Abro este blog con la intención de mantener un ameno diálogo con todo aquel que se acerque a él. Creo que lo más bonito de las relaciones humanas es esa comunicación que consiste en un intercambio de emociones, conocimientos, ideas….Esa comunicación que enriquece el espíritu.

"La relevancia de la comunicación humana, pues del contacto verbal surge un intercambio que aminora el dolor, palía la soledad y estimula el contento de vivir” Carmen Martí Gaite

domingo, 6 de noviembre de 2016

BUSCO PAREJA

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   Presento hoy una osadía no  precisamente pequeña

    Breve monólogo teatral en un acto y una escena


Cartel anunciador

   La acción ocurre en el cuarto de estar de una casa de clase media. En primer término aparecerá una mesa camilla vestida y a su lado dos silloncitos orejeros. Sobre la mesa pende una lámpara tipo quinqué. Sobre uno de los sillones habrá ropa doblada.
   En el lateral izquierdo una ventana con visillo.
   Al fondo una estantería con libros, periódicos y adornos (figurillas, portarretratos, etc.) de buen gusto. De una de las baldas pende un gran cartel en el que se lee BUSCO PAREJA y sujeto con alfileres un calcetín negro (Debe estar muy visible para el público pero la mujer en ningún momento mirará hacia la estantería, sólo al final). Entre la estantería  y la ventana una mesa con ordenador y toda clase de útiles de escritura (un montoncito de folios, algún libro o cuaderno abierto, algún periódico, etc.). Este rincón deberá iluminarse en su momento independientemente del resto de la habitación, flexo por ejemplo.
   En las paredes libres, algún cuadro. En general decoración sencilla y que denote buen gusto.
   En el lateral derecho, junto a la pared del fondo habrá una puerta que comunica con el resto de la casa. En el mismo lateral pero en primer término, una tabla de planchar. Sobre ella, la plancha y montoncitos de ropa doblada.
   Todo debe dar la impresión de que allí vive una persona ordenada, culta y con buen gusto.
   La acción ocurre al atardecer.
   (Al levantarse o abrirse el telón, la habitación estará iluminada con luz tenue que entra por la ventana. Entra una mujer de unos 40 años con chándal y zapatillas de casa; peinada y aún un poco maquillada como si acabara de llegar de la calle o tuviera costumbre de estar debidamente aseada en casa; lleva un balde lleno de ropa que vacía sobre la mesa; SON CALCETINES, UN GRAN MONTÓN DE CALCETINES NEGROS. Empieza a doblarlos.)
   ¡Hala, 700 calcetines negros! Todos con  calcetines negros; el padre, los niños, las niñas, hasta yo he caído en la trampa. Con esta moda de los calcetines negros  me van a volver loca porque ¡a ver cómo sé yo de quien es cada par!, y encima los fabricantes se entretienen utilizando en la fabricación de calcetines negros tintadas, les llaman ellos, diferentes, o sea, matices; y además unos llevan más lavados que otros; vamos, que no son todos igual de negros. (Va doblando calcetines y dejándolos un junto a otro sobre la mesa) uno, dos,.. (Imitando la voz de su madre y dirigiéndose al público como si pretendiera explicárselo) mira hija, se hace así;  el calcetín debe estar del revés, se mete la mano derecha hasta el fondo, (se da cuenta de un rotito en la punta del calcetín. Recupera su voz)) ¡Ahora un agujerito,  justo en el dedo gordo! ¡Lo que faltaba! ¿Qué hago?, ¿Lo aparto para darle unos puntos y que aguante otra puesta o lo tiro directamente a la basura y santas pascuas?, (lo aparta) (otra vez la voz de la madre) con los dedos índice y pulgar se coge la puntera, con los mismos dedos de la mano izquierda se coge otro pellizquito en el talón, así, y se tira con las dos manos al mismo tiempo pero en dirección contraria hasta que el calcetín queda así. ¿Ves?  Ahora tú. (Al decirlo se lo enseña al público). (Imitando su voz de niña) Pero se quedan del revés. (Voz de la madre) Claro, porque al ponérselos se mete el pie de forma que se cubre y se queda el talón en su sitio, luego se coge la boca y se va deslizando hacia la pierna; conforme avanza se va dando la vuelta y se queda del derecho. (Con su voz) ¡Darle la vuelta como a un calcetín! de ahí debe venir la expresión. Eso es lo que ha hecho conmigo el matrimonio ; bueno, eso es lo que ha hecho conmigo la vida ,lo que han hecho siempre...15, 16, 17...se mete la mano, así…¿Cómo se me han podido juntar tantos calcetines ? (Con su voz de niña)Mamá, y ¿no sería más rápido dejarlos estiraditos y que cada cual se ocupe de ponérselos como pueda o quiera ? (Voz de la madre)¡Qué barbaridad ! y ¿tú piensas ser una mujer de provecho ? (Con su voz)¡Una mujer de provecho ! ¡Menuda estafa! Aprender a doblar calcetines, a zurcirlos, a coser, a planchar, (con la voz de niña) ¿por qué hay que doblar los pañuelos tan artísticamente si luego en un instante se deshace todo? Siempre que papá y el abuelo sacan el pañuelo del bolsillo lo llevan hecho un gurullo. (Voz de la madre)No importa. Una mujer tiene que saber  hacerlo todo y yo no voy a permitir que el día de mañana, si te casas, (Su voz)- ¡parece que lo dudaba! - un hombre me eche a mí en cara que no te he educado como Dios manda.(Con su voz) Siempre metiendo a Dios por medio, como si no tuviera nada mejor que hacer que vigilar para que una niña aprenda a doblar calcetines o comprobar si yo los estoy doblando bien ahora. Ganas me dan de ir dejando montoncitos sobre las camas y que se las apañen. Pero sí, sí; ya los oigo :(imitando las voces correspondientes) mamá, ¿qué es esto, qué locura te ha dado? - Porque está claro que ellos pueden ser desordenados, hacer lo que les venga en gana pero yo no, claro; además que no es mi estilo y ellos lo saben - ¿te has vuelto loca?- o - Debes controlarte, así nos vuelves locos. ¿Cómo voy a saber cuáles son mis calcetines?, ¿no ves que no son todos iguales? (Recupera su voz) Y se quedan tan panchos.
   Están muy orgullosos de tener una mamá que no es simplemente ama de casa. (Cambiando la voz, según a quien imita, y con la entonación de quien presume de lo que dice) Mi mamá es periodista. Yo estoy muy satisfecho del trabajo de mi mujer, no por el sueldo aunque venga bien, sino por ella, porque así se siente liberada, se realiza, bla, bla... (Volviendo a su voz) ¡Liberada! (Imitando la voz del anuncio de “Pezqueñines, no…) ¡Liberadas no, gracias! (Todo sin parar de doblar calcetines pero con lentitud; debe dar la impresión de estar soñando, reflexionando). ¡Atiza! 39. Que yo sepa, los calcetines se usan por pares; si aquí hay 39 está claro que, o me falta uno, o me sobra uno. (Empieza a mirar por el suelo, bajo la falda de la mesa...)¡Ay! ya no soy yo la que era. Me duelen las piernas, me duele la espalda….y menos mal que no me duele la cabeza; el dolor de cabeza les está prohibido a las mujeres. (Dirigiéndose al público) Ustedes me entienden ¿verdad? Pues por aquí no se ve. No, si como andan desquiciados, a saber por dónde andará el dichoso calcetín, lo habrán metido con lo limpio, habrá ido a parar a la papelera, ¡Cualquiera sabe! igual se ha traspapelado  con otra ropa. (Con expresión y tono de sorpresa) Traspap... ¿Qué estoy diciendo? Y digo yo ¿por qué no hay una palabra para cuando se traspapela un calcetín u otra cosa en lugar de un papel? Los señores académicos  mucho reunirse, mucho pulir y dar  esplendor pero qué poco prácticos. Claro que eso pasa porque en la Real Academia  nunca ha habido mujeres o, en todo caso, una como botón de muestra para que no se diga, para que los señores académicos, carcamales la mayoría - con todos mis respetos -, tengan la oportunidad de ser caballeros. (Haciendo una inclinación caballerosa y con el tono de voz adecuado) Usted delante, por favor. Vamos como floreros; además, las nombran cuando ya están para sopitas. Seguro que si, por ejemplo, Carmen Martín Gaite hubiera sido académica, yo ahora tendría el problema de haber perdido un calcetín pero podría llamarle al hecho de alguna forma precisa. ¿Podría decirse trascalcetinar? Mira, se lo puedo preguntar a Lázaro Carreter, incluso escribir un artículo sobre el asunto. Bueno pues ¡al cuerno con el calcetín. ! Ya están todos dobladitos, qué monos. Ahora cada oveja con su pareja. Uf, no veo siete en un burro. Habrá que encender la luz. (Enciende la que hay sobre la mesa) a ver si así consigo emparejarlos como Dios manda. ¡Toma y yo también metiendo a Dios entre los calcetines! Bueno, después de todo si estaba entre los pucheros ¿por qué no entre los calcetines ?(los va emparejando) No me digas que tanto soñar, tanto estudiar, tanto traje blanco, para esto. (Imitando voces de marujeo) Y ¿vas a la Universidad? Haces bien, hija, así no tendrás que ser una esclava como nosotras. Mira tu madre y yo, todo el día  en la casa dale que te pego. (Con su voz) ¡Sí, sí, dale que te pego! (Voz de las otras) Pepe, yo no puedo con todo, tendré que tomar una chica. (Voz de Pepe) Pero, hija, mi sueldo no llega para tanto. Pues mira Mari Puri, bien que tiene quien le ayude  y no me dirás que Paco gana más que tú. Claro, él sabe… (Con su voz) Ellas sí que sabían, y saben, - porque quedan 1 -, lloriquear, quejarse, colgarse del brazo del marido todos los domingos y fiestas de guardar…Y aquí estoy yo,  universitaria, mujer liberada, ¿liberada? ¡Ja! ¡Currante! (Cambiando la voz) ¿Asistenta? Si nos gastamos el sueldo (con su voz) los sueldos deberíamos decir (vuelve a cambiar) no podremos viajar y a ti te gusta. (Con su voz)Claro que me gusta aunque no tanto como a ti, seamos sinceros. Me gusta viajar, y dormir, y hacer mi trabajo, ese por el que me pagan un sueldo que es el que nos permite, os permite, ciertos caprichos, como Dios manda. Porque veamos, si Dios andaba entre los pucheros y entre los calcetines, - pues estos dos no sé si tienen el mismo matiz o tinte - también opinará en esto de cumplir en el trabajo y, que yo sepa, el ser mujer no me exime de ello. En todo caso parece que exime del derecho a tener derechos y yo quiero, por lo menos, tener derecho a hacer bien mi trabajo y aquí estoy dale que te pego a los calcetines del demonio, que es lo que ha tocado hoy, y luego me darán las tantas haciendo los deberes. (Imitando la voz del marido)  Cariño, nena, ¿no te acuestas? ya ha terminado la película, yo me voy a la cama. (Con su voz) Sí ya voy. (El marido) ¿Se puede saber por qué te quedas por ahí haciendo el panoli?- Pues mira, ¡panoli que es una! ¡No te …. ! Ya tenemos 10 pares emparejaditos. Aquí se me va a mí la tarde ¿eh ?( Como soñando)...¿Quiere usted a Fulanito por marido para amarlo, servirlo - sobre todo servirlo-  en la alegría y en la tristeza en la salud y en la enfermedad - sobre todo en la enfermedad, que hay que ver lo quejicas que son- , etc. etc. Sí quiero. Un nudo en la garganta, la emoción contenida.  Sueños, traje blanco, virgen,(dirigiéndose al público) - porque entonces nos casábamos vírgenes- toda para él, sé doblar calcetines, pañuelos y camisas (aquí puede ir derivando el tono hacia el de un pregonero ) hacer un buen arroz y otras delicias, -no sabía yo entonces que al hombre se le conquista y mantiene contentándolo del estómago para abajo - el mundo está a mis pies, y este hombre joven, guapo, inteligente… me ama, me ha escogido entre tantas a pesar de que no soy rubia. Claro que ¡ya se sabe! para tontear valen todas pero para madre de mis hijos y santa esposa….Entonces ya no las prefieren rubias, se casan con las morenas ¿será que las morenitas tenemos más cara de panoli o de ángel bobo? Pues me parece que éste se va a quedar viudo (dirigiéndose al público) ¿Lo quiere, señora? ¿No? Usted se lo pierde, podría resolverle un problema como el mío, sin ir más lejos al volver a casa. Porque usted tiene cara de haber doblado más de un calcetín. No se enfade, mujer,  si eso no es malo, lo malo es tener que compaginar tantas cosas siendo como somos sencillamente humanas. (Se oye un reloj que da las 8)¡Las ocho! Dentro de nada empezarán a llegar pidiendo la cena. (Va recogiendo los calcetines que están emparejados y poniéndolos junto a la otra ropa por grupitos) .A ver si me da tiempo a pergeñar el artículo de mañana y después de cenar lo redondeo (mientras organiza la ropa. Se supone que según lo que es  de cada uno) En esto he quedado, en escritora de artículos ocasionales. Yo que quería ser periodista, una gran periodista, la mejor reportera del mundo. (Imitando las voces correspondientes)- Mamá, he decidido que quiero ser  periodista! -¡Qué barbaridad! Tú periodista, como esos locos que andan por ahí atosigando a  los ministros, a los artistas, y hasta al Papa….Esa no es una profesión para mujeres decentes -¡Ya estamos! - Cómo vas a llevar así una casa, atender a un marido, a unos hijos… ¡Qué disparate! ¿Se lo has dicho a tu padre ?Además tendrás que irte fuera, tú sola por ahí, a Madrid… y lo caro que debe ser, nosotros no podemos hacer ese gasto y seguro que no sacas los curso completos porque tú, perdona que te lo diga, no eres una estudiante brillante y…- ¡Mamá, voy a ser periodista! Estudiaré más fuera de casa que aquí a tu lado porque con tanto aprender a doblar calcetines, limpiar cristales y otras cosas de mujer decente no queda tiempo para estudiar. Yo me apañaré, no sufras. Y me fui y trabajé y estudié y fui libre. Razonablemente libre porque yo nunca he sido una cabra loca. Libre hasta que me enamoré. Allí se acabó la libertad. Salí del trueno y di en el relámpago. Primero todo fueron buenas palabras: tú tienes madera, serás una reportera genial; has de realizarte, tienes que romper amarras….- Romper amarras…. ¿Cuáles?  Con el pasado, claro, y atarse al futuro .Esa fue la realidad. Y no es que me arrepienta de lo que he hecho, de tener una familia, unos hijos, no, ni muchísimo menos. Son todos maravillosos, mi marido y mis hijos, los quiero con locura, no sabría vivir sin ellos, - ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio -,.Si yo de lo que me quejo es de que una mujer no pueda elegir, que elijan siempre por ella, a veces apelando a su sentido común, a su vena afectiva, a mil cosas ; pero la manipulan, la manejan, le dan la vuelta como a un calcetín, la usan como una pizarra donde cada cual quiere escribir y borrar a su antojo sin que ella tenga nada que decir…..De lo que me quejo es de que por ser mujer se supone que no hay que esperar que hagamos un trabajo bien, lo nuestro es otra cosa. El trabajo, para callarnos la boca y para honra y gloria de la familia , pero cuando una quiere realizarse de verdad, es decir, hacer bien ese trabajo que ayuda a  comer mejor, o permite comprar el vídeo, o viajar, o lo que sea, entonces no. Porque no le llega el tiempo. Porque, vamos a ver ¿por qué  tengo yo que escribir mis artículos cuando todo lo demás esté hecho? ¿Por qué no empiezo por ahí?; los podría hacer mucho mejor. Y además, es que ni respetan tu trabajo. Te ven escribiendo y te interrumpen sin miramientos, aunque sea para una insignificancia. ¿Es tan difícil comprender que durante un cierto tiempo del día una no está para nadie? ¡Yo quería y quiero ser reportera! (Al volverse para salir de la habitación con los brazos llenos de ropa, ve el calcetín colgado.) ¡Oh, no! encima con pitorreo. Aunque hay que reconocer que tiene su gracia. 
 (Deja la ropa, coge el calcetín y lo empareja con el que había quedado y...)
 Mejor, me pongo a escribir antes de que vengan y luego, mientras atiendo al consultorio sentimental, profesional, etc. recojo la ropa. (Se dirige a la mesa del ordenador, enciende la luz y empieza a trabajar. Unos segundos de silencio. De repente empiezan a oírse golpes de puertas, voces…) ¡Mamá! Ya estoy aquí; pero me voy. No ceno,- Vale - Nena, ya estoy a tu disposición.- Mamá, ¿puede quedarse Cuqui a cenar ?Mamá… (La mujer se coge la cabeza con las dos manos, es echa hacia atrás con un gesto de desesperación y poco a poco se va cerrando el telón.)
1 Quiere decir que aún quedan mujeres así.
               
                                                FIN

Por Maetma  Primavera 2000-Enero 2.001

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