Abro este blog con la intención de mantener un ameno diálogo con todo aquel que se acerque a él. Creo que lo más bonito de las relaciones humanas es esa comunicación que consiste en un intercambio de emociones, conocimientos, ideas….Esa comunicación que enriquece el espíritu.

"La relevancia de la comunicación humana, pues del contacto verbal surge un intercambio que aminora el dolor, palía la soledad y estimula el contento de vivir” Carmen Martí Gaite

sábado, 21 de junio de 2014

Un aprobado de francés, bien vale la mejor gallina del corral.



           Corría el año 1934 ó 35. Las crónicas familiares no especifican.
Primeros de septiembre.
-Madre, necesito que me dé la mejor gallina que haya en el corral.
-¿Qué vas a hacer con ella, hijo?
-Es para aprobar el francés. Si no es regalándole a la profesora una gallina, no lo apruebo ni el día del Juicio Final.
-Tú sabrás, hijo, pero yo creía que se aprobaba estudiando. ¡Qué cosas aprende una, Señor!
- Si yo estudio, madre, pero es que el franchute no se me da. Eso no se puede estudiar así, uno solo, como estudio yo.
- Y ¿qué hace tu tío que no te lo enseña?
- Él no sabe francés; el pobre hace por mí lo que puede. Y hasta aquí hemos llegao.
-  Bueno, si tú y tu tío pensáis que hay que hacerlo así…Pero ¿no se ofenderá esa señora de que le llegues con una gallina y sin saber na de eso como se llame?
- Se llama francés y no se va a ofender porque me han dicho que la pobre pasa hambre. Que el sueldo no le da pa  na.
- Toma! Y ¿tú quieres estudiar pa luego morirte de hambre?
- No. Yo quiero estudiar pa no eslomarme trabajando en el campo.
- Bueno, pues mañana te doy la gallina y que Dios te ampare.
- Gracias, madre, sabía que podía contar usté.
- Ya. Pero de esto a tu padre, ni una palabra. ¿Estamos?
- Pues claro que estamos.
Al día siguiente, el buen mozo salió tempranico en el coche de línea con su mejor camisa, sus mejores alpargates y la mejor gallina del corral de su madre bajo el brazo.

En el autobús de la tarde volvió con su mejor camisa un poco sudada, sus mejores alpargates un poco más usados y el aprobado de francés bajo el brazo.

¿Os ha gustado? Pues hasta pronto

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Esta historia me resulta vagamente familiar. Creo habérsela escuchado contar a la abuelita Rosario en alguna ocasión, ¿pudiera ser...?

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