Abro este blog con la intención de mantener un ameno diálogo con todo aquel que se acerque a él. Creo que lo más bonito de las relaciones humanas es esa comunicación que consiste en un intercambio de emociones, conocimientos, ideas….Esa comunicación que enriquece el espíritu.

"La relevancia de la comunicación humana, pues del contacto verbal surge un intercambio que aminora el dolor, palía la soledad y estimula el contento de vivir” Carmen Martí Gaite

lunes, 31 de julio de 2017

Lecturas varias


Últimamente he leído algunos libros que me han gustado o parecido interesantes y he pensado que, tal vez, estaría bien comentarlos un poquito.
Voy a empezar por LA MUERTE DE IVAN ILICH. Me regaló la novela una persona a la que aprecio mucho y con la que comparto gustos literarios y de algún otro tipo. Esto ya era garantía de que podría gustarme. Pero la auténtica garantía es que se trata de una breve novela de León Tolstoi.
Está construida con una estructura circular, cerrada, pues se inicia con la muerte del protagonista y acaba con su último suspiro. Entre uno y otro momento, la vida de Iván. Cabe preguntarse si esta estructura es consciente, si toma el círculo como símbolo de la perfección ¿?
El traductor nos ha dado una versión en un castellano correcto, algo digno de agradecer. Lo malo de las traducciones es que nunca sabremos qué porcentaje de lo que leemos es original de su autor o bien obra del traductor. Porque verter una obra de una lengua a otra requeriría un conocimiento perfecto de ambas, incluso de la cultura y costumbres de la patria del autor. Es difícil en muchos casos traducir giros, matices, que tal vez no coinciden en ambas lenguas, la traducida y la traductora. (buscar cosas que tengo por ahí como el texto de Atxaga)
Volviendo a la obra, el autor nos muestra los cambios que se van produciendo en el ser humano a lo largo de su vida.
¿Se trata de una metáfora histórica, política, o es solo lo que parece?
(Traer a colación las “Coplas…” =Cualquier tiempo pasado fue mejor; cómo se pasa la vida…)
Tal vez el autor ha querido mostrar la evolución que sufre el ser humano, no solo por efecto de la edad sino también a causa de las circunstancias que le rodean. El ser humano, con la edad cambia físicamente pero también en cuanto a su forma de ver la vida, de actuar, de comportarse. Vamos pasando de la feliz infancia a la confiada juventud. En ella es posible que se sea más honesto y se piensa serlo siempre pero luego las circunstancias hacen cambiar
¿Podría dársele a esto una interpretación política? Es posible. Constantemente vemos a políticos que cambian de sentido o de opinión; partidos que nacieron vírgenes de todo mal o creyéndolo al menos y acaban igual que todos. Pero dejemos la Política dela que dijo un profesor de Filosofía que tuve el honor de tener como tal “la política es lo peor del mundo, se agrega esta palaba a la más hermosa del mundo que es madre y la convierte en suegra”
Nuestro protagonista pasa de una infancia y juventud alegre y confiada a una madurez en que empezó a imitar actitudes que le parecieron interesantes y de ahí a pensar, por encima de todo ,en el dinero, la fama y las apariencias.
Pero la enfermedad le hace cambiar el punto de vista. Ahora viene el “cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte, tan callando” Reflexiona sobre lo que buscó y tuvo, pero ahora se convierte en “qué fue de …tanta invención como trujeron”. Todo lo que consiguió se está esfumando. Se está convirtiendo en un ser doliente y doloroso pues no solo sufre él, hace sufrir a los que lo rodean. De forma que su muerte, como suele ocurrir tras una larga enfermedad, tendrá efectos contradictorios en su familia y amigos: dolor, pero también liberación.
Desde el principio se tiene la impresión de que subyace una educación cristiana y este punto se aclara cuando Iván se encara abiertamente con Dios, pidiéndole, exigiéndole explicaciones para este final. Es la pregunta que quizás todos nos hacemos ante determinados casos de muertes dolorosas, de guerras, de crímenes. ¿Por qué Dios los permite si se supone que s el padre bueno que nos creó?
Hay una descripción y el dolor, a veces bastante cruda.


La segunda novela de la que pienso hablar es PEQUEÑO TEATRO la primera que escribió Ana M.ª Matute y que recibió el Premio Planeta en 1954.
 No se debe perder de vista que es una novela de juventud, la primera que escribió con solo 17 años. Digo esto por si en algún momento algo no nos encaja con la calidad literaria de matute. Es, no obstante, una obra con todas las características de su autora: mundo infantil, sueños e ilusiones muchas veces frustrados, marginación social, pesimismo, amor, y un largo etc.
Empezaré por el lugar en que se desarrolla la acción que, es precisamente como se inicia la novela, con la localización y descripción del pueblo. También porque me ha llamado la atención que haya elegido un enclave vasco. No solo los nombres del pueblo (Oiquixa), las calles (Nagusia), los barrios (San Telmo) los personajes (Ilé Eroriak, Kepa, Zazu= Aránzazu, etc.) - el ambiente lluvioso, un pueblo que sube del mar hacia la montaña con calles empinadas unidas por multitud de escaleras, casonas que simulan palacetes…
Como ocurre con frecuencia en el mundo literario el nombre del pueblo no es real. Recordemos la Vetusta de “La Regenta”, Piares de “Tigre Juan”, Magina en El jinete polaco, Villa vieja del Oro en “Filomeno a mi pesar”; etc.
Aquí el pueblo es Oiquixa. Desde el primer momento creí estar viendo las calles de Zumaya, a pesar de que el paso del tiempo ha introducido cambios notables. Para cerciorarme he ido a Internet y he encontrado un extenso estudio sobre la autora que nos ocupa en el que el autor identifica, como yo había supuesto, Oiquixa con Zumaya. No deja de ser curioso que uno de los antiguos barrios de Zumaia se llama Oikia.
La elección de este pequeño pueblo brumoso abatido casi a diario por la lluvia puede tener una intención casi metafórica, o al menos, si hay una estrecha relación con las oscuras y tristes, casi miserables vidas de sus personajes.
Personajes que se confunden con los títeres que maneja el viejo Anderea. Se nos presentan como títeres del destino. Encerrados unos en el recuadro del pequeño retablillo y otros en la cerrazón de la vida de pueblo que es casi como una cárcel.
Inicia la autora en esta obra de juventud el camino hacia todo su mundo novelístico. Niños solitarios, olvidados, incomprendidos que, a su vez, no comprenden a los adultos de los que incluso desconfían.
Mujeres, jóvenes y menos que se mueven entre el anhelo por amar y el temor.
Hombres tan ambiciosos como soñadores.
Y, sobre todo, ese mundo entre mágico y real que domina, más o menos según las obras, toda la producción de la autora.
No voy a profundizar en datos sobre la autora y su obra, algo de lo que ya hablé por extenso en este lugar al comentar “Paraíso inhabitado”. Por otro lado, es mucho lo que se puede encontrar en Internet, Con este breve comentario solo pretendo animar a la lectura de la novela y, si es el caso, de cualquiera de la autora a la que se tenga acceso.
La edición que he manejado lleva un interesante prólogo de Soledad Puértolas.


Y voy a la tercera y última novela que pienso comentar por hoy. Su título es “Leonora” de Elena Poniatowska. Es la biografía novelada de   Leonora Carrington pintora y escritora perteneciente al movimiento Surrealista.
Por ella, además de la protagonista con todas sus vicisitudes, desfilan casi todos los personajes dignos de mención del citado movimiento. En algún momento, como telón de fondo la segunda guerra Mundial, acontecimiento que lleva a muchos de los personajes a abandonar Europa y emigrar a países americanos: EEUU, Méjico
Novela muy interesante para conocer bastante a fondo y en todas sus vertientes el Surrealismo literario, pictórico, etc.

Una obra para disfrutar aprendiendo.

sábado, 8 de julio de 2017

El deseado

  
Tantos días en la clínica dieron para mucho. Lara iba todas las tardes a ver cómo seguía la abuela
A Lara le gustaba hablar esas tardes un rato con su tía que le contaba cosas de la familia.
 Una de aquellas tardes, al llegar.
- Tita, cuando te pregunté por mi padre, dijiste “el deseado” ¿por qué? ¿Cómo pudo ser deseado si hoy solo oigo comentarios negativos sobre él??
- Esa es la cuestión, que fue, un niño muy deseado. Ya había dos niñas y mi padre, el abuelo, deseaba con toda su alma un hijo. Como todos los hombres, él soñaba con ese hijo varón que perpetúe el apellido paterno; y, según su teoría de que sus hijos debíamos llegar  más lejos que él, los proyectos para su hijo no tenían límite.
- ¿Qué edad tenías tú cuando nació mi padre?
-Nueve años recién cumplidos. -
- Pero voy a empezar con la historia de tu padre si no quiero tener que hacerlo por entregas.
 Nació una calurosa madrugada del mes de agosto. -Aquella noche mi madre estaba muy rara. Se encontró mal y se fue a la cama. Al rato empezó a gritar y decir que se le había echado encima un gato y cosas así. A las niñas nos acostaron temprano. 
   Por fin, de madrugada, mi tía nos despertó y nos mandó a la iglesia aprovechando que era primer viernes.
 - ¿Qué tenía que ver que fuera primero o tercero? No entiendo nada.
 - Los primeros viernes de cada mes, durante nueve, se consagraban a honrar al Sagrado Corazón de Jesús. La cosa consistía en ir a misa y comulgar.
- ¡Caramba, tita! Qué cosas has vivido.
 -Es que soy ya muy mayor. Mi tía dijo que pidiéramos a Dios que lo que estaba naciendo, naciera bien, que fuera niño y tuviera vocación de cura.
- Pero, a ver si me aclaro. Si el abuelito deseaba un hijo para perpetuar su apellido no le haría gracia la idea de hacerlo cura. ¿No?
- Claro, hija. Pero mi tía iba por libre, como decís ahora. Ella quería un sobrino cura y ni se planteó la opinión del padre de la criatura.
- ¡Jo, qué divertido, tita! Sigue, sigue.
- Cuando volvimos a casa ya había nacido la criatura y ¡era niño! Cuentan que el abuelo había dado saltos de alegría cuando le dijeron que era un niño. ¡Pobre! No se imaginaba lo que le esperaba. O quizá él contribuyó a los resultados. El caso es que la felicidad se acabó pronto. La abuelita se quedó algo malucha. Se ponía muy nerviosa con el crío. No tenía leche; con tantos nervios debió írsele a las Bahamas. Entre las decisiones que tomó casi desde el primer momento destaca la de dejar al marido en el dormitorio de matrimonio, para que el niño lo dejara dormir, y ella trasladarse al de las niñas. Con todo, allí no dormían ni las piedras. Mi padre se levantaba al oír el llanto incesante del niño y las barbaridades que salían de la boca de mi madre. Los días pasaron y, tras una visita al médico, ya que mi madre cada vez estaba peor, tenía fiebre y dolores, resultó que tenía un tumor del que había que operarla sin dilación.           Entre el preoperatorio, la operación y el postoperatorio se pasaron dos o tres meses durante los cuales yo me   tuve que hacer cargo de tu padre.
- Pero has dicho que tenías nueve añitos recién cumplidos.
- Sí. Pero en aquellos tiempos las niñas estábamos para eso y ,además, no quedaba otra. Y me convertí, o me convirtieron, en su pequeña mamá. Eso tuvo una consecuencia positiva y es que el crío me quería como a nadie.
- Y aún te quiere. Siempre le he oído hablar bien de ti.
- Por supuesto. Y yo a él. Piensa que fue más que mi hermano mi primer hijo.
  Fue un niño encantador, simpático, travieso. Recuerdo cosas suyas como si las estuviera viendo ahora.
   Las anécdotas infantiles de Isaac son incontables pues era un niño gracioso donde los haya.
  Un día ,que había intentado desarmar la bicicleta del abuelo para convertirla en un avión, al ser descubierto estaba recibiendo una dura reprimenda por parte del progenitor desbicicletado cuando no se le ocurrió más que soltar, desde su posición apenas a unos centímetros del suelo, un sonoro ¡quiquiriquí!. El abuelo tuvo que salir corriendo para no ser sorprendido riéndose a mandíbula batiente.
 -No, si lo de chistoso lo conserva. Cuando se pone gracioso no hay quien lo gane.
-  Se consideraba por aquel entonces, que el pan mojado en vino era muy bueno para los niños y las gallinas. A ambos se les daba. A unos para que hicieran sangre y a las otras para…no me acuerdo qué.
- Sería para que pusieran más huevos. Y rió con todas sus ganas. Pero lo de darlo a los niños es una barbaridad. Y lo que más me sorprende es que de todo eso que me cuentas han pasado unos pocos años. Ya, fue el siglo pasado, pero no hace un siglo. Veo que hemos evolucionado más de lo que yo pensaba. Nos creemos ahora los jóvenes que los adelantos van despacio y lo que ocurre es que ignoramos mucho de nuestro pasado más inmediato.
- Así es. Pues a propósito de lo del pan con vino, ocurrió que una tarde, tendría tu padre unos cuatro años, mi madre le puso en un plato una rebanada de pan con azúcar y lo mandó, como casi todas las tardes, a la vecina que  tenía a la sazón una taberna, le echara un chorrito de vino. El caso es que aquella noche no había quien lo acostara. Como siempre, yo lo intentaba y no había manera. Saltaba sobre la cama, se reía, hacía chistes. Todos se preguntaban qué le pasaba. Alguien soltó una frase hecha “parece borrachito” y aquello les encendió la bombilla. Preguntada la vecina sobre cuánto vino le había echado en el pan contestó que esa tarde no había visto al crío. Todo estuvo claro. El niño llegó, llamó y al no encontrar a nadie se sirvió por su cuenta y riesgo. Como es natural la dosis estaba reforzada o mejor, no controlada y, verdaderamente, estaba borrachito.
  La sobrina, con estas historias, reía con gana. - ¡Sigue, sigue!
 Cuando nos trasladamos a vivir aquí, él tendría unos cinco años. . Lo llevamos a uno que lindaba con el Instituto donde estudiábamos la tita y yo; el pobrecillo, cuando salía al recreo que solía coincidir con el nuestro, se colgaba como un monillo de la cerca que separaba ambos Centros hasta verme aparecer.
- ¡Ay, tita! Cómo me está gustando este relato de vuestras vidas. Es una pena que conozcamos tan poco de nuestra familia. ¿Por qué no nos cuentan nada? O ¿por qué sólo nos cuentan lo que interesa en cada momento y a cada uno? Estoy viendo a mi padre de una manera distinta. Siempre oyendo despropósitos contra él y tú tienes un arsenal de cosas bonitas. ¡Qué suerte que tengas tanta memoria y que te hayas avenido a mi ruego! Hoy, me voy a conformar con saber de mi padre y lo que de manera más inmediata lo rodea, pero otro día me has de contar más cosas de la familia y de esos tiempos tan próximos y lejanos a la vez.
- Estoy dispuesta. Y en cuanto a tu padre, creo que ahora viene lo más interesante. Debió ser hacia los nueve años cuando empezó a sentir ese sentimiento de abandono que quizá le llevó a volverse exigente a la hora de pedir atenciones y desvelos hacia su persona. Quizá lo que lo fue convirtiendo en esa persona a la que muchos no saben si querer u odiar. Muchos días, me preguntaba por qué todos los niños de su colegio llevaban bocadillos de mantequilla preparados por su madre menos él. Es cierto que nuestra madre se iba muy tempano al trabajo  pero yo, desde mi visión de hoy de madre trabajadora que he sido, pienso que podría haber hecho un esfuerzo, no le habría costado más que faltar a alguna misa, y habría ganado bastante. Quizá ahí empezaran los errores que si no fueron la causa total sí contribuyeron a los cambios que se fueron produciendo en tu padre.
 -Entonces ¿tú crees que la educación o la actitud de los abuelos pudo estropear a mi padre?
 - No y sí. Está claro que hay una base sobre la que se influye. En este caso, los tres hermanos compartimos hogar y padres con todo lo bueno y lo malo. Si te fijas somos bastante distintos. No obstante, yo creo que sí influye bastante el ambiente familiar. Pero, sabido es que no hay escuelas de padres porque nadie sabe serlo, hay que vivirlo, hay que dedicarse a eso fundamentalmente, a ser padres poniendo toda la carne en el asador; se hace lo que se puede. Eso es verdad;  pero no impide que se cometan errores, a veces muy graves. En alguna parte he leído que “Tener hijos no le convierte a uno en padre, del mismo modo que tener un piano no le vuelve pianista. ¡Y qué razón tiene quien lo haya dicho!
 - Es verdad. Qué razón. Lo cierto es que a mí me asusta un poco la idea se ser madre. Por esa responsabilidad.
 - Tampoco exageres, mujer. Continúo. Tu padre fue un gran lector de tebeos. -
-  El caso es que los leíamos los dos. El TEBEO, PUMBY, EL CAPITÁN TRUENO…. En PUMBY, había episodios que se sabía de memoria y los recitaba con una gracia impresionante. Recuerdo aquel de: “¡Esto es sabotaje!! - No señor es una sopa de letras. - ¡Queda usted despedido! - Y que lo diga despedido y arrojado desde allí”. La lectura de El Capitán Trueno la compartíamos, al igual que la de todos los otros, a pesar de que yo ya era universitaria. Toda su preocupación consistía en saber dónde estaba la isla de Thule y si la princesa Sigrid existía de verdad. Tal vez estaba enamorado de ella.
Con el tiempo el carácter de tu padre se fue, según criterio de la familia, desvirtuando, estropeando, haciéndose insoportable e intolerable. No fue culpa suya. No somos culpables, al menos al cien por cien, de lo que somos. Ahí está la herencia genética que nos aporta genes de no sabemos qué lejanos ancestros; luego,  la educación que nos dan incluido el ejemplo, algo poco valorado a lo que yo doy mucha importancia, el ambiente familiar, el  entorno social, (al que le toca un periodo de cambios lo tiene aún más difícil), incluso el amor que nos dan. Y en este sentido no se trata de amor así a secas, yo te quiero y te digo lo que tienes que hacer y porque te quiero sufro si no eres como a mí me gusta y como te quiero…. Ese es el amor del dictador. Y ese es precisamente el que se da con demasiada frecuencia.
  Nos quieren, queremos, pero cada cual a su manera y no pensamos en la manera que necesita el otro. Del mismo modo que no se puede educar a dos hijos igual porque no son dos seres exactamente iguales por muy hermanos que sean. Y mucho de esto pasó con tu padre. Fue, ha sido, es y será muy querido, pero ni unos supieron darle lo que necesitaba ni él, una vez adulto y con capacidad para ello, supo aceptar lo que le daban y ajustarlo a sus necesidades.
 - Entonces ¿Tú justificas a mi padre? ¿Consideras que sería de otra forma si las circunstancias hubieran sido otras?
 - No lo justifico. Intento comprenderlo y  creo que las circunstancias influyeron mucho. Ya te he dicho que a los tres se nos educó bajo el mismo patrón y, sin embargo, nos parecemos, como vulgarmente se dice, como un huevo a una castaña. Tú padre vivió situaciones que un niño quizá no puede superar. Al menos, no todos los niños; los hay que no se enteran de nada, otros que son capaces de aceptar y con el tiempo superar ciertas cosas y otros, tal vez más sensibles o más débiles psicológicamente a quienes afecta en demasía. . Claro, es más cómodo decir y repetirnos hasta la saciedad que nos ha salido el niño rana, que hemos tenido mala suerte, etc. que reconocer que hemos fracasado, en algún caso por culpa nuestra, por negligencia, ni más ni menos.
 - ¿Esas fueron las razones por las que mi padre no estudió? ¿En qué sentido se manifestó su rebeldía?
 - Posiblemente. Piensa que el abuelo estaba decidido a sacrificar por él lo que fuera y a quien fuera. Lo soñaba arquitecto, médico, abogado, algo grande y desde luego famoso y ganando mucho dinero. Pero un hijo que se siente abandonado, por un lado; oprimido, por otro; y, por añadidura es soñador, creativo, idealista. ¿Cómo reacciona? Con el rechazo rotundo a todo lo que su padre proponga.
  Su rebeldía se manifestaba de muchas maneras-
  Hasta que se casó (después también) anduvo dando tumbos y haciendo de todo un poco y, más o menos, lo que tú ya sabías antes de esta charla.  Que tu padre es simpático, gracioso, inteligente, creativo, cariñoso, curioso, lo que le lleva a ser bastante culto, aunque no hiciera carrera universitaria; se podría decir incluso que guapo o al menos bastante agraciado.
- ¡Guapo!
-Desde luego. Y yo me pregunto: si parece que tiene todos los ingredientes para ser un ser casi extraordinario ¿Qué le falta? O quizá ¿qué le ha faltado? ¿Se sintió siempre solo? ¿No supimos comprenderlo? O ¿simplemente, nació así y no hay que darle más vueltas?
 - Buenas preguntas, pero si tú no tienes la respuesta, imagínate, yo.
_ Yo creo que lo importante es que hayas conocido los orígenes de tu padre, las posibles causas de algunos rasgos de su carácter. Por lo demás, es tu padre y a los padres, como a los hijos, se les quiere como son. -
 - Tita, si a lo que me has contado le sumo lo que yo he vivido con mi padre, y otras cosas que he oído, resulta que su vida parece una novela.
- Toda vida encierra una novela, chiquilla. A fin de cuentas, las novelas se inspiran en la vida; cualquier obra literaria, quizá incluso cualquier obra de arte, es la vida cotidiana pasada por el tamiz del escritor, del autor. Unos escritores la reproducen tal cual, otros la exageran o la adornan, pero siempre nos la dan como ellos la ven o la sienten. Todo depende de la personalidad o de la intención del autor.
  Volviendo a tu padre, lo cierto es que tampoco él ha puesto mucho, o nada, de su parte para cambiar las cosas. ¿No ha querido, no ha podido, no ha sabido? Difícil saberlo.
 Lo cierto es que pasó, sin saber cómo, de ser el deseado a ser el menos aceptado. ¡Una pena!
- ¿No te has planteado nunca escribir una novela con estas historias de tu, de nuestra, familia? Porque materia hay. Y sospecho que tú guardas mucho en la trastienda.
-¿En la trastienda? - Tienes razón, mi niña. Cuento con un buen acopio de historias e historietas. El problema es saber contarlas, plasmarlas en el papel. Pienso que cada vez se hace más difícil con tanta gente que escribe, con tantos buenos escritores que hay y ha habido. A mí me ocurre a veces cuando leo algo que me gusta que me digo ¿por qué yo no voy a ser capaz de hacer algo así? Y al momento me contesto: imposible.

(forma parte de un texto más amplio)
¿Opiniones y comentarios? Gracias

miércoles, 14 de junio de 2017

Budapest. Fin de viaje.


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  Y llegamos al final. El jueves 3 de Viena a Budapest también en autobús. A la carretera, aunque no es nada sinuosa le llaman “Carretera de las curvas” porque en ella se instalan prostitutas.
  Si en Praga y Viena hemos pasado frío, a Budapest llegamos con calor. Antes de ir al hotel nos han hecho una visita panorámica y hemos parado en una magnífica plaza, la de los Héroes, donde el guía nos ha explicado infinidad de cosas de tipo histórico. Hacía una tarde espléndida, con sol y una luz, por fin, adecuada para conseguir buenas fotografías
  Ya desde el primer momento, y me afiancé en la idea progresivamente, pensé que no debería visitarse esta ciudad tras las dos anteriores. Viene uno tan saturado de belleza que no puede apreciar en todo lo que vale Budapest. Y siento en el alma no tener la suficiente fluidez léxica, no saber encontrar las palabras precisas  para explicar lo que la belleza de estas tres ciudades me ha hecho sentir.
  A ver si explico algo sobre la ciudad. Budapest. Está considerada como una de las ciudades más bellas de Europa. Yo doy fe de que es bellísima. Creo que a mí me ha emocionado, incluso, más que las dos anteriores ¡que ya es decir! Tiene varios lugares que son Patrimonio de la Humanidad, como por ejemplo el barrio del Castillo de Buda, la avenida Andrassy y la Plaza de los Héroes que, como he dicho, fue lo primero que vimos.
  Antiguamente eran dos ciudades, pero se convirtió en una el 17 de noviembre de 1873 cuando ocupó las dos orillas del Danubio, uniendo las ciudades de Buda y Óbuda situadas en la orilla oeste, con Pest en la este.
  Así pues, el Danubio que no es azul sino, como dijo el poeta Attila József “turbio, sabio y grande”, a la vez divide y une la ciudad.
  Voy a empezar hablando de la Plaza de los Héroes , nuestra primera visita a esta hermosa ciudad. Está situada en un extremo de la avenida Andrássy. Es una de las más importantes de Budapest. Tiene forma semicircular y está formada por dos hileras de columnas.
 En el centro se levanta un conjunto escultórico llamado Memorial del Milenio con estatuas de los líderes de las siete tribus magiares fundadoras de Hungría allá por el siglo IX, así como de otros personajes importantes de la historia de Hungría.

Plaza de los Héroes


Memoria

  También en ambas hileras de columnas hay representados santos y otras personalidades importantes en la Historia de Hungría.


Detalle de la columnata

   La columna central la remata una escultura  del Arcángel Gabriel y alrededor del pilar, los siete líderes tribales húngaros: Arpád, Elöd, Tas, Huba, Töhötöm, Kond y Ond.
   A ambos lados de la Plaza se encuentran dos de los edificios más emblemáticos de la ciudad: a la izquierda el Museo de Bellas Artes de estilo ecléctico-neoclásico;

Museo de Bellas Artes

a la derecha, el Palacio de Arte.

Palacio de Arte

 Por la proximidad nos llevaron al Castillo de Vajdahunyad que se encuentra en el Parque de la Ciudad. Es curiosísimo. Parece que al entrar en su entorno hemos hecho un viaje en el tiempo. Recuerda al famoso castillo de Drácula. De hecho, es una copia de un castillo en Transilvania (Rumania) del mismo nombre. Inicialmente se construyó en madera y cartón con vistas a la exposición de 1896 y fue tal su éxito que se decidió reconstruirlo en piedra y ladrillo. En realidad, contiene una mezcla de estilos arquitectónicos.

Castillo de Vajdahunya

Otro detalle del castillo

Bonito detalle de una cúpula

Y otro más

   En los terrenos del castillo hay una estatua llamada el Anónimo, que se dice es un cronista del siglo XII (tal vez el rey Béla III) Posiblemente autor de los primeros libros sobre la historia de los antiguos húngaros, basados en leyendas, la mayoría.
Cuentan que tocar el lápiz del Anónimo trae buena suerte. La verdad es que no recuerdo si lo toqué, pero supongo que sí; por si acaso.
  Ando un poco perdida, tal vez por tratarse de un viaje con tal densidad de visitas, rutas, imágenes, y no recuerdo ya el orden que seguimos en esta hermosa ciudad. De modo que, ya que de castillos estamos hablando, seguiremos con ellos.
  Precisamente en el Barrio del Castillo encontraremos el Castillo Real de Buda. Se le conoce también como Palacio Real porque antiguamente fue la residencia de los reyes de Hungría.
  Se puede subir andando por una escalera que arranca junto al Puente de las Cadenas o en funicular. Creo recordar que optamos por el medio más cómodo y rápido; por el tiempo, como siempre en este viaje. La bajada ya la hicimos por una cuesta que discurre junto al funicular. Es cómoda y se disfrutan unas espléndidas vistas panorámicas.
 Originariamente fue construido en estilo tardogótico en el siglo XIV, pero fue reconstruido a mediados del XVIII en estilo tardobarroco o neobarroco que es como hoy lo contemplamos. (Parece que siempre llegaban tarde; todo es neo o tardo). Hice infinidad de fotografías. Ya que no podía detenerme en casi nada, al menos me llevaría a casa un buen recuerdo. Te adjunto algunas.
         
Castillo de Buda

magnífico grupo escultórico en el Castillo

Una de las fachadas

 Desde el Castillo se contemplan unas panorámicas extraordinarias de la Ciudad. Por ejemplo, es sensacional la vista del Parlamento

El  Parlamento visto desde el Castillo

  En la misma colina de Buda, al oeste del Danubio, se encuentra el Bastión de los Pescadores, llamado así en honor al grupo de pescadores responsables de defender esta parte de la muralla de la ciudad en la Edad Media. Es una terraza o mirador de estilo neogótico y neorromántico.

Bastión de los Pescadores

Panorámica del Bastión de los Pescadore

  Consta de infinidad de paseos, escaleras y siete torres de forma cónica y blancas. Se dice que representan las siete tribus magiares que se establecieron en la cuenca de los Cárpatos hacia finales del siglo IX. En cuanto a su nombre hay varias versiones , entre ellas que se debe a que originariamente allí había una lonja de pescado. ¡Vete a saber! Lo cierto es que es una delicia pasear por allí y, de nuevo, disfrutar de las maravillosas vistas.
Entre el Bastión y la próxima iglesia de Matías se alza la estatua ecuestre de San Esteban I de Hungría en cuyo pedestal se reproducen episodios de su vida.

Estatua ecuestre de San Esteban

  Puesto que estamos cerca vamos a visitar la Iglesia de Matías, la joya de Buda, y continuaremos con otras iglesias insignes de la ciudad.
En realidad, este no es su auténtico nombre, aunque es como lo conoce la mayoría de la gente. Este nombre se debe a que el rey húngaro Matías Corvino la restauró y reformó hacia 1470. En realidad, se llama Templo de Nuestra Señora y fue construido durante el reinado de Béla IV. Según tradición eclesiástica, en el lugar que ocupa esta iglesia el primer rey húngaro S. Esteban I ya construyó un templo allá por el 1015.Una vez más, como ya nos tiene acostumbraos la Historia, todos los reyes posteriores a Bela IV fueron haciendo alguna modificación: ampliación del edificio, agregar una torre o una puerta. Se le hicieron modificaciones góticas y renacentistas. Pasó, incluso, por ser mezquita. Su forma actual se debe a la restauración de finales del siglo XIX. En ella fue coronado Francisco José I de Austria como rey húngaro.

Iglesia de Matías. Torre

   
Basílica de S. Esteban. Es la catedral y recibió el título de “Basílica menor” del papa Pío XI. Esta y el Parlamento son los dos edificios más altos de la ciudad. Su construcción duró 54 años (de 1851 a 1905 debido a serios problemas con la cúpula y la cimentación).
Su fachada principal mira al Danubio.
Construida bajo los cánones neoclásicos. Tiene planta de cruz griega. Completan la fachada principal dos torres gemelas. Se puede subir a la cúpula (hay ascensor) para contemplar, supongo, un magnífico panorama. Ya te digo. Hay cosas que tuve que conformarme con imaginarlas. La decoración interior es suntuosa.

Basílica de San Esteban

   
Ahora nos vamos a detener en la Gran Sinagoga. Llamada también la sinagoga de la calle Dohány. Está considerada la mayor sinagoga de Eurasia y la segunda más grande del mundo.
Fue construida entre los años 1854 y 1859, en estilo neomorisco y su decoración tiene como modelos la arquitectura islámica del norte de África, y de España (la Alhambra).
Junto a ella está el Museo judío. De hecho, la calle Dohány tiene fuertes connotaciones del Holocausto pues constituía el límite de “gueto de Budapest”. La Sinagoga constituye un complejo formado además de por la propia sinagoga, por el Museo que ya hemos citado, el Templo de los Héroes, el cementerio judío y un memorial dedicado al Holocausto. Yo el cementerio lo vi desde fuera. Todas estas cosas me dan escalofríos y no soy capaz de contemplarlas.

La Gran Sinagoga

Gran Sinagoga. Detalle de la cúpulas.

   
 Vamos a echar una ojeada a los edificios civiles fundamentales, los que nadie debería dejar de ver. Algunos se ven porque prácticamente salen al paso del viandante, como los puentes.
  Empiezo por La Ópera de Budapest, llamada también Ópera Nacional de Hungría.
El edificio está considerado como uno de los más importantes del mundo, en este género, y con la mejor acústica. Está ubicado en la parte Pest de la ciudad, en la calle Andrássy.
Construido entre los años 1875 y 1884 la fachada es de estilo neo-renacentista y la adornan 16 estatuas de los compositores mundiales más importantes y de las Musas.
El interior está decorado con pinturas de artista húngaros del XIX. La cúpula central está decorad con un fresco que representa el Olimpo, del pintor húngaro Károly Lotz. Destaca la magnífica escalera de mármol que lleva a los palcos privados.
¡Ah! Esto si lo pudimos visitar y es impresionante.

Ópera
Ópera. Detalle de la cúpula

  Veamos algo de El Parlamento. Para empezar, te diré que lo vi solo de lejos, muy de lejos. Con todo, impresiona su majestuosidad.
 Se le cita en las guías como el edifico más representativo de la ciudad (algo obvio, por otra parte); y uno de los más famosos de Europa y el tercero más grande del mundo.
Es de estilo neogótico, pero con alguna influencia renacentista e incluso bizantina. Construido entre 1884 y 1904 en la orilla danubiana de Pest. Cuenta su historia que se construyó como contrapunto del Palacio Real de buda para demostrar que el futuro de Hungría estaba en la democracia.
La fachad principal mira al Danubio y está decorada con estatuas de gobernantes húngaros, líderes de Transilvania y famosos militares de la historia del país.

El Parlamento

  Nos quedan los Puentes. Los más conocidos e importantes son tres. El de las Cadenas, el de Isabel y el de La Libertad.
  El Puente de las Cadenas es el más antiguo. Es un puente colgante en el que los cables principales de han sustituido por eslabones rígidos de cadena. De ahí su nombre.


Detalle del famoso Puente de las Cadenas

  El segundo en importancia, símbolo para los húngaros de la independencia y la libertad del país es el de Isabel, dedicado a la Emperatriz Sissi.
 El tercero, el de La Libertad característico por su estructura metálica pintada de verde.
  Voy ahora un poco a lo personal. Parece que la suerte nos depara un cambio en nuestras desastrosas comidas. Resulta que al   llegar al hotel nos dijeron que, a la vuelta, en la calle de atrás, teníamos un restaurante bueno y económico, por supuesto más que el del hotel. Pues allá que nos vamos nosotros en plena noche a buscar la cena. Tras dar varias vueltas por el entorno no damos con el dichoso local y hambrientos decidimos tirar la casa por la ventana e ir a cenar al hotel. ¡Qué sorpresa, qué acierto y qué maravilla! La cena exquisita, el precio de fábula y el ambiente de película con música en directo realizada por un grupo de violinistas que era una delicia. Recuerdo que tocaron, entre otras, “Ojos de España”, esa de “los ojos de una española que yo soñé”. En noches sucesivas ya no buscamos, nos quedábamos allí. Con las comidas no recuerdo qué pasó, pero da igual. Compensa el acierto de las cenas.
  He dejado para cierre la aventura nocturna. Nos habían dicho que lleváramos mucho cuidado con las calles por donde nos metíamos, con las salidas nocturnas y hasta con policías que resultaban falsos y robaban graciosamente. Nosotros somos muy sensatos, pero en este viaje hemos pecado de aislamiento, pienso yo. El caso es que la última noche deicidios esperar al pie del Puente de las Cadenas a que anocheciera para hacer nuestra foto nocturna. En todas las guías habla de la impresionante vista que constituye el conjunto Puente con Buda al fondo sobre todo de noche. ¡No nos íbamos a ir nosotros sin esa foto! Y allí estuvimos hasta conseguirlo como vas a comprobar con la que te regalo. Luego, tomamos un tranvía y llegamos al hotel tiritando de frío, medio mojados por la humedad nocturna del Danubio, pero felices. Ahora bien, nuestros compañeros de viaje estaban histéricos pues nosotros, que siempre éramos los primeros en llegar al hotel, nos estábamos retrasando sospechosamente. ¡Pobres, qué caras tenían! Cuando vieron que no nos había pasado nada nos perdonaron, pero el guía nos dijo que no deberíamos haberlo hecho.
¡Valió la pena!


Imagen nocturna del Puente de las Cadenas con el Castillo de buda al fondo

  Este maravilloso viaje llega a su fin. Me ha sabido a poco. ¿Podré algún día volver con más tiempo para disfrutar de todas las bellezas que ofrecen estas magníficas ciudades?
 Día 6, domingo. Nosotros en Valencia y las maletas en Frankfurt. Como el vuelo Budapest -Frankfurt se había retrasado, al llegar al segundo pudimos embarcar nosotros, pero no dio tiempo para par hacerlo con las maletas.  En el aeropuerto nos dicen que ya las mandarán a casa, pero nosotros empecinados en que no nos movemos de allí sin nuestras maletas. Armamos un buen bochinche. Faltó poco para que no nos echaran. Al final en el siguiente vuelo llegan casi todas y a pesar de la resistencia de los que no las habían podido recoger, salimos para Murcia.


Nubes desde el avión
Espero que hayáis disfrutado con mi viaje,como lo hice yo y,si os apetece dejad algún comentario