurel tienen una función importante una fotografía y la dedicatoria de un libro.

   Los personajes van siendo descritos con, a veces breves, pinceladas tanto física como psicológicamente  en el momento que lo requiere el curso del relato.
Se trata, pues, de auténticos retratos que se van conformando como si de un puzle se tratara.

   De la misma manera que se nos va llevando de un personaje a otro se hace con el espacio y el tiempo.
La acción se desarrolla en Inglaterra pero en diferentes lugares. Así, se inicia en Greenacres  (la casa familiar ,1961) La Inglaterra rural, una casa de labranza en medio de ninguna parte….; A partir de aquí tanto espacio como tiempo se van moviendo en .un continuo flashback o analepsis.
 Suffolk, 2011 ; Londres, mayo de 1941; Suffolk 2011; El  tren Coventry - Londres, 1938; Londres 2011; Londres, diciembre de 1940; Greenacres, 2011;Londres enero de 1941; Suffolk 2011; Londres, enero de 1941;  Universidad de Cambridge, 2011; Londres, finales de enero de 1941; Greenacres,2011;Londres, febrero de 1941; Londres,2011;Moun Tamborine (Australia), 1929; Londres, marzo de 1941; Greenacres,2011; Londres, abril de 1941; Biblioteca de New College (Universidad de Oxford),2011; Londres, mayo de 1941; Greenacres,2011(otoño);Londres,23 de mayo de 1941; Londres, 2011; Al final del trayecto ,mayo de 1941; Greenacres,2011; Greenacres,1953

 En las partes dos y tres se van repitiendo acontecimientos que vivieron, en cierto modo relacionadas, Dorothy y Vivien pero presentados desde diferentes perspectivas. Es como si cada una de ellas estuviera contando su versión de los hechos.

   En cuanto al espacio, también los interiores  son diverso y variados. Descritos, a veces, con toda suerte de detalles, otras, de manera sucinta.

    En el relato alternan la tercera persona con numerosos diálogos bien tratados, lo que agiliza algo el curso de la narración.
   También se intercalan textos pertenecientes a alguna página de Internet, o a diarios como por ejemplo del de la que fue institutriz de Vivien.

 Se pasa revista a muchos y variados temas: filosofía de vida, afrontar las consecuencias de nuestros hechos, la envidia, la fantasía y ambición desmedidas, los sueños frustrados, el amor, el machismo y, tal vez, destaca algo que dice Laurel en un momento dado :el desconocimiento que se suele tener de los padres, sobre todo de la madre.

En conclusión una novela extensa, difícil de resumir, bastante en la línea de la autora, aunque en mi opinión no la mejor, que  se lee con gusto y .sobre todo interés y curiosidad. Con un final inesperado.

Octubre-noviembre de 2016

Vuestros comentarios son siempre dignos de agradecimiento pues contribuyen a mejorar las entradas presente y futuras.


domingo, 20 de noviembre de 2016

Brillantes, no,gracias.


La siguiente curiosidad viene presentada a manera de diálogo
                                                                                                           De los brillantes,
Porque brillan pero no alumbran,
Libéranos Dómine
 -Prefiero las circonitas
− ¿A qué vendrá esto ahora? Sigámosla.
Tengo la impresión de que los seres humanos nos dividimos en dos grupos, tal vez uno    mayor que otro: los brillantes y los que no lo son o somos. Y ¿qué es ser brillante? Esta es la cuestión.
-                  -  Mucho me temo que la vas a analizar detallada y ampliamente
-                 -  Y ¿qué esperabas?
-                - Ya, ya. Cuando tú te pones a reflexionar no hay quien te pare. Y también es difícil seguirte   pero lo intentaré.
-                    -Eso. Tú a lo tuyo. Yo pienso. Tú escribes.
-                   -¡Cómo si fuera tan fácil! Veamos.
-                   -Para algunos ser brillante es casi sinónimo de empollón, un alumno que es capaz de repetir al dedillo las páginas del libro de texto o de los apuntes. También puede ser el que tiene facilidad para las matemáticas o para hacer las traducciones del idioma de turno, ya sea lengua viva o muerta. Son alumnos a los que se califica automáticamente con el 10, el sobresaliente. Sin embargo no suele darse ese calificativo al alumno que piensa, razona, intenta comprender lo que estudia y en lugar de repetir como un loro, cinta magnetofónica o disco de ordenado, expone las respuestas según sus deducciones.
   Otrosí se suele considerar brillante a la persona de respuesta rápida como si la inteligencia y la rapidez fueran sinónimos o anduvieran por el mundo cogiditas de la mano.
     Hoy, no se habla tanto de brillantes como de  excelencia y  excelentes. A los alumnos diagnosticados como excelentes se les matricula en los cursos bilingües que luego se disputarán algunos profesores porque serán más fáciles de llevar, podrán insuflarles más sabiduría y quedarán muy satisfechos al terminar el curso y haber podido conceder un sinfín de sobresalientes. Esto no deja de ser una marginación de cierto número de alumnos, una discriminación.
   Y lo que es peor. A esas criaturas diagnosticadas como excelentes se les comunica su excepcionalidad, lo saben los profesores, se cacarea por todas partes, lo que lleva a que los compañeros “normales” les den de lado. No por desprecio sino porque creen que no van a  saber jugar, que solo les interesa estudiar etc. En una palabra .porque los consideran raros.
  Muchos de ellos, además, inevitablemente  caen en manos de psicólogos.
  Pasan así parte de su adolescencia y juventud entre libros y halagos. Hacen las carreras más difíciles y complicadas. Hacen tesis doctorales calificadas cum laude. Con suerte consiguen trabajos excelentes, pero….
  -Ya sabía yo que en algún momento aparecería el “pero”. Se le veía venir. A ver. Pero ¿qué?
 - Muy sencillo. Generalmente fracasan en su vida afectiva, emocional, cotidiana. No están preparados para la vida diaria, para compartir y formar una familia; se suelen equivocar al tomar ciertas decisiones. En una palabra: no son felices.
  Pasarán por la vida como brillantes, brillando pero sin alumbrar.
 Alguien dijo que los brillantes brillan pero no alumbran. Además son muy caros ,pienso yo.. Por eso  prefiero las circonitas que también brillan pero son más accesibles. Al igual que los brillantes, que son carísimos, deslumbran pero ¡qué pocos se los pueden permitir! y hay que llevarlos con guardaespaldas. Sin embargo las zirconitas (o circonitas, que tanto monta) están al alcance de todos. Como esas personas que no brillan, no destacan en nada pero son capaces de autosuficiencia total, no se apoyan en nadie, entre otras cosas porque los brillantes se apoyan en ellas, y si se las observa o escucha se puede ver que también tienen su brillito o mejor diríamos son las que alumbran.
  A esto de ser brillante o no  se le podría aplicar el dicho “Cobra fama y échate a dormir”
-¿Seguro?
-Sí, sí. Cuando una persona es considerada brillante no tiene que preocuparse ya de demostrar su valía. Todo lo que haga recibirá ipso facto el beneplácito de cuantos le rodean y toda suerte de elogios.
 Mira. Supongamos un grupo de personas que deciden realizar una actividad, digamos intelectual. Se comprometen a aportar ideas y, si es posible, alguna cosita ya preparada que pueda servir para iniciar el trabajo.  En esto de los trabajos en equipo siempre hay quien se retrasa pero puede ocurrir que algún miembro se interese seriamente por el proyecto, dedique días, incluso unas vacaciones, a preparar actividades, a reunir ideas. Llegan a la reunión de trabajo. Esta hormiguita presenta su proyecto, en cierto modo orgullosa de haber dedicado su tiempo a planificarlo y considerando honradamente que es bueno lo que ha hecho... Pero llega la o el brillante y dice que no ha tenido tiempo porque, claro, tiene infinidad de actividades, pero en unos minutos antes de acudir a la reunión ha hecho un esbozo, un bosquejo de lo que puede ser el definitivo proyecto. Pues esto es lo que se valorará. La rapidez, la improvisación. En realidad estaba previsto. Es brillante y lo que haga o diga “irá a misa”.
  Del mismo modo, si no eres considerado/a brillante, o aunque solo sea algo inteligente, ya puedes despedirte de que cualquier cosa que hagas sea valorada; en realidad ni se molestarán en comprobar su valor. Lo mejor que puedes esperar es el silencio. ¡Y qué elocuentes son algunos silencios!
  -¿No andas un poco pesimista?
  - ¡Qué va! Soy realista. Mira, algunas personas consideradas brillantes o al menos bastante inteligentes en algunas facetas de la vida, en lo cotidiano, son bastante   cerraditas, pedrusquitas, dependientes, etc.
  − ¡Qué inspirada estás! ¿Te has dopado?
        − ¿Tú también? ¡Vete a freír espárragos! Estas ideas y otras igual de estupendas, como lo de la historia de Simplicia, se me ocurren mientras nado o anadeo (nadar como un pato o ánade) porque ¡llamar nadar a lo que yo hago!.....
−Tú te lo dices todo.
      −Pues sí. Y también digo que me cuesta entender muchas cosas por más que ocurren a mi alrededor cada dos por tres. Por ejemplo, cómo se complican cosas que son sencillísimas solo por no querer verlas, por vagancia o yo no sé por qué. Por lo visto es más cómodo que los demás, los que carecen de brillo, piensen, hagan cálculos, reflexionen y cuando plantean el tema, por principio, poner pegas y luego ya se verá. Ese luego puede ir de unas horas a unos años.
−Tienes razón. Es agotador encontrarse siempre con el mismo panorama. Pero, chica, tendremos que seguir luchando pacíficamente.
-       Hoy, Simplicia ha leído una frase en uno de esos pasatiempos que tiene en......
− ¿Qué vas a decir?
−Nada, lo de la frase.
− ¡Ah!
    -Dice: “Para ser grande hace falta mucho talento, mucha disciplina y mucho trabajo". Rápidamente ha empezado a reflexionar. Un poco más y se monta un ensayo sobre el tema. ¡Allá va!
- Está claro; sin talento no hay nada que hacer. Pero también es cierto que por más talento que haya si no se trabaja y si no se tiene un mínimo de disciplina, el talento se desperdicia. El talento, aunque no sea extraordinario, si se cultiva puede dar para mucho. Hay quien piensa que ser muy inteligente es hacerlo todo a salto de mata y en un  pispás. Pues las personas que son así, creo que más de una vez se equivocan. Creo recordar que  los libros de Filosofía dicen que inteligencia es la capacidad para resolver problemas. Pero en ninguna parte dice que se trate de resolverlos a la velocidad de la luz. Más vale reflexionar, aunque parezca que se ha perdido un tiempo hermosísimo en hacerlo, que correr el riesgo de cometer errores, a veces graves, o de tener que desdecirse.
Cuántas veces, alguien a quien no se le supone demasiado talento, después de mucho reflexionar ha expuesto una idea que ,naturalmente , ha sido rebatida al instante, y tiempo después otro alguien  ha dicho exactamente lo mismo con aires de hablar ex cátedra. Tengo  infinidad de ejemplos. Y me planteo ¿Será posible que alguna vez el ser humano cambie un poquito? Bien es cierto que por suerte no todos son así pero los que hay van por el mundo chafando a los demás que a veces necesitan hacer acopio de todas sus energías mentales para no hundirse en la miseria.
-¿Soy de verdad una Quijote? O ¿debería decir un Quijote? ¡Da igual!
−No creo. Lo que ocurre es que observas y piensas. Piensas por tu cuenta y sacas conclusiones. Y eres realista porque también sabes ver dónde hay una persona con otras características y apreciar su valor o sus valores.
−Tienes razón. Y qué gusto da cuando puedes decir "hoy creo en el ser humano".
−Ya nos hemos salido del tema
−No. Volvemos con otro ejemplo, éste reciente.  Bla,bla,bla…….
-¡Oh, no! Ya se enzarza en otro tema... ¡Uffff! No, no la sigo. Cuándo entra en esa dinámica es mejor esperar. Seguimos con el tema de los brillantes; esto ya es fijación. Ahora recuerda un asunto personal que me prohíbe escribir. Pues es una pena porque tiene su gracia. Pero hay que respetar la intimidad de los demás.
-Lo dicho, de los brillantes líbrenos Dios porque brillan pero no alumbran. Fíjate, por ejemplo en un espejo. Brilla y hasta te deslumbra si lo colocas en determinada posición respecto a una luz. Pero ¿para qué sirven?
−Mujer, sí son útiles. Los retrovisores sin ir más lejos.
−Claro, siempre hay honrosas excepciones. Pero en realidad sólo sirven para devolverte, siempre que haya una luz en su entorno, la imagen y recordarte cada mañana que tienes una cana más, que las patitas de gallo se están convirtiendo en un gallinero, en una palabra que cada día eres más vieja o viejo. “Los espejos, esas cosas terribles “( que como dice Aurora)  “no deberían estar tan a mano”…..
Sin embargo la llamita de una simple vela nos alumbra, nos ayuda a encontrar las cosas o el camino cuando una tormenta nos ha dejado a oscuras.
Las estrellas, brillan en la noche, son una maravilla, adornan el cielo pero las luces de la ciudad las hacen invisibles; y no nos sirven para mucho más. Además no sabemos nada de grandes obras literarias escritas a la luz de las estrellas, que brillan mucho pero no alumbran, y sí a la tenue luz de una vela o de una humilde bombilla colgada del techo.
No todo en esta vida es brillo, relumbrón o adorno, incluso belleza. Hacen falta personas y cosas útiles, capaces de resolver problemas incluso los más sencillos, los más tontos si quieres como darse cuenta de que para que una puerta del tren al que quieres subir se abra hay que pulsar un botón que hay justo a la altura de tus ojos y no que tenga que decirlo quien apenas si llega a la manivela y menos a la altura del botón.
Lo dicho: ¡De los brillantes, libéranos dómine!

(23-6-2016. Sobre un texto anterior más extenso y complejo)

¿Algún comentario aunque sea jocoso?

domingo, 6 de noviembre de 2016

BUSCO PAREJA

.

   Presento hoy una osadía no  precisamente pequeña

    Breve monólogo teatral en un acto y una escena


Cartel anunciador

   La acción ocurre en el cuarto de estar de una casa de clase media. En primer término aparecerá una mesa camilla vestida y a su lado dos silloncitos orejeros. Sobre la mesa pende una lámpara tipo quinqué. Sobre uno de los sillones habrá ropa doblada.
   En el lateral izquierdo una ventana con visillo.
   Al fondo una estantería con libros, periódicos y adornos (figurillas, portarretratos, etc.) de buen gusto. De una de las baldas pende un gran cartel en el que se lee BUSCO PAREJA y sujeto con alfileres un calcetín negro (Debe estar muy visible para el público pero la mujer en ningún momento mirará hacia la estantería, sólo al final). Entre la estantería  y la ventana una mesa con ordenador y toda clase de útiles de escritura (un montoncito de folios, algún libro o cuaderno abierto, algún periódico, etc.). Este rincón deberá iluminarse en su momento independientemente del resto de la habitación, flexo por ejemplo.
   En las paredes libres, algún cuadro. En general decoración sencilla y que denote buen gusto.
   En el lateral derecho, junto a la pared del fondo habrá una puerta que comunica con el resto de la casa. En el mismo lateral pero en primer término, una tabla de planchar. Sobre ella, la plancha y montoncitos de ropa doblada.
   Todo debe dar la impresión de que allí vive una persona ordenada, culta y con buen gusto.
   La acción ocurre al atardecer.
   (Al levantarse o abrirse el telón, la habitación estará iluminada con luz tenue que entra por la ventana. Entra una mujer de unos 40 años con chándal y zapatillas de casa; peinada y aún un poco maquillada como si acabara de llegar de la calle o tuviera costumbre de estar debidamente aseada en casa; lleva un balde lleno de ropa que vacía sobre la mesa; SON CALCETINES, UN GRAN MONTÓN DE CALCETINES NEGROS. Empieza a doblarlos.)
   ¡Hala, 700 calcetines negros! Todos con  calcetines negros; el padre, los niños, las niñas, hasta yo he caído en la trampa. Con esta moda de los calcetines negros  me van a volver loca porque ¡a ver cómo sé yo de quien es cada par!, y encima los fabricantes se entretienen utilizando en la fabricación de calcetines negros tintadas, les llaman ellos, diferentes, o sea, matices; y además unos llevan más lavados que otros; vamos, que no son todos igual de negros. (Va doblando calcetines y dejándolos un junto a otro sobre la mesa) uno, dos,.. (Imitando la voz de su madre y dirigiéndose al público como si pretendiera explicárselo) mira hija, se hace así;  el calcetín debe estar del revés, se mete la mano derecha hasta el fondo, (se da cuenta de un rotito en la punta del calcetín. Recupera su voz)) ¡Ahora un agujerito,  justo en el dedo gordo! ¡Lo que faltaba! ¿Qué hago?, ¿Lo aparto para darle unos puntos y que aguante otra puesta o lo tiro directamente a la basura y santas pascuas?, (lo aparta) (otra vez la voz de la madre) con los dedos índice y pulgar se coge la puntera, con los mismos dedos de la mano izquierda se coge otro pellizquito en el talón, así, y se tira con las dos manos al mismo tiempo pero en dirección contraria hasta que el calcetín queda así. ¿Ves?  Ahora tú. (Al decirlo se lo enseña al público). (Imitando su voz de niña) Pero se quedan del revés. (Voz de la madre) Claro, porque al ponérselos se mete el pie de forma que se cubre y se queda el talón en su sitio, luego se coge la boca y se va deslizando hacia la pierna; conforme avanza se va dando la vuelta y se queda del derecho. (Con su voz) ¡Darle la vuelta como a un calcetín! de ahí debe venir la expresión. Eso es lo que ha hecho conmigo el matrimonio ; bueno, eso es lo que ha hecho conmigo la vida ,lo que han hecho siempre...15, 16, 17...se mete la mano, así…¿Cómo se me han podido juntar tantos calcetines ? (Con su voz de niña)Mamá, y ¿no sería más rápido dejarlos estiraditos y que cada cual se ocupe de ponérselos como pueda o quiera ? (Voz de la madre)¡Qué barbaridad ! y ¿tú piensas ser una mujer de provecho ? (Con su voz)¡Una mujer de provecho ! ¡Menuda estafa! Aprender a doblar calcetines, a zurcirlos, a coser, a planchar, (con la voz de niña) ¿por qué hay que doblar los pañuelos tan artísticamente si luego en un instante se deshace todo? Siempre que papá y el abuelo sacan el pañuelo del bolsillo lo llevan hecho un gurullo. (Voz de la madre)No importa. Una mujer tiene que saber  hacerlo todo y yo no voy a permitir que el día de mañana, si te casas, (Su voz)- ¡parece que lo dudaba! - un hombre me eche a mí en cara que no te he educado como Dios manda.(Con su voz) Siempre metiendo a Dios por medio, como si no tuviera nada mejor que hacer que vigilar para que una niña aprenda a doblar calcetines o comprobar si yo los estoy doblando bien ahora. Ganas me dan de ir dejando montoncitos sobre las camas y que se las apañen. Pero sí, sí; ya los oigo :(imitando las voces correspondientes) mamá, ¿qué es esto, qué locura te ha dado? - Porque está claro que ellos pueden ser desordenados, hacer lo que les venga en gana pero yo no, claro; además que no es mi estilo y ellos lo saben - ¿te has vuelto loca?- o - Debes controlarte, así nos vuelves locos. ¿Cómo voy a saber cuáles son mis calcetines?, ¿no ves que no son todos iguales? (Recupera su voz) Y se quedan tan panchos.
   Están muy orgullosos de tener una mamá que no es simplemente ama de casa. (Cambiando la voz, según a quien imita, y con la entonación de quien presume de lo que dice) Mi mamá es periodista. Yo estoy muy satisfecho del trabajo de mi mujer, no por el sueldo aunque venga bien, sino por ella, porque así se siente liberada, se realiza, bla, bla... (Volviendo a su voz) ¡Liberada! (Imitando la voz del anuncio de “Pezqueñines, no…) ¡Liberadas no, gracias! (Todo sin parar de doblar calcetines pero con lentitud; debe dar la impresión de estar soñando, reflexionando). ¡Atiza! 39. Que yo sepa, los calcetines se usan por pares; si aquí hay 39 está claro que, o me falta uno, o me sobra uno. (Empieza a mirar por el suelo, bajo la falda de la mesa...)¡Ay! ya no soy yo la que era. Me duelen las piernas, me duele la espalda….y menos mal que no me duele la cabeza; el dolor de cabeza les está prohibido a las mujeres. (Dirigiéndose al público) Ustedes me entienden ¿verdad? Pues por aquí no se ve. No, si como andan desquiciados, a saber por dónde andará el dichoso calcetín, lo habrán metido con lo limpio, habrá ido a parar a la papelera, ¡Cualquiera sabe! igual se ha traspapelado  con otra ropa. (Con expresión y tono de sorpresa) Traspap... ¿Qué estoy diciendo? Y digo yo ¿por qué no hay una palabra para cuando se traspapela un calcetín u otra cosa en lugar de un papel? Los señores académicos  mucho reunirse, mucho pulir y dar  esplendor pero qué poco prácticos. Claro que eso pasa porque en la Real Academia  nunca ha habido mujeres o, en todo caso, una como botón de muestra para que no se diga, para que los señores académicos, carcamales la mayoría - con todos mis respetos -, tengan la oportunidad de ser caballeros. (Haciendo una inclinación caballerosa y con el tono de voz adecuado) Usted delante, por favor. Vamos como floreros; además, las nombran cuando ya están para sopitas. Seguro que si, por ejemplo, Carmen Martín Gaite hubiera sido académica, yo ahora tendría el problema de haber perdido un calcetín pero podría llamarle al hecho de alguna forma precisa. ¿Podría decirse trascalcetinar? Mira, se lo puedo preguntar a Lázaro Carreter, incluso escribir un artículo sobre el asunto. Bueno pues ¡al cuerno con el calcetín. ! Ya están todos dobladitos, qué monos. Ahora cada oveja con su pareja. Uf, no veo siete en un burro. Habrá que encender la luz. (Enciende la que hay sobre la mesa) a ver si así consigo emparejarlos como Dios manda. ¡Toma y yo también metiendo a Dios entre los calcetines! Bueno, después de todo si estaba entre los pucheros ¿por qué no entre los calcetines ?(los va emparejando) No me digas que tanto soñar, tanto estudiar, tanto traje blanco, para esto. (Imitando voces de marujeo) Y ¿vas a la Universidad? Haces bien, hija, así no tendrás que ser una esclava como nosotras. Mira tu madre y yo, todo el día  en la casa dale que te pego. (Con su voz) ¡Sí, sí, dale que te pego! (Voz de las otras) Pepe, yo no puedo con todo, tendré que tomar una chica. (Voz de Pepe) Pero, hija, mi sueldo no llega para tanto. Pues mira Mari Puri, bien que tiene quien le ayude  y no me dirás que Paco gana más que tú. Claro, él sabe… (Con su voz) Ellas sí que sabían, y saben, - porque quedan 1 -, lloriquear, quejarse, colgarse del brazo del marido todos los domingos y fiestas de guardar…Y aquí estoy yo,  universitaria, mujer liberada, ¿liberada? ¡Ja! ¡Currante! (Cambiando la voz) ¿Asistenta? Si nos gastamos el sueldo (con su voz) los sueldos deberíamos decir (vuelve a cambiar) no podremos viajar y a ti te gusta. (Con su voz)Claro que me gusta aunque no tanto como a ti, seamos sinceros. Me gusta viajar, y dormir, y hacer mi trabajo, ese por el que me pagan un sueldo que es el que nos permite, os permite, ciertos caprichos, como Dios manda. Porque veamos, si Dios andaba entre los pucheros y entre los calcetines, - pues estos dos no sé si tienen el mismo matiz o tinte - también opinará en esto de cumplir en el trabajo y, que yo sepa, el ser mujer no me exime de ello. En todo caso parece que exime del derecho a tener derechos y yo quiero, por lo menos, tener derecho a hacer bien mi trabajo y aquí estoy dale que te pego a los calcetines del demonio, que es lo que ha tocado hoy, y luego me darán las tantas haciendo los deberes. (Imitando la voz del marido)  Cariño, nena, ¿no te acuestas? ya ha terminado la película, yo me voy a la cama. (Con su voz) Sí ya voy. (El marido) ¿Se puede saber por qué te quedas por ahí haciendo el panoli?- Pues mira, ¡panoli que es una! ¡No te …. ! Ya tenemos 10 pares emparejaditos. Aquí se me va a mí la tarde ¿eh ?( Como soñando)...¿Quiere usted a Fulanito por marido para amarlo, servirlo - sobre todo servirlo-  en la alegría y en la tristeza en la salud y en la enfermedad - sobre todo en la enfermedad, que hay que ver lo quejicas que son- , etc. etc. Sí quiero. Un nudo en la garganta, la emoción contenida.  Sueños, traje blanco, virgen,(dirigiéndose al público) - porque entonces nos casábamos vírgenes- toda para él, sé doblar calcetines, pañuelos y camisas (aquí puede ir derivando el tono hacia el de un pregonero ) hacer un buen arroz y otras delicias, -no sabía yo entonces que al hombre se le conquista y mantiene contentándolo del estómago para abajo - el mundo está a mis pies, y este hombre joven, guapo, inteligente… me ama, me ha escogido entre tantas a pesar de que no soy rubia. Claro que ¡ya se sabe! para tontear valen todas pero para madre de mis hijos y santa esposa….Entonces ya no las prefieren rubias, se casan con las morenas ¿será que las morenitas tenemos más cara de panoli o de ángel bobo? Pues me parece que éste se va a quedar viudo (dirigiéndose al público) ¿Lo quiere, señora? ¿No? Usted se lo pierde, podría resolverle un problema como el mío, sin ir más lejos al volver a casa. Porque usted tiene cara de haber doblado más de un calcetín. No se enfade, mujer,  si eso no es malo, lo malo es tener que compaginar tantas cosas siendo como somos sencillamente humanas. (Se oye un reloj que da las 8)¡Las ocho! Dentro de nada empezarán a llegar pidiendo la cena. (Va recogiendo los calcetines que están emparejados y poniéndolos junto a la otra ropa por grupitos) .A ver si me da tiempo a pergeñar el artículo de mañana y después de cenar lo redondeo (mientras organiza la ropa. Se supone que según lo que es  de cada uno) En esto he quedado, en escritora de artículos ocasionales. Yo que quería ser periodista, una gran periodista, la mejor reportera del mundo. (Imitando las voces correspondientes)- Mamá, he decidido que quiero ser  periodista! -¡Qué barbaridad! Tú periodista, como esos locos que andan por ahí atosigando a  los ministros, a los artistas, y hasta al Papa….Esa no es una profesión para mujeres decentes -¡Ya estamos! - Cómo vas a llevar así una casa, atender a un marido, a unos hijos… ¡Qué disparate! ¿Se lo has dicho a tu padre ?Además tendrás que irte fuera, tú sola por ahí, a Madrid… y lo caro que debe ser, nosotros no podemos hacer ese gasto y seguro que no sacas los curso completos porque tú, perdona que te lo diga, no eres una estudiante brillante y…- ¡Mamá, voy a ser periodista! Estudiaré más fuera de casa que aquí a tu lado porque con tanto aprender a doblar calcetines, limpiar cristales y otras cosas de mujer decente no queda tiempo para estudiar. Yo me apañaré, no sufras. Y me fui y trabajé y estudié y fui libre. Razonablemente libre porque yo nunca he sido una cabra loca. Libre hasta que me enamoré. Allí se acabó la libertad. Salí del trueno y di en el relámpago. Primero todo fueron buenas palabras: tú tienes madera, serás una reportera genial; has de realizarte, tienes que romper amarras….- Romper amarras…. ¿Cuáles?  Con el pasado, claro, y atarse al futuro .Esa fue la realidad. Y no es que me arrepienta de lo que he hecho, de tener una familia, unos hijos, no, ni muchísimo menos. Son todos maravillosos, mi marido y mis hijos, los quiero con locura, no sabría vivir sin ellos, - ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio -,.Si yo de lo que me quejo es de que una mujer no pueda elegir, que elijan siempre por ella, a veces apelando a su sentido común, a su vena afectiva, a mil cosas ; pero la manipulan, la manejan, le dan la vuelta como a un calcetín, la usan como una pizarra donde cada cual quiere escribir y borrar a su antojo sin que ella tenga nada que decir…..De lo que me quejo es de que por ser mujer se supone que no hay que esperar que hagamos un trabajo bien, lo nuestro es otra cosa. El trabajo, para callarnos la boca y para honra y gloria de la familia , pero cuando una quiere realizarse de verdad, es decir, hacer bien ese trabajo que ayuda a  comer mejor, o permite comprar el vídeo, o viajar, o lo que sea, entonces no. Porque no le llega el tiempo. Porque, vamos a ver ¿por qué  tengo yo que escribir mis artículos cuando todo lo demás esté hecho? ¿Por qué no empiezo por ahí?; los podría hacer mucho mejor. Y además, es que ni respetan tu trabajo. Te ven escribiendo y te interrumpen sin miramientos, aunque sea para una insignificancia. ¿Es tan difícil comprender que durante un cierto tiempo del día una no está para nadie? ¡Yo quería y quiero ser reportera! (Al volverse para salir de la habitación con los brazos llenos de ropa, ve el calcetín colgado.) ¡Oh, no! encima con pitorreo. Aunque hay que reconocer que tiene su gracia. 
 (Deja la ropa, coge el calcetín y lo empareja con el que había quedado y...)
 Mejor, me pongo a escribir antes de que vengan y luego, mientras atiendo al consultorio sentimental, profesional, etc. recojo la ropa. (Se dirige a la mesa del ordenador, enciende la luz y empieza a trabajar. Unos segundos de silencio. De repente empiezan a oírse golpes de puertas, voces…) ¡Mamá! Ya estoy aquí; pero me voy. No ceno,- Vale - Nena, ya estoy a tu disposición.- Mamá, ¿puede quedarse Cuqui a cenar ?Mamá… (La mujer se coge la cabeza con las dos manos, es echa hacia atrás con un gesto de desesperación y poco a poco se va cerrando el telón.)
1 Quiere decir que aún quedan mujeres así.
               
                                                FIN

Por Maetma  Primavera 2000-Enero 2.001

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