Abro este blog con la intención de mantener un ameno diálogo con todo aquel que se acerque a él. Creo que lo más bonito de las relaciones humanas es esa comunicación que consiste en un intercambio de emociones, conocimientos, ideas….Esa comunicación que enriquece el espíritu.

"La relevancia de la comunicación humana, pues del contacto verbal surge un intercambio que aminora el dolor, palía la soledad y estimula el contento de vivir” Carmen Martí Gaite

sábado, 1 de octubre de 2016

Sobre Antonio Díaz Bautista

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    Un día, debe hacer tres años, mientras comía escuchaba las noticias de SER Murcia y oigo que ha muerte un insigne personaje murciano. Se llama Antonio Díaz Bautista. ¡Lo conozco! Pensé. Mejor sería ya decir lo conocí. Al momento me vino a la memoria su imagen: alto, delgado, con cara de despistado, amable, educado, incluso un poquito ceremonioso.
   Coincidimos en la Universidad. Él estudiaba Derecho, yo Filosofía y Letras (Románicas). Eran tiempos en que el número de alumnos en la Universidad de Murcia era más bien escaso. También tiempos, cosas curiosa, en que disfrutábamos de un breve recreo, segmento de ocio se le llamó años después, a media mañana. Durante ese espacio de tiempo paseábamos los de una y otra facultad por el claustro del primer piso, ese que compartíamos Derecho y Filosofía. La mayoría de las chicas del lado de Filosofía no solíamos recorrer el claustro completo pues en Derecho había más chicos y nos daba vergüenza adentrarnos en su territorio. Ellos, los de Derecho, por el contrario invadían nuestro sector.
   A Díaz Bautista lo conocíamos solo por esas incursiones hasta que coincidimos en las clases de alemán. Las daba por la tarde un lector, Ger Piter que era monísimo y un grupito animadas por una amiga más atrevida y algún compañero nos unimos a esas clases. A nosotras nos duró poco el entusiasmo pues nos resultaba muy difícil la lengua germana, sin embargo parce que  él y  Trives  sacaron más provecho. El caso es que a partir de la primera clase, siempre que en el paseo (peripateo le llamábamos mis amigas y yo) por el claustro en el recreril “segmento de ocio” él nos saludaba muy ceremonioso con un guten  morgen.
   Lo cierto es que acabada la carrera cada cual salió en una dirección. Perdimos el contacto incluso con las amigas más íntimas y al final llegamos a esta situación de no saber nada de lo que hicieron nuestros compañeros y conocidos. Ahora he recuperado el contacto con casi todos los compañeros del curso e intento enterarme de qué hicieron o qué fue de sus vidas.

   Volviendo al tema que me ocupa. Tiempo después de haber conocido la muerte de Díaz Bautista encuentro en la librería, la mejor de Murcia en la que me surto de magníficas joyas, un libro con su nombre ANTONIO DÍAZ BAUTISTA (in memoriam). Se trata de un libro que recoge artículos, relatos, opiniones. No es de Derecho, algo de lo que no entendería nada, y sin pensarlo dos veces lo compro.
¡Qué  delicia de lectura!
   Quizá convendría, antes de  entrar en materia,  hacer una breve introducción a cerca de este género, artículo periodístico.
  Habría que empezar por recordar que es una forma de ensayo. Más breve y que, generalmente se publica en periódicos, en diarios; también en revistas especializadas. Igual que en el ensayo, el articulista pretende crear una obra literaria que versará sobre una gran diversidad de temas. Naturalmente en el artículo se presenta una postura personal.
  El articulista goza de una amplia  libertad expresiva.

   Hay que señalar, ante todo, que la mayoría de  estos artículos son auténtica Literatura o sea pequeñas obras de arte. Porque no olvidemos que no otra cosa es la Literatura que arte. Todo lo escrito sea en forma narrativa o cualquier otra no será Literatura si no es arte. Y para que lo sea son necesarios una serie de requisitos que estos artículos cumplen, entre otros el deseo de hacer arte. Porque Literatura no es solo transmitir ideas, emociones, sentimientos, conocimientos. No. Es eso y mucho más.
   Desde el punto de vista del contenido me ha emocionado, me ha hecho reír, reflexionar y, sobre todo, recordar.
   Recordar, sí, porque como Díaz Bautista me crié  en un ambiente rural. Mis primeros años en una tierra de secano donde el panorama iba de la flor del almendro, a los dorados campos incrustados de rubíes de la mies y las amapolas. Un campo que a veces recorría con mi abuelo a lomos de una espléndida yegua y otras, cuando él hacia recolecta de nietos en un carro en que  nos montaba  para llevarnos a las eras donde los trabajadores de turno se afanaban en las tareas de la trilla. Allí los chavales disfrutábamos subidos al trillo como si de un tiovivo se tratase. También el recuerdo del abuelo va unido a las vides, a las brevas tempranas, a los higos (los de higuera y los chumbos). 
   En aquel pueblo, al calor de las gentes sencillas y mi familia paterna cariñosa y sencilla conocí y disfruté todas las tareas del campo en todos los tiempos. Pues luego venía el secar los higos, tarea de la que se encargaba cuidadosamente mi abuela, ayudada a veces, bajo estrecha vigilancia, por la chiquillería de nietos que andábamos siempre tras e ella.
   Y venía luego la Pascua con la matanza y el hacer los dulces típicos: tortas, mantecados, aguardentados, rollos de naranja, cordiales llamados pajares por su semejanza con los tales… ¡Qué sé yo! Nos gustaba “pintar” las tortas, cortar los demás dulces en forma de corazón y de estrella y hacer algún rollo que solía salir algo torcido. No acabaría con tantos recuerdos como acuden a mi mente.

  Llegó después la segunda niñez y preadolescencia  vividas en un pueblo de la margen del río  Segura;  en plena huerta, entre naranjos y limoneros; entre acequias y brazales; bañándonos en la contraparada mientras las mujeres lavaban, o en las tardes calurosas del verano en que se preparaba la excursión con merienda incluida y alguna familia amiga.

   Tras la lectura de cada artículo, como en el famosos tango de Gardel, acuden a mi mente recuerdos de otros tiempos…..
   Junto a estos recuerdos de mi niñez, otros de toda índole me han llenado de gozo.
   Sabido es que el artículo es un género que goza de amplia libertad temática y formal de ahí que en estos encontremos relatos, cuentecillos, reflexiones, etc.
    Los artículos sobre el dulce de membrillo y los higos chumbos son hilarantes. Al menos para mí pues me traían jocosos recuerdos. Pero no puedo dejar de lado cuando habla de las tortas de pascua, el botijo, los balnearios….
   Otras veces el autor, como en el artículo “No somos nadie, pero ellas sí”, nos lleva de la mano por la ciudad para hacernos ver un error que cometemos los humanos con harta frecuencia. Recorremos el mundo admirando y fotografiando monumentos, paisajes, calles, plazas; incluso fachadas de casas, hermosas sí, como las de Praga, Budapest, San Sebastián o las de la calle Uría de Oviedo. Y sin embargo no vemos aquello con lo que nos topamos cada día en nuestra ciudad. Me ha recordado esto cuando en Escocia una pareja de jóvenes madrileños me decía que cosas (castillos, por ejemplo) como aquellas no teníamos en España. Y yo les contestaba: ¿habéis visitado la Costa Brava o los paisajes vascos; y habéis visto el   Castillo de Loarre; o habéis visitado Trujillo, Úbeda, etc. etc.?
   Ahora yo me digo: tanto ver cosas y no me he parado a observar el grupo escultórico de la Plaza de Santo Domingo. Lo he visto mil veces pero no se me ha ocurrido detenerme a contemplarlo, observarlo con detenimiento, analizarlo; ¡yo que tan analizadora soy! Hoy, lo he hecho y como si fuera una turista curiosa lo he fotografiado, como me gusta hacer, por todos y desde todos los ángulos. ¡Cuánta razón tiene en lo que dice! Es, además de hermoso, curioso. 

Y aquí está el grupo.en que se aprecia el comentario del autor.

    No acabaríamos si tuviéramos que recordar todos los temas tratados por el autor pues, creo que, no se ha dejado nada en el tintero o en la tecla del ordenador.
Pero, dejando a un lado el disfrute emocional, ¡Qué calidad literaria! Cada artículo es, como sus acuarelas (algunas de las cuales ilustran el libro) una pequeña obra de arte, auténtica Literatura. Escritos con una deleitosa sencillez; mas al mismo tiempo plenos de saber, de cultura literaria, musical, plástica, jurídica…. Lengua sencilla, casi coloquial a veces, donde se mezclan los términos más característicos del habla murciana con espléndidas metáforas, citas mitológicas y literarias, comparaciones cultísimas. Todo ello con justeza, elegancia, arte. Parece que haya leído a Fray Luis y su definición de lo que es escribir.
   Hace uso además de una finísima ironía.

   Hecha esta reflexión tan personal, paso a hacer un comentario más técnico, a ejercitar mi vocación de crítica literaria, eso que un día una buena amiga me dijo que también soy ¡Qué más quisiera yo!
  Estructura de esta edición.
  Se han agrupado los artículos atendiendo al tema: LA MURCIA QUE SE NOS FUE; GENTE DE MURCIA; NAVIDAD; EL DARDO EN LA MIRADA; EDUCACIÓN; ECONOMÍA; y  OPINIÓN POLÍTICA;
   Quizá con buen criterio se han colocado al principio los de tema murciano bajo el epígrafe general de La Murcia que se nos fue. Recuerdos de infancia y juventud en que se recogen comentarios sobre nuestras costumbres y tradiciones. Es la parte más amena. Gracia, humor y un estilo muy peculiar al que ya se ha hecho alusión.
   Un total de 72 artículos en los que abunda el tema de la gastronomía, junto al recuerdo de objetos típicos de nuestra tierra como el botijo o el perigallo.
   El primer artículo versa sobre las adelfas o baladre. Esa planta tan típica de nuestros barrancos y márgenes de los caminos que hoy también  encontramos en la mediana de las autopistas y autovías. El autor las imagina en esta su moderna función haciendo compañía a “las pilinguis peripatéticas” (obsérvese el choque de estas dos palabras) y tragándose el humo de los tubos de escape de coches, autobuses, motos…
   Al hablar de una adelfa de flores blancas que posee (yo también tengo pero de todos los colores), identifica su alba floración con “una muchedumbre de novias o un tropel de niñas de Primera Comunión”. Sigue identificando las flores con una nevada vegetal que se derrite para acabar con que lo han abandonado las once mil vírgenes. A propósito de este bello y sencillo arbusto nos recuerda una versión de la historia de Dafne y Apolo, según la cual es en esta planta en la que fue metamorfoseada la ninfa de la que dice que, dado que la adelfa es planta venenosa, esta ninfa debía ser de armas tomar de “muy mala uva”. Acaba considerando  la adelfa por atractiva y peligrosa como “la mujer fatal de la botánica: dama de mírame y no me toques”.
   Confieso que este primer artículo me dejó enganchada al libro que he leído como si se tratar de una interesante novela.

Planta de albas adelfas como las del artículo. Estas en mi jardín.
   Hemos dicho que abunda en esta primera parte el tema gastronómico. También ahí encontramos bellas imágenes. Al pepino le llama verde obús vegetal. Lo describe, explica como le gusta comerlo, identifica su fresco sabor con una excursión por regiones nórdica, y acaba haciendo alusión, introducida por la frase  “éramos pocos y parió el pepino”, adaptación del dicho popular, al problema que se planteó en Alemania con una intoxicación que se atribuyó a pepinos españoles. El artículo se publicó el 11 de junio de 2011.

   Otro de los ejemplos que llaman la atención por esa mezcla de lo popular, cotidiano, con lo culto es el artículo dedicado a los pésoles (guisantes). Pasa de explicar el origen latino de la palabra, sin dejar de hacer notar el error que se ha cometido al eliminar los estudios de latín casi por completo, a contarnos en qué época se recogían y comían, de la trabajosa labor de desgranarlos( ¡qué recuerdos de hasta hace poco!).El párrafo final es delicioso. Los pésoles son las cuentas del collar de alguna náyade de las leyendas románticas, o los ojos de Minerva  para volver a lo cotidiano y gustativo: ingrediente las cazuelicas de ternera en salsa o los convierte en canicas que se integran en una tortilla convertida por arte de la metáfora en as de oros.
   Humor desternillante en los artículos sobre el membrillo y los higos de pala. Siempre sin que falte alguna relación con el mundo clásico, y la Historia.

   En el artículo Una de caracoles además de proporcionarnos casi una guía para cocinarlos y comerlos, con el  consabido sentido del humor, llama la atención que disfrute degustando una ración de caracoles mientras escucha música de Vivaldi. No podemos por menos que recordar al protagonista de CRÓNICA DEL PÁJARO QUE DA CUERDA AL RELOJ DEL MUNDO aquel japonés que  cocinaba y comía espaguetis escuchando la obertura de la GARZA LARDA de Rossini……Tiene sentido en este caso pero ¿qué tienen que ver los caracoles con Vivaldi ? ¿Será sencillamente unir dos placeres? O ¿Relaciona este placer natural con la música descriptiva de la naturaleza y, tal vez, la vida campestre, del gran compositor?
   No me resisto a pasar por alto el titulado Al olor de la sardina. Título con clara reminiscencia de canción popular infantil, publicado al final de las fiestas de primavera que se cierran con el Entierro de la sardina, y que coincide con el principio de los recortes. Lo mejor es, como siempre junto a la fina ironía, la descripción de la sardina con imágenes casi gongorinas.  Recuerda aquellas sardinas saladas, de bota,  que comíamos de niños, que ahora raramente encuentra uno en algún extraño lugar y no puede sustraerse al deseo de comprarlas. Y degustarlas, claro.

   Como hemos podido observar no hay continuidad de fechas, sino que han sido publicados al hilo de la época en que se da cada producto, o es costumbre comer tal o cual guiso o en relación con algún acontecimiento que cual la magdalena de Proust le trae a la memoria la tal comida o el tal producto.
   Otros temas curiosos que componen este primer grupo de artículos sobre Murcia versan sobre objetos en desuso, como el botijo; u otros particularmente nuestros, al menos en la forma de nombrarlos, como el perigallo.
   No podemos pasar por alto: el Barrio, sobre el barrio del Carmen; Santomera puerto de mar.

    Un segundo apartado dentro del tema murciano está dedicado a GENTE DE MURCIA. Pasan por aquí intelectuales, pintores, curas, confiteros/as, el tío del chambi, el bollero, el hilero…No sé cómo se le ha escapado el barquillero también personaje de nuestra infancia. Un día, hará dos años, frente al Palacio Real de Madrid me encontré frente a un barquillero.  No soy persona caprichosa pero ante  aquel recuerdo de mi infancia no me pude sustraer al deseo de volver a ser niña por un rato; me compré unos barquillos y es indescriptible la fruición y felicidad con que me los comí.

   Así mismo se incluye en el tema murciano un tercer apartado NAVIDAD. Exceptuando Tortas de Pascua publicado el 28 de julio de 2003, los demás como corresponde se publicaron en las fechas navideñas de los años 1999,2003 y 2004.
Casi todos son cuentos. En algún caso llevan ese epígrafe “cuento de navidad” otras veces no. En todo caso no es necesario pues se determina fácilmente ese género. Son El pavo que leía a Góngora curiosa y fantástica historia apropiada para niños; La contramulta y El sonajero
   No son estos los únicos artículos-cuento que podemos leer en esta primera parte. Otros son: El consejo del difunto; Domingo de piñata; La noche de San Juan; la visita turística en que arremete contra los guías y contra el edificio Moneo; Cuento de ánimas; Historias bajo el toldo.

   En esta Murcia que se nos fue, echo en falta la mención a algunos lugares emblemáticos de nuestra ciudad o de nuestra tierra en general. Ignoro si fue olvido del autor o ha sido decisión del seleccionador de los textos. Más bien me inclino por lo último.
   Me estoy refiriendo a El Parque de Ruíz Hidalgo, la Glorieta, el Jardín de Santo Domingo o el de Santa Isabel. De todos los que tenía la ciudad antaño solo nos queda, menos mal, el de florida Blanca aunque algo cambiado, de grato recuerdo para las alumnas del Instituto Saavedra Fajardo y para mí en particular.
   Recuerdo el Parque de Ruíz Hidalgo con nostalgia. Era una delicia pasear por toda la orilla del río entre magníficos árboles. Allí se instalaba la Feria de Septiembre; por allí desfiló alguna vez la Batalla de flores. También es cierto que apenas se producía una avenida en el río, algo que por aquel entonces solía ocurrir, se inundaba. Más de una vez tuvieron que salir por pies los feriantes. Tal vez esa fue la razón de que se le hiciera desaparecer.
   Pero qué razón hubo para la transformación de la Glorieta que no es sombra de lo que fue. Y qué me dicen del hermoso Jardín de Santa Isabel y del de Santo Domingo.
   Pero dejemos los jardines y vamos a la huerta. Qué se fizo que diría Jorge Manrique. ¿Qué se ficieron aquellos caminicos ,sendas les llamábamos, entre naranjos y limoneros oliendo a azahar en el tiempo de la floración; o entre bancales de patatas, tomates, habas, etc. etc.? Nací en una casa en un pueblo de la huerta murciana. Solo teníamos que cruzar la calle para adentrarnos en la huerta que constituía nuestro lugar de solaz y paseo. Allí los críos acudíamos ,cuando “daban el agua” a ver como los hombres con los pantalones doblados (arremangados) hasta la rodilla y los pies metidos en el brazal ,legón o azada en mano iban conduciendo el agua para que penetrara en los bancales ,discurriendo entre los caballones de las plantas.
   También hemos perdido la huerta devorada por la ciudad. Aún en los tiempos de la Facultad, el profesor Muñoz Cortés nos llevaba a la huerta, a un paso de la Universidad, para oír habla a los huertanos, oír cómo pronunciaban el castellano y escuchar su particular léxico, para terminar comiendo unas crillas al horno.
   Lo cierto es que hemos perdido mucha Murcia en aras del progreso y la comodidad.

   En fin, dejémonos de nostalgias y pasemos a la segunda parte del libro: EL DARDO EN LA MIRADA título que remeda el famosos DARDO EN LA PALABRA del profesor Lázaro Carreter. Lleva como subtitulo entre paréntesis: Reflexiones políticas y de actualidad.
  Contiene una extensa variedad de temas. En el primero Cilicios cervicales arremete contra esas etiquetas tan molestas  que llevan las prendas de vestir, sobre todo la ropa interior, en el escote en la parte de la nuca. No faltan las comparaciones a base de referencia al mundo clásico como al gigante Atlas, por la zona en que se soporta el suplicio; o le viene a la memoria” el cuchillo de Judit, el hacha que acabó con Carlos I Estuardo, de la guillotina y Luis XVI, del garrote vil de Mariana Pineda.”

   El cupón del difunto tiene forma de relato y en él  evoca a escritores y ambientes gallegos.
   En Lo que diga la Ciencia aborda el tema del aborto, en  contra del cual se declara, apoyándose entre otras autoridades en Ovidio.

   Encontramos más adelante dos artículos dedicados al placer de releer: La cinta verde (relectura de Azorín del que se declara admirador) y   Sentarse a la orilla que acaba con una bonita frase: Viene muy bien, de vez en cuando, sentarse un rato a la orilla de la vida y ver pasar las cosas”
Es curioso por lo original del tema El traductor gatuno.

   Resulta  interesante el dedicado Contra la violencia doméstica, tema del que todo el mundo habla con más o menos conocimiento de causa, incluso sin conocimientos de ningún tipo, porque aborda el tema desde el punto de vista judicial.
   Un tema que no ha pasado por alto, el de” las guerras santas” haciendo una razonable crítica apelando a un Dios bondadoso que a lo que aspira es a que nos amemos los unos a los otros: En el nombre del Padre.
   Vuelve al relato cargado de fino humor y muy realista en Vuelta al ruedo sobre la utilidad y problemas de las rotondas.

   Me ha llamado la atención Decir lo que se siente porque aborda un tema que en su día hizo correr mucha tinta y dio lugar a muchas declaraciones de toda índole. Me refiero a la polémica que levantaron unas palabras de la Reina Doña Sofía en una entrevista que le hizo Pilar Urbano. La polémica tiene varios aspectos. Por un lado, la autora del libro en que aparece la entrevista, la periodista Pilar Urbano cita entre comillas, como literales, las palabras de la reina. Hecho incorrecto desde todos los puntos de vista, no solo el periodístico, puesto que la entrevista parece ser que  no había sido grabada, por consiguiente nunca debió usar el estilo directo.
  Por otro lado hubo quien criticó a Doña Sofía por decir lo que pensaba a cerca del aborto (entre otras cosas) porque una reina no tiene derecho a opinar y recuerda Díaz Bautista que la reina es griega como Antígona y como ella  fue valiente al hacer uso de un derecho que todos tenemos. Bien es cierto que una inmensa mayoría de españoles y españolas, por no decir del universo, coinciden o coincidimos con su opinión.
  Muchas voces se alzaron en favor o en contra (más en el segundo sentido) porque así somos los humanos, queremos libertad y derechos para cada uno de nosotros pero el resto que se calle para siempre. Hasta Felipe González, que no es sospechoso de monárquico, salió en defensa de la Reina.
   Acaba el artículo con una cita quevedesca:” ¿No ha de haber un espíritu valiente?, ¿Siempre se ha de pensar lo que se dice?, ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
¡Qué razón, todos! Quevedo, Doña Sofía, Antígona y Díaz Bautista.

    La ciudad recobrada sobre el respeto y el amor al pasado. Sobre esa manía que nos ha dado de destruir lugares recoletos y entrañables de nuestras ciudades en aras de la modernidad. Acaba con una frase de Ortega que podría decirse también hoy” Los alemanes tiene una virtud que a nosotros nos falta…..:el respeto y el amor al pasado.

   La tercera parte está dedicada a EDUCACIÓN. Es monotemática. La constituyen unos pocos artículos publicados entre 2001 y 2012.
Cuando se refiere a la Educación Primaria y Secundaria hay que pensar que por las fechas en que se publican Díaz Bautista ve los toros desde la barrera. Aunque sus opiniones no son nada desechables sí so en algunos puntos discutibles. O sea que no las comparto al cien por cien.
   No obstante son hermosos y entrañables dos artículos: ¡Gracias, Maestro! y  El afán de saber. El primero es un bellísimo y sentido elogio del maestro. Observemos que escribe con mayúscula la palabra Maestro. En el segundo habla de su padre. Me ha recordado un maestro que hubo en el pueblo de mis abuelos paternos, al que yo conocí los veranos que iba a pasar con ellos pues entonces los maestros no veraneaban, se quedaban en su pueblo y casa de todo el año. Tenía una hija de mi edad (la mayor de cuatro) que era una lectora empedernida. ¿Por qué? Porque su padre se había preocupado de crear en aquella escuela de un diminuto pueblo una pequeña biblioteca. Ella, la hija con la que hasta hoy mantengo amistad y que compartimos aula en el Saavedra, me dio a conocer La Ilíada y La Odisea, entre otros. Me contaba lo que había leído y me prestaba libros. ¡Qué pena! Yo soy hija, nieta y sobrina de maestros pero en mi casa no había más libros que la Enciclopedia y más tarde los libros de texto y, si acaso algunas vidas de santos. A veces me pregunto de dónde surgió mi vocación lingüística y literaria.
   Cuando ya en la carrera de Filología tuve que leer El Quijote, hube de irme unas vacaciones de Semana Santa con mis abuelos maternos pues mi abuela sí había sido una buena lectora y, por suerte en su casa había un Quijote. Quijote que, por cierto, es una joya pues es una edición de finales del siglo XIX con unas bellas ilustraciones y que yo he heredado.

  Aún quedan dos secciones: ECONOMÍA Y OPINIÓN POLÍTICA
  ECONOMÍA.- doce títulos. Artículos publicados a lo largo de los años 2010.11 y 12. Debido al tema, más áridos, menos poéticos que los anteriormente leídos pero siempre poniendo el dedo en la llaga. Los asuntos tratados coinciden con los avatares económicos que vivimos durante esos años.
   Así, Hace diecisiete siglos, sobre las medidas anticrisis. Recurre al ejemplo del Edicto de Diocleciano.
   “Fastidiados pero contentos” sobre la solución de los Bancos ante el problema   de las hipotecas impagadas e impagables.
   La burocracia asfixiante, sobre la mala y excesiva burocracia a todos los niveles. 
   Los dichosos recortes, sobre el tema que indica el título, en forma de relato consistente en una casi grotesca conversación con uno de esos amigos, reales o inventados, que el autor suele traer a colación en varias ocasiones.
   Romance de las dos primas, sobre las Primas (de riesgo) que nos llevaron de cabeza todo el 2012 y algo más.
   No escapa a sus críticas el caso de Las “preferentes “y el dolo
   El “banco malo” y el fútbol tampoco escapan a la crítica de este profesor de Derecho Romano que nos recuerda que nada nuevo hay sobre la tierra, que todo vuelve de una u otra forma y que la historia se repite.

   Y, por último OPINIÓN POLÍTICA. Un total de 27 artículos publicados todos ellos menos tres (en 1997 y 98) entre los años 2004 y 11.
Parece que los iba escribiendo y publicando al hilo  de los acontecimientos, pero en la selección no se ha seguido un orden cronológico, como no se ha hecho a lo largo de toda la edición. Temas, pues, relacionados con los hechos acaecidos y las situaciones a que dieron lugar.
En los tres publicados en 1997 y 98 los temas son Europa, las Comunidades y la Constitución.
En el resto aborda los temas de “el agua” (a nivel nacional y regional); el cese de la actividad de ETA; el atentado del “11M”; la libertad de expresión y el respeto a los símbolos; el problema de las lenguas; el asunto de las “independencias” con el juego de palabras naciones, nacionalidades…;el problema del desmoronamiento de España a la sombra del recuerdo del soneto de Quevedo “Miré los muros de la Patria mía”. Y algún  otro de los  temas ya tópicos en nuestro país como esa manía de ser diferentes, etc.
   Aun dentro de su línea de tratar los asuntos con humor, ironía y siempre recordando a los Clásicos y con la Literatura casi por bandera, no resultan estos últimos artículos especialmente atractivos. Cierto es que los temas no lo son  tampoco; incluso es posible que no fueran tanto del agrado del autor.

 No sobra nada. ¿Falta algo? Quizá falta que hubiera podido seguir deleitándonos con su magnífica prosa.
En conclusión, un libro al que vale la pena dedicar unas horas. Además al tratarse de artículos breves, se puede leer como la poesía: alguno al día. Puede ser libro de mesilla de noche para quien tenga la costumbre de leer un poquito antes de dormir.
(Julio -2016)

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